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Morena, pero hay un límite

Quirino Velázquez

Conforme se consolidaba la figura de Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial, millones de personas se acercaron al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para afiliarse al partido en ascenso, fundado en 2014. Se estima que más de 3 millones de personas fueron registradas como militantes entre 2014 y 2017, año en el que Morena cerró las afiliaciones. Pero “curiosamente” en febrero de 2020, cuando concluyo el tiempo que el INE aprobó para que los partidos, en un plazo de un año, depuraran, sistematizar y actualizaran sus padrones de militantes, en Morena había, solamente, 317 mil 595 militantes.

A más de dos años después de ganar la presidencia de la Republica, la mayoría en las dos Cámaras del Congreso de la Unión, la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, ahora con siete gubernaturas, la mayoría en 20 congresos estatales y múltiples cargos municipales, Morena no ha podido pasar por un proceso de renovación de sus órganos de dirección.

Sin duda hay cosas que ocurren en Morena que no pueden explicarse siendo el partido en el poder. Pero viendo que en la administración federal existen otras situaciones inexplicables (ejemplo el manejo de la pandemia), no hay que sorprenderse mucho.

Así, entre el “impasse” del coronavirus y la crisis económica, pasó casi desapercibido que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordenó al INE que se haga una encuesta abierta a militantes y simpatizantes para elegir al nuevo dirigente del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), tras muchos meses de batallas internas por la dirigencia.

En efecto, pugnas internas, ambiciones políticas, incongruencias ideológicas, incumplimientos estatutarios, intereses de grupo y otros vicios más impidieron a Morena, de acuerdo a sus calendario y estatutos, renovar su dirigencia nacional desde el pasado año.

La carencia de un padrón formal de integrantes, canceló la posibilidad de una elección interna legítima, ordenada, y creíble que diera al partido en el poder un nuevo comité ejecutivo nacional sólido que se encargara de preparar las elecciones del 2021, las más grandes de la historia.

Falla tras falla, error tras error y conflicto interno tras conflicto interno, ha convertido a Morena en una rebatinga en la que se vislumbra como claro perdedor al propio partido que llegará a las elecciones del primer domingo de junio próximo como una mezcla de intereses y grupos, no como una alternativa político ideológica que dé soporte al gobierno de la 4T.

Cierto, en el hoy partido dominante no existen incentivos para el acuerdo y la negociación, después de haber tenido tres dirigencias (una fuerte la de AMLO, otra muy cuestionada la de Yeidckol Polevnsky y una muy gris la Alfonso Ramírez), han transitado por un sinfín de desencuentros que han agravado sus grietas y discrepancias.

Hace más de un año desde Palacio Nacional les sugirieron abiertamente cual tendría que ser la solución “hagan una encuesta”, sin embargo, no hubo posibilidades de acuerdo, se ignoró el diálogo y la posibilidad de crear un balance entre las fuerzas internas para llegar a una solución medianamente aceptable (en política no existen las soluciones perfectas).

El que el partido en el poder no sea capaz de acordar un cambio de dirigencia, genera incertidumbre en el actuar de sus ejecutivos federal, locales y municipales, también trastoca su representación en el legislativo y ello afecta, quiérase o no, a la República en su totalidad.

Contrario a lo que dicta la lógica partidista, la cúpula dominante de Morena decidió cerrar la posibilidad de nuevas afiliaciones, aseguraban que con ello se impedía que intereses ajenos a su proyecto intervinieran en su vida interna, cosa extraña, simpatizantes y ciudadanía en general se quedaron sin la oportunidad de adherirse al proyecto político que había arrasado en su primera elección. Al mismo tiempo, en Morena se formó una extraña amalgama de cacicazgos locales y gremiales, y hoy esta “atiborrado” de mercenarios políticos principalmente venidos del viejo y corrupto PRI.

Además, decidieron detener el desarrollo de su escuela interna de cuadros, grave error, sus principales políticos habían emigrado a los primeros y segundos niveles de la administración pública federal, sus fuerzas básicas necesitaban entrenamiento y capacitación en muchos temas, no la recibieron, decidieron entonces organizar “grupos de defensa” en muchos y variados distritos, sin embargo, ello impide la profesionalización de la militancia, necesaria en toda organización política, sobre todo la que se encuentra en el poder.

Ante la falta de un liderazgo fuerte, corrientes internas se fueron balcanizando. Cabe recordar que “origen es destino”, un día sí y otro también aparecían grupúsculos sin nombre pero que obedecían a un político encumbrado, algo muy parecido a lo que sucedió al interior del mal recordado PRD (hoy en etapa terminal), incluso lo prohibieron, pero no hicieron caso a sus propias reglas. A todo lo anterior se añade la presión que a diario hacen los famosos “fundadores”, aquellos que sienten tener un mejor derecho que los demás y que a toda costa han impedido la renovación de las élites internas de ese partido.

Y para rematar, uno de los actuales contendientes a la presidencia nacional, calificó a su propio partido (Morena) como un membrete sin vida, de hecho, lo son, no es que sea una organización secreta infranqueable, simplemente no hay órganos internos que le den vida, han desperdiciado casi dos años en ponerse de acuerdo solamente en la posibilidad de elegir una dirigencia y esto no pinta orgánicamente bien.

De cualquier forma, parece que habrá de surgir una nueva dirigencia, ahora por la vía de la encuesta abierta a toda la ciudadanía organizada por el INE, con todos los que ello implica y sin la garantía de que quien resulte triunfador sea respetado y obedecido en su dirección por los demás.

Treinta y cinco morenistas buscan la presidencia y treinta y seis la secretaría general, estos números revela lo fragmentado del partido y la ausencia de liderazgos verdaderos. Ni siquiera el octogenario y coyote de cepa Porfirio Muñoz Ledo con toda su estela de trabajo aglutina al número de simpatizantes necesarios para sentirse triunfador.

Están también en la búsqueda del control partidista jóvenes con consistencia ideológica, pero sin liderazgo, como Gibrán Ramírez y Antonio Attolini; políticas de cuestionable trayectoria como Yeidckol Polevnski, que ya mostro que no puede con el partido; y moderados con presencia pública nacional como el economista Mario Delgado Carrillo, entre otros muchos más.

Las encuestas darán el resultado, pero el mayor riesgo es que los grupos al interior de Morena se sigan por la libre e impidan que el partido se consolide en el proceso electoral más importante de su vida política. Al final de todo, yo creo (ojalá me equivoque) que acabarán en tribunales, y no será fácil la reconciliación.

Termino invocando palabras del joven periodista español Marc Bassets, que bien les quedan a los morenistas: “las intrigas, las frases envenenadas y las puñaladas traperas son desde tiempos inmemoriales, indisociables de la lucha por el poder, pero hay un límite….

¿Qué sigue?

Alfonso García Sevilla

Se llegó, se rebasó y continuamos padeciendo el escenario catastrófico que Hugo López Gatell, subsecretario de salud federal, predijo acerca de la pandemia del Covid-19: 65 mil muertos, exhibiendo un endeble andamiaje para prevenir esta tragedia, más cuando el propio funcionario tan solo consideraba que el número de víctimas sería, según lo dio a conocer el 27 de febrero, sería de “12,500 personas que podrían perder la vida con un intervalo tan de amplio como justamente el límite de 6,000, que podría llegar hasta cerca de 25,000 o 30,000”.

Gatell ha fracasado rotundamente, y para muestra varios botones:
Decretó el fin de la jornada de sana distancia, cuatro semanas después, se duplicó el número de defunciones, en una curva que hasta hoy no se aplana; estableció una vocería caracterizada por la incongruencia, no generó contenidos ni mensajes de utilidad que permitieran movilizar a la población y a las autoridades de manera efectiva a favor de la salud; nunca estableció una coordinación tendiente a la cooperación con gobernadores en pro de la salud de los mexicanos y se prestó —como denunció el gobernador de Jalisco— al manejo político del semáforo epidemiológico; fracasó su “modelo centinela” porque aseguró que serviría para contabilizar los casos de contagio grave, pero el Registro Nacional de Población y el exceso de mortalidad dan constancia de que sus números no cuadran; además de negarse a promover el uso de cubrebocas, práctica que ha comprobado reducir el contagio. Peor aún, al comienzo de la crisis aseguró que México había aprendido de los errores cometidos por otros países y que aquí nunca pasaría lo mismo, cuando la tragedia es muy grande.

Pero sin duda, son los 65 mil 241 muertos por Covid la evidencia más contundente del fracaso de la 4T en el manejo de la pandemia y de Hugo López Gatell como responsable del barco. Los hechos nos exhiben a un funcionario incapaz de establecer estrategias congruentes a la realidad del país, incapaz de dejar el ego de lado y coordinarse con gobernadores, ausente de sensibilidad y sin capacidad de reacción ante los desbordados números que se dice, podrían superar los 100 mil muertos en este año, sin que tengamos cambios radicales e inteligentes en el manejo de esta crisis sanitaria, ni en el encargado de hacerle frente.
Mi resto:

Exponenciales índices de violencia, percepción de corrupción que no cesa y una economía en una caída histórica marcan el segundo informe de gobierno de AMLO. Será interesante esperar si hay autocritica o si como de costumbre sigue en el camino del autoelogio y con otros datos sigue evadiendo la realidad que México enfrenta.

Iniciemos el salvamento y el rescate

Quirino Velázquez

Un nuevo estudio alerta que la capa de hielo de Groenlandia, que forma parte del Círculo Polar Ártico, se ha derretido de tal manera que ha llegado al punto de no retorno, incluso, si las emisiones de gases de efecto invernadero se frenaran hoy y menguara el calentamiento, el hielo continuaría reduciéndose. Los glaciares de la isla más grande del mundo están en un punto de inflexión, de acuerdo con la investigación publicada (el jueves pasado) en la revista Nature Communications Earth and Environment. Son más de 280 mil millones de toneladas métricas de hielo derretido los que Groenlandia arroja al océano cada año y eso convierte a esta isla en el mayor contribuyente del aumento global del nivel del mar.

En el sur, en la Antártida (Antártida​ o continente antártico, ​ también denominada Antártica en Chile, es el continente más austral de la Tierra. Está situada completamente en el hemisferio sur, casi enteramente al sur del círculo polar antártico y está rodeada por el océano), los científicos han hallado que las enormes capas de hielo se derriten a un ritmo cada vez mayor y hay toda la probabilidad que se acelere más en el futuro. ¿Qué significa? Que el continente helado también está arrojando agua al océano. De acuerdo con una investigación financiada por la NASA y publicada en la revista Nature Geoscience, la fusión del hielo elevará drásticamente el nivel del mar con consecuencias potencialmente catastróficas para la humanidad.

Mientras, lamentablemente, eso sucede en los casquetes polares, un gran iceberg ya golpeó al trasatlántico de la política mexicana. Lo peor, no sé sabe cuántos botes salvavidas tenemos. Por eso no sé sabe si se salvará el régimen, el partido, el gobierno, el sistema o el país. No sé sabe si se salvarán todo ello o no se salvará nada. Tampoco sé sabe a quién se quiere salvar. Es más, no sé sabe si tenemos botes salvavidas.

Pero, de tenerlos, es muy claro que el régimen podría salvarse si se pone del lado de la gente y si aplica una adecuada política nacional. Que el partido gobernante (Morena) podría salvarse si se deslinda oportunamente del gobierno en lo que no le gusta al electorado, si encuentra y elige candidatos idóneos (internos y externos) para las próximas elecciones, si diseña y aplica una estrategia inteligente, si propina un oportuno golpe político magistral (cómo parece ser el caso Lozoya), si consensa con aliados provechoso (no importa que no sean partidos) y si cuenta con la suficiente suerte.

Es muy claro que el gobierno (de los tres niveles) podría salvarse si deberás abraza una muy convincente legalidad, efectividad, gobernabilidad y honestidad. Que el sistema podría salvarse si recurre a una política económica y social que lo reconcilie con las mayorías. Que el país se salvaría si se puede reinstalar la seguridad, el desarrollo y la justicia, así como si se puede realmente atenuar o acabar con la terrible desigualdad imperante.

La historia política de la humanidad ha sido infalible en los últimos 250 años. A los periodos de ingobernabilidad generalizada y de corrupción incontrolada los ha sucedido la dictadura popular, la dictadura militar o la disolución del Estado.

Todo esto, nos trae un mensaje para los días actuales. Sabemos muy bien hacia dónde queremos llegar. Para nadie es un enigma lo que debiera ser nuestro destino en cuanto a desarrollo económico, justicia real, seguridad pública, suficiencia energética, modernización educativa, cultura integral, reordenación hacendaria, desarrollo social, salud de fondo, medio ambiente, reinserción internacional, paz verdadera, respeto tolerante, cooperación recíproca, humanismo de esencia y gobernabilidad política.

Pero de lo que no estoy tan seguro es de qué tan conscientes estamos de nuestro punto de partida. Porque es muy cierto que necesitamos una nueva visión y un nuevo ejercicio de la vida colectiva. Pero ¿qué vamos a hacer con nuestro actual trebejo (utensilio que se utiliza para realizar alguna actividad)? ¿Lo vamos a cambiar por equipamiento nuevo o tan sólo lo vamos a reparar, a decorar o a enjuagar? ¿Llamaremos al reparador o, de plano, a un nuevo proveedor? Porque algo de lo que ya no nos funciona puede tener compostura, pero algo sólo se mejora con repuesto.

Esto me ha recordado que, en mis años adolescentes, me pareció toda una hazaña la travesía del Apolo XI. Desde luego, lo fueron el descenso del módulo lunar Eagle, los informes de su piloto Edwin Aldrin jr, la caminata del comandante de la misión Neil Armstrong (primer hombre sobre la Luna) y las transmisiones desde Honeysuckle Creek (estación terrena de la NASA en Australia cerca de Canberra, y fue fundamental para el Programa Apolo). Pero, con el paso del tiempo, fue cuando me percaté que lo más importante de toda esa proeza no fue haber llegado a la Luna sino haber salido de la Tierra.

En efecto, vencer la gravedad terrestre fue el tema esencial de las travesías espaciales. Para salir del planeta, el hombre tuvo que inventar maquinarias y combustibles, instalar centros de navegación, adiestrar legiones de nuevos especialistas, descubrir muchos datos de la relación de la Tierra con el resto del espacio, así como mil cosas más. Llegar a otros lugares del cosmos fue tan sólo una consecuencia derivada del lanzamiento de la nave.

Es muy cierto. Sólo la madurez o algo que se le parece me convencieron de que, en la vida, lo más importante no es a dónde llegar sino de dónde salir como individuos, como sociedad, como gobierno, como partido, como nación (cómo entidad federativa o cómo municipio) y como especie. Descubrir o inventar lo que tendremos que disponer para salir de nuestra celda gravitacional.

Llegar al país que queremos puede llevarnos una, dos o varias generaciones. Pero lo más importante, para nosotros los actuales, no es llegar a nuestro destino de ensueño sino salir de nuestro lugar de pesadilla. Por eso, en muchas ocasiones me he preguntado si lo más importante de lo que hizo Cristóbal Colón fue haber llegado o haber partido. En ciertos momentos he creído lo primero, pero en muchos otros me he convencido de lo contrario.

Saber comprender todo esto es uno de los mayores desafíos del político y saber resolverlo es uno de los mayores atributos del buen gobernante. Vencer esas fuerzas gravitacionales representadas por el burocratismo, la insensibilidad, la apatía, los intereses, las corrupciones, los oscurantismos y las cobardías. Pero, también, saber medirlo para decidir en qué se requiere cambiar de método, de equipo, de programa, de institución o, incluso, en qué se requiere cambiar al sistema entero o al país (estado o municipio) completo.

Finalizó diciendo que: la sabia vida y la terrible pandemia nos han enseñado, primero, que todo es sumergible y es destructible. Segundo, que con la mayor rapidez nos debemos aplicar al control de daños. Tercero, a nivel nacional, estatal y municipal, que iniciemos el salvamento y el rescate.

Avión presidencial, a escena

Alfonso García Sevilla

La distracción como una forma de manipulación mediática, según Nahom Chomsky, se basa en entretener la atención del público de la información verdaderamente importante como pueden ser las decisiones políticas y económicas que afectan al conjunto de la ciudadanía. Esto se consigue desviando la atención de la gente con un montón de informaciones que no son relevantes con las que diariamente bombardean los medios de comunicación.
Un distractor muy efectivo que ha utilizado exitosamente la 4T es el avión presidencial. Ante un escenario adverso, como lo enfrentamos en este 2020 con más de 43 mil muertes por Covid-19 y los casi 60 mil homicidios violentos, la pérdida del empleo de 12.5 millones de mexicanos y la economía cayendo estrepitosamente sin un plan de reactivación inmediato, se agrava con los daños que sufren estados del norte del país por los efectos que ha dejado el huracán “Hanna”.
Sin embargo, para AMLO estos hechos no ameritan su atención. En la mañanera de este lunes, realizada en el ex hangar presidencial, teniendo como fondo el avión “José María Morelos”, del que refirió ser una representación de “cómo se mal gobernaba en el país durante todo el periodo neoliberal. Es un ejemplo de los excesos que se cometieron. Es ostentación”, afirmó.
“Para que no haya duda o malas interpretaciones, el propósito de hacer esta conferencia con el avión de fondo, es para dar a conocer al pueblo de México cómo se mal gobernaba al país, de cómo había lujos en el gobierno durante todo el periodo neoliberal. Se le daba la espalda al pueblo, sobre todo a la gente humilde, y los altos funcionarios vivían colmados de privilegios de atenciones. Era un gobierno de ricos, para ricos con un pueblo pobre”. Remató el presidente.

Hace alrededor de dos años, más de 30 millones de votantes le otorgaron a Andrés Manuel el aplastante triunfo en las urnas, hace dos años la gente harta de los excesos generados en el sexenio de Peña Nieto, tales como Odebretch, la Estafa Maestra, la Casa Blanca, el poco efectivo combate a la corrupción, a la inseguridad, al crimen organizado, al poco crecimiento económico, y un largo etcétera, optaron por un cambio radical, no votaron para que sistemáticamente les recordarán los malos gobiernos pasados, eso de sobra lo sabía la gente, votaron porque en AMLO veían la esperanza de un cambio verdadero, con soluciones a todo lo que los gobiernos “neoliberales”, habían hecho mal en el país, sin embargo, a dos años de distancia, la 4T está más ocupada en la rifa de un avión y seguir con la cantaleta de los anteriores corruptos neoliberales enemigos del pueblo, con lo que demuestran que aún no encuentran soluciones de fondo para los grandes temas que aquejan al país.

Cómo ver en política

Quirino Velázquez

El poeta británico Lord Byron decía que: el pasado es el mejor profeta del futuro porque mucho nos anuncia de lo que va a pasar. Yo también creo, que el futuro es el mejor intérprete del presente porque, si logramos imaginar nuestro porvenir, podemos diagnosticar nuestro acontecer.

Por eso, debemos triangular algunos sucesos del pasado con la contingencia del presente y con la resultante hipotética del futuro.

Ese es el método que hoy utiliza la geriatría (parte de la medicina que se ocupa de las enfermedades propias de la vejez) preventiva. Mientras más sabemos de las enfermedades que padeceremos cuando viejos mejor podremos acondicionar nuestros hábitos conductuales cuando jóvenes. Algo así debiera ser más frecuente en la política.

Desde luego que no se trata de hacerle al adivino sino de utilizar datos duros y proyecciones sensatas. La geriatría preventiva parte de una premisa conocida y comprobada. De manera ineludible, vamos a envejecer. De hecho, nuestro envejecimiento comienza el día de nuestro nacimiento. No existe la eterna juventud. Luego, entonces, no menospreciemos ni desperdiciemos la previsión en la juventud.

Es insensato no ver hacia el futuro y que nos parezca más importante descifrar quién será y de quiénes se rodeará el próximo presidente, que entender cómo será y cómo vivirá la próxima generación. Saber si seremos ricos o mendigos, sabios o imbéciles, civilizados o salvajes, honestos o bandoleros, justos o sátrapas, modernos o cavernarios, cosmopolitas o arrabaleros.

Pero, para nuestra fortuna, la capacidad psíquica puede vencer a la obstrucción política. La mente es más poderosa que la vista y eso nos permite percibir lo que está oculto. La imaginación poderosa es la principal capacidad del verdadero político. Vista aguda, para ver todo lo que sucede. Visión de fondo, para ver lo que va a suceder y que aún no llega. Videncia profunda, para ver lo que los demás no pueden ver.

Pero si queremos creer que el futuro nunca llega y que la juventud o los trienios (o sexenios) son eternos y no utilizamos la previsión conductual, por lo menos utilicemos la protección de una “política de previsión” cómo dijera Romero Apis.

El verdadero político suele tener una noción muy clara de su realidad y de la de los demás. Sabe a quién tiene que asociar, seducir, vencer, separar, elogiar, criticar o destruir. Sabe en qué se debe aplicar y en qué no se debe desperdiciar. Sabe en qué tiempo debe hablar y en cuál callar. De qué manera avanzar y de qué modo esperar. Esto significa, tan solo, propiciar su buena suerte.

Por otra parte, existe un viejo refrán ranchero que aconseja no estar mirando hacia atrás cuando se está arando. Lo mismo se trate de faenar a la vieja usanza, con una yunta de bueyes que, en un moderno tractor, ahora equipados hasta con música y clima, uno tiene que ver hacia adelante para que las líneas de arado queden tan derechas como debe ser.

Este antiguo dicho tiene validez para casi todos los aspectos de la vida. En el amor, en la vida profesional y en los negocios. Pues lo mismo sucede en la política.

Hay gente que ve más su pasado que su presente y en su futuro. Esto no quiere decir que eso sea malo y que nunca veamos lo que nos ha sucedido. De la experiencia, buena y mala, se obtienen valiosos datos para obrar en el presente y en el futuro. Por eso ver nada más hacia adelante no es tan recomendable, sino mirar hacia todos lados.

Sin embargo, hay otros que, al contrario de los primeros, sólo sueñan con el futuro, olvidándose del pasado y del presente. Piensan que todo lo mejor está por venir. Es bueno que sean optimistas siempre y cuando ello no se convierta en simple ilusión, cómo el imaginarse un chingón.

Existen algunos que se regocijan más con su pasado que con su presente o con su futuro y guardan su ideal en lo que fueron.  Hay otros que, por el contrario, tienen un mayor disfrute con un ideal del porvenir que con lo que son o lo que han sido. La plenitud la encuentran en una grandeza que todavía no llega.

Por último, hay algunas cuyo ideal se encuentra en lo que son en el presente, más allá de lo que sueñen para el porvenir o de lo que recuerden de su devenir, muy complacidos con su ser actual y no tan solo con lo que recuerdan ni con lo que esperan. Su supremo ideal consiste en lo que ya son y no en lo que fueron ni en lo que serán.

Así, también sucede con los partidos políticos. Unos viven pensando en lo que fueron e hicieron durante setenta años, como el PRI. Otros, en lo que van a hacer si los dejan gobernar durante otras siete décadas, como Morena. De nuevo se aparece el necesario equilibrio entre ver en prospectiva y la visión retrospectiva.

Así, muchos políticos viven pensando no sólo en su pasado sino, incluso, en lo que creen que fue su pasado. Es por eso que muchos ex presidentes municipales, nos platican sus mentiras con una absoluta falta de memoria. Piensan que somos extranjeros tontos a los que nos pueden inventar sus historietas de éxito y de magnificencia, olvidándose que nosotros mismos fuimos testigos directos o hasta protagonistas de cuando se equivocaron, de cuando se acobardaron o cuando fracasaron y hasta de cuanto se robaron.

La política, así como la vida misma, nos obliga a poseer una mirada giroscópica. Que nos permita ver nuestro reciente con la misma nitidez que ver nuestros futuros. Saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Tener una noción exacta de lo que fuimos, de lo que somos y de los que seremos. Es decir, no sólo ver nuestro espejo sino, también repasar nuestras antiguas fotografías y, de paso, utilizar esas nuevas aplicaciones que nos permiten imaginar cómo seremos en el porvenir.

A propósito, aplica la frase del escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico, creador de las populares novelas de fantasía «El Hobbit» y la trilogía de «El Señor de los Anillos» John Ronald Reuel Tolkien: “NO HAY NADA COMO MIRAR, SI QUERÉIS ENCONTRAR ALGO” (Del libro: El Hobbit).

Poquita fe

Quirino Velázquez

Dada las terribles secuelas de pandemia que vivimos, es muy oportuno que, en nuestros días, valoremos la medida exacta o, por lo menos, la probable, de nuestras vicisitudes. Es grave que nuestra sociedad padezca tantos problemas, de magnitud tan profunda y, lo que es peor, de manera simultánea (crisis de salud, crisis económica, crisis de seguridad, crisis política, crisis social, etc.). Pero, más grave que ello es la sensación muy generalizada de que todo está mal, muy mal.

Allí reside, hoy en día, el peligro de que las dificultades virtuales, por ese sortilegio, se puedan volver reales. De que esos enigmas imaginarios, por magia, se vuelvan adversidad. Haciendo a un lado a los ilusos, cuyo drama es que siempre sienten que estamos muy lejos del paraíso, y descartando a los paranoicos, cuya tragedia es que siempre sienten que estamos muy cerca del infierno tomemos al segmento de hombres sensatos, mesurados y maduros que, en política, se atienen a las ideas concretas y a los hechos reales sin creer ni en la “luz perpetua” ni en “el fuego eterno.

En estos, lamentablemente, ha ido arraigando una riesgosa premonición de debacle y de decadencia. No como exclusivo factor de oposición política, es decir, que va mal el gobierno o que lo que va mal es por culpa del gobierno o de un partido gobernante, sino que van mal todos, incluyendo al gobierno.

Hay una sensación generalizada de orfandad social. De que la mexicana es una sociedad desprotegida que no tiene a quien recurrir ni como ciudadano, ni como elector, ni como empresario, ni como deudor, ni como contribuyente, ni como víctima del delito, ni como trabajador, ni como demandante de justicia, ni como estudiante, ni como ama de casa, ni como enfermo, ni como consumidor, ni como espectador, ni como productor, ni como nada.

Todo ello porque, en esta crisis, siente que el gobierno federal (bueno de los tres niveles para que no se enojen) es ineficiente y parcial. Porque sus legisladores responden sólo a sus partidos y no a sus electores. Porque su sistema de justicia es lento, intrincado y deshumanizado. Porque la administración pública es fábrica de nuevos ricos y de viejos ricos más ricos. Porque su sistema de seguridad es perverso y podrido. Porque el derecho a la salud no existe. Porque la corrupción no se acaba. Porque la educación es anacrónica. Porque los sindicatos no defienden y los patrones no cumplen, porque los trabajadores no desquitan. Porque la economía está por los suelos. Porque la gente está sin lana y lo que es peor casi sin Fe.  Y porque… para que le sigo. Donde vuelven las guerras santas. Donde reside la génesis de las angustias de muchos y de las pocas ilusiones de otros. Si fuera consecuente hablaríamos de los que creen hasta en la catástrofe estelar donde sienten que, cada día, está más cerca el juicio final o que el meteoro ya está cerca de la tierra.

Es urgente reaccionar en la justa medida de los graves acontecimientos, pero, también, en su atinada dirección, a efecto de lograr lo que solo se logra unidos, aunque eso no significa asociados ni complicados.

Así, les cuento algo que un gran amigo (quien fuera mi maestro en política) me dijo (a ver cómo me va…ya vieron cómo me fue la última vez que conté algo que me dijeron) que en los llamados Primeros Cien Días del presidente estadunidense Franklin Delano Roosevelt (único en ganar cuatro elecciones presidenciales en ese país), la nación norteamericana recuperó su propia Fe. No resolvió sus problemas, claro está. Algunas leyes habrían de ser impugnadas de inconstitucionales ante la Corte. Y habrían de pasar muchos problemas cotidianos, incluyendo una gran guerra mundial, antes de logros económicos y políticos. Pero, en esos primeros días, supieron lo que eran, lo que representaban o, por lo menos, lo que creían, que en ocasiones es lo más. Ese fue el principio esencial de su recuperación. Sin esa Fe no hay nación grande. No hay decadencia que no provenga, antes que nada, de nuestro ánimo.

Aquí en México, a dos años del triunfo electoral y a un año siete meses de inicio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, le gente ve al gobierno federal (bueno de los tres niveles para que no se enojen) como dice el título de la famosa canción, del compositor puertorriqueño Félix Roberto Manuel Rodríguez Capó (Bobby Capó), con: Poquita Fe. Y por el contenido de su letra no la debería cantar el presidente AMLO:

Yo sé que siempre dudas de mi amor
Y no te culpo
Y sé que no has logrado hacer de mi querer
Lo que tu amor soñó

Yo sé que fue muy grande la ilusión
Que en mí tú te forjaste

Para luego encontrar desconfianza
Y frialdad en mi querer…

PD. Sólo para aclararlo de nuevo, no soy miembro (afiliado) de ningún partido político (afortunadamente me libre del último QEPD). Así, sin militancia partidaria, sin amores ni rencores contra nadie y cómo un simple mortal escribo mis modestas colaboraciones para La Verdad.    

Las otras Minervas. Desfragmentación de un icono

Karen Ortega

Para la ciudad de Guadalajara el monumento más representativo es “La Minerva”, inaugurada en 1956 y que es obra del artista Pedro Medina y del escultor Joaquín Arias Méndez. Ésta ubicada en la avenida Vallarta a su cruce con López Mateos y  ha sido testigo de un sinfín de festejos, eventos musicales, protestas e incluso ha sido intervenida, la más reciente es que a la escultura le fue colocado un cubre bocas cuando la cuarentena por el COVID-19 dio inicio en la ciudad, esto con el propósito de generar concientización, pues al transitar por la zona es imposible que pase desapercibida.

Por tal razón el artista plástico Francisco Orozco, estudiante de la Universidad de Guadalajara, decidió crear a “Las otras Minervas”, dos esculturas inspiradas en el ícono tapatío como parte de una investigación aplicada para la Maestría en Educación y Expresión para las Artes (Posgrado de esta casa de estudios).

Una de las principales razones que inspiraron al artista para llevar a cabo la creación de estas dos esculturas de fibra de vidrio, resina y metal, con una altura de 1.30m, se encuentra la famosa división social que existe en la ciudad que se concreta con la frase “de la Calzada para allá”, y es que la clasificación social, acompañada de una delimitación territorial en Guadalajara ha estado presente desde su fundación y permanece en el imaginario de los habitantes.

Las otras Minervas tienen como soporte dos pedestales abandonados, donde se cree que existieron placas metálicas conmemorativas de algún evento o acontecimiento destacado en la ciudad. La primera se ubica en el cruce de la Av. Dr. Roberto Michel y Salvador López Chávez y la segunda escultura se encuentra en el cruce de la Avenida Jesús González Gallo y Dr. Roberto Michel.

La intervención artística-urbana tendrá una duración de 3 a 6 meses, teniendo como fin el análisis del comportamiento de la ciudadanía ante estas dos Minervas, ya que esta zona se caracteriza por la escasez obra artística, además de presentar un alto índice delictivo y de vandalismo al mobiliario urbano.

La violencia que no importa.

Fabiola Serratos

“Yo nunca he sido capaz de averiguar qué es exactamente el feminismo: solo sé que la gente me llama feminista cuando expreso sentimientos sobre la desigualdad entre hombres y mujeres…”

Como cada semana me gusta narrarles un poco de cómo es que llegan a mí las opiniones y reflexiones que comparto con ustedes. En la universidad aprendí que se puede entender mejor un escrito si se conoce la condición del autor. A mis últimas notas varios lectores pusieron nombres y momentos en específico que no meramente fueron la razón de mis escritos. Sin embargo, agradezco mucho la interactividad y la forma en la que la reflexión lleva a los espectadores a poner mis letras a reconocer que en nuestro entorno existen muchas desigualdades e injusticias.

Es de noche, me acompaña uno de mis tres gatos, un blues que suena con la voz de Ella Fitzgerald y un vaso con agua. He dado varias vueltas para poder elegir la forma de hablar de un tema que parece invisible y que sé después de esto me ganaré un par de etiquetas (ojalá sean nuevas pues las moralistas ya no me son relevantes ). Justo y de forma elegante termino una discusión con un hombre en redes sociales, aunque cuando se tiene conocimiento de lo que se considera como violencia de género parece interminable el poder encontrar la igualdad sin que cada ejercicio de nuestra búsqueda resulte en el aumento de la violencia. Lamentablemente muchas personas continúan normalizando este tipo de situaciones agresivas que únicamente se ejercen en contra nuestra (el desprestigio moral).

Hace un par de días me comprometí con varias mujeres para escribir mi pensar en lo ocurrido con las declaraciones de exfuncionarios que hacían apología de la violencia en las mujeres con sus comentarios. Para serles honesta la política ha sido uno de los espacios más violentos que he conocido. Todo aquello que me había predispuesto a vivir después de la publicación de mi segunda novela de corte erótico no llegó a ser tan severo como mi muy breve participación en la política. Este año he trabajado en una tercer novela fruto de la reflexión y dolorosas experiencias que he rescatado de ese hecho.

Las mujeres dentro de estos espacios se les juzga principalmente por las situaciones personales, por ejemplo su capacidad de llevar la maternidad o se les exige la pulcra virtud que jamás se cuestiona a un hombre. Relaciones afectivas, ideología o decisiones, se nos cuestiona absolutamente todo o se nos aplican castigos disfrazados de apoyo para nuestro crecimiento porque se sienten con el derecho de decirnos cómo hacer política como si las mujeres deseáramos hacer el mismo tipo de política corrupta.

He de confesarles que en los dos últimos años he perdido amistades importantes que desearon disponer de mis decisiones personales y me hicieron sentir como poco virtuosa cuando defendí mi destino. Pero mi libertad y valentía no son las de otras mujeres cuya valiosa participación queda en el olvido por temor a perder la credibilidad o la virtud por la que muchos años creyeron debían demostrar (virtud que siempre termina beneficiando a otros más que a nosotras mismas).

Algunas de mis compañeras dentro de la política han tenido miedo de denunciar agresiones y discriminación por la posibilidad de ser evidenciadas con adjetivos que las descalifiquen, porque a las mujeres nos denigran hasta por no saber cocinar y consideran tal hecho como una falta grave contra el ideal de buena mujer.

“Si no tiene orden en su casa no sabe manejar otras cosas, sino lleva un orden en sus deberes de mujer tampoco puede hacer algo más”
Pude rescatar de muchas de las publicaciones de esta semana dos cosas importantes : Los hombres en ningún espacio deben permitirse usar el ejemplo de la integridad de las mujeres con adjetivos vulgares pero enmascarados de metáforas, estamos viviendo una transformación en la que no se trata de sentirse o no ofendidos por todo como han llamado a la generación de cristal, sino que por situaciones de poder somos el país numero uno de Latinoamérica con más feminicidios.

No podemos darnos el lujo de simplificar o minimizar nuestras palabras cuando la política resulta ser el espacio más violento para las mujeres y el que principalmente debe luchar por erradicarla, para que ésta como une ejemplo pueda emplearse en toda la sociedad. Por otro lado, nosotras debemos saber el justo momento en que la política puede usarnos para ser el escudo de los hombres que peleando su posicionamiento nos llegan a utilizar como la masa que ejercerá el golpe que ellos canallamente no enfrentarán pero serán como los cobardes que se esconden bajo las faldas de su madre.

En el último mes que su servidora ha sido atacada por redes sociales encuentro curioso el caso de que entre todas las posibilidades en las que se me pudiera ofender fuera únicamente las de carácter personal, como si estuviera obligada a rendir cuenta de mi personalidad, nunca tuve una crítica a mi trabajo o profesión, además a tales difamaciones se añadió un tono bastante interesante de minimización y exclusión. “No eres buena mujer porque no pudiste resolver tales cosas” que comparándolas con las actividades de un hombre en ese caso hubieran sido justificadas e incluso hasta apoyadas.

Esta violencia parece exagerada y qué no existe, que es una desventura luchar por cosas tan simples y sin sentido pero que terminan siendo la causa de otras violencias. De algunas de las víctimas que hemos recibido en el colectivo que presido la mayoría de las mujeres o niñas que sufrieron abuso sexual fueron obligadas a convivir con su agresor bajo la ideología y obligación del perdón, minimizando su trauma, porque ademas de considerarse que nuestro sufrimiento no es tan grave, encima tenemos la responsabilidad de perdonar a quienes nos lastiman o nos convertimos en poco tolerantes e histéricas.

Me siento eufórica, es mi nota más larga en mucho tiempo y no sé si llegue a tener la misma lectura que las otras que han sido revolucionarias, pero desde mi análisis social y experiencia no me queda mas que aferrarme al ideal de que en algún tiempo existirán convivencias, lugares justos y dignos para nuestra participación y que un día no muy lejano viviremos en un mundo equitativo donde los derechos sean para todas y no los privilegios de unos cuantos. Sueño con un espacio dónde no nos desvaloricen por nuestras ideologías o acuerdos y dónde nunca más nos vean como un personaje cuya capacidad más vital se encuentra en lo privado (hogar y familia) se valore y respete la capacidad que tiene para también dirigirse en lo público.

“Algún día viviéremos en una sociedad donde se entenderá que las mujeres no vamos a pedir permiso para construir nuestro destino.”

A todas mis compañeras que hacen política, a las funcionarias que han desafiado la violencia y con dignidad son la representación de nuestras voces, infinitas gracias. Desde mis letras y el activismo hago mi parte para ver un futuro donde estemos todas.

A la opinión pública

En esta publicación se anexa la carta hecha llagar por Quirino Velázquez, columnista de este semanario, y aprovechamos la ocasión para dar a conocer que la decisión de «bajar» la publicación a la que en el siguiente texto se alude, fue tomada únicamente por la petición del autor.

La columna «Política Fragancia y Tufo», se publicó debido a que su contenido no se consideró dentro de un contexto misogino y hace remembranza a una conversación sostenida algunas décadas atrás entre su autor y un actor político.

En el Semanario La Verdad no solo se antepone el respeto a la mujer, sino que el respeto y la honorabilidad son valores indispensables para el ejercicio periodístico. lamentamos si alguna susceptibilidad se vio afectada por dicho texto, pues jamás fue la intensión del mismo.

LA VERDAD

Periodismo Libre de Tlajomulco

At’n Víctor Hugo Ornelas

Muy estimado amigo:

Con relación mí la colaboración que titulo “POLITICA FRAGANCIA Y TUFO” aparecida el día de ayer en la página electrónica de LA VERDAD Periodismo Libre de Tlajomulco, y en la que hago mención, entre otras cosas que: “… bien decía el político, sociólogo, jurista y ensayista español, alcalde de Madrid entre 1979 y 1986, Enrique Tierno Galván: En política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mal”. Y “…les cuento que alguna vez, un gran amigo (de esta actividad) con gran sapiencia me dijo: la política es como una bella mujer veleidosa y traicionera. Que la política es la mujer más bonita que pudiéramos llegar a conocer o a imaginar. Todas sus líneas son impecables. Todas sus proporciones son perfectas. Tan sólo el verla es un gran placer para muchos. Tocarla es todo un privilegio.”.

Con relación a dicha colaboración, nunca fue, ni es, ni sería mi intención que el contenido de tal colaboración, fuera misógino, discriminatorio, machista, ni con apología de la violencia contra las mujeres. Asimismo, con la colaboración antedicha nunca fue, ni es, ni sería mi intención afectar la dignidad de las mujeres, ni cosificarlas. Nunca fue, ni es, ni sería mi intención expresarme de las mujeres como objeto de consumo y ni menoscabar sus derechos establecidos el marco convencional y constitucional de derechos humanos. Y nunca fue, ni es mi intención promover la violencia contra las mujeres y las niñas,

Como usted sabe, soy padre de cinco mujeres y abuelo de tres niñas, que son mi gran adoración, asimismo, a lo largo de mi vida he conocido, trabajado y convivido con muchas y grandes mujeres y niñas a las que siempre he admirado y respetado y por las que siempre he sentido una profunda gratitud, un gran cariño y un auténtico respeto. Por lo que, precisamente por respeto, cariño, gratitud y admiración a mis hijas, mis nietas, a sus mamas y a todas las mujeres y niñas, le solicito encarecidamente que borre de su página y redes sociales, la colaboración citada. Al tiempo que por conducto de LA VERDAD Periodismo Libre de Tlajomulco, ofrezco, a todas las mujeres y a las niñas, una sincera disculpa pública si con dicha publicación alguien se sintió lastimada u ofendida y a la vez reitero públicamente la garantía de mi compromiso no hacerlo jamás.

Le agradecería mucho el por favor publicara la presente.

Atentamente

Quirino Velazquez    

Que los mantenga su madre patria.

“Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente.”

Fabiola Serratos

Las lluvias trajeron consigo otros escenarios, los más reales repletos de violencia y abandono, los otros como pan y circo traen de nuevo la farándula desde los personajes políticos, que nuevamente nos entretienen como novela de Thalía en los años noventa.

Así es la política dentro de nuestro municipio que no ha cambiado el guión en muchos años. Viejas figuras políticas que se victimizan para popularizarse y otras más que se venden como héroes del mismo mal que construyeron ellos.

Es casi medio día de una mañana nublada, un son popular y un café me acompañan para escribir para ustedes un pensamiento que viene surgiendo desde los últimos días al indagar en nuestros grupos municipales. Mientras muchos perfiles nuevos se vienen posicionando como independientes o en la búsqueda del protagonismo de los partidos políticos.

Lo mas real de todo esto es la cantidad de personajes que nuevamente buscaran en los cargos públicos la forma cómoda de vivir ellos y sus familias, pues cabe recalcar que existen familias enteras que por años han vivido del erario público.
La esperanza de muchos esta puesta en los nuevos perfiles, esperando no ser decepcionados como en las candidaturas pasadas donde incluso lo nuevo resulto ser más de lo mismo (la grilla se calla con chamba, la justicia no tiene precio.)

Mientras nuestras figuras políticas descuidan su trabajo para iniciar su pre-campaña y no perder a sus seguidores, los ciudadanos nos preguntamos ¿no seria más sencillo posicionarse por su trabajo?
Realmente son contadas las personas que han fungido como funcionarios ya que en su mayoría solo desfilaron con campañas eternas. Esto no debería resultarnos sorprendente pues sabemos que muchos de aquellos personajes solo conocen principios éticos cuando de ellos se necesitan beneficiar.

Es muy común ver como se alardea de las comodidades que se han adquirido con el supuesto trabajo que realizan, incluso podemos notar que ciertos funcionarios gozan de presumir los bienes excesivos que en el ultimo año obtuvieron, el discurso es deshonroso, decepcionante y muy vergonzosos, la falta de educación los lleva a exponer un discurso de superioridad y autosuperación desde su cargo.

“He trabajado mucho para tener tantos autos o esta casa…”
(El cinismo al estilo gaviota)
¿Conocen funcionarios así?
Si el trabajo duro trajera los privilegios de los que se han hecho en el último año y medio, comerciantes y obreros que han trabajado por años y que ejercen largas jornadas de trabajo, incluyendo el desgaste de las horas en el transporte público quizá se igualarían en privilegios.

Nuestro ayuntamiento es el claro ejemplo de desigualdad social, de los jodidos que se enriquecen en poco tiempo y se venden como figura de éxito y trabajo duro. Mientras en las colonias de donde salieron continúan desde hace más de 17 años los mismos problemas sociales.

Estas elecciones deberán ser las más reflexivas y revolucionarias que hayamos vivido, quitando el hueso de los traicioneros, de los vividores y de los que vieron en la política la forma privilegiada de vivir. Pues a quien le gusta el dinero no debería ser político sino empresario.

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