Salud

Empleados de sector salud y la discriminación en medio de una pandemia

Karen Ortega/Guadalajara

El COVID-19 está sacando lo mejor y peor de las personas alrededor del mundo, mientras que en Europa se ha podido observar cómo los ciudadanos se reúnen a distancia con sus vecinos y desde sus balcones escuchan música, cantan y hasta bailan para alegrar por instantes todo este ambiente lleno de incertidumbre, el panorama en América Latina es muy distinto.

México está siendo un foco de atención para los demás países, pues se ha tomado a la ligera por parte de la población la manera de enfrentar una pandemia mundial. Sin duda, nuestro país se caracteriza por ser alegre ante cualquier adversidad, pero en este caso se debe mantener una postura de compromiso social para evitar la propagación y afectaciones que puedan detonar en una crisis peor a la que se está padeciendo.

Por redes sociales han circulado videos en los que los habitantes del extranjero aplauden el esfuerzo de los médicos, enfermeras y de todas las personas que laboran en los sectores de salud, pero en Guadalajara, todo fue diferente. Las noticias a nivel nacional destacaron actos discriminatorios, en los que principalmente enfermeras habían sido víctimas de ataques con “baños de cloro” y les negaron el servicio de transporte público en algunas rutas de camión, esto por el miedo de algunos ciudadanos, que tienen la creencia de que el COVID-19 lo portan quienes se dedican a salvaguardar la salud de los tapatíos.

Por tal razón la Comisión Interinstitucional de Enfermeras de Jalisco solicitó el apoyo de las autoridades para erradicar esta situación. De inicio, la primer respuesta de apoyo la obtuvieron de algunos taxistas, pues ellos se ofrecieron a otorgar transporte gratuito, tanto a enfermeras como a doctores, teniendo como argumento que se está viviendo un momento en el que la población debe de estar unida y apoyar a quienes están luchando contra este virus.

El pasado viernes 03 de abril el gobernador del Estado Enrique Alfaro, presentó un proyecto de trasporte gratuito para personal del sector salud, teniendo como inicio 17 unidades identificadas con la leyenda “Transporte Conexión Médica” mismas que podrán ser abordadas por el personal médico que se dirija a hospitales y clínicas de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Algunas rutas del transporte público se solidarizaron con este proyecto y también ofrecerán sus servicios de manera gratuita.  Para que los médicos y enfermeras puedan disponer de cualquiera de estos apoyos, únicamente tendrán que mostrar la credencial que les otorga su centro de trabajo para identificarlos como parte del personal.

Guadalajara baja la guardia

Karen Ortega/Guadalajara

En días pasados se destacó el compromiso de los ciudadanos de Guadalajara ante la prevención de la propagación del COVID- 19, sin embargo el panorama que hoy se aprecia en la zona Centro es totalmente diferente a pesar de que los comercios se encuentran cerrados.

Desde temprana hora y por la noche, los policías realizan patrullajes llamando a la población a que si no es necesario estar en las calles regresen a sus casas, mensaje que es ignorado o criticado por la mayoría de quienes los ven pasar, teniendo como argumento que si no salen no tendrán que comer, exponiendo entonces su  “resistencia” a las medidas de prevención.

A lo largo del día se pueden observar a familias paseando por las calles de la zona, niños corriendo, jóvenes en grupo jugando videojuegos o personas en solitario sentados en las plazas públicas observando el panorama desértico y aunque sin duda el número de transeúntes es reducido no es el ideal para la situación de emergencia que se está enfrentando.

Algunos de los pocos negocios que se encuentra abiertos han implementado estrategias de venta, tal es el caso de algunas papelerías, en las que ofrecen papel higiénico o gel antibacterial, productos que en las tiendas o farmacias de las grandes cadenas comerciales es casi imposible de encontrar.

En algunos supermercados, a partir de hoy tomaron la medida de sólo dejar ingresar a dos clientes por familia, ya que se pudo detectar que desde que se ordenó el cierre de comercios no esenciales, algunas personas acudían a estos lugares a pasear, acompañados de menores de edad y sin mantener las medidas de prevención activas.

Nos salvamos juntos o nos hundimos por separado

Esta colaboración parte de una definición: si no nos aislamos, drásticamente, no controlaremos la pandemia, la muerte. Es más: la habremos prolongado estúpidamente.

Hoy estamos amenazados, por la ruleta rusa, del contagio masivo del Covid-19 (70% pasará por ese juego macabro: ¿seré asintomático, leve o grave?) todos padeceremos después los efectos inevitables de la pandemia que golpeará con crueldad a los más débiles y a los más pobres. Una brutal selección darwinista está recorriendo a la humanidad: están muriendo los más viejos, los hipertensos, los diabéticos, los portadores de VIH, los que tienen padecimientos renales y sobrevivirán los más fuertes, los más jóvenes, los más sanos. Cuando la convulsión haya concluido se sobrepondrán a la devastación económica quienes tengan casa, quienes tengan dinero, capital cultural, trabajo seguro y redes de protección y seguramente sucumbirán, como siempre, los que no tengan nada más que la vida. La desigualdad social se volverá todavía más profunda.

Parece que los gobiernos siguen sin admitir que los problemas económicos y sociales que se nos vienen encima rebasarán con creces los planes que se había hecho y que no servirán las piscachas que va repartiendo: no alcanzarán por la combinación entre recesión, devaluación e inflación; porque el dinero valdrá menos, los programas públicos no podrán sufragarse y la informalidad aumentará tanto como las necesidades de ingreso. El confinamiento obligado por el coronavirus ya está castigando a quienes viven al día y sobreviven de lo que puedan sacar de la calle y, por esa razón, no podrán resistir cinco semanas (caso de Jalisco) en casas que no tienen o donde conviven hacinados y en condiciones insoportables.

Tenemos que actuar ya, porque decenas de miles de personas se están quedando sin ingresos, sin forma de obtenerlos y sin esperanza de salir adelante; no tienen cómo cuidarse ni cómo proteger a los suyos. ¿Qué estamos esperando para formar centros de acopio y construir cadenas de apoyo? Es ridículo suponer que los programas sociales (federales, estatales y municipales) podrán suplir las carencias que se acumularán hora tras hora y es despiadado sugerir que los pobres deben seguir trabajando, inmunes al virus.

Pero será la realidad, no la previsión ni el talento de los gobiernos, la fuerza que produzca un plan. Necesidad, no virtud, que obligará a presentar (ante los ojos de todos, adentro y afuera) un programa excepcional para escapar de la recesión, la más profunda que los mexicanos hayamos conocido.

No se necesita ser profeta para reconocer los eventos que vendrán (y ya están aquí): bajan fuertemente las ventas, no hay nuevos pedidos, despidos todos los días, capitales moviéndose hacia EU (hacia lo seguro), inversiones en caída, desplome de la recaudación y del precio del petróleo, devaluación sin control, en medio de pilas de muertos, anomia (estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales) y suspensión obligada de la actividad diaria de millones. Y esto lo vivirá, lamentable y simultáneamente, casi todo el mundo.

En las últimas dos semanas la situación económica mundial cambió de forma drástica y para mal. Todos los países del mundo están resintiendo las repercusiones del coronavirus. Es demasiado temprano para dar números, pero es una certeza que habrá una recesión mundial, más profunda que la observada en 2008-2009. Lo mismo ocurrirá en México. Debemos prepararnos para una recesión severa y de duración incierta.

Cabe recordar que a medio fuego cruzado de la II Guerra Mundial, un economista publicó un informe que definiría el nuevo Estado de bienestar británico y, por extensión, occidental. A William Beveridge, miembro del Partido Liberal, le encargaron el informe tres años antes de que se apagasen los cañones de guerra anticipando lo que se venía sobre las sociedades de los países en contienda. De la misma manera, hoy, cientos de economistas claman por medidas urgentes, profundas, de protección a la ciudadanía ante el shock que nos ha traído la pandemia.

El centro de gravedad del debate ideológico se va a mover (¡se está moviendo ya!) hacia las posiciones que favorezcan la protección de los más vulnerables. No será algo temporal, acotado a la duración de la epidemia. Se trata de un cambio estructural, porque sus causas también lo son. El nuevo coronavirus ha hecho evidente que cualquier golpe inesperado sobre la actividad económica somete a millones de hogares a un coste humano inaceptable. Y deja en evidencia la debilidad de la llamada macroeconomía. Pero bueno eso es tema de otra colaboración.  

Por lo pronto, si queremos sobrevivir como sociedad y no solo como individuos aislados, debemos sobreponernos a nuestros temores y tejer de inmediato las redes de salvaguarda y de respaldo social necesarias para contrapesar los efectos brutales de esta tragedia entre los más pobres y los más débiles.

Sin duda, en esta aguda crisis aplica la famosa frase del escritor, guionista y fotógrafo mexicano Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, conocido como Juan Rulfo: “NOS SALVAMOS JUNTOS O NOS HUNDIMOS POR SEPARADOS”.

Un gobierno privilegiado, un pueblo sin agua y propenso a la desgracia.

Fabiola Serratos

En las últimas semanas hemos visto circular por redes sociales el ya famoso #QuedateEnTucasa pero lo específicamente vergonzoso de esta tendencia, es la cínica forma en la que servidores públicos privilegiados exhortan a la ciudadanía hacerlo cuando las principales necesidades de ésta no son apoyadas.

Hasta el día de ayer muchas colonias reclaman en redes sociales la pronta resolución  de este problema tan grave, pues cabe recalcar que mientras ellos se regocijan en la seguridad de sus casas, la clase obrera y comerciante.

(La misma que no visitan a menos que sean épocas de elecciones) esa no tiene el servicio básico para protegerse, pasan horas haciendo fila en espera de pipas  de agua y otros más tienen que cooperar entre vecinos por este servicio.

El día de ayer desde San Sebastián se lanzó un comunicado y en conjunto hicimos una red de apoyo que fue reportada en varias ocaciones llegándonos a reconocer cómo Spam. Aunque nuestro gobierno gaste millones en publicidad, lo cierto es que a varias semanas de esta pandemia, comienza a verse la crisis, económica, social, de convivencia y una ausencia absoluta de apoyo a los ciudadanos. 

Si ya era complicada la idea de un encierro cuando se vive al día, es todavía más triste saber que muchos sectores no pueden ni siquiera mantener las medidas necesarias de sanidad por falta de agua y porque en algunas zonas la basura pasa solo una vez a la semana.

Nosotros en zona valle, los que por tandeo  si tenemos la posibilidad de tener  un poco más seguido agua, debemos ser solidarios ¡ni albercas,ni convivencias! Pues aunque no tengamos la forma de ir a compartir cubetas o pipas de agua es nuestra responsabilidad cuidar la que sí nos llega y sobre todo entender que no estamos en un periodo vacacional.

Mientras tanto nuestro querido y cínico gobierno antes de promover desde la comodidad  de sus hogares el quedarnos en casa,  los invito a cumplir su deber en las colonias con más vulnerabilidad  ya que si un pueblo está seguro no suenan a sarcasmo, burla y ofensa sus videos, fotografías y publicaciones en sus preciosas casas.

“No puede haber gobierno rico, con pueblo pobre”

Ciudad Fantasma

Karen Ortega/Guadalajara

Las medidas preventivas  para evitar la propagación del Covid -19 que en el Estado de Jalisco dieron inicio desde el pasado 13 de Marzo con el anuncio de la suspensión de clases en la Universidad de Guadalajara han conllevado a tomar medidas con mayor grado de decisión, pues las clases a nivel básico, así como el cierre a comercios donde tienen gran afluencia de personas y cancelación de eventos masivos, han llevado a cambiar la rutina y el ritmo de vida de las personas en la zona Metropolitana de Guadalajara.

Un claro ejemplo de este momento lleno de incertidumbre, se puede encontrar en el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara. Caminar por sus calles que día a día son transitadas por miles de personas entre ellas turistas, hoy podemos observar una calma que se convierte en un ambiente lleno de tensión, pues la economía podrá verse afectada por el paro laboral obligado.

Es casi nulo ver personal de seguridad, las personas en situación de calle destacan entre las pocas personas que transitan por la zona, mismas que solo tienen como dirección cumplir con su horario laboral que en algunos casos fue disminuido, pues algunos negocios de cadenas comerciales no se han visto obligados a cerrar totalmente.

Sin embargo, los negocios locales muestran su fachada con la cortina abajo acompañado de avisos a su clientela, donde estiman que el día de mañana 25 de marzo todo regresara a la normalidad, pero el panorama que hasta esta hora presenta el país no deja en claro que futuro cercano tiene este.

Sin duda, la mayoría de los tapatíos han demostrado un comportamiento social responsable, pues las medidas sanitarias propuestas por el Gobierno Estatal y de la Secretaria de Salud han tenido aceptación en la población, manteniendo a su vez una actitud positiva ante esta pandemia.

¿Quiere ser un ilustre mexicano?

Quirino Velazquéz

El presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en que su triunfo en la elección de 2018 fue una ruptura con el pasado y que estamos en una nueva etapa en la historia de México. La primera señal de esa nueva época, dice, es el liderazgo político diferente que él encarna.

Fue el cambio verdadero: los nuevos tiempos de la justicia y del progreso para todos, “por el bien de todos primero los pobres”. ¿Cómo culpar a quien votó ante tal promesa? La narrativa era poderosa por simple: el país ha sido capturado por una élite rapaz que debe ser sometida por un hombre que represente un cambio radical y sin tibiezas: que recupere el gobierno para la gente. El problema a radicado en hacer de los símbolos de esa narrativa electoral políticas de gobierno.

El presidente AMLO llegó al cargo con la promesa principal de generar una transformación histórica comparable a la gesta de la Independencia (el movimiento armado para liberarse de los 300 años de dominio español y que tuvo lugar de 1810 a 1821), a la de la Reforma (la guerra entre liberales y conservadores de 1858 a 1861. Tras este conflicto surgieron las «Leyes de Reforma», entre las que destaca la separación de la Iglesia y el Estado. Benito Juárez, el personaje que más admira López Obrador, fue el protagonista central de este momento) y a la de la Revolución (conflicto armado contra el régimen de Porfirio Díaz entre 1910 y 1917. Al final de la Revolución se promulgó la Constitución que rige actualmente en México). Le puso nombre a la proeza: la Cuarta Transformación de la República. La cuarta, dijo, porque tenía que ser genuinamente heroica para llevar a su líder a las mismas páginas donde se escriben los nombres de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Vicente Guerrero, Agustín de Iturbide; Benito Juárez, Mariano Escobedo, Juan Álvarez, Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, Guillermo Prieto, Ignacio Zaragoza; Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Venustiano Carranza, Felipe Ángeles y José María Pino Suárez, Enrique, Ricardo y Jesús Flores Magón (por mencionar algunos).

Sin embargo, se sabe que ninguno de los ilustres mexicanos, que mencioné, eligió sus circunstancias ni diseñó los escenarios donde actuaron: Ninguno de ellos se propuso ser ícono de la historia nacional, sino que lo fueron por la firmeza de sus convicciones y por las decisiones que fueron tomando sobre la marcha. La historia no es nunca el producto de una sola voluntad sino una combinación fortuita de situaciones y personas: nadie elige el tiempo en que ha de vivir ni tampoco los retos que ha de enfrentar.

Por eso, la diferencia entre el personaje heroico y el personaje intrascendente es el sentido de oportunidad y la reacción inequívoca ante los retos que deben enfrentarse. Los grandes constructores de la historia fueron, primero, grandes lectores de su entorno: entendieron los momentos que vivían y se adaptaron a ellos. Nunca quisieron someter la realidad a golpe de palabras sino afrontarla con hechos, inteligencia y decisión.

Así, a la Cuarta Trasformación le llegó el tiempo de enfrentar la realidad. La crisis que se avecina, producto de la pandemia global del coronavirus y de la caída de los precios del petróleo, hace inviable la aventura histórica del presidente López Obrador.

Por nuestra parte, tenemos que cobrar conciencia de que, al volver de la pandemia del ya mundialmente famoso Covid-19 ya no seremos los mismos. Ni la situación que viviremos será igual. Se observan razones para hacer esta aseveración: la economía estará en crisis. No sólo habrá dejado de crecer, sino que se habrá producido una devaluación y, muy probablemente, habrá una secuela inflacionaria. Dicen los que saben de economía que este escenario ya es inevitable. Como resultado de esa crisis habrá menos recurso$ para invertir y redistribuir: se habrán perdido empleos y habrá que remontar un nuevo período de pobreza para quienes tienen menos y una mayor desigualdad social. Ninguno de esos efectos podrá mitigarse por completo regalando dinero del erario público, no sólo porque el presupuesto tendrá que ser ajustado, sino porque esa nueva tendencia de pobreza y desigualdad vendrá de la caída del empleo, de la pérdida del poder adquisitivo, del cierre de empresas y el desplome del consumo.

Lo anterior no son profecías apocalípticas: describo los hechos que, aunque no quisiéramos, vamos a tener que afrontar al volver del aislamiento obligado por el fatal coronavirus. Además, es de imaginar que dadas esas circunstancias tendremos que lidiar con la combinación de la desesperanza y la desesperación (esas gemelas abandonadas por la misma madre) que, como ya estamos empezando a ver, alimentarán el resentimiento social, los reclamos iracundos y las muchas violencias que, ya de suyo, nos han venido agobiando desde hace muchos años a causa de la conocida guerra fallida de Felipe Calderón. Y el gobierno de la Cuarta Trasformación no podrá hacer frente a esos desafíos repitiendo lo mismo que ha venido haciendo, porque los enemigos han cambiado y esta vez son globales y muy poderosos.

Ahora sí, señor presidente Andrés Manuel López Obrador, es hora de sacar la casta. Usted no está sólo cuenta con el apoyo de una formidable cantidad de intelectuales y cuadros técnicos de primer nivel, con el aparato de su partido Morena (una agrupación heterogénea de líderes propios y dirigentes reciclados de la ex partidocracia gobernante) y, sobre todo, de una ciudadanía esperanzada. Nunca fue más cierto que “por el bien de todos, primero los pobres”. Pero nunca fue más importante reaccionar con flexibilidad ante los hechos que nos desafían y no confundir el coraje con la ira, ni la prudencia con la cobardía, ni la tenacidad con la necedad. ¿QUIERE SER UN ILUSTRE MEXICANO? Pues ahí tiene la oportunidad: es ahora cuando necesitamos que la Cuarta Trasformación se haga realidad.

Aves de Tempestad

Alfonso García Sevilla

Una definición básica de la política la podemos entender cómo ponerse de acuerdo los habitantes de una comunidad para tomar las mejores decisiones que incidan en su beneficio. Cada tres años nos encontramos a personas que nos dan a conocer sus propuestas para mejorar nuestro entorno y que son la mejor opción para tomar las riendas del municipio, estado y país, aunque la experiencia nos dice que, a la fecha, los que han tenido esa responsabilidad nos han fallado sistemáticamente.

Hoy, a unos días de iniciar con las medidas necesarias para establecer cercos a la pandemia mundial del coronavirus, que tantas afectaciones ha dejado en varios países del mundo, algunos actores quieren sacar raja política y ventaja en tiempos donde es necesaria la unidad, la prudencia y acatar las medidas decretadas por las autoridades.

Primeramente, la senadora emecista Verónica Delgadillo, a quien le urge un asesor en materia de comunicación política, circula en sus redes un cuadro comparativo entre las medidas tomadas por el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro y las del gobierno federal, con el fin de ganar simpatías más allá de sus boots en redes, efecto que en consecuencia fue desastroso para ella, al cuestionarle que lejos de atacar, se ponga a trabajar. No es la primera vez que la senadora naranja tiene desatinos en sus mensajes, es bien reconocida por ello.

Segundo caso, el presidente López Obrador, insiste que la crisis por el coronavirus, no lo es, incita a la gente a no tomar medidas y en un abierto reto a la inteligencia del ciudadano, declara que en solidaridad al pueblo ha decidido la baja de la gasolina. En el mismo sentido debería decir que también él hizo bajar los precios del petróleo o que gracias a él, el dólar rebasa hoy los 25 pesos.

Ricardo Anaya al aprovechar la polarización que genera AMLO en su comunicación, sale en un video en redes sociales, a pedir la unidad nacional y a dejar en claro que sale de las sombras después de su estrepitosa derrota electoral de 2018. Sin ser especialista en temas de salud, poco o nada ayuda a la crisis ante la pandemia que vivimos y las mismas redes se lo han echado en cara.

Y así otros ocurrentes, como el diputado panista de Guanajuato que salió a regalar gel antibacterial con su nombre y logo de su partido, que no entienden que ante realidades como las que estamos viviendo, mucho ayuda el que bien informa y además, no estorba.

Politólogo, profesor universitario y miembro del Claustro Académico del ITEI

Líder de familia.

Alberto Reveles

Liderazgo según la Real Academia Española, está definida como la condición de un líder y el ejercicio de esa condición. Mientras que para Líder la (RAE) dice que es aquella persona que dirige u orienta a un grupo, que reconoce su autoridad; y persona, equipo o empresa situados a la cabeza en una clasificación.

Partiendo de esa definición debes conocer diversos líderes de diferentes clases, tipos y clasificaciones. Éste artículo va enfocado al líder familiar, por lo tanto, el líder familiar será aquel integrante de familia que dirija al resto ante cualquier situación. Actualmente se tiene el reto familiar de salir adelante ante la crisis ocasionada por la ya denominada pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

Para las personas que tienen el liderazgo familiar y por alguna razón no contaron con el colchón de estabilidad que se mencionó en las notas pasadas, el autor Francisco González recomienda lo siguiente:

  • Bajar los gastos a su mínima expresión. Significa No hacer compras de pánico planificar por periodos de 15 días o un mes dependiendo su presupuesto. En otras palabras, comprar lo que se va a consumir de productos básicos en 15 días o un mes, el período depende directamente de la forma como percibes tus ingresos y como lo has venido administrando.
  • Conservar el mayor efectivo posible. Las compras podrían hacerse con el buen uso de las tarjetas de crédito o en su defecto de la cuenta de débito para que se tenga el efectivo disponible para casos donde sea poco deseable acudir a los bancos o cajeros, o en su caso necesitar un servicio o producto para el cual no se acepte ningún tipo de tarjeta.
  • Trabajar desde casa. Buscar las diversas opciones para trabajar desde casa y complementar los ingresos con una fuente adicional que se pueda trabajar desde casa. También puedes identificar que habilidades tienes y a quienes les pueden servir o ayudar y que además que se puedan realizar desde el hogar.

En términos de finanzas personales son las recomendaciones, para regresar al tema de liderazgo, el tomar las decisiones resulta algo complejo porque pensamos siempre en que se puede fallar y se puede perjudicar, en este caso, a seres queridos a consecuencia de esa toma de decisiones.

El autor John C. Maxwell en diversos libros señala la importancia que tiene el desarrollar la habilidad de auto liderarse, no se puede ser líder de un grupo de personas sino puedes controlarte tú mismo. Entonces la clave está en sí mismo, la persona más difícil de controlar eres tú, para estas semanas de crisis y de cambios en rutinas sociales, económicas y laborales deberás no solo poner el ejemplo en casa, sino que te formaras como líder de tu familia.

Para cerrar esta breve nota, desarrolla la autodisciplina siguiendo las recomendaciones gubernamentales, cuida exposición al riesgo de contagio  tuya y de tu familia, dedica el tiempo para conservar tu salud corporal y emocional, y así motives a los demás integrantes de tu familia, no gastes lo que no pertenece el grupo de los servicios y productos básicos, cuida la alimentación tuya y de los demás; la paciencia ante la adversidad siempre es un camino fructífero, debes recordar que ahora tu función no es llegar primero a la línea de meta sino encargarte de que todo tu grupo llegue a la misma línea.

Coronavirus (COVID-19)

“Los estados son demasiado chicos para afrontar los grandes problemas de la humanidad y demasiado grandes para resolver los problemas de cada individuo” -Daniel Bell-

Quirino Velázquez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado que los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS).

También, ha expresado que la COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre del año pasado (2019).

Además, ha comunicado que los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, dolor de garganta o diarrea. Y que estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual.

Asimismo, la OMS dice que algunas personas se infectan, pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal. Que la mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Que alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. Que las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. Que en torno al 2% de las personas que han contraído la enfermedad han muerto. Y recomienda que las personas que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.

También, en días pasados la OMS declaró a la COVID-19 como una pandemia (enfermedad contagiosa que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región). A decir de la misma OMS, se trata de la primera pandemia causada por un coronavirus.

La anterior información otorgada por la OMS nos lleva a revelar que estamos viviendo tiempos muy amenazadores. Nadie había imaginado que el nuevo siglo irrumpiría montado en un caballo del apocalipsis. Nos habíamos prometido lo contrario: un siglo en el que la comunicación global y la evolución de la tecnología nos permitiría cumplir los objetivos de desarrollo sostenible, soñando con un año 2030 mucho más igualitario, más justo, más limpio, más pacífico. Un mundo sin guerras, sin hambre, sin ignorancia, sin discriminación, sin desigualdad, sin violencia. Uno en el que todos los excesos, los abusos y los despropósitos del siglo XX quedarían definitivamente eliminados.

Sin embargo, estamos asimilando la fuerza de la comunicación global por el ya famosísimo coronavirus COVID-19: nunca habíamos estado tan cerca como ahora, ni más informados de lo que sucede en cada rincón del mundo, ni más conscientes de nuestra vulnerabilidad común. China ya no queda lejos, pues nos anuncia su presencia con el virus que nos amenaza a todos; Europa está a la vuelta de la esquina; los Estados Unidos vuelven a quedarnos demasiado cerca y todos vamos devorando los mensajes que nos envían de todas partes.

No creo que se haya renunciado a los ideales ni que se hayan roto las promesas formuladas. Sin embargo, estamos reconociendo nuestros límites de una forma completamente inesperada: ya habíamos entendido, aun a duras penas, el peligro que entraña la destrucción sistemática del medio ambiente y la amenaza que eso significa para el presente de la humanidad. Pero no habíamos imaginado que la mutación viral sería mucho más potente que nuestra capacidad para enfrentarla, hasta el punto de poner en jaque a todo el mundo. El contagio ha revelado nuestra cercanía, pero también ha mostrado nuestras debilidades: Una buena pregunta ¿De qué servirán ahora los misiles y las armas acumuladas durante décadas por los países más violentos?

La crisis que está viviendo el mundo nos revela que el sistema económico mundial tampoco está preparado para derrotar a este enemigo compartido. De hecho, los contagios son más peligrosos porque la economía de la salud no está diseñada para cuidar a todos y en consecuencia puede desbordarse en cualquier momento: no se teme tanto a la COVID-19 cuanto a la presión masiva sobre el sistema de salud. Y, por otra parte, el indefectible egoísmo del sistema financiero puede acarrear muchas más tragedias por la caída de la producción, de las inversiones y de las expectativas de negocio. La desesperación fiscal y financiera que ya asoma tras la enfermedad viral no sólo nos anuncia otra faceta de este mismo drama, sino que nos confirma que nadie estará completamente a salvo.

En efecto, las consecuencias económicas serán muy duras y significativas. La pandemia ha paralizado amplios sectores de la economía mundial, se reducirá el comercio y el tránsito de personas dentro y fuera de cada país. Recursos valiosos de cada hogar tendrán que ser redirigidos a precauciones o atención médica. El mundo será más pobre al final del año. La distribución relativa de los costos sociales será tan desigual o quizás más que las ganancias en tiempos del neoliberalismo.

Incluso, si este nuevo virus desapareciera de nuestro país en este mismo momento, el impacto económico sería evidente. Así lo sugieren la caída en los precios del petróleo, el alza del tipo de cambio del dólar y los indicadores bursátiles que están gravemente a la baja. Una pandemia pone a todo gobierno frente a un dilema trágico: ¿cuántas vidas deben estar en riesgo antes de parar una economía? ¿Qué vidas deben procurar salvarse antes que otras? ¿Qué paliativos deben ofrecerse a quienes sufran más por la recesión que por la enfermedad?

Hay otra víctima de esta crisis: el desplome de la cooperación entre personas y gobiernos. Muchas personas ya incurren en compras de pánico dejando sin abasto a otras más pobres. Habrá productores y comerciantes que acaparen bienes esperando explotar alzas de precios. Gobiernos que opten por cerrar fronteras y aeropuertos para tener un chivo expiatorio ante una enfermedad que ya se transmite de manera local.

Lo irremediable es que cuando esta pesadilla haya terminado, porque de todos modos habrá de terminar, nada en el mundo será igual. Y por supuesto, tampoco en México. De buena fe, quizás hayamos aprendido a ser más solidarios, menos arrogantes y más sensatos para impedir que otras tragedias nos arrollen, para escuchar más a los expertos y para dejar atrás la candidez que todavía nos hace creer que todos los problemas, de cualquier naturaleza, se pueden remontar por la pura voluntad política de los dueños del poder. Será una lección brutal, pero quizás le ayude al mundo observar la debilidad de nuestros gobernantes ante la potencia destructiva de un bicho microscópico. Pero las virtudes de esa lección vendrán después, cuando despertemos a una nueva realidad cuyos efectos quizás durarán por décadas.

Lo que se nota es que nunca fue más evidente la debilidad de los gobiernos ni más cierto lo que advertía el sociólogo y profesor emérito de la Universidad de Harvard, miembro residente de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Daniel Bell: “Los Estados son demasiado chicos para afrontar los grandes problemas de la humanidad y demasiado grandes para resolver los problemas de cada individuo”.

Coronavirus, mapa en tiempo real

Víctor Hugo Ornelas

Luego de que la Organización Mundial de la Saludo (OMS) decretara al Covid-19 como pandemia, una serie de universidades, organizaciones y grupos activistas se han encargado de documentar los casos alrededor del mundo y agruparlos en una sola fuente de consulta.

de esta manera, desde cualquier parte del mundo se puede tener un panorama en tiempo real del avance del Coronavirus alrededor del planeta.

Una de las opciones es una transmisión en vivo en Youtube, que se actualiza de manera continua y su consulta es abierta al público. Para acceder al conteo, solamente da play en la siguiente imagen.

Al momento, México no se encuentra entre los países con mayor numero de casos confirmados, puesto que al día de hoy, 16 de marzo, se tiene un reporte oficial de 53 casos, no obstante, dicho numero se incrementó alrededor de las 11:00 horas con 8 nuevos casos en Nuevo León, que deberán ser documentados por las instancias de salud correspondientes.

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