Salud

Clausuran Centro Magno

Karen Ortega

El Centro Magno, ubicado sobre Avenida Vallarta en Guadalajara, se ha convertido en el primer centro comercial que se clausura de manera total por no acatar las medidas sanitarias.

El día de ayer por la tarde, autoridades municipales colocaron los respectivos sellos en la puerta principal que indican la clausura de este lugar.  El Director de Inspección y Vigilancia, Julián Enrique Cerda, señaló que en ninguno de los tres niveles que conforman centro comercial y que albergan a 70 locales comerciales, se contaba con los tapetes sanitizadores, ni se medía la temperatura a las personas que ingresaban, además de que el estacionamiento se encontraba a mayor capacidad de la permitida, pues los centros comerciales abrieron sus puertas con la condición de mantener un 25% de personas en su aforo, así como operar sólo de lunes a viernes.

Sumado a esto en el lugar no se contaba con personal que vigilara que los asistentes usaran cubrebocas, ni se llevaba a cabo la distribución del gel antibacterial, además de que el área de comida continuaba en operación y los espacios de uso común no fueron restringidos.

La recomendación por parte de la Dirección de Inspección y Vigilancia de Guadalajara, es que las Plazas Comerciales se mantengan atentas a cumplir con todos y cada uno de las medidas, ya que los operativos continuarán y de no acatar dichas reglas de operación, se procederá a la clausura acompañada de una respectiva multa que un Juez Calificador determinará.

Come frutas y verduras

Alfonso García Sevilla


El artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece a la letra “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución.”

Bajo esta premisa, el Estado mexicano tiene la obligación de salvaguardar este derecho humano sobre todo hoy en día, ante la emergencia sanitaria que enfrentamos por el Covid-19. Sin embargo, a pesar de estar en lo que en los últimos tres meses es, por los números de contagios y defunciones, la etapa más álgida de la pandemia, El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este domingo en un video que ya pasó lo más complicado de la epidemia en el país, y que ahora los ciudadanos, en la llamada ‘nueva normalidad’, deben actuar con criterio y cuidarse a sí mismos.

“No es echar al vuelo las campanas, no es cantar victoria, pero consideró que ya pasó lo más difícil, lo más riesgoso”, señaló. Un día antes el presidente dio a conocer a través de las redes sociales, su “Decálogo” para enfrentar el coronavirus y la nueva normalidad. Un catálogo insulso de consejos al ciudadano, carentes de un plan de acción gubernamental integral tendiente a que la 4T garantice el bienestar del mexicano post pandemia.

Mientras tanto, en la tierra del Tequila no cantamos mal las rancheras, el gobernador Alfaro anunció, el jueves 11 de junio, que “Ha llegado el momento de poner en marcha una nueva etapa del Plan Jalisco Covid-19: la de la Responsabilidad Individual, hoy cada ciudadano tendrá que vigilar su comportamiento, ser consciente y hacerse responsable de su salud y la de sus familias”.

Ambos gobiernos contrajeron, con pretexto de combatir la pandemia, deudas históricas que, ante la evidente omisión a la obligación constitucional de cuidar la salud de sus gobernados en pleno aumento del contagio, habrá que ponerle lupa a cómo ejercerán esos recursos, porque hoy exhiben su fracaso; tanto en la forma de diseñar acciones encaminadas a la contención social así como de generar canales de comunicación y mensajes tendientes a generar conciencia y solidaridad para que la gente se quedara en casa.

La economía no sirve si no es para generar bienestar en el individuo, lamentablemente en nuestro país, nuestros políticos supeditan la salud de la gente a la reactivación económica y, dicho sea de paso, al protagonismo mediático que dan los pleitos estériles entre gobernantes, que de seguir la tendencia como va, seguramente dejará en sus administraciones muchas vidas que lamentar.

Día uno de la nueva normalidad

Karen Ortega

El incremento en el tráfico de la ciudad fue el principal indicador de que los tapatíos regresaban a su vida cotidiana con la “nueva normalidad”, esa en la que se busca la reactivación económica a pesar de que el país se encuentra con 31 estados en rojo, a excepción de Zacatecas, única entidad con indicador naranja dentro del Semáforo Nacional del COVID-19.

Se estima que para este primer día se reabrieron el 65% de los negocios, lo que es aproximadamente 75 mil comercios en Jalisco, esto lo informó Alejandro Guzmán Larralde, titular de la Coordinación General Estratégica de Crecimiento y Desarrollo Económico. 

En el centro de la ciudad de Guadalajara varios comercios que mantuvieron sus locales cerrados desde que inició la campaña de “Quédate en casa” recibieron de nuevo a sus clientes, quienes a la entrada sanitizaban sus zapatos, recibían gel antibacterial y un chequeo de temperatura, tal y como lo indican las medidas preventivas establecidas por la Secretaria de Salud y el Gobierno del Estado.

Todo esto dentro de cada negocio, sin embargo en las calles la sana distancia no es respetada, pues se pudieron observar familias completas acompañadas de niños, además de que la portación de cubre bocas no se realizaba de manera correcta o simplemente fue omitida por los ciudadanos.

Sin duda, se espera que esta nueva normalidad se lleve a cabo con responsabilidad, pues el riesgo ante el COVID-19 sigue latente y volver a detener la economía por el incremento de casos sería un retroceso al avance en el control de la pandemia que se ha mantenido en los últimos días.

Incertidumbre en la Pandemia

Quirino Velázquez

Sin duda estos son tiempos de incertidumbre. Es cierto que nos acosa el dolor, por los miles que han muerto. Es cierto que nos acosa el temor, por el riesgo en el que todos estamos. Es cierto que nos acosa el estupor, por los destrozos que van desde nuestros sistemas económicos hasta nuestros sistemas de vida.

Pero uno de los mayores acosos que estamos sufriendo es el acoso de la incertidumbre. De esa terrible mezcolanza entre el saber y el no saber. Entre el conocer y el ignorar. La incertidumbre sólo se da cuando conocemos algo, al mismo tiempo que ignoramos algo.

Así estamos frente a la pandemia actual. Sabemos que durará un tiempo, pero no sabemos cuánto. Sabemos lo que se va a deteriorar, pero no sabemos cuánto. Por eso, el número de muertes, de meses y de quiebras, hasta ahora es terreno exclusivo tan sólo de los pronosticadores y brujos.

Si a eso le sumamos, que la prensa internacional en días recientes señaló que parece que la estrategia mexicana de combate al coronavirus es como un avión volando en la noche, sin ruta, sin luces, sin coordenadas, sin instrucciones, sin saber dónde aterrizar ni cómo hacerlo, nos lleva a más y más incertidumbre.

Las notas publicadas en tres importantes diarios internacionales (El País, The Wall Street Journal y The New York Times), apuntan y dan cuenta (según ellos) que en México hay: falta de datos confiables y verificables; ausencia de pruebas y resultados; subregistro de infecciones y defunciones.

Seguramente, en todos los países se dan cifras negras, modelos matemáticos controvertidos, muertes que es difícil analizar y contabilizar, y México no es distinto. Pero aquí esos problemas se agravan porque se tomó la decisión temprana de no testear (someter algo a una prueba o control), no rastrear y no aislar como se hizo en lugares donde sí se está aplanando la curva. Aquí, parece que persiste una apuesta que cree posible enfrentar la crisis del coronavirus de manera excepcional, a la mexicana.

Pero, es una apuesta peligrosa porque se hace con información incompleta, limitada, inaccesible. Por los retos de recopilación y transmisión de datos vía un sistema de salud sinuoso por la corrupción y debilitado por el descuido de muchos años de prianismo. Por los múltiples motivos que explica el subsecretario López-Gatell todas las noches, y subraya con razón. Pero hay errores evadidos y debilidades esquivadas. Tienen que ver con la ausencia de pruebas masivas y la renuencia a aplicarlas. Tienen que ver con la falta de mecanismos para detectar rápidamente a infectados y aislarlos. No sabemos dónde están, dónde estuvieron o cómo contener el contagio más allá de la sana distancia y el confinamiento parcial.

Por otra parte, ante la incertidumbre generada por los datos que sí tenemos (los casos de Covid-19 siguen en aumento a nivel nacional: están sumándose un promedio de 3,000 contagios diarios, las cifras más altas registradas en el país desde que empezó la pandemia), este lunes (1° de Junio) termina la Jornada de Sana Distancia y comienza a su vez, el regreso a la “nueva normalidad”, como llaman las autoridades a la apertura paulatina de algunas industrias y otras actividades que será determinada por un semáforo de 4 colores (rojo, naranja, amarillo y verde) que indicara los parámetros a tomar en cuenta para retomar las actividades. Eso es lo que en teoría será o debería ser, pero parece que cada estado del país ha tomado por su cuenta el cuándo, cómo y dónde reactivar la “nueva normalidad”.

Probablemente, la “nueva normalidad” no será lo que pensábamos que iba a ser cuando nos pidieron que nos encerráramos para protegernos del covid-19. Muchos creen que la “nueva normalidad” será un periodo de rabia donde van a hacer explosión todas las emociones que se acumularon desde que inició la cuarentena. Y toda esta frustración, todo este dolor son ya una mina de oro para el oportunismo ideológico, político y comercial (no más cómo anda en “chinga” el sátrapa de Felipe Calderón).

Así las cosas, todo parece como extraído de un cuento de ciencia ficción, mientras más tiempo corre, la incertidumbre sobre los efectos del Covid-19 parecen multiplicarse en vez de solucionarse.

En este marco de incertidumbre que vivimos por el coronavirus, muy poco ayuda el clima de polarización en el que se encuentra inserto el país. A diferencia de otras coyunturas adversas, esta epidemia es aprovechada por unos y otros para tratar sacar raja confrontando.

El Covid-19 ha hecho emerger a la superficie las grietas de una nación fracturada. Un país quebrantado por la desigualdad, la violencia, la inseguridad y la agudización de diferencias entre federación y estados. A estas dolencias se suma ahora, también, la incertidumbre política por la división y la falta de canales de dialogo que detona la polarización.

Como país, es momento de reflexión. El futuro de México no puede fincarse en el divorcio y las diferencias irreconciliables entre grupos políticos y elites gubernamentales; con puentes de comunicación rotos, ni con ciudadanos con posturas tan antagónicas que van desde la organización de manifestaciones ridículas de “ricachones” (como dijo Tousaint) en auto para que el presidente deje el cargo y otros a pie que lo aclaman. Lo que yo creo que no se debe pasar por alto, es que el temor y rencor que expresan las élites económicas y partidarias adversas a López Obrador no debe llevar a perder de vista que la lucha política dentro de las instituciones es el único dique contra la violencia social.

Pero, en mala hora el presidente López Obrador anunció que reactivará sus giras a los estados cuando el país no necesita activismo político (eso que se lo deje a los partidos) ni mensajes confusos, sino acuerdos con los gobernadores y conciliación en los distintos frentes abiertos por la confrontación. El país requiere de una inyección de confianza y propuestas políticas para saber que hay y que emergerá después de la crisis.

Hasta hoy sólo sabemos que nuestro mundo va a cambiar, pero no sabemos cuánto cambiarán nuestra vida, nuestro entretenimiento, nuestro consumo, nuestra productividad, nuestro vicio, nuestro ocio, nuestra religión, nuestro humanismo, nuestra comunicación, nuestra información, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra seguridad, nuestra desigualdad, nuestra justicia, nuestra educación, nuestra ciencia, nuestra salud, nuestra economía, nuestra sociedad, nuestra política, nuestros políticos y mil cosas más.

Finalmente, sin duda ésta es la pandemia de la incertidumbre, pero la prolongación de la crisis debe llamar a todos a recapacitar y colaborar en sintonía, sino se perderán las oportunidades para contener, después, un país polarizado que pude provocar que suceda algo muy feo, algo exactamente tan terrible como la epidemia de odio, violencia y manipulación que ya comenzamos a ver en los medios, las redes y en las manifestaciones. ¡Aguas!

¿Qué depara la «Nueva Normalidad»?

Karen Ortega

El 01 de junio está cada vez más cercano, fecha en la que se busca la reactivación económica en el estado de Jalisco, sin embargo la ciudadanía no ha sido totalmente consiente del suceso histórico por el que está atravesando, entre declaraciones gubernamentales confusas y actos cívicos que van desde mostrar lo mejor y lo peor como mexicanos, se encuentra la incertidumbre por el futuro.

Dentro de todas las medidas sanitarias establecidas por los especialistas de la salud, en los últimos días ha sido tema el cómo se va a continuar viviendo dentro de una nueva “normalidad”, esa en la que el cubre bocas se convertirá en un artículo indispensable para evitar la propagación y el contagio del virus del COVID-19.

Recientemente, la Secretaria del Trabajo dio a conocer los “Lineamientos técnicos de seguridad sanitaria en el entorno laboral” donde las empresas y sus empleados deben seguir una vez que regresen a laborar. La mujeres deberán usar en cabello recogido y evitar la portación de joyas (anillos, collares) y para los hombres, estará prohibido el bigote y la barba, medidas que se suman al lavado constante de manos, evitar tocarse la cara, mantener la sana distancia (1.5 metros), así como el compartir objetos entre personas (celulares, bolígrafos, herramientas, entre otros).

Todo esto se convierte en un respiro para las grandes empresas, ya que acatando cada una de estas indicaciones sus actividades iniciarán a la brevedad, sin embargo, existe otro panorama  en el que en varios locales de la ciudad comienzan a observase de manera repetida lonas con la frase “Se Renta”, misma que indica que muchos comerciantes no están logrando sobrevivir ante esta pandemia, pues el pago por los espacios donde ofrecían sus productos no se detuvo y esto traerá como consecuencia el desempleo acompañado del incremento en la pobreza nacional.

Pese a pandemia, La Generala sigue su andar

Karen Ortega/Guadalajara

Patrona de Zapopan y considerada la virgen de las pandemias, es en Jalisco una de las más importantes representantes del catolicismo, el amor de sus fieles y la tradición la obligan a no parar en sus recorridos, incluso en medio de una pandemia.

El 20 de mayo iniciaron los tradicionales recorridos de la Virgen de Zapopan a las iglesias de la Arquidiócesis de Guadalajara, La Generala desfiló entre feligreses que con su cubrebocas, la ven pasar desde el marco de una puerta, una ventana o un balcón, pues se encuentra activa la fase 3 de la emergencia sanitaria por el COVID-19.

Antonio Gutiérrez Montaño, vocero de la Arquidiócesis, mencionó que los recorridos se realizarán en las calles cercanas a las iglesias que tenían programada la visita de la virgen durante este año 2020, mismos que concluyen el 12 de octubre con la Romería.

El inicio de cada visita comienza a las 5 de la tarde, sin embargo la imagen no permanecerá en el templo, por lo que se invita a la población a no adornar las calles, ni a acompañar a la imagen, sólo podrán observarla a la distancia, esto con el fin de evitar aglomeraciones.

Cabe señalar que la Virgen de Zapopan es para la mayoría de los Tapatíos un símbolo de fe y esperanza, es por esto que su andar por la Ciudad de Guadalajara no se verá afectado, teniendo un periodo de visitas que será histórico por las circunstancias.

El Coronavirus y los liderazgos políticos

Quirino Velázquez

El hombre es un animal político, como decía Aristóteles. La política abarca todas las actividades de la vida pública de los ciudadanos y sus consecuencias invaden la vida privada, la seguridad, la educación y todos los aspectos de la vida, incluyendo la economía y la salud.

Así, la emergencia sanitaria detonada por la aparición del Covid-19 ha trastocado la vida de todos. El aislamiento en casa, el trabajo a distancia, la escuela virtual, el lavado de manos, la sanitización constante y el uso del tapabocas de quienes tienen que poner un pie en la calle, forma parte de los nuevos hábitos adquiridos. La emergencia sanitaria ha cambiado de tajo planes y prioridades. Ha cambiado también la forma y el fondo de las decisiones políticas.

En efecto, la crisis de sanidad y económica que ha provocado la pandemia del coronavirus en nuestro país tiene múltiples rostros políticos. Nos ha quedado ya muy claro que las carencias en el sector salud (federal y estatal) han evidenciado años de descuido y saqueo y, principalmente, de ser considerado como un botín político por los gobiernos (federal y estatal) de aquel mal recordado PRIANISMO. Por otro lado, los especialistas nos advierten que la crisis económica en la que nos encontramos será como una vorágine que devorará las ilusiones políticas y la estabilidad de las finanzas públicas y privadas durante los próximos años.

Por ello, un buen liderazgo político es hoy más decisivo que nunca ante la incertidumbre de futuro, en un momento en el que el poder político es más difícil de ejercer con eficacia y, por consiguiente, más fácil de extraviar. De las decisiones u omisiones, del gobierno federal y del gobierno estatal, depende la vida de millones, como en tiempos de guerra. Quienes lo entiendan pueden abrir oportunidades, los que no, cerrarán el horizonte a sus ciudadanos. Estos son temores que recorren México y Jalisco.

¿Pero qué tipo de liderazgo se ocupa?

La flexibilidad y la imaginación para generar respuestas a las difíciles acumulaciones de la realidad, más que los principios inflexibles y el aferramiento a los grandes proyectos políticos, es lo que hace virtuosos a los líderes políticos en las democracias, donde el diálogo y la negociación son parte del arreglo mismo y donde se entiende que no existe una razón única, sino razones que necesitan contrastarse y conciliarse constantemente. Cuando un líder gobernante se pretende como el único depositario de la racionalidad en una comunidad política, entonces se asoma la cabeza de la serpiente del autoritarismo, con sus males intrínsecos, y a lo largo de la historia hay pruebas suficientes de como a grandes terquedades, surgidas de la visión megalómana de la razón, suelen corresponder grandes desastres sociales.

Frente a los líderes razonables siempre encontramos a los líderes iluminados, quienes están completamente seguros de la certeza de sus objetivos, que confían absolutamente en sus intuiciones, por encima de cualquier conocimiento técnico, y se imaginan a sí mismos como los salvadores de la patria, destinados a cumplir con un papel heroico que cambie el rumbo de la historia. Es evidente que se trata de personajes con una visión extraviada de sí mismos y de la realidad en la que se desempeñan, pero que suelen ser exitosos en la política porque son muy hábiles a la hora de manipular las emociones sociales, sobre todo en tiempos de crisis o después de grandes fracasos. El miedo, la fe, los instintos comunitarios, suelen ser el alimento de los líderes carismáticos que arrastran tras de sí esperanzas de redención.

Los iluminados suelen ser tercos; de hecho, conciben la terquedad como virtud, pues suele ocurrir que su obstinación es lo que les ha permitido enfrentar los fracasos en su camino al poder. Sin embargo, si la terquedad es virtud en una carrera política, suele ser catastrófica a la hora de gobernar, sobre todo cuando se carece de habilidad para procesar la información que produce la realidad cambiante y para adecuar las estrategias y los objetivos.

Lo cierto es que esta crisis del coronavirus está exhibiendo de cuerpo entero a los líderes políticos; está descarnando su entraña ética, pero también su talento (o la falta de él), su sensibilidad, su empatía, su comprensión de la complejidad social.

Las respuestas ante la crisis y sus resultados en el corto y mediano plazo van a marcar, en nuestra democracia, los destinos de los políticos que hoy están en el poder y de sus partidos y coaliciones. Yo creo que ninguno va a salir del todo bien librado (ni el nuevo partido oficial, ni la raquítica y convenenciera oposición), pero la manera en la que se reduzca el daño va a ser producto de decisiones políticas, que requieren de flexibilidad y capacidad de adaptación. Los políticos mexicanos se enfrentarán al electorado cuando pase la tormenta, más pronto que tarde, y el liderazgo se consolidará o se renovará, para diseñar las salidas en la siguiente ronda. A nivel federal y local habrá las elecciones en el 2021, cuyos procesos electorales empiezan en septiembre y octubre de este año (casi cuando se ande terminado lo más duro de la crisis sanitaria y en plena recesión económica). En los comicios del 2021 la sociedad evaluará si prefieren a los obstinados o a los creativos y flexibles.

Por lo pronto, se ve, lamentablemente, que la terquedad oficial de nuestros líderes les nubla la capacidad de análisis de la realidad y que no están tomando decisiones con base en los hechos, sino en función de sus objetivos políticos inmediatos. Sus ideas misionales parecen irrenunciables y todo hecho de la realidad que las contradiga es eliminado del análisis. Solo se retroalimentan de los signos que refuerzan su respectiva misión. Los fallos son culpa de los malvados conservadores o en su caso de la ineficiente federación. Ellos vinieron a redimir. Van derecho y no se quitan, y si le pegan se desquitan.

Ojalá que la pertinacia de nuestros líderes (federal y estatal) nos conduzca a buen puerto, ellos tienen legitimidad electoral por cuatro y medio años más. Es urgente, sin embargo, que ambos tengan contrapesos democráticos en serio. Y, sobre todo, que en esta crisis le hagan caso al Director de la Organización Mundial de la Salud Tedros Adhanom Gebreyesus cuando dice: “Dejen de politizar el coronavirus, si no quieren ver más bolsas con cadáveres. No se puede utilizar el COVID-19 para ganar puntos políticos, no hay necesidad. Hay muchas otras formas de probarse a sí mismos, este virus no es el que debe ser utilizado para eso. Es como jugar con fuego. La unidad nacional es esencial si nos importa la gente. Por favor, trabajemos más allá de partidos políticos, ideologías, creencias, cualquier diferencia que tengamos, tenemos que comportarnos”.

Ciclo escolar, seguirá de manera virtual

U de G presenta nuevas medidas académicas

Karen Ortega

La Universidad de Guadalajara dio a conocer que el regreso a clases del periodo vacacional de primavera será el próximo lunes 20 de abril, sin embargo las aulas en los Centros Universitarios y Preparatorias continuarán vacías y los cursos virtuales seguirán siendo la herramienta principal para los docentes y alumnos, esto con el fin de culminar el plan de estudios vigente en este calendario escolar 2020-A. Se dio a conocer que las materias “practicas” que requieren la presencia del estudiante se llevarán a cabo en el verano, suprimiendo de esta manera las clases regulares que se agendan para este periodo.

Dentro de esta medida preventiva para poder continuar con el aislamiento social extendido por el Gobierno Federal hasta el 30 de mayo, se anunció también la nueva fecha de aplicación del examen de admisión para el ciclo escolar 2020-B a Nivel Media Superior y Licenciaturas.

La nueva fecha en la que los aspirantes presenten la Prueba de Aptitud Académica (PAA), para licenciaturas será el lunes 10 de agosto y el examen Piense II para nivel preparatoria será aplicado el miércoles 12 de agosto en la Zona Metropolitana de Guadalajara y para las preparatorias regionales será el  viernes 14 de agosto.

El Dr. Ricardo Villanueva Lomelí, rector de esta casa de estudios, solicitó a los aspirantes estar al tanto de sus correos electrónicos para recibir noticias acerca de esta modificación, comunicando a su vez que toda persona que haya realizado su solicitud podrá asistir a su examen de admisión sin ningún problema, aun cuando éste no tenga la “Credencial de Aspirante” que les es entregada cuando acuden al Centro Universitario o Preparatoria a la que esperan ingresar, esto como parte del proceso administrativo.

Los resultados del dictamen de admitidos será publicado el miércoles 02 de septiembre para dar inicio al ciclo escolar 2020-B el lunes 07 de septiembre.

Religión y Coronavirus

Tiempo de contar…

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. -Jeremías 29:11-

La definición más corta de religión es interrupción. Una gran palabra. El teólogo católico Johann Baptist Metz (1928-2019) la retomó hace décadas del filósofo Sören Kierkegaard (1813-1855). Metz, el padre de la nueva teología política, combinó la promesa, para los que sufren el dolor del mundo, y la advertencia, sobre una religión que era demasiado burguesa con su forma de vida.

Y ahora el mundo está experimentando la interrupción sin fronteras y en todas las capas sociales, porque el coronavirus no conoce límites. La Covid-19 es una pandemia, una amenaza global. El mundo está paralizado, tiene miedo. Esto es un hecho inusual, porque si cientos de miles mueren de hambre en África, si un volcán erupciona en Islandia o si un tsunami azota a Asia, causando sufrimiento y muerte, la mayor parte del mundo puede seguir estos acontecimientos desde la distancia. Pero eso se acabó, porque el coronavirus nos afecta a todos.

El coronavirus también se ha convertido en una cuestión religiosa, espiritual. Dolor, pena, duda, ira. Los muy creyente dicen hay que soportar que algo así sea posible incluso como parte de la creación de Dios. Hay quien ve en el coronavirus un castigo de Dios, pero, en ese caso, más bien sería solo una imagen confusa de Dios.

En estos días, el coronavirus significa interrupción. Sí la Semana Santa se ha teñido de coronavirus. Los hospitales están cada vez más llenos de enfermos, las personas han tenido que permanecer en sus hogares; muchos se encuentran aislados para detectar posibles contagios, pero en medio de esta realidad volveremos a recordar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, la cual, no será anulada por esta pandemia que tiene al mundo a prueba en su sistema de salud, en su economía y en la disponibilidad de las personas para ser solidarias en tiempos difíciles.

El coronavirus ha suspendido todo: playas, paseos, vacaciones, actos religiosos, meditaciones, etc. Nos llevó a cambiar las fichas del jugar, nos bajó de la nube, nos trasladó a nuevos senderos. Al parecer, nos cambió el mundo en fracciones de segundos, redujo todas nuestras posibilidades a su mínima expresión, dejándonos únicamente lo necesario: familia, comida y salud. El coronavirus hizo que recordáramos aquella frase, “Hay que estar listo para todo lo que venga en la vida”. Porque en cualquier circunstancia el ser humano debe reinventarse para poder sobrevivir y no dejar morir la esperanza, esa esperanza que Dios ha depositado en nosotros. 

La actitud positiva es importante en estos momentos de crisis, pues ya lo dice el refrán: “A mal tiempo, buena cara”. Lamentarse de lo que solíamos hacer y que dado los acontecimientos que nos ha tocado experimentar, ya no es posible realizar, no nos conducirá a ninguna parte. Tampoco llenará nuestros vacíos interiores ni mucho menos nos dejará satisfecho. Todo lo contrario, nos quitará el ánimo y las fuerzas para ver la vida con ojos nuevos. Lo que sí podemos hacer es aprovechar “el aquí y el ahora” para descubrir nuevas cualidades que nos permitan adaptarnos y reinventarnos, y poder así reconocer de la valía con la que estamos hechos. 

Creo que lo más importa, aparte de la familia, la salud y tener lo básico para vivir, es encontrar con Cristo que camina entre nosotros en Semana Santa. Porque, ¿quién sabe más de dolor, sufrimiento y sacrificio que el mismo Jesús? Por eso, sacar un rato para meditar el gran gesto de amor que tuvo el Maestro por la humanidad, es propicio para llenar nuestro espíritu de fortaleza. Él, siendo poderos se hizo pobre, y tomando la condición de esclavo pasó por este mundo haciendo el bien. Es decir, el Señor no le corría a las dificultades, asumió con valentía y coraje cada situación de la vida para que luego continuáramos sus huellas.

Que el miedo, el pánico y todas las realidades pesimistas que nos podrían llegar, no provoquen que perdamos la dirección de encontrarnos con Jesús en el camino hacia la cruz. Que estemos atentos para verlo pasar por nuestras calles y por nuestras ciudades, para expresarle como el bueno ladrón que estuvo a su lado y que también fue crucificado: “Jesús acuérdate de mí cuando comiences a reinar”. Ahora no solo se lo pediremos de forma individual, ahora lo haremos de manera colectiva, “Señor, no nos olvides en esta pandemia”.

Les cuento, que la bendición «Urbi et orbi» (Expresión latina que significa “a la ciudad y al mundo”) del Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, a fines de marzo, ya se considera la imagen de la pandemia. El Papa rezó, le rogó a Dios. Ante una imagen de la Plaza de San Pedro en el Vaticano sin gente, un lugar vacío, símbolo de todas las víctimas y las personas infectadas que luchan por sus vidas.

Las iglesias, sinagogas y mezquitas permanecen cerradas por primera vez, incluso en estas relevantes fechas religiosas de Semana Santa. Pero esto puede ser también una oportunidad para los creyentes y no creyentes, una oportunidad para la reflexión. Una oportunidad para reanimar la esperanza y estar en paz con Dios (cualquiera que sea nuestra idea de él).

Concluyo con este hermoso versículo de la biblia (Jeremías 29:11) “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”.

Así será la semana Santa por Covid – 19

Karen OrtegaGuadalajara

El catolicismo es la religión con más adeptos en Jalisco, tal como ocurre en México entero, donde nos encontramos a escasas horas deque inicien las celebraciones correspondientes a la semana santa, sin embargo, este 2020 todo será diferente debido a la pandemia por el COVID-19.

Cuando todas las medidas de prevención a la propagación del virus en nuestra ciudad entraron en vigor, se tomó la decisión de suspender las misas presenciales, esto con el fin de evitar la concentración de grupos considerables de personas y el Arzobispado ha tenido que buscar herramientas para continuar con los rituales religiosos, tal como la transmisión por radio, televisión e incluso internet de las misas en horarios establecidos.

Los templos permanecen abiertos en un horario reducido, manteniendo a su vez la vigilancia de que el número de personas que ingresen no permanezcan por mucho tiempo o bien generen aglomeraciones.

En días recientes se dio a conocer que el “Domingo de ramos”, evento con el que se da inicio a la celebración más importante para los católicos, será inédita en la historia moderna debido a la ausencia en fieles, es por esto que la petición del Cardenal Robles Ortega es que los creyentes acompañen de manera espiritual y desde sus casas cada acto religioso que será transmitido en algunos canales de televisión abierta y en la redes sociales de la Arquidiócesis con los siguientes horarios:

  • Jueves Santo: 18:00 hrs.
  • Viernes Santo (Celebración de la Pasión): 17:00 hrs.
  • Sábado Santo (Vigilia Pascual): 20:30 hrs.
  • Todos los Domingos: 12:00 hrs.

El reto más grande sin duda será el jueves, día en que se celebra la “Visita a los siete templos”, ya que ahí se expondrá el nivel de conciencia que poseen los tapatíos, en el que puede existir la posibilidad de que salgan de casa para “cumplir” con la tradición de acudir a las iglesias de la Zona Centro creyendo que está solo y se genere una ruptura a la cuarentena.

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