Salud

¿Qué sigue?

Alfonso García Sevilla

Se llegó, se rebasó y continuamos padeciendo el escenario catastrófico que Hugo López Gatell, subsecretario de salud federal, predijo acerca de la pandemia del Covid-19: 65 mil muertos, exhibiendo un endeble andamiaje para prevenir esta tragedia, más cuando el propio funcionario tan solo consideraba que el número de víctimas sería, según lo dio a conocer el 27 de febrero, sería de “12,500 personas que podrían perder la vida con un intervalo tan de amplio como justamente el límite de 6,000, que podría llegar hasta cerca de 25,000 o 30,000”.

Gatell ha fracasado rotundamente, y para muestra varios botones:
Decretó el fin de la jornada de sana distancia, cuatro semanas después, se duplicó el número de defunciones, en una curva que hasta hoy no se aplana; estableció una vocería caracterizada por la incongruencia, no generó contenidos ni mensajes de utilidad que permitieran movilizar a la población y a las autoridades de manera efectiva a favor de la salud; nunca estableció una coordinación tendiente a la cooperación con gobernadores en pro de la salud de los mexicanos y se prestó —como denunció el gobernador de Jalisco— al manejo político del semáforo epidemiológico; fracasó su “modelo centinela” porque aseguró que serviría para contabilizar los casos de contagio grave, pero el Registro Nacional de Población y el exceso de mortalidad dan constancia de que sus números no cuadran; además de negarse a promover el uso de cubrebocas, práctica que ha comprobado reducir el contagio. Peor aún, al comienzo de la crisis aseguró que México había aprendido de los errores cometidos por otros países y que aquí nunca pasaría lo mismo, cuando la tragedia es muy grande.

Pero sin duda, son los 65 mil 241 muertos por Covid la evidencia más contundente del fracaso de la 4T en el manejo de la pandemia y de Hugo López Gatell como responsable del barco. Los hechos nos exhiben a un funcionario incapaz de establecer estrategias congruentes a la realidad del país, incapaz de dejar el ego de lado y coordinarse con gobernadores, ausente de sensibilidad y sin capacidad de reacción ante los desbordados números que se dice, podrían superar los 100 mil muertos en este año, sin que tengamos cambios radicales e inteligentes en el manejo de esta crisis sanitaria, ni en el encargado de hacerle frente.
Mi resto:

Exponenciales índices de violencia, percepción de corrupción que no cesa y una economía en una caída histórica marcan el segundo informe de gobierno de AMLO. Será interesante esperar si hay autocritica o si como de costumbre sigue en el camino del autoelogio y con otros datos sigue evadiendo la realidad que México enfrenta.

Papelerías recienten la contingencia

Karen Ortega

Con carteles y lonas publicitarias que invitan a realizar compras en el establecimiento para recibir descuentos. Así lucen la mayoría de las papelerías en la Zona Centro de Guadalajara y es que este mes, era el elegido para surtir listas escolares que en muchas ocasiones parecían excesivas por la cantidad de material solicitado en escuelas públicas y colegios en el nivel básico.

En años anteriores, al interior de estos negocios se podían observar a familias completas realizando sus compras, pero en este 2020 todo ha sido insólito. Ahora, para poder ingresar, es necesario pasar por un filtro sanitario, en el que toman tu temperatura con un termómetro infrarrojo, mientras pisas un tapete con líquido sanitizador y a la vez recibes gel antibacterial. Los estantes y mostradores lucen repletos de mercancía, colores, lápices, cuadernos con diseños llamativos que hoy no han sido elegidos por los niños entusiasmados ante el inicio de un nuevo año escolar y es que los pocos compradores que se pueden encontrar, mencionan que debido a la situación económica por la que también se está atravesando, optaron por adquirir lo indispensable y que incluso reciclarán el material que quedó sin utilizar desde que las clases presenciales se suspendieron en el mes de marzo.

Los empleados se encuentran sorprendidos ante esta baja en las ventas, pues para esta “temporada” se llegaba a contratar personal de apoyo, ya que el trabajo incrementaba de manera evidente y en esta ocasión sucede todo lo contrario, e incluso el recorte al personal fue inevitable en algunos comercios debido a las bajas ventas y al cierre de negocios del que fuimos testigos previo a la nueva normalidad.

El ciclo escolar 2020-2021 que constará de 190 días de la Secretaría de Educación Pública iniciará de manera virtual el próximo 24 de agosto para nivel básico (preescolar, primaria y secundaria), públicas y particulares incorporadas.

Covid y responsabilidad

Por Mario Ornelas

Algunos me dicen que no usan tapabocas porque es incómodo o porque son mentiras del gobierno, y me entero que ya están haciendo reuniones de amigos o vecinos porque ya se aburrieron de vivir esta «nueva normalidad» y extrañan el «antes»…

Bueno, digamos que una mañana te despiertas con una tos terrible, fiebre y dolor de cuerpo. Inmediatamente vas al médico y te diagnostican Covid-19 (coronavirus).

Claro que hace unas semanas no sabías que te habías infectado. Te juntaste con amigos a comer pizza, fue gente a tu casa y después saliste al bar a «seguirla» . Pensaste: «tengo derecho a una vida normal y nadie me va a decir como tengo que vivir o qué es lo que tengo que hacer»

Te pasas como 6 días en cama sintiéndote súper mal pero finalmente pasa rápido porque eres joven. ¿Que exagerada es la gente no? «Fueron 6 días y ya», «no pasa nada», «nos mienten», «nos quieren contagiar, pero el miedo».

Qué bien que ya te sanaste, pero te cuento…

Tu mejor amigo se contagió en esa visita a tu casa y sin saberlo visitó a su abuelo, quien después de un final agónico, ahora está muerto.

Otro amigo que asistió a la reunión, visitó a sus padres de la tercera edad, él se contagió, pero es asintomático, lamentablemente su madre no pudo con la enfermedad y también falleció.

Tu amigo el que sufre de sobrepeso, se contagió en tu reunión donde «no pasa nada»; ahora, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos luchando por su vida y de paso también contagió a toda su familia, quienes manifestarán la enfermedad en unos días más.

La chica que te cobró la pizza para llevar, se llevó el virus a casa. Su mamá tiene diabetes, y esto la hace más propensa a contraer con mayor riesgo el coronavirus. Se la llevan al hospital porque no puede respirar. Puede que muera rodeada de máquinas o que ni siquiera tenga la suerte de conseguir cama y fallezca sin poder obtener atención médica.

Varias personas más que tuvieron contacto con la chica de la pizzería, se enfermaron y a su vez contagiaron a más personas, algunas fueron asintomáticas, otras se enfermaron durante varios días y otras no corrieron con tanta suerte y tuvieron muerte súbita por falta de oxígeno en sus pulmones.

Y todo esto porque te incomodaba el tapabocas y respetar el distanciamiento social y las recomendaciones tan sencillas como el «quedate en casa».

Si tu lema es: «Nadie me dice que hacer con mi vida», no lo hagas sólo por ti, hazlo por tu familia, por tus amigos, por tus conocidos, a eso se le llama…  ¡RESPONSABILIDAD!

A veces tiene que pasarnos una desgracia cercana para sentir el verdadero dolor de perder a alguien, evitemos que eso suceda.

No porque te pongas la camiseta de la selección de fútbol, eres más mexicano o más patriota. Siendo más responsable ante el Covid-19, serémos mejores personas y entonces si, mucho más patriotas.

2020 no tendrá grito de independencia

Karen Ortega

Sin duda el 2020 llegó a modificar todo lo que se tenía estructurado previamente, así como los planes del futuro cercano a nivel mundial.

Jalisco no se ha quedado atrás ante esta situación y es que, al ser un estado con un gran número de festividades y eventos culturales, mismos que año con año atrae a miles de visitantes, ha tenido que adaptarse a lo que ha sido catalogado como la “Nueva normalidad”. El Festival internacional de Cine de la Universidad de Guadalajara, fue uno de los primeros eventos culturales que tuvieron que ser cancelados ante la contingencia que se vive por el COVID19.

El mes de agosto ha iniciado y con él se dio a conocer la noticia de la cancelación del Grito de Independencia, que se llevaría a cabo la noche del 15 de septiembre en el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara y es que el Gobernador Enrique Alfaro, mencionó que realizarlo sería un acto de total irresponsabilidad, pues la exposición de la población a eventos masivos detonaría en un aumento de contagios y con esto una posible saturación hospitalaria. El Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, ha presentado actividades virtuales para la edición 26, sin embargo aún no se da a conocer la agenda que está prevista del 27 de agosto al 06 de septiembre.

Para el décimo mes del año, una de las mayores atracciones turísticas son las Fiestas de Octubre, evento que tampoco se realizará en este 2020, pues la estimación de asistencia es de aproximadamente un  millón de personas. Dentro de este mismo mes, se encuentra La Romería, misma que aún se encuentra en análisis sobre las probabilidades de que se lleve o no a cabo, pero hasta el momento no se ha tomado una decisión.

En el mes de noviembre, los festejos por el Día de muertos probablemente tendrán que ser desde casa, pues para el 10 de mayo y el día del Padre, los panteones municipales cancelaron el acceso a los visitantes, así que el altar a los familiares difuntos será la mejor opción para recordarlos.

El comité organizador de la Feria Internacional del Libro, continua evaluando las opciones para la realización de este evento literario en su edición número 34, una de ellas,  es que se lleve a cabo en diferentes sedes como lo es la Expo Guadalajara y el Centro Cultural Universitario, esto con el fin de evitar un alto porcentaje y concentración de asistentes, la otra opción, es que la FIL  sea totalmente virtual y en un caso extremo la total suspensión, todo esto se encuentra bajo un análisis y la decisión final se tomará dependiendo del panorama que se tenga en fechas más cercanas al evento.

Dentro de todas estas situaciones, lo que queda es valorar que seremos testigos de momentos únicos en la historia moderna de la humanidad, pues esta pandemia nos ha enfrentado a retos que han dado paso a la innovación y a la creatividad.

Larga pandemia política

Entre desencuentros entre las autoridades estatales y federales transcurre la pandemia por el Covid-19, lo que ha traído como consecuencia un mar de “información” que lo único que ha generado en la población es la incertidumbre de si ya estamos saliendo de la crisis sanitaria, por más que los números digan lo contrario.
Es impresionante ver las imágenes de grandes ciudades con aglomeraciones de gente que no respeta las medidas sanitarias del uso del cubre bocas, gel antibacterial y la sana distancia, pero, sobre todo, que la autoridad no esté haciendo lo necesario para que la gente tenga la conciencia de la gravedad de lo que enfrentamos y se sigan permitiendo operar tianguis, centros comerciales y unidades deportivas.
Los gobiernos nunca aprendieron de lo que pasaba en otros países para generar una estrategia efectiva de información, desde noviembre pasado se sabía que el Coronavirus iba a llegar a México, sin embargo, no se ocuparon en hacer un seguimiento de los casos para diseñar acciones conjuntas en beneficio de la sociedad. Al contrario, esta crisis sanitaria sirvió como una plataforma para que los políticos intentaran llevar agua a su molino y golpearse mutuamente.
Hoy día, según La Vigésima Quinta Encuesta Nacional sobre COVID19 en México realizada por MITOFSKY muestra que el crecimiento de los miedos y de la cercanía de la enfermedad en la población. Ya 79% de los encuestados afirma conocer a alguien que se haya infectado y 60% a alguien que murió de Covid-19, porcentajes que crecen cada semana. La conclusión de esta nueva encuesta y los cruces que nos ofrece Mitofsky es que la polarización está evitando la toma de decisiones de prevención; por ejemplo, el uso de cubrebocas está influenciado con la postura del presidente de no usarlo. (Consulte los resultados totales de la encuesta en: http://www.consulta.mx/index.php/encuestas-e-investigaciones/item/1348-24encuesta-covid)
Sin embargo, la gente, aún con estos datos, sigue saliendo sin necesidad y agrediendo a personal de la salud, sigue haciendo fiestas y reuniones, sigue sin usar cubrebocas y sin creer en la autoridad, lo que garantiza una larga pandemia y más desencuentros políticos sin resultados efectivos para al menos, contenerla.

En Jalisco, juntos, lo traemos bien puesto

Karen Ortega

Con el anuncio del Gobierno Estatal sobre los ajustes al “botón de emergencia” se dio inicio a la campaña “Estamos junt@s y lo traemos bien puesto” que tiene como principal objetivo la concientización social ante el uso del cubre bocas ya que al utilizarlo de manera correcta el riesgo de contagio por COVID-19 disminuye hasta un 70%.

Esta iniciativa es impulsada por el Gobierno del Estado, la Cámara de Comercio, la Universidad de Guadalajara y alrededor de 500 instituciones, entre las que desatancan el apoyo por parte de empresarios, así como del ámbito deportivo, como lo es el Club Atlas, Chivas, Leones Negros , los Astros y los Charros de Jalisco,  artistas, medios de comunicación locales, partidos políticos, además de las autoridades de 111 municipios del Estado de Jalisco.

Se estima que en el arranque de esta campaña se realice la entrega de 1 millón de cubre bocas a la población Jalisciense, incentivando de esta manera la correcta utilización de un elemento que ante esta contingencia sanitaria se puede convertir en el principal elemento para frenar el incremento de contagios por el virus SARSCOV2 y es que los que ya portan el cubre bocas que publicita esta acción son algunos de los principales iconos escultóricos de la ciudad de Guadalajara, como lo es la Minerva, Miguel Hidalgo en la Plaza de la Liberación del Centro Histórico, Reminiscencia en el puente Matute Remus así como la más reciente atracción del Paseo Alcalde “Árbol adentro”.

Actualmente Jalisco tiene la octava tasa de mortalidad más baja de México y esto se ha logrado mantener gracias al compromiso de la población que ha acatado las recomendaciones de salubridad desde el día 1, sin embargo, aún pueden escucharse en las calles comentarios de personas que se mantienen incrédulos ante esta pandemia mundial.

Clausuran Centro Magno

Karen Ortega

El Centro Magno, ubicado sobre Avenida Vallarta en Guadalajara, se ha convertido en el primer centro comercial que se clausura de manera total por no acatar las medidas sanitarias.

El día de ayer por la tarde, autoridades municipales colocaron los respectivos sellos en la puerta principal que indican la clausura de este lugar.  El Director de Inspección y Vigilancia, Julián Enrique Cerda, señaló que en ninguno de los tres niveles que conforman centro comercial y que albergan a 70 locales comerciales, se contaba con los tapetes sanitizadores, ni se medía la temperatura a las personas que ingresaban, además de que el estacionamiento se encontraba a mayor capacidad de la permitida, pues los centros comerciales abrieron sus puertas con la condición de mantener un 25% de personas en su aforo, así como operar sólo de lunes a viernes.

Sumado a esto en el lugar no se contaba con personal que vigilara que los asistentes usaran cubrebocas, ni se llevaba a cabo la distribución del gel antibacterial, además de que el área de comida continuaba en operación y los espacios de uso común no fueron restringidos.

La recomendación por parte de la Dirección de Inspección y Vigilancia de Guadalajara, es que las Plazas Comerciales se mantengan atentas a cumplir con todos y cada uno de las medidas, ya que los operativos continuarán y de no acatar dichas reglas de operación, se procederá a la clausura acompañada de una respectiva multa que un Juez Calificador determinará.

Come frutas y verduras

Alfonso García Sevilla


El artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece a la letra “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución.”

Bajo esta premisa, el Estado mexicano tiene la obligación de salvaguardar este derecho humano sobre todo hoy en día, ante la emergencia sanitaria que enfrentamos por el Covid-19. Sin embargo, a pesar de estar en lo que en los últimos tres meses es, por los números de contagios y defunciones, la etapa más álgida de la pandemia, El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este domingo en un video que ya pasó lo más complicado de la epidemia en el país, y que ahora los ciudadanos, en la llamada ‘nueva normalidad’, deben actuar con criterio y cuidarse a sí mismos.

“No es echar al vuelo las campanas, no es cantar victoria, pero consideró que ya pasó lo más difícil, lo más riesgoso”, señaló. Un día antes el presidente dio a conocer a través de las redes sociales, su “Decálogo” para enfrentar el coronavirus y la nueva normalidad. Un catálogo insulso de consejos al ciudadano, carentes de un plan de acción gubernamental integral tendiente a que la 4T garantice el bienestar del mexicano post pandemia.

Mientras tanto, en la tierra del Tequila no cantamos mal las rancheras, el gobernador Alfaro anunció, el jueves 11 de junio, que “Ha llegado el momento de poner en marcha una nueva etapa del Plan Jalisco Covid-19: la de la Responsabilidad Individual, hoy cada ciudadano tendrá que vigilar su comportamiento, ser consciente y hacerse responsable de su salud y la de sus familias”.

Ambos gobiernos contrajeron, con pretexto de combatir la pandemia, deudas históricas que, ante la evidente omisión a la obligación constitucional de cuidar la salud de sus gobernados en pleno aumento del contagio, habrá que ponerle lupa a cómo ejercerán esos recursos, porque hoy exhiben su fracaso; tanto en la forma de diseñar acciones encaminadas a la contención social así como de generar canales de comunicación y mensajes tendientes a generar conciencia y solidaridad para que la gente se quedara en casa.

La economía no sirve si no es para generar bienestar en el individuo, lamentablemente en nuestro país, nuestros políticos supeditan la salud de la gente a la reactivación económica y, dicho sea de paso, al protagonismo mediático que dan los pleitos estériles entre gobernantes, que de seguir la tendencia como va, seguramente dejará en sus administraciones muchas vidas que lamentar.

Día uno de la nueva normalidad

Karen Ortega

El incremento en el tráfico de la ciudad fue el principal indicador de que los tapatíos regresaban a su vida cotidiana con la “nueva normalidad”, esa en la que se busca la reactivación económica a pesar de que el país se encuentra con 31 estados en rojo, a excepción de Zacatecas, única entidad con indicador naranja dentro del Semáforo Nacional del COVID-19.

Se estima que para este primer día se reabrieron el 65% de los negocios, lo que es aproximadamente 75 mil comercios en Jalisco, esto lo informó Alejandro Guzmán Larralde, titular de la Coordinación General Estratégica de Crecimiento y Desarrollo Económico. 

En el centro de la ciudad de Guadalajara varios comercios que mantuvieron sus locales cerrados desde que inició la campaña de “Quédate en casa” recibieron de nuevo a sus clientes, quienes a la entrada sanitizaban sus zapatos, recibían gel antibacterial y un chequeo de temperatura, tal y como lo indican las medidas preventivas establecidas por la Secretaria de Salud y el Gobierno del Estado.

Todo esto dentro de cada negocio, sin embargo en las calles la sana distancia no es respetada, pues se pudieron observar familias completas acompañadas de niños, además de que la portación de cubre bocas no se realizaba de manera correcta o simplemente fue omitida por los ciudadanos.

Sin duda, se espera que esta nueva normalidad se lleve a cabo con responsabilidad, pues el riesgo ante el COVID-19 sigue latente y volver a detener la economía por el incremento de casos sería un retroceso al avance en el control de la pandemia que se ha mantenido en los últimos días.

Incertidumbre en la Pandemia

Quirino Velázquez

Sin duda estos son tiempos de incertidumbre. Es cierto que nos acosa el dolor, por los miles que han muerto. Es cierto que nos acosa el temor, por el riesgo en el que todos estamos. Es cierto que nos acosa el estupor, por los destrozos que van desde nuestros sistemas económicos hasta nuestros sistemas de vida.

Pero uno de los mayores acosos que estamos sufriendo es el acoso de la incertidumbre. De esa terrible mezcolanza entre el saber y el no saber. Entre el conocer y el ignorar. La incertidumbre sólo se da cuando conocemos algo, al mismo tiempo que ignoramos algo.

Así estamos frente a la pandemia actual. Sabemos que durará un tiempo, pero no sabemos cuánto. Sabemos lo que se va a deteriorar, pero no sabemos cuánto. Por eso, el número de muertes, de meses y de quiebras, hasta ahora es terreno exclusivo tan sólo de los pronosticadores y brujos.

Si a eso le sumamos, que la prensa internacional en días recientes señaló que parece que la estrategia mexicana de combate al coronavirus es como un avión volando en la noche, sin ruta, sin luces, sin coordenadas, sin instrucciones, sin saber dónde aterrizar ni cómo hacerlo, nos lleva a más y más incertidumbre.

Las notas publicadas en tres importantes diarios internacionales (El País, The Wall Street Journal y The New York Times), apuntan y dan cuenta (según ellos) que en México hay: falta de datos confiables y verificables; ausencia de pruebas y resultados; subregistro de infecciones y defunciones.

Seguramente, en todos los países se dan cifras negras, modelos matemáticos controvertidos, muertes que es difícil analizar y contabilizar, y México no es distinto. Pero aquí esos problemas se agravan porque se tomó la decisión temprana de no testear (someter algo a una prueba o control), no rastrear y no aislar como se hizo en lugares donde sí se está aplanando la curva. Aquí, parece que persiste una apuesta que cree posible enfrentar la crisis del coronavirus de manera excepcional, a la mexicana.

Pero, es una apuesta peligrosa porque se hace con información incompleta, limitada, inaccesible. Por los retos de recopilación y transmisión de datos vía un sistema de salud sinuoso por la corrupción y debilitado por el descuido de muchos años de prianismo. Por los múltiples motivos que explica el subsecretario López-Gatell todas las noches, y subraya con razón. Pero hay errores evadidos y debilidades esquivadas. Tienen que ver con la ausencia de pruebas masivas y la renuencia a aplicarlas. Tienen que ver con la falta de mecanismos para detectar rápidamente a infectados y aislarlos. No sabemos dónde están, dónde estuvieron o cómo contener el contagio más allá de la sana distancia y el confinamiento parcial.

Por otra parte, ante la incertidumbre generada por los datos que sí tenemos (los casos de Covid-19 siguen en aumento a nivel nacional: están sumándose un promedio de 3,000 contagios diarios, las cifras más altas registradas en el país desde que empezó la pandemia), este lunes (1° de Junio) termina la Jornada de Sana Distancia y comienza a su vez, el regreso a la “nueva normalidad”, como llaman las autoridades a la apertura paulatina de algunas industrias y otras actividades que será determinada por un semáforo de 4 colores (rojo, naranja, amarillo y verde) que indicara los parámetros a tomar en cuenta para retomar las actividades. Eso es lo que en teoría será o debería ser, pero parece que cada estado del país ha tomado por su cuenta el cuándo, cómo y dónde reactivar la “nueva normalidad”.

Probablemente, la “nueva normalidad” no será lo que pensábamos que iba a ser cuando nos pidieron que nos encerráramos para protegernos del covid-19. Muchos creen que la “nueva normalidad” será un periodo de rabia donde van a hacer explosión todas las emociones que se acumularon desde que inició la cuarentena. Y toda esta frustración, todo este dolor son ya una mina de oro para el oportunismo ideológico, político y comercial (no más cómo anda en “chinga” el sátrapa de Felipe Calderón).

Así las cosas, todo parece como extraído de un cuento de ciencia ficción, mientras más tiempo corre, la incertidumbre sobre los efectos del Covid-19 parecen multiplicarse en vez de solucionarse.

En este marco de incertidumbre que vivimos por el coronavirus, muy poco ayuda el clima de polarización en el que se encuentra inserto el país. A diferencia de otras coyunturas adversas, esta epidemia es aprovechada por unos y otros para tratar sacar raja confrontando.

El Covid-19 ha hecho emerger a la superficie las grietas de una nación fracturada. Un país quebrantado por la desigualdad, la violencia, la inseguridad y la agudización de diferencias entre federación y estados. A estas dolencias se suma ahora, también, la incertidumbre política por la división y la falta de canales de dialogo que detona la polarización.

Como país, es momento de reflexión. El futuro de México no puede fincarse en el divorcio y las diferencias irreconciliables entre grupos políticos y elites gubernamentales; con puentes de comunicación rotos, ni con ciudadanos con posturas tan antagónicas que van desde la organización de manifestaciones ridículas de “ricachones” (como dijo Tousaint) en auto para que el presidente deje el cargo y otros a pie que lo aclaman. Lo que yo creo que no se debe pasar por alto, es que el temor y rencor que expresan las élites económicas y partidarias adversas a López Obrador no debe llevar a perder de vista que la lucha política dentro de las instituciones es el único dique contra la violencia social.

Pero, en mala hora el presidente López Obrador anunció que reactivará sus giras a los estados cuando el país no necesita activismo político (eso que se lo deje a los partidos) ni mensajes confusos, sino acuerdos con los gobernadores y conciliación en los distintos frentes abiertos por la confrontación. El país requiere de una inyección de confianza y propuestas políticas para saber que hay y que emergerá después de la crisis.

Hasta hoy sólo sabemos que nuestro mundo va a cambiar, pero no sabemos cuánto cambiarán nuestra vida, nuestro entretenimiento, nuestro consumo, nuestra productividad, nuestro vicio, nuestro ocio, nuestra religión, nuestro humanismo, nuestra comunicación, nuestra información, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra seguridad, nuestra desigualdad, nuestra justicia, nuestra educación, nuestra ciencia, nuestra salud, nuestra economía, nuestra sociedad, nuestra política, nuestros políticos y mil cosas más.

Finalmente, sin duda ésta es la pandemia de la incertidumbre, pero la prolongación de la crisis debe llamar a todos a recapacitar y colaborar en sintonía, sino se perderán las oportunidades para contener, después, un país polarizado que pude provocar que suceda algo muy feo, algo exactamente tan terrible como la epidemia de odio, violencia y manipulación que ya comenzamos a ver en los medios, las redes y en las manifestaciones. ¡Aguas!

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