Política

Un gobierno privilegiado, un pueblo sin agua y propenso a la desgracia.

Fabiola Serratos

En las últimas semanas hemos visto circular por redes sociales el ya famoso #QuedateEnTucasa pero lo específicamente vergonzoso de esta tendencia, es la cínica forma en la que servidores públicos privilegiados exhortan a la ciudadanía hacerlo cuando las principales necesidades de ésta no son apoyadas.

Hasta el día de ayer muchas colonias reclaman en redes sociales la pronta resolución  de este problema tan grave, pues cabe recalcar que mientras ellos se regocijan en la seguridad de sus casas, la clase obrera y comerciante.

(La misma que no visitan a menos que sean épocas de elecciones) esa no tiene el servicio básico para protegerse, pasan horas haciendo fila en espera de pipas  de agua y otros más tienen que cooperar entre vecinos por este servicio.

El día de ayer desde San Sebastián se lanzó un comunicado y en conjunto hicimos una red de apoyo que fue reportada en varias ocaciones llegándonos a reconocer cómo Spam. Aunque nuestro gobierno gaste millones en publicidad, lo cierto es que a varias semanas de esta pandemia, comienza a verse la crisis, económica, social, de convivencia y una ausencia absoluta de apoyo a los ciudadanos. 

Si ya era complicada la idea de un encierro cuando se vive al día, es todavía más triste saber que muchos sectores no pueden ni siquiera mantener las medidas necesarias de sanidad por falta de agua y porque en algunas zonas la basura pasa solo una vez a la semana.

Nosotros en zona valle, los que por tandeo  si tenemos la posibilidad de tener  un poco más seguido agua, debemos ser solidarios ¡ni albercas,ni convivencias! Pues aunque no tengamos la forma de ir a compartir cubetas o pipas de agua es nuestra responsabilidad cuidar la que sí nos llega y sobre todo entender que no estamos en un periodo vacacional.

Mientras tanto nuestro querido y cínico gobierno antes de promover desde la comodidad  de sus hogares el quedarnos en casa,  los invito a cumplir su deber en las colonias con más vulnerabilidad  ya que si un pueblo está seguro no suenan a sarcasmo, burla y ofensa sus videos, fotografías y publicaciones en sus preciosas casas.

“No puede haber gobierno rico, con pueblo pobre”

Hermanos de Cristo

Alfonso García Sevilla

Una de las obligaciones que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos le otorga al presidente de la república es la de preservar la seguridad nacional en términos de la ley, así pues, La Seguridad Nacional tiene como objetivo la conservación, la estabilidad y la continuidad de cualquier sociedad, así como la protección a la vida y bienestar de sus ciudadanos. Cada día surgen nuevos riesgos y amenazas que afectan a la Seguridad Nacional, algunos procedentes de la naturaleza y muchos otros de la mente humana. Aunque se suelen mencionar riesgos y amenazas como el terrorismo, los ciberataques o el crimen organizado, y el que actualmente enfrentamos: el coronavirus.

México actualmente padece una crisis en materia de seguridad, cuya amenaza primordial es la delincuencia organizada, siendo los cárteles del narcotráfico, los más poderosos y cuya fortaleza día a día, lejos de ser un blanco de combate de nuestras autoridades, se les percibe como un imperio bien cimentado, sin la capacidad del Estado mexicano de debilitarlo, o quizás sin la más mínima intención de hacerlo.

Este cáncer genera ganancias anuales, según estimaciones de expertos, del nivel de los 600 mil millones de dólares, derivadas, además del narco, por el tráfico y trata de personas, huachicoleo, secuestro, cobro de plaza, entre otros y que cobra la vida de miles de mexicanos al año, tanto en la disputa por los mercados, como por los daños colaterales y a las víctimas de estos ilícitos.

Un estadista que se ocupa de los mandatos de la soberanía actúa en consecuencia del problema. La delincuencia organizada debe ser vista como lo que es: un enemigo a la seguridad nacional.

¿Puede el estado mexicano hacer cualquier gestión para que “por razones humanitarias” ayudar a la madre del “Chapo” Guzmán a tramitar una visa y que lo pueda visitar en Estados Unidos, donde se encuentra preso?

¿Tendrán derecho a ellas a sabiendas de cuántas vidas ha cobrado el “negocio” de su vástago? ¿No resulta increíble el video donde el jefe del ejecutivo nacional, de manera muy casual, como si realmente fuera cualquier ciudadano, saluda a la madre del “Chapo”? en un entorno de criminales y la comitiva presidencial.

A un año de gestión de la 4T, no se perciben acciones contundentes en materia de seguridad que permitan tener la certeza de que podemos revertirlo y minimizarlo, por lo pronto, 2019 y 2020 ya son años perdidos contra la delincuencia, sin una política pública de largo plazo que permee en este sexenio.

¿Quiere ser un ilustre mexicano?

Quirino Velazquéz

El presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en que su triunfo en la elección de 2018 fue una ruptura con el pasado y que estamos en una nueva etapa en la historia de México. La primera señal de esa nueva época, dice, es el liderazgo político diferente que él encarna.

Fue el cambio verdadero: los nuevos tiempos de la justicia y del progreso para todos, “por el bien de todos primero los pobres”. ¿Cómo culpar a quien votó ante tal promesa? La narrativa era poderosa por simple: el país ha sido capturado por una élite rapaz que debe ser sometida por un hombre que represente un cambio radical y sin tibiezas: que recupere el gobierno para la gente. El problema a radicado en hacer de los símbolos de esa narrativa electoral políticas de gobierno.

El presidente AMLO llegó al cargo con la promesa principal de generar una transformación histórica comparable a la gesta de la Independencia (el movimiento armado para liberarse de los 300 años de dominio español y que tuvo lugar de 1810 a 1821), a la de la Reforma (la guerra entre liberales y conservadores de 1858 a 1861. Tras este conflicto surgieron las «Leyes de Reforma», entre las que destaca la separación de la Iglesia y el Estado. Benito Juárez, el personaje que más admira López Obrador, fue el protagonista central de este momento) y a la de la Revolución (conflicto armado contra el régimen de Porfirio Díaz entre 1910 y 1917. Al final de la Revolución se promulgó la Constitución que rige actualmente en México). Le puso nombre a la proeza: la Cuarta Transformación de la República. La cuarta, dijo, porque tenía que ser genuinamente heroica para llevar a su líder a las mismas páginas donde se escriben los nombres de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Vicente Guerrero, Agustín de Iturbide; Benito Juárez, Mariano Escobedo, Juan Álvarez, Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, Guillermo Prieto, Ignacio Zaragoza; Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Venustiano Carranza, Felipe Ángeles y José María Pino Suárez, Enrique, Ricardo y Jesús Flores Magón (por mencionar algunos).

Sin embargo, se sabe que ninguno de los ilustres mexicanos, que mencioné, eligió sus circunstancias ni diseñó los escenarios donde actuaron: Ninguno de ellos se propuso ser ícono de la historia nacional, sino que lo fueron por la firmeza de sus convicciones y por las decisiones que fueron tomando sobre la marcha. La historia no es nunca el producto de una sola voluntad sino una combinación fortuita de situaciones y personas: nadie elige el tiempo en que ha de vivir ni tampoco los retos que ha de enfrentar.

Por eso, la diferencia entre el personaje heroico y el personaje intrascendente es el sentido de oportunidad y la reacción inequívoca ante los retos que deben enfrentarse. Los grandes constructores de la historia fueron, primero, grandes lectores de su entorno: entendieron los momentos que vivían y se adaptaron a ellos. Nunca quisieron someter la realidad a golpe de palabras sino afrontarla con hechos, inteligencia y decisión.

Así, a la Cuarta Trasformación le llegó el tiempo de enfrentar la realidad. La crisis que se avecina, producto de la pandemia global del coronavirus y de la caída de los precios del petróleo, hace inviable la aventura histórica del presidente López Obrador.

Por nuestra parte, tenemos que cobrar conciencia de que, al volver de la pandemia del ya mundialmente famoso Covid-19 ya no seremos los mismos. Ni la situación que viviremos será igual. Se observan razones para hacer esta aseveración: la economía estará en crisis. No sólo habrá dejado de crecer, sino que se habrá producido una devaluación y, muy probablemente, habrá una secuela inflacionaria. Dicen los que saben de economía que este escenario ya es inevitable. Como resultado de esa crisis habrá menos recurso$ para invertir y redistribuir: se habrán perdido empleos y habrá que remontar un nuevo período de pobreza para quienes tienen menos y una mayor desigualdad social. Ninguno de esos efectos podrá mitigarse por completo regalando dinero del erario público, no sólo porque el presupuesto tendrá que ser ajustado, sino porque esa nueva tendencia de pobreza y desigualdad vendrá de la caída del empleo, de la pérdida del poder adquisitivo, del cierre de empresas y el desplome del consumo.

Lo anterior no son profecías apocalípticas: describo los hechos que, aunque no quisiéramos, vamos a tener que afrontar al volver del aislamiento obligado por el fatal coronavirus. Además, es de imaginar que dadas esas circunstancias tendremos que lidiar con la combinación de la desesperanza y la desesperación (esas gemelas abandonadas por la misma madre) que, como ya estamos empezando a ver, alimentarán el resentimiento social, los reclamos iracundos y las muchas violencias que, ya de suyo, nos han venido agobiando desde hace muchos años a causa de la conocida guerra fallida de Felipe Calderón. Y el gobierno de la Cuarta Trasformación no podrá hacer frente a esos desafíos repitiendo lo mismo que ha venido haciendo, porque los enemigos han cambiado y esta vez son globales y muy poderosos.

Ahora sí, señor presidente Andrés Manuel López Obrador, es hora de sacar la casta. Usted no está sólo cuenta con el apoyo de una formidable cantidad de intelectuales y cuadros técnicos de primer nivel, con el aparato de su partido Morena (una agrupación heterogénea de líderes propios y dirigentes reciclados de la ex partidocracia gobernante) y, sobre todo, de una ciudadanía esperanzada. Nunca fue más cierto que “por el bien de todos, primero los pobres”. Pero nunca fue más importante reaccionar con flexibilidad ante los hechos que nos desafían y no confundir el coraje con la ira, ni la prudencia con la cobardía, ni la tenacidad con la necedad. ¿QUIERE SER UN ILUSTRE MEXICANO? Pues ahí tiene la oportunidad: es ahora cuando necesitamos que la Cuarta Trasformación se haga realidad.

Aves de Tempestad

Alfonso García Sevilla

Una definición básica de la política la podemos entender cómo ponerse de acuerdo los habitantes de una comunidad para tomar las mejores decisiones que incidan en su beneficio. Cada tres años nos encontramos a personas que nos dan a conocer sus propuestas para mejorar nuestro entorno y que son la mejor opción para tomar las riendas del municipio, estado y país, aunque la experiencia nos dice que, a la fecha, los que han tenido esa responsabilidad nos han fallado sistemáticamente.

Hoy, a unos días de iniciar con las medidas necesarias para establecer cercos a la pandemia mundial del coronavirus, que tantas afectaciones ha dejado en varios países del mundo, algunos actores quieren sacar raja política y ventaja en tiempos donde es necesaria la unidad, la prudencia y acatar las medidas decretadas por las autoridades.

Primeramente, la senadora emecista Verónica Delgadillo, a quien le urge un asesor en materia de comunicación política, circula en sus redes un cuadro comparativo entre las medidas tomadas por el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro y las del gobierno federal, con el fin de ganar simpatías más allá de sus boots en redes, efecto que en consecuencia fue desastroso para ella, al cuestionarle que lejos de atacar, se ponga a trabajar. No es la primera vez que la senadora naranja tiene desatinos en sus mensajes, es bien reconocida por ello.

Segundo caso, el presidente López Obrador, insiste que la crisis por el coronavirus, no lo es, incita a la gente a no tomar medidas y en un abierto reto a la inteligencia del ciudadano, declara que en solidaridad al pueblo ha decidido la baja de la gasolina. En el mismo sentido debería decir que también él hizo bajar los precios del petróleo o que gracias a él, el dólar rebasa hoy los 25 pesos.

Ricardo Anaya al aprovechar la polarización que genera AMLO en su comunicación, sale en un video en redes sociales, a pedir la unidad nacional y a dejar en claro que sale de las sombras después de su estrepitosa derrota electoral de 2018. Sin ser especialista en temas de salud, poco o nada ayuda a la crisis ante la pandemia que vivimos y las mismas redes se lo han echado en cara.

Y así otros ocurrentes, como el diputado panista de Guanajuato que salió a regalar gel antibacterial con su nombre y logo de su partido, que no entienden que ante realidades como las que estamos viviendo, mucho ayuda el que bien informa y además, no estorba.

Politólogo, profesor universitario y miembro del Claustro Académico del ITEI

Privilegiados, Necesitados y los irresponsables.

Sino nos mata el virus, nos mata el hambre o la indiferencia.

Fabiola Serratos


A casi dos semanas que iniciará esta pandemia, muchas han sido las noticias y las alarmas, gobernantes oportunistas que disfrazan sus intereses con precauciones y falsa voluntad, hasta un presidente del que a veces cuestionamos su cordura.

Pero los de abajo, los que estamos en la parte más vulnerable del país, quienes hemos sido bombardeados con noticias falsas, restricciones, etc. Somos quienes realmente han vivido una crisis e incertidumbre bastante severa.

Las redes sociales nos han dejado en evidencia tres grupos de personas que surgieron en estos días.

Los privilegiados.
Los que tiene oportunidad de hacer cuarentena, resguardarse y hasta dirigir campañas de cuidado “quédate en tu casa”

La clase media baja.
Entre comerciantes y obreros, son quienes con temor o incertidumbre continúan sus actividades rutinarias pues de ellas dependen el día a día y el sustento que puedan ofrecerles a sus familias, para ellos aun no existe el quédate en tu casa y es más alarmante la idea de no poder alimentar a sus familias que contraer un virus. “Sino me mata el virus me mata el hambre”

Los irresponsables.
Ante una pandemia mundial, muchos podemos hacer crítica y reflexión en cualquiera de sus ámbitos, lo que si no es válido es ignorarlo, evidenciar nuestra mediocridad e indiferencia en actos que ante tan contra la salud no sólo de ello sino de los millones que somos en este país.

Pareciera una burla que mientras madres solteras, padres de familias e incluso personas de la de la tercera edad tienen que dejar su resguardo para alimentar a sus familias, un sector de la población aún asiste a bares, fiestas, convivencias o peor aún, han visto la cuarentena como un periodo de vacaciones en el cual no han tenido ni la más mínima precaución.

Quizá de entre todo lo que podemos analizar es el desabasto que tenemos en el sector salud y qué si es verdad o no una pandemia. Lo cierto es que nuestro sistema de salud no podría con algo así.

Tenemos en nuestras manos la responsabilidad más grande y no la hemos comprendido porque no sabemos ser responsables de nosotros mismos. Siempre en espera de ser obligados a tomar desiciones y siempre culpando a otros de lo que no tenemos iniciativa ni deseos de solucionar desde nuestra persona.

Así como surgen manos voluntarias y buenas acciones, las crisis también dejan salir lo peor de las personas y esperamos que al paso de las semanas logremos ver más conciencia y menos indiferencia.

Líder de familia.

Alberto Reveles

Liderazgo según la Real Academia Española, está definida como la condición de un líder y el ejercicio de esa condición. Mientras que para Líder la (RAE) dice que es aquella persona que dirige u orienta a un grupo, que reconoce su autoridad; y persona, equipo o empresa situados a la cabeza en una clasificación.

Partiendo de esa definición debes conocer diversos líderes de diferentes clases, tipos y clasificaciones. Éste artículo va enfocado al líder familiar, por lo tanto, el líder familiar será aquel integrante de familia que dirija al resto ante cualquier situación. Actualmente se tiene el reto familiar de salir adelante ante la crisis ocasionada por la ya denominada pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

Para las personas que tienen el liderazgo familiar y por alguna razón no contaron con el colchón de estabilidad que se mencionó en las notas pasadas, el autor Francisco González recomienda lo siguiente:

  • Bajar los gastos a su mínima expresión. Significa No hacer compras de pánico planificar por periodos de 15 días o un mes dependiendo su presupuesto. En otras palabras, comprar lo que se va a consumir de productos básicos en 15 días o un mes, el período depende directamente de la forma como percibes tus ingresos y como lo has venido administrando.
  • Conservar el mayor efectivo posible. Las compras podrían hacerse con el buen uso de las tarjetas de crédito o en su defecto de la cuenta de débito para que se tenga el efectivo disponible para casos donde sea poco deseable acudir a los bancos o cajeros, o en su caso necesitar un servicio o producto para el cual no se acepte ningún tipo de tarjeta.
  • Trabajar desde casa. Buscar las diversas opciones para trabajar desde casa y complementar los ingresos con una fuente adicional que se pueda trabajar desde casa. También puedes identificar que habilidades tienes y a quienes les pueden servir o ayudar y que además que se puedan realizar desde el hogar.

En términos de finanzas personales son las recomendaciones, para regresar al tema de liderazgo, el tomar las decisiones resulta algo complejo porque pensamos siempre en que se puede fallar y se puede perjudicar, en este caso, a seres queridos a consecuencia de esa toma de decisiones.

El autor John C. Maxwell en diversos libros señala la importancia que tiene el desarrollar la habilidad de auto liderarse, no se puede ser líder de un grupo de personas sino puedes controlarte tú mismo. Entonces la clave está en sí mismo, la persona más difícil de controlar eres tú, para estas semanas de crisis y de cambios en rutinas sociales, económicas y laborales deberás no solo poner el ejemplo en casa, sino que te formaras como líder de tu familia.

Para cerrar esta breve nota, desarrolla la autodisciplina siguiendo las recomendaciones gubernamentales, cuida exposición al riesgo de contagio  tuya y de tu familia, dedica el tiempo para conservar tu salud corporal y emocional, y así motives a los demás integrantes de tu familia, no gastes lo que no pertenece el grupo de los servicios y productos básicos, cuida la alimentación tuya y de los demás; la paciencia ante la adversidad siempre es un camino fructífero, debes recordar que ahora tu función no es llegar primero a la línea de meta sino encargarte de que todo tu grupo llegue a la misma línea.

Redes de pánico, violencia y mentiras.

“Cualquiera con tiempo y redes puede generar crisis”

Fabiola Serratos
Esta semana pasamos del pánico feminista al pánico del Coronavirus y es que hemos llegado a la conclusión que cualquiera que sepa manejar redes sociales y tenga demasiado tiempo libre es capaz de generar los contenidos más alarmantes.

Esta semana renuncié a mi participación en grupos de WhatsApp y Facebook al notar la gran cantidad de alarmas, falsedades y violencia que se generan ahí.

En particular la semana se vio dividía en dos temas relevantes y agresivos.
Los primeros días circularon infinidad de videos viejos, fotografías de otros países y noticias que desacreditaron en gran parte el trabajo de muchas mujeres de lucha. En una experiencia personal al reportar a los administradores de un grupo donde además de burlas se hablaba con lenguaje agresivo y donde la violencia con los temas era realmente clara la respuesta fue.

“Todos tenemos derecho a la expresión”
Quizá lo que como ciudadanos NO comprendemos es que la intolerancia y la violencia jamás serán un derecho.

Los grupos se han convertido en canales de ignorancia, brutalidad y fuentes que desinforman y generan pánico. Los administradores no han asumido la responsabilidad de lo que implica administrar fuentes de información y es que la gran desventaja de las redes sociales es que sin conciencia alguna cualquiera puede llenar de contenidos falsos y lastimosos jugando el rol de un periodista.

Con las redes sociales se ha ido deteriorando o minimizando el verdadero valor del periodismo. Basta sólo con ver las verdaderas noticias en medios de comunicación y las notas con intensidad y pánico con respecto al tema que surgieron días después de las marchas.

Hoy hemos despertado sumergidos en la intriga y el pánico del coronavirus.
Nuevamente los grupos evidencian su falta de conocimiento y se reparten por montones noticias y videos de dudosa procedencia.
Como si todo lo anterior no fuera poco, viene la forma en la que se politizan todos los temas, que si de tal partido que sí derecha o izquierda.

Esta semana sin duda vinieron a mi mente mis años en la universidad y la forma en la que nuestro maestro de psicóloga no recalcaba
que mientras no comprendamos que absolutamente todos los temas sociales llegan a nosotros configurados para pensar de manera colectiva. El pánico, la angustia, la desesperación todo lo vivimos y pensamos en conjunto tanto que nos es casi imposible meditar qué tan ciertas o no llegan a ser los casos de forma individual. La desventaja de pensar en conjunto es sin duda es la repartición de males sociales.

Mis problemas son tuyos y tienes obligación de atenderlos.
La solidaridad pasa de ser una armoniosa construcción social a un círculo de dependencia y obligación asfixiante que sí permite ver con claridad que en casos particulares los terrores sociales son usados en beneficio de unos cuantos. Mientras no ordenemos y dignifiquemos nuestros medios y nuestra participación social. Temas irán y vendrán y siempre serán los mismos resultados. Pánico, angustia y una ola de violencia que muy pocas veces traen una nueva construcción social.
¿Qué parte nos toca a nosotros como sociedad para evitar la desinformación ?

La Cuarta Transformación y AMLO

«EL CAMBIO ES LA ÚNICA COSA INMUTABLE». -Arthur Schopenhauer-

Quirino Velazquéz

Ante el reclamo social, el movimiento encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador concibió, como salida a la grave situación del país, propiciar cambios para la transformación de México.

Los gobiernos (prianistas) anteriores llevaron a la nación a la decadencia. Durante muchos años el sistema propició el dispendio de los recursos públicos, el abuso de poder y la impunidad. El statu quo oficial fue la corrupción.

Revertir esta situación es muy complicado, pero no imposible. Demanda grandes esfuerzos y seguro tomará tiempo. Implica decisiones que se enfrentarán a poderosísimas resistencias, pero debe realizarse porque el sistema anterior ya dio de sí: hacer lo mismo es como no hacer nada. Por lo mismo, reconducir la administración pública precisa reconformar los fines de las instituciones.

Para propiciar las condiciones de cambio, ineludiblemente habra que modificar la manera de enfrentar la corrupción. El sistema que los gobiernos anteriores adoptaron y preservaron protegió a los servidores públicos que estuvieron involucrados en los nefastos actos de esta naturaleza.

Desde el gobierno del expresidente Carlos Salinas de Gortari los delitos relacionados con hechos de corrupción cometidos por funcionarios públicos dejaron de ser considerados graves. El 10 de enero de 1994 se modificó el artículo 194 del Código Federal de Procedimientos Penales para establecer un catálogo de delitos graves que no permiten la libertad del inculpado durante su proceso. Dentro de él no se incluyeron los delitos cometidos por los servidores públicos.

Salinas de Gortari hizo esta reforma anticipando que las autoridades subsecuentes investigarían y procesarían a funcionarios de su administración. Pero los presidentes posteriores tampoco consideraron graves los delitos de los servidores públicos: Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto no modificaron el sistema. Así, cualquier funcionario de su período que estuviera involucrado en actos de corrupción mantuvo el beneficio de seguir un proceso penal en libertad.

El Sistema Nacional Anticorrupción, creado en el gobierno de Peña Nieto, no contribuyó de manera sustancial al combate a la corrupción. Eludió el problema de fondo y se inclinó hacia la instauración de procedimientos de naturaleza administrativa, meramente regulatorios, pero sin implementar prácticas que de verdad inhibieran la corrupción y que además la sancionaran puntualmente.

Ya en el gobierno de López Obrador se decidió hacer un cambio contundente en este sentido: el 12 de abril de 2019 se modificó el artículo 19 constitucional para incluir como delitos de prisión preventiva oficiosa los cometidos por hechos de corrupción.

Ahora quienes participen en delitos de corrupción deberán seguir su proceso privados de la libertad. La finalidad es evitar su fuga (lo que en gobiernos anteriores sucedía recurrentemente), y también mandar un mensaje de ataque a las condiciones que posibilitaban la impunidad.

Las reformas a los artículos 22 y 73 de la Constitución, que se publicaron el 14 de marzo de 2019, modificaron los términos de la extinción de dominio, lo cual consiste en que el Estado puede adquirir los derechos de los bienes que sean productos o instrumentos de determinados delitos. Con esta reforma el actual gobierno incluyó, entre otros, los delitos relacionados en hechos de corrupción.

En concreto: las nuevas reglas consisten en que los servidores públicos implicados en actos de corrupción tendrán que seguir su proceso en prisión preventiva, y que los bienes involucrados en estos actos ya son susceptibles de pérdida por parte de quien los detente, en favor del Estado.

Cierto es que la transformación a la que ha convocado el presidente López Obrador tiene como virtud principal la necesidad, pues es imposible imaginar el futuro del país repitiendo las viejas formas del PRIAN de gobernar y reproduciendo los mismos vicios. Nadie en su sano juicio podría suponer siquiera que los graves problemas que vive México pueden ser afrontados siguiendo las pautas que los agigantaron. Sin embargo, el mayor defecto de la convocatoria presidencial es que todo emana, transita y termina en el control y la decisión individual de quien convoca. Todo este episodio de la historia de México está teniendo un actor único y una sola voz.

Que no se nos olvide, ninguna de las grandes transformaciones que ha vivido el país ha sido obra de un solo hombre: todas fueron acción colectiva, fraguadas con mucho esfuerzo, con muchas contradicciones y mucho tiempo. Ninguna llegó exactamente al lugar que se había propuesto y todas atravesaron por momentos de traición y derrota; pero ninguna podría incluirse en la biografía de una sola persona. Las grandes páginas de las trasformaciones de México han sido escritas por muchos y muy buenos autores.

La paradoja que nos hace reflexionar sobre cómo el tiempo cambia las cosas y las personas sin que podamos hacer absolutamente nada para detener este proceso, no lo dice el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, en su frase: «El cambio es la única cosa inmutable».

Es nuestra culpa, no de ellas

Víctor Hugo Ornelas

Según la ciencia existen condiciones biológicas que nos permiten diferenciar entre los machos y las hembras en una especie, fisonomía, pares de cromosomas, genitales, tamaño del individuo, etc. Hablamos de condiciones irrefutables que, salvo extrañas excepciones, también aplican en el ser humano y eso es algo que debemos entender tanto hombres como mujeres. Biológicamente no somos iguales

Por otra parte, en términos sociales, hasta el momento no he podido encontrar ni un solo documento, al menos en nuestro país, que condicione los derechos y obligaciones de los ciudadanos tomando como base el sexo de cada uno de estos, nada que pueda determinar que las leyes deban aplicarse de manera diferente, ya sea a favor o en contra a un hombre o una mujer.

Y lo anterior es muy sencillo de entender, cuando hablamos de un crimen las consecuencias son exactamente las mismas sin importar el sexo de quien lo cometió, un asesinato tiene como resultado la muerte ya sea que el arma utilizada fuera empuñada por uno u otro de los sexos.

Piense que usted es un juez que está escuchando el testimonio de una asesina que trata de explicar las razones de su crimen, entonces de pronto ella dice: “perdón, es que me salí de control porque estaba en mi periodo menstrual”. Estoy seguro que está razón importará un carajo, nadie en sus cabales podría pensar que el motivo es justificable y determinaría poner de inmediato a la pobre mujer en libertad.

Ahora, ya que tenemos la idea clara pensemos en otro escenario, en el que la víctima ahora es una jovencita que sufrió de violación y al momento de hacer la correspondiente declaración para interponer la denuncia, el agente que le atiende le pregunta “¿Oiga, pero usted qué ropa traía?” en alusión a que la acción pudo haber sido provocada.

El planteamiento es igual de absurdo que en el ejemplo anterior, el de una reacción hormonal de cada uno de los sexos, la mujer que argumenta cometer el crimen cuando tenía alteraciones por su periodo menstrual y el hombre que argumenta la violación por estar alterado hormonalmente por el atuendo de su víctima. El primer caso expuesto jamás ha ocurrido, sin embargo, el segundo sí, he atestiguado dicho escenario al menos en tres ocasiones con diferentes protagonistas.

A ese tipo de cosas es a las que se deben enfrentar las mujeres, si la vida es complicada para cualquier persona, agregue unas rayitas más cuando de una mujer se trata. Si el transporte público resulta un calvario por el costo, los tiempos de recorrido y las condiciones de viaje, tomen en cuenta que las mujeres viven exactamente lo mismo, pero habrá que agregar que deben soportar a sujetos que por alguna extraña razón, en su cabeza creen que es una buena idea repegar sus partes a las de una chica.

Si la escuela resulta complicada por la cantidad de tareas, los horarios incompatibles con una oportunidad laboral y el costo de las colegiaturas, tomen en cuenta que las mujeres padecen exactamente lo mismo, pero además deben lidiar y soportar el acoso de sus compañeros de salón y sus maestros.

Un ambiente laboral donde los salarios son bajos, las prestaciones mínimas o nulas, la incertidumbre es pan de todos los días y las horas se vuelven largas es una constante para el grueso de la población, una población también integrada por mujeres, que además de lo anterior deben soportar salarios más bajos que el de los hombres y sumar el hecho de que las oportunidades se distribuyen de manera favorable y con prioridad al sexo masculino.

Sostener una familia es cada vez más complicado, el tiempo que se puede dedicar a los hijos es reducido porque la prioridad es cumplir con un trabajo para poder garantizar el alimento, algo que se torna en un infierno cuando la mujer debe de enfrentar también la violencia proporcionada por alguien que juró amarla y respetarla, pero que saca provecho de su superioridad física para maltratarla, dominarla y someterla.

Aunque en el papel es diferente, cada escenario que vemos en la vida real resulta más complicado para las mujeres que para los hombres, quienes aún tenemos el descaro de sorprendernos cuando las vemos salir a las calles y exigir igualdad de condiciones, no biológicas, esas ya entendimos que no dependen de nosotros, pero sí sociales, las cuales presentan un abismo entre géneros porque así lo hemos determinado.

Se critican sus movimientos, pero no entendemos que las hemos orillado a utilizar y gritar frases que no debería ser necesario pronunciar porque tendrían que estar sobre entendidas, las empujamos a tal abismo que ahora recurren a desaparecer todo un día para hacerse visibles.

Un día que tendría que estar destinado a celebrarlas, ellas lo utilizan para pedir lo que los hombres tenemos y que, por alguna extraña razón, en determinado momento de la historia establecimos que nos pertenece de manera exclusiva. Las diferencias entre hombres y mujeres son evidentes si de biología hablamos, pero al tocar base en lo social, no hay nada que nos haga distintos, salvo la ignorancia, los prejuicios y la falta de respeto con la que podamos actuar los unos y los otros.

Si aun conscientes de lo anterior no pensamos apoyarlas, entonces no debemos estorbarles, porque entendamos que su lucha y la dimensión de la misma ha sido generada por nuestro fracaso como colectivo.

Machismo social y político

Fabiola Serratos

Antes de enfrentar el miedo decidiendo si valía la pena o no hablar de la violencia de género en un municipio donde el machismo es una peculiaridad muy notoria, (incluso en los mismos cargos públicos) me enfrenté principalmente a la idea del acoso, pero recordé la cantidad de veces que dentro del colectivo alentamos a las mujeres a ejercer denuncia o apoyar en las decisiones que les garantice seguridad y puedan tomar el valor para evidenciar lo incorrecto.

Mi principal reto como activista ha sido una lucha constante con el miedo, “de la sociedad y de las víctimas” Pues prejuicios que nos han inculcado como principios tales como “la culpa, la obediencia y la vergüenza” son las terribles bases de un entorno violento que minimiza lo ocurrido en mujeres y niños.

Un caso en particular de una niña que había sido abusada por su padre fue uno de mis enfoques esta semana, comprendí que es tanta la culpa y la presión que la sociedad normaliza, que pese al daño la niña se sentía responsable de las constantes violaciones. La mamá se negaba a denunciar y tenían miedo porque muchas personas las habían convencido de que no era para tanto el problema y al final la niña quedaría más dañada si otros conocían la historia.

Aquí aparece otro de los prejuicios más terribles “La vergüenza”
La niña me dijo en terapia lo siguiente.
“Si mi papá enfermara de todos modos lo cuidaría porque nadie más lo querría”

La culpa es algo que la sociedad se niega a quebrantar, continuamos moralizando la violencia y la obediencia, condenamos a un sin fin de mujeres y niños a aceptarla.

Quizá no nos damos cuenta de la verdadera necesidad que existe de exponer los factores de la violencia.
A través de redes sociales me han preguntado si sirven las marchas cuando la sociedad critica o toma a influencers ignorantes como punto de referencia y opinión.

La misma respuesta es la que utilicé para responderme a mí misma cuestionándome si era necesario exponer un tema del cual vendría la polémica y una que otra señal de violencia.

-Las marchas no son la solución, las cosas no se resuelven en ese justo momento. Pero entiéndase que SÍ son una forma de visibilizar un problema a nivel mundial. Son la forma de que se exponga que nos están excluyendo, lastimando y que somos el primer país en América con asesinatos a mujeres.

Cuando existen estadísticas tan altas socialmente necesitamos trabajar en disminuirlas y el ideal sería desaparecerlas; esto no hace menos importante otro tipo de muertes. Necesitamos comprender que la violencia no es siempre igual, no la causa lo mismo y por lo tanto no puede solucionarse de la misma manera. Existe en cada tipo un factor social en específico que la genera. Narcotrafico, inseguridad, deseo, etc.

En nosotras las mujeres se ha creado una idea de posesión y de dominio público que es la causa del disgusto que lleva a someter y callar la libertad que no nos fue permitida ejercer y ahora luchamos por conseguir. Esa es la razón de que ahora observemos tanto enojo social que viene del machismo.

El machismo no es el hombre en sí sino la serie de conductas y principios que son el origen de la violencia. En mujeres las estadísticas de violencia son elevadas y en hombres la causa número uno de depresión y suicidios.

Esta semana una serie de reflexiones me mantuvieron intranquila entre ellas mi decisión de hacer pública la forma en la que dentro de un intento político la culpa, el engaño, el abuso y un tremendo machismo me mantuvo sujeta a un proyecto del cual siempre tuve el deseo de renunciar y no pude por cargar con la presión grupal. Dentro de este equipo, me encontré con infidelidades, promiscuidad, engaños, censura a las mujeres y en los personal un manejo de la culpa tal que terminó llevándome a un problema delicado de salud y una pérdida muy grande.

Pese a mis años de activista, de lo que consideré madurez y astucia, me vi sumergida en estereotipos y adjetivos que incluso otras mujeres ejercieron (porque el machismo es un mal social). Ahora que con claridad defino esos adjetivos y situaciones dentro de la política, más interés me causa en conocer liderazgos femeninos que realmente nos representen. Que por supuesto luchen por una verdadera paridad y justicia.

Que este mes de reflexión nos sirva en específico a las mujeres para integrarnos con dignidad, sororidad, valentía y justicia a los espacios públicos que nos requieren y nos demandan.
¡Por nosotras y por todas!

A %d blogueros les gusta esto: