Opinión

Nuestra dignidad no está en venta.

Fabiola Serratos

A más de un mes de que iniciara la pandemia muchos son los escenarios que se han creado, entre ellos el más destacado y el que vale la pena recalcar y dar a conocer “El social” en las comunidades donde los servicios básicos y la marginación son las características principales, la rebeldía y la autonomía vinieron hacer los valores necesarios para garantizar la estabilidad económica de las personas que ahí habitan. No es un secreto que en nuestro municipio el gobierno brilla por su ausencia y su incapacidad de lidiar con los problemas más esenciales y que tienen años afectandonos y es que la bandera de buenos samaritanos no es suficiente para lidiar con las condiciones de zonas con las que una despensa no basta. No se ha desperdiciado un solo momento para realizar campaña e incluso muchos ciudadanos denunciaron el haber tenido que firmar un documento que compromete al trabajo comunitario. Algunos artesanos se preguntaron si dicho trabajo tendría el compromiso de realizar campaña en el debido tiempo o realmente hacer algún tipo de labor que beneficiara a su comunidad.

Hace un par de días tuve oportunidad de entrevistarme con el activista e investigador Yu Chen ( Doctor en filosofía y ciencias sociales por The University of Texas at Austin) quién realizó su tesis sobre políticas de vivienda y desarrollo social en el municipio de Tlajomulco, ambos relatábamos muchas de nuestras experiencias en actividades sociales y desarrollo comunitario. En nuestra conversación surgen muchas interrogantes que para ambos han sido de gran reflexión.
¿Por qué existiendo tanta labor comunitaria no logramos ver una estabilidad en la comunidad?

La respuesta es sencilla, la razón principal es porque muchas de las asociaciones civiles o participación social se encuentra condicionadas, las relaciones de compromiso, los convenios y las amistades, muchos líderes sociales que compartían con sus vecinos el ideal de crecimiento y seguridad terminan sujetos a la relación con su trabajo. Basta con ver las reuniones vecinales donde lejos de dar soluciones se exponen justificaciones y una súplica cínica de comprensión por no poder solucionar problemáticas y así pasan los años y las administraciones, siendo infinitamente incorregibles.
Entre las premisas del Dr. Yu se encuentran la falta de condiciones que dieran armonía a la ciudadanía y de la qué por supuesto sí es obligación del gobierno crear. Recalcó con emoción la iniciativa de los verdaderos líderes sociales y vino a mi mente cómo es que estas últimas semanas la participación de los activistas ha sido más necesaria y relevante que las de los mismos gobiernos que continúan creando protocolos que beneficien sus próximas campañas pero no garantizan la seguridad de sus municipios.

En muchos territorios la rebeldía ha comenzado a darse, hay comunidades dónde parece no vivirse la cuarentena y no por gusto sino porque el comercio es la principal fuente económica y en su mayoría han sido cerrados de manera prepotente (Y a la prepotencia e imposición un pueblo siempre reaccionará con rebeldía). Cuando un gobierno no tiene la seguridad ni el control de lo que hace, es ahí dónde nos corresponde comenzar a generar nuestros propios escenarios, al final somos nosotros quienes aquí viven y quienes estamos padeciendo los golpes más duros de la pandemia, grupos sociales independientes, vecinos y jóvenes estudiantes han generado espacios y campañas que promueven el QUEDATE EN CASA pero con las medidas necesarias para poder pedir tal cosa, medicina, alimentos y herramientas de estudio, mientras ciudadanos ven la forma de apoyar a otras familias el gobierno toma el castigo como única medida de entendimiento.

Hemos visto una participación civil muy unida. La solidaridad ha sido uno de los principios que como habitantes de Tlajomulco hemos desarrollado pero éste acto tan noble que muchos líderes han tomado para ser de apoyo en sus comunidades debe ser digno, con memoria, sin precio, sin vanagloriar o comprometer a las personas pues no están obligadas a corresponder con labores políticas y mucho menos compromete su voto. Hemos mostrado autonomía, dignidad y que somos capaces de cuidarnos a nosotros mismos, ahora solo sigue el exigir al gobierno que realice su trabajo y que las actividades de altruismo dejen de ser su bandera de gobierno exitoso. Porque como exponía el Dr. Yu en nuestra entrevista sobre activismo a nivel mundial.

China no experimenta esta unión civil porque sabe que su gobierno tiene la responsabilidad de velar por los ciudadanos y aunque para nosotros como mexicanos nos encanta la unión en todos los sentidos esta no debería ser para resolver los problemas en los que nos estancan los mismos gobernantes. Y no, no todo es responsabilidad de quienes nos someten, hemos demostrado tener una fuerza de voluntad increíble de la cual estoy segura si nos aferramos podremos poco a poco ver un verdadero cambio social.

Somos una sociedad de trabajo largo y salario corto, dónde la mayoría de los vecinos nos conocemos y convivimos al cuidado unos de otros, sabemos lo que aqueja al de a lado y estamos ahí para aquellos que la están pasando mal. No nos renunciemos a esto que hoy ha surgido, qué los principios que la pandemia ha traído sean para fortalecer nuestros lazos como comunidad y no soltarnos nunca.

Absolutismo en el tiempo del Coronavirus

Quirino Velázquez

Leí hace unos días, que unos periodistas del Financial Times (periódico de origen británico especializado en noticias de negocios y economía) le preguntaban en entrevista al Presidente de Francia, Emmanuel Macron, si alguna vez se imaginó gobernar en una crisis de la dimensión de la actual, con efectos tan devastadores para la salud y la economía de la población. Macron respondió que no, que él no suele fantasear sobre escenarios posibles, pues prefiere estar alerta frente a los problemas que se presentaran a cada momento, porque un gobernante eficaz es aquel que sabe responder ante las situaciones siempre complejas y cambiantes que la realidad presenta.

También he leído que hace años, cuando presidía el Gobierno de España, Felipe González comentó que el buen gobernante no es aquel que nunca mete la pata (algo por lo demás imposible) sino el que la sabe sacar con rapidez.

Tanto el francés Macron como el español González pertenecen a la categoría de políticos razonables, pragmáticos, que entienden las limitaciones que el entorno social y natural, cargado de incertidumbres, imponen a la política y a la gestión gubernamental. En campaña los candidatos suelen proponer horizontes utópicos que nunca se pueden cumplir plenamente, pero los gobernantes sensatos suelen plantearse objetivos alcanzables y saben cuándo cambiar de rumbo si los acontecimientos lo requieren.

Eso no implica que no tengan principios o que carezcan de proyectos claros: he leído que Felipe González encabezó una gran transformación del Estado español para adecuarlo a Europa y para desarrollar una red de bienestar al tiempo que impulsó la modernización de las infraestructuras; durante los años de su Gobierno se consolidó el nuevo régimen democrático, producto, a su vez, no de un delirio personal sino de un gran pacto social y político. También he leído que Macron ha ido avanzando en su proyecto de reforma institucional, aunque ha debido enfrentar con flexibilidad obstáculos enormes, de amplio tradicionalismo social.

Por eso, sin duda se abrigan esperanzas que las circunstancias fatales que nos están rodeando por el Covid-19 podrían producir, a pesar de todo, un efecto favorable para la vida política de México. Es tan evidente que los problemas que nos amenazan no podrán ser resueltos con los medios habituales, que muy probablemente estemos ante la oportunidad de renovar radicalmente las formas de participación, deliberación y organización políticas que, de alguna manera, han detenido el futuro del país y de nuestro estado. Comprendo que esto es exactamente lo que ofrecieron el presidente AMLO y el Gobernador Alfaro para ganar las elecciones: la 4ta transformación de México y la refundación de Jalisco. Pero a estas alturas de los respectivos sexenios, alguien podría pensar que han preferido el camino del absolutismo (sistema de gobierno absoluto, en el cual el poder reside en una única persona que manda sin rendir cuentas a un parlamento o la sociedad en general), apoyados por sus concernientes hegemónicos partidos.

Hay quien considera que los ejecutivos (federal y estatal) lo han puesto en términos bíblicos elementales: “quien no está conmigo, está contra mí”. Que no cabe ninguna posibilidad de disentir sin confrontar, pues las decisiones que va tomando tienen siempre como justificación el número de votos que reunieron en la insurrección electoral que los llevó al poder y como extensión, el futuro luminoso que sobrevendrá gracias a su voluntad. Que no hay argumentos sino descalificaciones, que no hay datos sino especulaciones y que no hay ninguna capacidad para escuchar, excepto el eco de sus voces. Que lo que al principio

parecía una estrategia diseñada para armar la autoridad moral de sus proyectos, se convirtió en una práctica cotidiana de polarización deliberada, destinada a separar de tajo a los federales y estatales, a los rebeldes y obedientes, a los malos y buenos, aquellos y estos.

Sin embargo, la magnitud de las dificultades que ensombrecen al país y desde luego a nuestra entidad federativa, está sacando del letargo a quienes creían que la política era cosa de unos cuantos políticos profesionales. Un error que produjo otros errores, como la creencia generalizada de que la política era una actividad inevitablemente sucia que corrompía a quienes la practicaban; o como la idea según la cual, la representación equivalía al dominio colectivo y al uso arbitrario y abusivo de la autoridad. Fue a esa mecánica de oligarquías añejas y mañosas a la que se opusieron como líderes sociales, con tanta valentía como visión, el ahora presidente López Obrador y el ahora gobernador Alfaro: confrontaron a los líderes de los partidos tradicionales y al régimen que produjeron y se convirtieron, por méritos propios e indiscutibles, en los portavoces del desencanto generalizado por la corrupción y los magros y contradictorios resultados ofrecidos durante décadas del PRIAN. Ambos propusieron la dignificación de la política, rescatándola del absolutismo y de quienes la habían convertido en patrimonio de unos cuantos, para beneficio de otros tantos.

Hace apenas un par de años, todavía era difícil suponer que sería el mismo presidente y el mismo gobernador quienes descalificarían acremente a quienes participan de la vida pública con voz propia y libertad, y quienes descalificarían a quienes critican sus decisiones o la hegemonía acrítica (el concepto se utiliza para calificar a aquello que no dispone de perspectiva crítica) de sus partidos. Y durante meses (16), se han quejado de quienes se atreven a disentir o criticar, tratando de meterlos a todos en el mismo saco. Los ejecutivos, sus voceros oficiales y oficiosos (especialmente los mandatarios) han infectado la deliberación y parece que han vuelto aquellos tiempos clásicos del PRI, en los que todo el aparato del Estado se ponía al servicio de la voz y de la voluntad del mandatario.

Para concluir sólo diría que bueno fuera que, en este tiempo de pandemia y decisiones difíciles, nuestros ejecutivos leyeran, entendieran, aprendieran y practicaran la teoría de John Locke, filósofo y médico inglés, considerado como uno de los más influyentes pensadores del empirismo (teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia y la evidencia) y conocido como el “Padre del Liberalismo Clásico” quien representa la oposición radical entre un modelo de Estado liberal y otro absolutista, el cual es desarrollado en su teoría de la resistencia a la tiranía. Locke parte de una serie de categorías como son la de un individuo libre, igual y racional, la del pacto como elemento fundador del poder político y la de la representación política; pero con la justificación del derecho del pueblo a resistirse de manera legítima contra los detentadores del poder. Que no se sorprendan (el presidente y el gobernador): si honraran su memoria y su propia trayectoria, se sumarían gustosos a quienes han decidido oponerse, abierta y francamente, al absolutismo. Al menos que en su desempeño sigan la hipótesis absolutista del filósofo ingles Thomas Hobbes.

#QuédateEnCasa

Estancados

Alfonso García Sevilla

Sin seriedad ni compromiso firme para combatir la corrupción se encuentra el Estado Mexicano, no solamente hoy, sino desde su etapa post revolucionaria y por lo que se ve, la actual “cuarta transformación”, tampoco tiene vistos de que le quiera entrar con todo al tema.

Para muestra las declaraciones del presidente López Obrador en torno a las ventajosas adjudicaciones que diversas secretarías de estado le han dado a los Barttlet, por 162 millones de pesos, donde dice “Pero lo que quiero destacar, lo que está en el fondo ese esa afán de querer debilitar a nuestro gobierno. Les molesta mucho la transformación. Ellos quisieran que continuara el mismo régimen de corrupción, de injusticias, de privilegios, eso es el fondo de todo. Estamos ante la disyuntiva, y sí, considero que no hay medias tintas, es corrupción o transformación”.

Sin embargo, explicó, la Secretaría de la Función Pública tiene que llevar a cabo una investigación, y sancionar, si así lo considera, a quienes resulten responsables. Al más puro estilo de lo acontecido en la sexenio de Peña Nieto con la investigación de la Casa Blanca a Virgilio Andrade.

Cabe recordar que el Índice de Percepción de Corrupción 2019 (IPC), nos ubica como país en el lugar 130 de los 180 países evaluados, y como la nación peor calificada (36 de 36) entre los integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Pasa el tiempo y no se ven grandes avances en la lucha contra la corrupción, a pesar de los casos escandalosos, y siguen abundando los pretextos y las culpas a las anteriores administraciones. No se trata de desestabilizar al gobierno, se trata de exhibir y presionar para que se combata realmente la corrupción y a los corruptos.

Grandes retos se tienen en esta materia, que al año, pesos más pesos menos, nos cuesta a los mexicanos, según varios estudios realizados por la OCDE y la UNAM, alrededor de 21.9 millones de millones de pesos anuales, a esperar que la actual administración cumpla con su promesa de combatirla y erradicarla. ¿Usted cree que así se será? Yo lo dudo.

El Coronavirus y los liderazgos políticos

Quirino Velázquez

El hombre es un animal político, como decía Aristóteles. La política abarca todas las actividades de la vida pública de los ciudadanos y sus consecuencias invaden la vida privada, la seguridad, la educación y todos los aspectos de la vida, incluyendo la economía y la salud.

Así, la emergencia sanitaria detonada por la aparición del Covid-19 ha trastocado la vida de todos. El aislamiento en casa, el trabajo a distancia, la escuela virtual, el lavado de manos, la sanitización constante y el uso del tapabocas de quienes tienen que poner un pie en la calle, forma parte de los nuevos hábitos adquiridos. La emergencia sanitaria ha cambiado de tajo planes y prioridades. Ha cambiado también la forma y el fondo de las decisiones políticas.

En efecto, la crisis de sanidad y económica que ha provocado la pandemia del coronavirus en nuestro país tiene múltiples rostros políticos. Nos ha quedado ya muy claro que las carencias en el sector salud (federal y estatal) han evidenciado años de descuido y saqueo y, principalmente, de ser considerado como un botín político por los gobiernos (federal y estatal) de aquel mal recordado PRIANISMO. Por otro lado, los especialistas nos advierten que la crisis económica en la que nos encontramos será como una vorágine que devorará las ilusiones políticas y la estabilidad de las finanzas públicas y privadas durante los próximos años.

Por ello, un buen liderazgo político es hoy más decisivo que nunca ante la incertidumbre de futuro, en un momento en el que el poder político es más difícil de ejercer con eficacia y, por consiguiente, más fácil de extraviar. De las decisiones u omisiones, del gobierno federal y del gobierno estatal, depende la vida de millones, como en tiempos de guerra. Quienes lo entiendan pueden abrir oportunidades, los que no, cerrarán el horizonte a sus ciudadanos. Estos son temores que recorren México y Jalisco.

¿Pero qué tipo de liderazgo se ocupa?

La flexibilidad y la imaginación para generar respuestas a las difíciles acumulaciones de la realidad, más que los principios inflexibles y el aferramiento a los grandes proyectos políticos, es lo que hace virtuosos a los líderes políticos en las democracias, donde el diálogo y la negociación son parte del arreglo mismo y donde se entiende que no existe una razón única, sino razones que necesitan contrastarse y conciliarse constantemente. Cuando un líder gobernante se pretende como el único depositario de la racionalidad en una comunidad política, entonces se asoma la cabeza de la serpiente del autoritarismo, con sus males intrínsecos, y a lo largo de la historia hay pruebas suficientes de como a grandes terquedades, surgidas de la visión megalómana de la razón, suelen corresponder grandes desastres sociales.

Frente a los líderes razonables siempre encontramos a los líderes iluminados, quienes están completamente seguros de la certeza de sus objetivos, que confían absolutamente en sus intuiciones, por encima de cualquier conocimiento técnico, y se imaginan a sí mismos como los salvadores de la patria, destinados a cumplir con un papel heroico que cambie el rumbo de la historia. Es evidente que se trata de personajes con una visión extraviada de sí mismos y de la realidad en la que se desempeñan, pero que suelen ser exitosos en la política porque son muy hábiles a la hora de manipular las emociones sociales, sobre todo en tiempos de crisis o después de grandes fracasos. El miedo, la fe, los instintos comunitarios, suelen ser el alimento de los líderes carismáticos que arrastran tras de sí esperanzas de redención.

Los iluminados suelen ser tercos; de hecho, conciben la terquedad como virtud, pues suele ocurrir que su obstinación es lo que les ha permitido enfrentar los fracasos en su camino al poder. Sin embargo, si la terquedad es virtud en una carrera política, suele ser catastrófica a la hora de gobernar, sobre todo cuando se carece de habilidad para procesar la información que produce la realidad cambiante y para adecuar las estrategias y los objetivos.

Lo cierto es que esta crisis del coronavirus está exhibiendo de cuerpo entero a los líderes políticos; está descarnando su entraña ética, pero también su talento (o la falta de él), su sensibilidad, su empatía, su comprensión de la complejidad social.

Las respuestas ante la crisis y sus resultados en el corto y mediano plazo van a marcar, en nuestra democracia, los destinos de los políticos que hoy están en el poder y de sus partidos y coaliciones. Yo creo que ninguno va a salir del todo bien librado (ni el nuevo partido oficial, ni la raquítica y convenenciera oposición), pero la manera en la que se reduzca el daño va a ser producto de decisiones políticas, que requieren de flexibilidad y capacidad de adaptación. Los políticos mexicanos se enfrentarán al electorado cuando pase la tormenta, más pronto que tarde, y el liderazgo se consolidará o se renovará, para diseñar las salidas en la siguiente ronda. A nivel federal y local habrá las elecciones en el 2021, cuyos procesos electorales empiezan en septiembre y octubre de este año (casi cuando se ande terminado lo más duro de la crisis sanitaria y en plena recesión económica). En los comicios del 2021 la sociedad evaluará si prefieren a los obstinados o a los creativos y flexibles.

Por lo pronto, se ve, lamentablemente, que la terquedad oficial de nuestros líderes les nubla la capacidad de análisis de la realidad y que no están tomando decisiones con base en los hechos, sino en función de sus objetivos políticos inmediatos. Sus ideas misionales parecen irrenunciables y todo hecho de la realidad que las contradiga es eliminado del análisis. Solo se retroalimentan de los signos que refuerzan su respectiva misión. Los fallos son culpa de los malvados conservadores o en su caso de la ineficiente federación. Ellos vinieron a redimir. Van derecho y no se quitan, y si le pegan se desquitan.

Ojalá que la pertinacia de nuestros líderes (federal y estatal) nos conduzca a buen puerto, ellos tienen legitimidad electoral por cuatro y medio años más. Es urgente, sin embargo, que ambos tengan contrapesos democráticos en serio. Y, sobre todo, que en esta crisis le hagan caso al Director de la Organización Mundial de la Salud Tedros Adhanom Gebreyesus cuando dice: “Dejen de politizar el coronavirus, si no quieren ver más bolsas con cadáveres. No se puede utilizar el COVID-19 para ganar puntos políticos, no hay necesidad. Hay muchas otras formas de probarse a sí mismos, este virus no es el que debe ser utilizado para eso. Es como jugar con fuego. La unidad nacional es esencial si nos importa la gente. Por favor, trabajemos más allá de partidos políticos, ideologías, creencias, cualquier diferencia que tengamos, tenemos que comportarnos”.

Los buenos somos más, pero en silencio nadie nos escucha…

Fabiola Serratos

Muchos hemos perdido la cuenta de día de cuarentena que estamos viviendo, hemos aprendido hacer nuevas rutinas y es que somos tan adaptables que nuestra historia es el relato mágico de todo lo que hemos sido capaces de soportar.

Hoy quisiera relatarles de una forma más personal mí vivencia como activista en esta pandemia, he decidido escribir una nota cómo un llamado de auxilio y conciencia a todos mis colegas activistas del país, que aunque breve nos comunicamos sabemos que de la mano vamos por el ideal de un país justo e inclusivo, es cierto que nuestros anhelos parecieran una utopía difícil de alcanzar pues nos han robado mucha de la esperanza que teníamos.

Hace días escribí para ustedes una nota titulada “Nuestro tóxico gobierno” deseaba exponer la relación más tóxica vivida en México, esa que tiene a millones de mexicanos sumergidos en la dependencia y un abandono dónde en elecciones los detalles vienen a reconquistar la relación que tiene como único interés seguir manteniendo el poder y control de manera indignante. Muchos de los mensajes que habían llegado a mis redes como evidencia de todo lo que desde la pandemia se vive entre gobierno y ciudadanos eran premisa para evidenciar el abuso y oportunismo con el que funcionarios aprovecharon para hacer campaña un año antes de lo establecido.

Mi querida Susana Ochoa ( Líder y vocera política) exponía en una conferencia la doble moral e intención con la que funcionarios estaban negociando su capital político a través de la entrega de despensas y programas sociales. Yo hice algo similar en mis últimas columnas trayendo consigo infinidad de advertencias y amenazas por evidenciar tales cosas y es que muchos funcionarios quizá NO han comprendido su posición con respecto a la política, su trabajo no consiste en amedrentar activistas que amenacen con su popularidad y la forma en la que se busca entablar una relación con la ciudadanía en la que siendo la causa primera de la pobreza en el país también se conciban a sí mismos como la solución.

Desde la presentación de Diana (Mi última novela) me prometí que jamás censuraría mis letras por aquellos que por hipócritas se ofendieran. La libertad es para mí la virtud más sagrada a la que cualquier escritor o pensador puede aferrarse. Sin embargo y ya decidida a compartir con ustedes lo que no sólo me ocurrió a mí sino a distintos líderes defensores de sus comunidades tuve que pausar mis ideas por algunos días encontrando la reflexión adecuada para ustedes.

Desde hace años en nuestro país se viven intensas agresiones contra activistas, incluso aquellos que se han interpuesto en intereses políticos y/o económicos han sido desaparecidos y con ellos la justicia de su representación. Jalisco no ha sido diferente y lo he vivido ejemplos cercanos con algunos colegas de San Gabriel, Puerto Vallarta, Ahualulco y ahora en mi Tlajomulco.

No todos los activistas han recibido amenazas o advertencias de formas explícitas o directas, perfiles falsos con los que generan este tipo de actos son bastos, incluyendo en comentarios en los que participan seguidores o asistentes de funcionarios. Dudé mucho en exponer el tema, pero también me recordé que pertenezco a una generación dónde ignorar o callar nuestra voz no es una virtud y que al ser representante y expositora de la

No violencia contra las mujeres hacerme amante del miedo me convierte en cómplice de la violencia, qué por amor a la filosofía y las artes sería terrible hacer intrascendente la historia trasparente de nuestro país. Me negué rotundamente a ser quién calla y aunque esto recién inicia tengo un compromiso conmigo y con mi sociedad, no cómo una héroe sino cómo mujer y ciudadana.

No es un secreto que en nuestro país hablar de política tiene como sinónimo la palabra corrupción, nadie tiene algún referente armonioso de ésta y aunque la juventud representa una posibilidad de cambiar la situación de la política actual, hay un panorama demasiado violento que parece imposible de cambiar; pues en algunas comunidades se continúa creyendo que un buen funcionario es el que “Roba pero deja robar” y la dignidad de nuestra humanidad se ve doblegada por una despensa o programa social, pero esto no es culpa de quienes se ven obligados a ceder por recibir cuando la pobreza y la necesidad pesan más que cualquier otra cosa.

Comprendase que esas mismas personas que hoy parece brindan auxilio tienen desde su posición la decisión o no de cambiar las condiciones de millones de mexicanos y qué a nosotros los que tenemos una labor dentro de la comunicación y la reflexión se nos viene buscando formas de desprestigio que no irrumpan con la oportunidad de hacer su campaña política.

Hasta hace unos días iba únicamente a enfocarme en aquellos mensajes de ciudadanos acosados para que mostraran su gratitud públicamente o que bien callaran alguna de sus públicas quejas contra los ayuntamientos. Pero después de ventilar algunas irregularidades vinieron hacia mí persona contantes acosos de perfiles falsos y comentarios incomodos por parte de asistentes de funcionarios. Incluso mensajes a colegas y compañeros de trabajo donde con engaños intentaron desprestigiar mi labor como activista y columnista. Una de las casas comunitarias que presido se vio agredida, además de que los números personales de varias voluntarias en mi colectivo fueron exhibidos en redes y más tarde los acosos se hicieran vía whatsapp. Cómo a muchos activistas las advertencias han comenzado de formas sutiles, indicando que las posibilidades de una guerra sucia puede aproximarse de no detener nuestras letras.

En México existen dos causas importantes de desapariciones “las mujeres y los activistas” y como es notorio soy ambas, en una lucha constante por probar que nadie debería ser sometido por el miedo y por quienes se supone están para garantizar el crecimiento y desarrollo de una ciudadanía. Por eso exhorto a todas y todos mis compañeros del activismo a lo largo del país, con quienes los vínculos por distintas luchas han hecho desde lo posible nuestro país tenga un poco de libertad. Los invito desde el inicio de cualquier tipo de acoso se exponga el riesgo, ningún tipo de violencia debe ser tolerado ni silenciado. ¡Es una gran mentira que guardar silencio es un acto de prudencia! cuándo somos en Americalatina uno de los países con mas desaparecidos. ¡Si uno alza la voz, que se unan todas! y en un acto de rebeldía con quienes por años nos han manipulado que todas la luchas sociales se vuelvan una, pues dispersas solo han permitido que los tiranos ejerzan más violencia al intentar a pagar los deseos de justicia de muchos ciudadanos y luchadores sociales.
“Hasta que la dignidad se nos haga costumbre y la libertad una virtud de todos”

Oscurantismo en la Modernidad

Alfonso García Sevilla

Hay muchas lecciones que nos está dejando la emergencia sanitaria por el Coronavirus, empezando porque ha exhibido a una sociedad cada vez más adolescente, donde los creeres rebasan impresionantemente a los saberes y la necesidad de conocer de primera mano información objetiva, científica y seria, que genere la conciencia del nivel de gravedad al que nos enfrentamos.

La polaridad se sigue viviendo en el escenario político confrontando a la sociedad en dos bandos, los amlovers y sus detractores, los buenos y los malos, los chairos y los fifís, los honestos y los corruptos, el pueblo bueno contra la mafia del poder, etc. Todo esto bajo la ausencia de un liderazgo que, en plena crisis, sea capaz de unificar a todos los mexicanos y con una figura presidencial a la que solo le importa conservar la popularidad de sus incondicionales.

Asimismo, en los estados los gobernantes discrepan con la federación, en medio de la crisis de la pandemia, juegan a las vencidas políticas e incluso amagan con abandonar el pacto federal, ante la ausencia de recursos que alegan, no se les hace llegar para fortalecer al sector salud local. No hay capacidad de dialogo y negociación ante la amenaza a la salud de los mexicanos.

Nos ha demostrado una sociedad de pensamiento oscurantista, que agrede desde orinar a trabajadores de la salud, hasta la agresión física a través de golpes o arrojarles productos químicos al cuerpo por la creencia de que son un foco de infección del Conavid-19, pero al mismo tiempo desecha en la vía pública guantes y cubrebocas, donde abarrotaron las salidas de destinos turísticos y mercados del mar los días santos y no obedecen al cien las medidas dictadas por la autoridad con el argumento de que es un mito, un invento del gobierno o mil teorías de la conspiración.

También ha mostrado una clase alta empresarial voraz, a la que poco le importa que sus giros sean “no esenciales” y por la ley de sus pistolas los mantengan abiertos y obliguen a sus empleados a acudir a laborar, con el alto riesgo de contagio existente.

Mientras existe una población que vive al día y que tiene que tomar el riesgo de salir a trabajar y exponerse al contagio, la cual ha pasado de noche a los políticos, me pregunto ¿Realmente es más caro garantizarles el sustento que las funestas consecuencias económicas, políticas y sociales de exponer a la quiebra el precario sistema de salud que tenemos?

Estos botones de muestra solo dejan ver que seguimos siendo un México bárbaro con la enorme necesidad de reforzar la educación en todos los niveles, en aras de consolidar una sociedad más crítica y tolerante…misma que hemos sido incapaces de lograr desde el nacimiento de este país, hace ya más de 200 años.

Don Jesús Reyes Heroles

Tiempo de contar…

Quirino Velázquez

Pasó totalmente desapercibido el aniversario del natalicio (3 de abril 1921) y del fallecimiento (19 de marzo de 1985) del que fuera un destacado político, jurista, historiador y académico mexicano y uno de los más conspicuos ideólogos de la posrevolución: Don Jesús Reyes Heroles.

Sin dudad, Don Jesús es una figura infaltable en los estudios sobre el liberalismo en México, en la historia de la política contemporánea de nuestro país y en el análisis del desarrollo de la democracia mexicana.

He de confesar que he sido entusiasta lector Don Jesús, que murió en 1985, a los 63 años, víctima de un lento suicidio: el cigarro y el alcohol (cáncer de pulmón y cirrosis hepática) Además, reconozco en don Jesús a un símbolo ilustrado del sistema político mexicano, al que sin duda se esmeró en servir y en tratar de reformar.

Don Jesús siempre fue austero (odiaba el golf, los carros de colección, los yates y cualquier otro lujo propio del típico político) y era severo hasta la ignominia. Una vez leí que corrió de una cena a un subordinado, frente a los demás comensales, luego de lanzarle indirectas hasta el momento en que sirvieron los platillos: “yo no como con traidores, váyase de aquí”.

Su hijo, Federico Reyes Heroles ha escrito páginas curiosas sobre su peculiar padre: un día como cualquier otro, don Jesús pidió a su esposa y sus dos hijos que se sentaran en la sala de su casa. Desencajado, les soltó la mala nueva: “me voy a morir”. Luego se marchó de su casa para citarse con el Presidente Miguel de la Madrid (su antiguo alumno de facultad). Don Jesús le dio su renuncia como Secretario de Educación y se fue resignado a morirse. Una muerte prematura. ¿Pero cuál muerte de un ser humano que no sea un criminal, no es siempre prematura?

Quizá a la actual clase política le sea conveniente estudiar y conocer parte de la historia de nuestro México y sobre todo conocer personajes de la talla de Don Jesús Reyes Heroles. Veracruzano ilustre que supo poner las palabras en su lugar para orientar y definir el camino de la política y los políticos.

Como ya les conté, fue historiador, académico, jurista y por supuesto político que enfrentó retos sobre su conducta y su forma de pensar. Hombre sin más objetivo que la claridad de su mente y sus conceptos de la vida política.

Hombre de frases, de discursos y de sermones. Hombre claridoso y en ocasiones rudo, hombre que la historia quizá no le haya dado aún el mérito que se merece, algo natural en esos personajes que dicen más de la cuenta, mucho más de lo que la clase política gusta escuchar.

El motivo de sacar a relucir (en este tiempo de crisis por el coronavirus) a Don Jesús Reyes Heroles es muy sencillo, entre más problemas tenga un país como México, más importante recordar a quienes han dado alguna receta para mejorar pero pocos la recuerdan.

Hombre de aforismos, me refiero a esas frases breves y doctrinales, con tendencia poética y literaria que no siempre coinciden con el común de los mortales.

Algunos de esos aforismos de Don Jesús quedaron plasmados para la historia y ojalá que algunos políticos los rescaten para no seguir equivocándose.

A los jóvenes (independientemente de la edad) les dedicó las siguientes palabras don Jesús: “Se es joven, si se está lejos de la docilidad y el servilismo, si se cree en la solidaridad y en la fraternidad. Se es joven, cuando nunca se admite la vida acabada, cumplida; cuando nunca se cree estar ante algo perfecto; cuando se quiere transformar y no conservar; cuando se tiene la voluntad de hacer y no de poseer; cuando se ve siempre hacia adelante; cuando la rebeldía frente a lo indeseable no ha terminado; cuando se mantiene el anhelo por el futuro y se cree todo lo posible. Cuando todo eso se posee, se pueden tener mil años y ser joven”

“Sin emplear la cabeza muchas cosas se pueden hacer, pero no política”. Frase valiosa, que se relaciona con la anterior, porque un político que “emplea la cabeza”, es un político consolidado, con sensibilidad, valores e inteligencia y jamás podrá ser manipulado ni influenciado por inercias perversas o a realizar algo contrario a los principios y obligaciones a lo que la ley y su cargo le obliga.

Otro aforismo, “No olvidemos que nunca hay ausencia de poder. El poder que pierde el Estado, un partido, una clase o un grupo, lo obtiene casi automáticamente otros grupos, partidos o clases”. Así es, sin grandes romanticismos, hoy está Morena en el poder a nivel federal, MC a nivel estatal, mañana quien sabe, todo es parte de esa transición de la que nos habló Don Jesús.

Yo creo que los mejores textos de Don Jesús son sus discursos, con ese estilo entre Baltasar Gracián y Carl Marx, que cuajó fórmulas (casi consignas) condensadas, precisas, filosas, del tipo: “Para que no medre la política de la fuerza, hagamos que impere la fuerza de la política”, “Una sociedad sólo conserva en la medida que puede cambiar, pero, a la vez, una sociedad sólo cambia en la medida en que puede conservar”. O como su ingeniosa teoría del “progreso regresivo” que en el nombre lo dice todo. Sus discursos políticos son verdaderos ensayos sobre los problemas nacionales.

Y para despedir estos pensamientos del político veracruzano me quedo con este mensaje que no solo es para aquellos que militan en un partido, sino también para quienes gustan del poder.

“Los negocios no se compadecen con la política. Los hombres de negocios y los políticos ni deben confundirse, ni menos caer en la doble función. Ni los negocios deben llevar a la política, ni la política a los negocios”.

CORONAVIRUS: Quién pagará el inevitable costo político-electoral de la pandemia?

Quirino Velazquéz

La política no es algo elemental y sencillo, sino que es algo muy complejo y complicado. Sobre todo, en un país tan enredado como el nuestro. Con población y territorio muy grandes. Con desigualdades muy marcadas. Con perversiones estructurales muy arraigadas. Con sistemas políticos de sostén muy fracturados. Con un gobierno federal que, a un año y poco más de cuatro meses de asumir el cargo, aún no logra encarrilarse y con una oposición que, en el tiempo mencionado, aún no logra cimentarse.

Así, la política no es fácil de entender y más aún porque después de la pandemia que hoy vivimos el mundo habrá cambiado definitivamente y las circunstancias ya no serán las mismas. Habrá que adaptarse a una situación inédita y, al mismo tiempo, lidiar con las inercias y los obstáculos impuestos por quienes creen que todo esto se convertirá en una anécdota. No es cierto. Nos esperan tiempos difíciles: depresión económica, tensión social y polarización política.

Por eso no es de dudarse que a las lamentables pérdidas de vidas humanas y al golpe mayor que le dará a la economía de los mexicanos la crisis del Covid-19 tendrá también repercusión en lo político-electoral.

En efecto, a decir de muchos analistas, partir de cómo manejen esta pandemia los gobernantes de todos los partidos políticos y de lo acertado o errático de las decisiones que tomen, tendrán o un costo político en forma de votos de castigo o bien un reconocimiento de sus gobernados en las urnas.

Recordemos que estamos en el año previo a una elección vital, sobre todo para el proyecto político de la llamada 4ta transformación nacional que se juega en los comicios intermedios del 2021 la mayoría en la Cámara de Diputados. Y hoy más que nunca, en medio de una crisis que pone en jaque a los gobiernos de todo el mundo con una recesión económica aún incuantificable y que exhibirá la efectividad y la capacidad o la ineficiencia e incapacidad de los líderes y gobernantes para proteger y rescatar a sus ciudadanos de los efectos de esta pandemia, los escenarios político-electorales también cambiarán cuando pase esta emergencia.

Sin duda, México no estará exento de estos fenómenos sociales y políticos que causará el coronavirus. Se va a formar en nuestro país un caldo de cultivo electoral, a partir del encuentro funesto entre la crisis económica con crisis sanitaria. El resultado de oleadas de desempleados por el cierre de empresas, sistemas de salud pública colapsados, pérdidas de seres queridos y la evaluación inevitable de cómo cada autoridad enfrentó la crisis y ayudó o no a sus ciudadanos conformarán ese caldo de cultivo y de cómo se exprese políticamente al momento de las urnas dependerá el rumbo y el futuro político del país.

Por ahora, aún en medio de la contingencia, los políticos no dejan de hacer cálculos y de pensar en las elecciones. Esos políticos que también no son fácil de entender. Que en mucho se parece a los jugadores de póker. Porque no sabemos si esos jugadores se conducen con verdad o con mentira. Y eso permite que alguien, mal provisto con un modestísimo par de doses pueda vencer a los que tienen poderosísimos full o póker.

Veamos pues por ejemplo que la 4ta trasformación, al definir la forma en que su gobierno responderá ante esta emergencia y los apoyos que otorgará con los recursos públicos, decidió apostar clara y decididamente por su base social y política-electoral más leal: los beneficiarios de sus programas para el bienestar.

Adultos mayores, jóvenes sin empleo, madres solteras, campesinos y familias en pobreza, son primordialmente a los que el presidente va a apoyar en esta emergencia, junto con los propietarios de changarros y negocios familiares, la mayor parte de ellos en la informalidad. Por eso la clase media y los pequeños y medianos empresarios, hasta el momento no han entrado en los apoyos del gobierno federal, porque (según alguien de Morena) no son vistos como votantes seguros.

Son 22 millones de beneficiarios de programas para el bienestar, la cifra que hoy manejan en la coordinación federal de la materia y a la que apuestan para ganar las elecciones de 2021. Esa estructura la piensan movilizar electoralmente a partir de 266 zonas regionales (divididas a partir de los 300 distritos electorales) y 10 mil comités de bases. Aseguran (según fuentes internas de Morena) que el presidente les había puesto una meta de 30 millones de beneficiarios para 2021, pero problemas de operación e incluso algunos casos de corrupción que se detectaron en el manejo de los apoyos sociales impidieron llegar a la meta.

El único problema (nada menor) que tienen los cálculos felices que hacen los morenos, es que para bajar esos votos y aterrizarlos en las urnas en 2021 necesitarán un partido político fuerte, unido y organizado con una estructura real, que hoy por hoy está lejos de así verse Morena. Pero sin dudad le ayuda mucho en estos momentos a la 4ta trasformación que también hoy por hoy no se ve una oposición fuerte ni figuras o líderes opositores que estén surgiendo como contrapeso (excepto el gobernador de Jalisco, que hay la lleva).

Asimismo, los opositores hacen sus cálculos políticos-electorales a partir de lo que dejará el Covid-19 después de su funesto paso. Ya antes de la emergencia sanitaria se estaba fraguando y negociado, para el 2021, un polo opositor, una “súper-alianza” electoral entre PAN, PRI, MC y PRD, para enfrentar a Morena en los comicios intermedios, pero ahora, el escenario que dejará la pandemia va a facilitar (según ellos) y a mejorar las perspectivas para esa coalición electoral que sí puede representar, en el 2021, un riesgo real para la 4ta transformación y su proyecto.

Dirigentes formales de los partidos opositores son los que comenzaron impulsando e intentando negociar el frente opositor, pero ahora también los gobernadores de oposición entrarán en escena y con el apoyo de los estados el tema cobra otra dimensión. Recordemos cómo fue que el funesto Enrique Peña Nieto conformó su fuerza y su mediática candidatura presidencial a partir del apoyo de los gobernadores del PRI que hicieron un frente común para apoyar al mexiquense y derrotar al PAN en el 2012.

El cálculo de la “super-alianza” opositora es simple y su estrategia va por partes: primero quitarle a Morena la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en 2021, y a partir de ahí, en el 2024 “sacar a AMLO y a Morena del Palacio Nacional”. Hace apenas unos meses los mismos líderes opositores veían esos objetivos como “muy complicados”, hoy que la popularidad del presidente ya bajó (según ellos) del 50% de aprobación y que sus decisiones y su actuación en esta pandemia ha sido errática (también según ellos), ya no lo ven tan complicado. A ver si no resultan como los malos jugadores de póker: “puro blof”.

Pero que no se le olvide a Morena y sus aliados (PV, PT y ES) y ni a los de la “súper-alianza” (PAN, PRI, MC y PRD) lo que bien decía Don Jesús Reyes Heroles: “La política es ciencia de aproximación, no es ciencia exacta”, lo que significa que una cosa es lo que se piensa hacer en política, otra la que suceda.

Lo que yo sí creo que es cierto, es que alguien pagará el inevitable costo político-electoral de la pandemia. Cómo dijera un pariente ya fallecido (Jesús Chávez): “Para allá vamos”.

4T, la encrucijada económica

Alfonso García Sevilla


El presidente López Obrador debe enfrentar una realidad que la actual crisis de salud ha dejado de lado, el proyecto económico de la “Cuarta Transformación” ha hecho agua y en estos días, deberá hacer un anuncio de las medidas que se tienen que tomar para detener la caída de la economía mexicana y reactivarla ante los saldos negativos que dejará la pandemia del Covid-19.

La apuesta de la actual administración está sustentada en una premisa: que existen suficientes recursos públicos para elevar la productividad de Pemex al punto de poder volver a extraer dineros de ella y poder garantizar apoyos sociales para ampliar la capacidad de consumo de los más pobres.
Los hechos hoy le dan un revés a su plan económico. Pemex ha sido degradada a “bono basura” por dos de las tres calificadoras mundiales, derivado de su abultada deuda y la caída estrepitosa de los precios internacionales del crudo.

Mientas esto pasa, los grandes proyectos de AMLO, inviables a todas luces, como la refinería “Dos Bocas”, el “Tren Maya” y el aeropuerto de Santa Lucía no se detienen, mismos que se hacen con inversión del Estado y que definitivamente luce utópico que puedan dar más recursos de los que se les está invirtiendo.

Hoy la “Cuarta Transformación” enfrenta una disyuntiva, la crisis del coronavirus se extiende y ante la inminente caída de la economía mexicana que se estima, rondará alrededor del 10 por ciento, pone una sombra de duda; la gran incógnita es, si el presidente sigue empecinado en mantener un plan condenado al fracaso o si sus asesores lo convencen de frenar sus faraónicos proyectos y consolidar un nuevo proyecto que vaya de acuerdo con la realidad que el país está atravesando. Algo que determinará el éxito o fracaso de la actual administración.

Somos lo qué compartimos -Fake News-


México es considerado uno de los países con más noticias falsas compartidas en redes. No es de sentir orgulloso que la mayoría de nuestros logros evidencien la falta de cultura y educación que como sociedad tenemos.

Aunque la mayoría de las personas podemos quizá distinguir entre lo que es una noticia sarcástica y una noticia con un tinte amarillista que tiene la finalidad de generar pánico para mover en cierta dirección política los grupos de personas con menos comprensión y análisis social, la realidad es que gran parte de nuestros hábitos los atesoramos por cómodos.

Siempre hemos peleado el que la educación define mucho la condición social, porque lamentablemente muchos de nuestros gobiernos continúan manteniendo en ignorancia ciertos sectores sociales a los que han acostumbrado a la comodidad por que representan una gran ventaja política.

Es sencillo vender una idea cuando no se razona o reflexiona sobre ella y se sabe que con facilidad se podrá manejar. Lo lamentable es aceptar que nuestra debilidad lectora no solo proviene de los intereses de quienes saborean y se enrriquecen con la ignorancia sino desde nuestros propios intereses y nuestra habilidad para educarnos.

Es desafiante y quizá también uno de los retos más importantes de la vida reconocer nuestra propia carencia y poner en practica hábitos y decisiones que nos encaminen a salir de ella. A pesar de que las condiciones en las que nos desenvolvemos no siempre son las adecuadas, los medios no nos imposibilitan del todo para generar una conciencia personal y social.
Los mexicanos tenemos infinidad de caracterizticas positivas que nos hacen ser un país maravilloso, pero la mayoría de nuestras pesímas desiciones (elegir representantes políticos por ejemplo) surgen a partir del desinteres por cultivarnos en los sectores más importantes “la educación y la cultura.”

“Hay que leer”
De entre todas las cosas que pudieran decirse sobre las causas por las cuales somos uno de los países más destacados al compartir noticias falsas, lo real es aceptar que el origen de aquello es la mala costumbre de no leer. A muchos les basta solo con leer el encabezado trágico y engañoso para decidir compartir en grupos y redes sin conocer su contenido o el origen de éste.

Me ha sido sumamente interesante y hasta he reído de la cantidad de noticias falsas que incluso funcionarios públicos comparten y aunque ya sabemos que gran parte de ellos son elegidos por su facilidad de jalar personas y no por su intelecto, el impacto que llega a tener una noticia compartida por un funcionario o figura pública garantiza que miles de personas consideraran como real tal cosa y tendremos una pandemia de ignorancia circulando por las redes.

Desconocemos tanto nuestra persona que el solo hecho de educarnos nos genera conflicto, es más sencillo responsabilizar a otros de nuestras decisiones personales y esto tiene reflejo en esta clase de situaciones que creamos.

Podemos reflexionar cómo por medio de lo que se comparte se conoce mucho de nosotros, podemos por ejemplo entender que no existen líderes sino gente jalando gente a conveniencia de otros. No es un líder quien nos consciente una necesidad, un capricho, o nuestra holgazanería sino quienes nos hacen responsables de nuestra propia conciencia e integridad.

Al hablar de noticias falsas nos damos cuenta que hay un sinfín de situaciones sociales que las envuelven, su impacto y su razón de ser compartidas por ejemplo. En redes sociales es tan sencillo saltar a la fama como también ser desprestigiado si algún loco lo desea. Es tan sencillo poder difundir un buen acontecimiento, como es aún más sencillo difundir una falsa noticia.

Nuestro interés depende del juicio que desarrollemos de acuerdo al carácter crítico de una persona. Es evidente que eso expone mucho de lo que como personas somos. Pero al ser uno de los países con menos hábitos de lectura, tambén somos de los más crédulos e ingenuos, nos interesa el morbo, el escandalo, el pánico y cualquier cosa que cause entretenimiento pero no reflexión. “Pensar” causa pereza además de que nos obliga de alguna manera a ser responsables de temas como la violencia y la ignorancia.

La educación no habla solo de la preparación academica, el sentido lógico y crítico también existe en personas sin acceso a la educación básica o superior, pues ciertos sentidos se desarrollan al educar también los intereses personales. Somos lo que elegimos y en conjunto eso tiene impacto en la sociedad que formamos.

Para darles una idea de como la condición puede ser rota si nos vamos generando mejor relación con respcto a la educación. Tomo como reseña uno de mis cortometrajes más reflexivos y sencillos de entender.
“Mi amigo Nietzsche” que nos narra la historia de un niño de bajos recuersos que parece condenado a las reglas y creencias que da por sentada una sociedad con miles de carencias. El joven encuentra un libro, quizá el primero que ha leído en su vida, pero lo lleva a una introspectiva sobre su condición como sujeto, el niño comienza a desafiar sus propias creencias y es que la filosofía es simplemente magnífica, exquisita y sumergirse en ella es uno de los caminos más liberadores.

El protagonista experimenta una conciencia que todos como ciudadanos deberíamos en algún momento sentir, reconocer que por individual que sea nuestra esencia tiene un impacto en sociedad. Somos una parte de lo que conforma un conjunto, nuestros actos alrededor de los otros tienen relevancia.

Hablar del súper hombre, ser el súper hombre desde una sociedad que ignora y que se aferra a la comodidad de “ser sin ser” de ser parte de un acarreo masivo, pero no quienes construyen desde sí su carácter para después comprender su participación en sociedad.

Rescato para ustedes la responsabilidad de crecer, de informarnos, de leer para tener la certeza de la realidad y lo confuso, de encaminar con determinación a nuestra sociedad.
Seamos integros, leales, pero sobre todo críticos para aceptar otros puntos de vista y determinar que lo único no aceptable es la ignorancia.

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