Municipio

Sus prioridades y las nuestras

Víctor Hugo Ornelas

En la vida hay pocas cosas que podemos afirmar sin temor a equivocarnos, entre ellas, podemos estar seguros que no importa la hora en la que usted pueda estar leyendo este escrito, mientras lo hace, hay un alto número de personas que están sufriendo por el desabasto de agua potable en su colonia o fraccionamiento.

Ahora bien, si usted está leyendo estas líneas por la noche, le aseguro que hay centenas de ciudadanos que para llegar a casa deben recorrer un camino en total penumbra debido a los problemas con el alumbrado público.

De entre todas esas personas, a muchas les acompaña en cada paso el temor a sufrir algún asalto o agresión física, porque son conscientes que la escalada delictiva y de violencia ya rebasó nuestras posibilidades de disfrutar un paseo nocturno por los alrededores del lugar al que apostaron para ofrecer a su familia y le han invertido el patrimonio de toda una vida.

Si nos situamos en otra hora del día el panorama no es mucho mejor, pensemos en que comenzó a leer este artículo durante la mañana, entonces le puedo asegurar que a tiempo que avanza en cada línea, miles de personas tienen que lidiar con el estrés, la frustración y el enojo producido por un insuficiente servicio colectivo de transporte, al cual invierten de 2 a 4 horas del día y al que le destinan parte importante de su percepción salarial.

Un sistema que muchos han prometido convertir en digno, pero que hoy por hoy no podría estar más alejado del significado de esa palabra, quienes suben a una unidad de transporte público se deben encomendar a que aquel que lo conduce tenga el ánimo de hacerlo de manera responsable y educada, o al menos de buena gana, además tienen que digerir que el costo del pasaje le alcanza únicamente para costear un recorrido que se asemeja a la manera en que se transporta al ganado, claro, con la agravante de protagonizar un accidente o asalto a bordo de la unidad.

No importa la hora en la que lea éste escrito, hay al menos una persona que trata de hacer las cosas de manera adecuada porque entiende de valores y principios, pero mientras suda, sufre y se angustia por ser un buen ciudadano, es testigo de que la corrupción, el influyentísimo y sobre todo la impunidad, le pasan por encima a lo que socialmente está establecido como lo correcto.

Algún día, unos cuantos establecieron que había que segmentar las clases sociales, que se tenía que separar a los que más y a los que menos tienen, catalogar las clases por debajo de ellos como media, media baja, baja, pobre y pobre en extremo, decidieron además que todos ellos se encargarían de sostener a las clases que estuvieran por encima de las mencionadas, optaron simplemente por ignorar el respeto igualitario de los derechos y las obligaciones de cada ser humano, se olvidaron de la justicia social sencillamente porque no padecen ni la mitad de lo que el ciudadano promedio.

Muchos de los que hoy gobiernan y tienen poder nacieron en clases que están por encima de la mayoría, sus padres pudieron costear escuelas de prestigio y así asegurar su futuro, a ellos no les importa ni les conviene que una escuela pública compita con las privadas, porque saben que, en iguales condiciones, perderían muchas batallas.

Esas personas que en cada elección piden el voto se encargan de sostener un círculo vicioso que les ha sido redituable desde hace muchos años, dejan que se generen problemas, carencias y necesidades, para que cuando llegue el momento en su calendario apegado a un proceso electoral, emerjan como salvadores y con frases como “estamos trabajando” y “nos esforzamos” se jacten de escuchar, de atender y de solucionar para que aquellos que sufren a diario los sigan manteniendo en su lugar privilegiado.

La clase política en éste país se confía a la ceguera unos y la mala memoria de otros en una sociedad que aún en estos tiempos se encarga de seguir falsos salvadores, personajes que aseguran con voz profética hacer lo que los otros no hicieron, sujetos que esbozan un futuro con promesas que no tienen la mínima intención de cumplir, que se alimentan de votos, de paleros, de likes en sus publicaciones pagadas en las redes, de aduladores y de ingenuos que sean capaces de adorarlos y defenderlos.

Mientras yo escribía, mientras usted lee esto, en la agenda de muchos de los que “mandan” se están estableciendo prioridades, de lo que tenemos que empezar a darnos cuenta es que son completamente diferentes a las nuestras, en ellas hay reuniones con constructores y empresarios, es prioridad escuchar a todo aquel que les represente negocio y deje dinero, en sus «pendientes» no aparece el nombre de un ciudadano, sus problemas o necesidades, eso se atiende si sobra tiempo.

Como ciudadanos debemos replantearnos el papel que jugamos, pues hay otra realidad irrefutable, sin la gente, los actores políticos no son nada, es el ciudadano el actor principal y más necesario, pero mientras no exijamos, mientras no presionemos, mientras no pidamos cuentas, el ciudadano seguirá con el papel de principal proveedor y a la vez como el más afectado, y así funcionará esto: ellos harán lo que quieran y nosotros, a sufrir hasta donde aguantemos.

Laguna de Cajititlán, el falso rescate

Fabiola Serratos

Este jueves, varios activistas se reunieron con autoridades que entre muy propias atenciones nuevamente vinieron a prometer soluciones. Aunque fue inevitable la divinización de ciertos personajes y como en otros tantos recorridos fue notorio que el medio ambiente sigue politizándose.
Tenemos “FE” en que no será un círculo de palabras de consuelo y soluciones irreales que nunca llegarán.

La Laguna de Cajititlán se ha convertido en un punto clave para ganarse con falsedad y promesas unos cuantos votos. ¿Recuerdan cuántos candidatos fueron a prometer soluciones en su campaña? Quienes incluso realizaron videos evidenciando el problema a través de canales de televisión y redes sociales para una vez llegando al cargo quedaran en el olvido sus entusiastas y falsas palabras.

Hace semanas que con insistencia me piden asista a las reuniones y apoye a alzar la voz ante la corrupción que se vive con el tema de la contaminación en la laguna, algo muy similar al reto que vivieron mis colegas en la defensa del bosque ante la construcción en el cielo. Lo cierto es que todos conocemos las irregularidades, la corrupción y cómo se ha maquillado todo aquel tema.

También conocemos la forma tan cínica con la que ante la demanda y exigencia de los activistas llega el falso rescate de un gobierno sediento de fotografías que delate la presunción del trabajo vacío que realizan. Sabemos que después de todo aquel show publicitario nuevamente quedarán en el olvido las peticiones de los activistas que representan a sus pueblos.

Esta es una lucha inmensa en la que solo se ven desfilar caras avariciosas, que han ido poco a poco desgastando las voces de quienes preocupados por su medio, su entorno y su vida exclaman.
Hoy cansados de una realidad mezquina donde no queda más que tener Fe en que las autoridades federales tomaran por fin su trabajo deseando ver un mejor panorama en el medio ambiente. Las voces de muchos incluyendo la mía, se reunirán para exigir se deje de usar para comerciales políticos un problema que nos daña a todos.

“¿Si no luchamos nosotros quién lo hará?”
Dejemos de lado la ingenuidad y comencemos a ver con claridad que ningún político a tomado el tema porque están más preocupados por figurar como mártires para garantizar sus capitales políticos.

En este momento todos son buenos, sacrificados, presuntuosos de una gracia casi celestial y entre sus bien actuadas intenciones corremos el riesgo de repetir historias ya contadas donde de ninguna manera veremos el cuidado del bosque y nuestra laguna.

Ruta Franciscana, vestigio colonial de Tlajomulco

Además de su arquitectura en estilo barroco, su trayecto ofrece una gran cantidad de cultura e historia

Alejandra Paredes/Tlajomulco

Como un tesoro de arquitectónico, cultural e histórico, el Municipio de Tlajomulco de Zúñiga, cuenta con un conjunto de templos y capillas de hospital, los cuales son resguardados por sus delegaciones bajo el nombre de la Ruta Franciscana.

Estos templos y capillas, fueron construidos entre los siglos XVll y XVlll, por los franciscanos, durante la conquista espiritual al pueblo natural de Tlajomulco, mediante el sincretismo, es decir, ocultar a una religión con otra, en este caso la católica.

La Ruta Franciscana, fue edificada en lugares como San Agustín, Santa Anita, Santa Cruz de las Flores, San Sebastián, la Cabecera Municipal, Cajititlán, San Juan y San Lucas Evangelista,  con la llegada de Fray Alonso Ponce en 1587 al territorio tlajomulca.

“Todas fueron construidas en material pobre y eran capillas abiertas, cuando se empiezan a construir, los naturales empiezan a intervenir con su mano de obra, a través del tiempo dejan prestigios hispánicos, lo que muestra qué era lo que adoraban ellos”, mencionó el cronista municipal, José Luis Rodríguez.

Posteriormente con la llegada de las Leyes de Reforma, las cuales fueron decretadas por el entonces Presidente Benito Juárez, estas iglesias comenzaron a quedarse sin dinero para aliviar a los enfermos y auxiliar a los enfermos, ya que los bienes que poseían fueron repartidos al pueblo.

Las iglesias por la falta de recursos económicos, comenzaron a desaparecer, así como también a perder la extensión de tierra con la que contaban, ya que poseían dimensiones de tierra que unía a las capillas con los templos, con cementerios, en lo que hoy se conoce como plazas principales.

“Viendo hacia donde sale el sol, se construye la iglesia de indios y hacia donde se mete el este astro, la iglesia de feligresía y lo que queda al centro son los cementerios o tierra santa. Para 1800 desaparece este tipo de espacios por el fuerte brote de la viruela”

La iglesia de San Sebastián, al igual que la de Santa Cruz de las Flores, quedaron totalmente en ruinas, hasta que se reconstruyeron; estos símbolos de religión, se regían por un tipo de administración indígena conocida como Cofradía. Actualmente el Templo del Hospital, ubicado en la cabecera, es el único que continúa funcionando de esta forma en toda la república.

Para conocer el resto de la Ruta Franciscana, que fue construida por los Monjes Franciscanos desde California hasta Guatemala, no te pierdas las siguientes publicaciones de este semanario.

DATOS

La Ruta:

Capilla de Nuestra Señora del Refugio

Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad

Templo de la Santa Cruz

La Capilla del Hospital

Parroquia de San Antonio de Padua

El Templo de San Juan Evangelista

El Templo de San Lucas Evangelista

El Templo de Cuexcomatitlán

La Basílica de los Santos Reyes

El Santuario de Guadalupe

Cabalgando al fracaso

Víctor Hugo Ornelas/Tlajomulco

Quienes aseguran que el gobierno municipal de Tlajomulco con su actual administración no va hacia ninguna parte, están equivocados, en realidad nos han demostrado que si tiene una ruta, que está muy bien trazada y su destino es bastante claro: el fracaso.

En la última década, Tlajomulco acaparó el protagonismo en el Área Metropolitana de Guadalajara en diferentes ámbitos, principalmente por su creciente densidad poblacional y desarrollo urbano, además, se convirtió en el epicentro de un movimiento político que hoy es primera fuerza en la entidad.

Sin embargo, lo anterior se ha ido diluyendo, a poco más de un año de que Salvador Zamora asumiera el cargo como alcalde, los pasos que ha dado la demarcación han sido en retroceso, incluso al interior de la agrupación política, pues en ese lapso de tiempo se ha fracturado la estructura emecista y se ha reducido el nivel de aceptación del partido naranja en la localidad. Ahora, el protagonismo del municipio en la ciudad es por la violencia, inseguridad, corrupción y carencia de servicios públicos.

Los números que se pueden encontrar en el propio portal de transparencia del gobierno municipal no podrían ser mejor reflejo del caos administrativo que impera en Tlajomulco, las últimas dos administraciones mantuvieron la plantilla laboral en un estimado de 3 mil 900 empleados con un gasto de 55 millones de pesos mensuales para el pago de sus honorarios. Para el mes de enero del presente año el número se incrementó a 4 mil 579 trabajadores, mientras que el pago mensual de salarios reflejó un gasto de 71 millones de pesos.

El incremento en la plantilla laboral no se refleja en la operación del municipio, no se puede ver en el mantenimiento de vialidades, jardines o espacios públicos y eso se debe a que muchos de esos nuevos puestos son administrativos, es decir, solamente saturan oficinas, claro ejemplo es el archivo municipal, donde la plantilla laboral apenas llega a los 15 empleados y de ellos, uno es director, cuatro son jefes y uno supervisor.

En Tlajomulco se confunde la fortaleza y firmeza con el autoritarismo, los empleados municipales se desempeñan bajo constante acoso laboral, hay amenazas y se les amedrenta, se les cuestionan sus comentarios y se monitorea su actividad en redes sociales, pero el doble discurso dice que viven preocupados por el respeto de los derechos humanos.

Al ciudadano no se le resuelve nada y de manera irónica quienes se llevan las malas caras y los reclamos de la gente son los servidores públicos que menos ganan y más trabajan. La molestia generalizada se pretende contrarrestar con anuncios publicitarios en redes sociales de supuestos logros que no son más que obligaciones municipales menores, ninguna que pueda catalogarse como algo que prevalecerá en la posteridad.

Si pudiéramos enumerar los logros del alcalde en la actual administración reduciríamos la lista a comer tamales con simpatizantes políticos el día de la candelaria, ganar un premio por engorda de ganado y organizar unas cabalgatas, con “amigos”, tal como él mismo lo publicó, en los tres casos, dudo mucho que se trate de temas que le importen y le aporten a los ciudadanos. Fuera de ello sus anuncios han estado vacíos, políticas públicas sin seguimiento, infructuosas y maquilladas.

La imagen del presidente municipal luce desgastada y débil, al menos por el momento no podría compararse con Enrique Alfaro, Ismael del Toro o Alberto Uribe, se ha devaluado a tal grado que personas como el secretario Omar Cervantes o la regidora Isabel Palos piensan que pueden llegar a ocupar dicho cargo y ya se anotan para candidatos, cuando el primero en mención parece habérsele olvidado que no ha hecho otra cosa más allá de servir y adular a quienes han sido sus jefes desde que llegó al municipio para así ganarse el lugar que hoy ostenta.

En tanto que la regidora, bueno, farsante es una palabra adecuada para alguien que busca sacar provecho personal en cada paso que da mientras engaña a la gente al decir que trabaja sin parar durante el día y noche, pero se dedica únicamente a levantar reportes para mantener un capital político, a crecer sus negocios personales y hacer oídos sordos en temas importantes durante las sesiones del pleno.

Si existiera una verdadera oposición en el municipio ya habrían hecho pedazos al actual gobierno, un gobierno que no hace mas que «nadar de muertito» y que parece vivir al día, un gobierno que para guardar las apariencias habla de que buscará una “reelección” pero que en el fondo saben que su realidad no les alcanza para poder asomar la cara en el siguiente proceso, un gobierno que comenzó el “año de Hidalgo” desde el primer año de mandato y que de seguir como hasta hoy, lo único que podremos esperar, serán cosas peores.

Preparatoria de Tlajomulco, 25 años y más

Daniel H. Sánchez/Tlajomulco

La Preparatoria de Tlajomulco cumplió 25 años, motivo por el cual se realizaron diversos eventos conmemorativos. En ellos se reconoció la importancia que esta institución ha tenido para la comunidad al egresar a más de 50 generaciones de estudiantes desde que se oficializó.

Sin embargo, la historia es mucho más añeja…  Desde 1983, algunos padres de familia del municipio sumaron esfuerzos y lograron fundar una preparatoria por cooperación, misma que pasado un tiempo, se incorporó a la Universidad de Guadalajara. Los primeros bachilleres tomaron clases en un aula de la secundaria “Gregorio Torres Quintero” y los padres pagaban a los docentes.

La escuela en aquel entonces tuvo un enfoque técnico-agropecuario. Cabe mencionar que algunos padres con preparación académica colaboraban como profesores.

En 1995 se oficializó, siendo su primer director el maestro Juan Manuel Soto García. En el año 2008 se abrió el módulo de Cajititlán (que desde 1994 había nacido con el esquema de cooperación), posteriormente inició sus actividades la sede de San Agustín.

Ante la petición de muchos adultos de continuar estudiando, en el 2002 se incorporó el bachillerato semiescolarizado. Este comenzó con clases sabatinas, pero más tarde, ante la creciente demanda, se amplió la oferta y se modificó el sistema.       

 En el 2013 se instituyó el BGAI que hasta la fecha funciona como un bachillerato en línea con asesorías personalizadas para los alumnos.

Por último, abrió sus puertas el módulo de El Zapote, el cual ofrece educación a los habitantes de una de las zonas más alejadas de la cabecera municipal.

A más de 25 años de su oficialización se han egresado numerosas generaciones de ciudadanos, muchos de los cuales han continuado estudiando en el nivel superior, fortaleciendo a Tlajomulco con sus actividades profesionales.

Actualmente, su director el doctor José Manuel Delgadillo Pulido y su equipo, integrado por académicos y administrativos, trabajan por lograr mejores resultados para todos los jóvenes tlajomulquenses. 

¡Chapulines y se ofenden!

Hace días un comentario en redes sociales me dio para un análisis un poco más detallado sobre los chapulines. Sí, sobre aquellos rostros que hemos visto figurar en casi todos los partidos políticos y aunque en resumidas cuentas sabemos que se debe al interés del “hueso” y el enriquecimiento, me nació el interés de compartirles la incongruencia vergonzosa con la que brincan de un lado a otro.

Suponemos entonces que cada partido político tiene una derecha o una izquierda y que cada uno tiene principios peculiares.

Yo apostaba en mi publicación a la educación y a la necesidad de tener gobernantes preparados que comprendieran que en el municipio ese tema es terrible y está en abandono. Lo qué enseguida disgustó algunas personas militantes de un partido de izquierda, entonces indagué hasta comprender que la mayoría de los chapulines no tienen idea alguna de lo que refiere su posición, ni los principios de su partido.

Me encontré con comentarios basados principios religiosos, doble moral y que incluso se mencionaba que el éxito refería a una posición económica donde la educación académica no era necesaria. Cómo habrán de saber algunos soy de profesión filósofa y eso me hubiera dado mucho material para iniciar un debate que por evidentes razones consideré en desventaja e innecesario.

Lo que sí pude rescatar fue la intención de entablar con más saltarines ese tema y efectivamente me encontré con las mismas contradicciones.
En el municipio los viejos partidos políticos no representan principios, no representan nada más que una cortina de hipocresía en la que saltan de un lado a otro con la pretensión de salvar el privilegio. No se aferran a la ideología que profesan. Un día son una derecha conservadora y otro día son una izquierda revolucionaria. Incluso podemos decir que Tlajomulco dio vida a una nueva ideología.

Aquí son “conservadores cerdos capitalistas de izquierda” siempre y cuando convenga.

Me gustaría recomendarles que reflexionemos sobre todos esos rostros incongruentes, que hoy serán de limón, que parece de piña y sabe amargo. Porque presunción de buenas acciones veremos como cada elección.
¿Quienes son?
¿Qué hacen?
¿Cuáles su profesión?
¿De verdad representan los ideales de su partido?

Porque cuando se ha andado de partido en partido lo cierto es que no se tiene una ideología fija y por lo tanto la argumentación de la buena voluntad no es más que una excusa y método de manipulación sobre valorada. “El que cree que la educación es cara no sabe lo que cuesta la ignorancia”

El Poder y la Soberbia

Tiempo de contar…

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”. -José de San Martín-

Quirino Velázquez

Aquiles creía que era hijo de Zeus. Pero no lo era. Aquiles creía que era todopoderoso. Pero no lo era. Aquiles creía que era invencible e inmortal. Pero no lo era. Muchos hombres, particularmente los que se dedican a la política, de todos los tiempos han creído que son como Aquiles. Pero no lo son. Esa patología la han llamado el Síndrome de Aquiles. También se le ha conocido como mareo de altura o alpinismo de ladrillo.

En la historia inacabada de la política, el poder y la soberbia o la soberbia y el poder, se acompañan dando lugar a gobernantes que, alimentándose de ambos factores, pierden el horizonte de su condición transitoria y llegan a creer que nunca dejaran el cargo y hasta inmortales se creen. Son muchos los casos en que por accidente o sin accidente alguien deviene en gobernante, se instaura en el poder con un discurso de humildad y de servicio para terminar erigiéndose en sátrapa devorador de los dineros de su propio pueblo. Mucho de ello tiene que ver con la creencia de la eternidad y de que nunca menguará su poder.

Un ejemplo de la mezcla de esa soberbia con el poder lo dio Napoleón Bonaparte cuando logró que el Papa fuese de Roma a París especialmente para coronarlo en la catedral de Notre Dame. Pero en la ceremonia Napoleón tomó la corona en sus manos y se coronó él mismo con los símbolos imperiales frente al Papa, mostrando así una mezcla de poder y soberbia para destacarse por encima de todos los ahí presentes, incluido, desde luego, el representante de Dios en la Tierra.

La actitud que mostro Napoleón es una mezcla de prepotencia, orgullo, presunción, jactancia, vanidad y desde luego la esencia del soberbio: un gran deseo de estar por encima de los demás. El comportamiento de Napoleón me ha tocado verlo en muchos políticos, que tras un tiempo de haber recibido el poder parece que se transforman y se llenan de soberbia.

Les cuento que alguna vez (cuando aún no había reelección) un presidente municipal de Tlajomulco me preguntó cuál debería ser el mejor año de su trienio. Sin la menor duda, le contesté que el cuarto año. Me fijó su mirada y esbozó una sonrisa fingida cómo si hubiera oído un chiste malo. Y es que, en el fondo, no me creyó.

En aquella ocasión, el presidente municipal me vio con desdén y no como lo que era, y sigo siendo, un aprendiz de la política, pero realista. Ese presidente se dedicó, por completo, tan sólo a su presente. Sin embargo, hoy está convencido de que no le habrá de alcanzar su futuro para pagar todo lo que le quieren cobrar. No lo aprecian, no lo emulan y no lo respetan. Me duele mucho haber acertado.

Hubiera querido decirle al presidente que los tres años deberían ser la siembra de una cosecha final. Que, si así lo hiciera, el cuarto año sería aquel en el que más lo apreciaran, más lo emularan y más lo respetaran. El año en que lo extrañaran y en el que lo presumieran. El año en el que, ya no siendo funcionario, todos se sintieran orgullosos de su amistad, de su presencia o de su compañía.

Ahora bien, se afirma que el poder hace a la esencia de la vida política, implicando una relación de mando y obediencia. Tener poder es la posibilidad de producir consecuencias intencionalmente en otro u otros, a través de ciertos medios físicos o ideales. El poder político siempre se desarrolla entre seres humanos. El poder es una energía que logra la obediencia por medio de promesas de premios o amenazas de castigos. También se afirma que el poder, particularmente el poder político, es mágico, magnético, obsesionante, adictivo, envicia y puede ser fatal si no se sabe manejar, o mejor dicho controlar.

Es sabido que cuando el poder pierde el sentido de servir y el poderoso lo utiliza para servirse de los demás se convierte en un hombre soberbio que no escucha, únicamente acepta la adulación más no la crítica que le hacen ver sus errores. La adulación es parte de la vida del poderoso que pierde el piso y se sube al ladrillo, cuando la soberbia se apodera de la política se pierde la política como vocación de servicio. En el ejercicio del poder sobran los aduladores y los conversos radicalizados.

Decía Tomas de Aquino que “Sólo la soberbia y la envidia son pecados puramente espirituales, que pueden competer a los demonios”. Por su parte, Ramiro de Maeztu expresaba que el pecado del diablo es la soberbia, no porque sea muy malo, sino porque se cree muy bueno. De allí se deriva un poder putativo (que es considerado como propio o legítimo sin serlo). Si yo soy bueno, entonces soy superior y todos deben obedecerme. De la imaginaria bondad se pasa al sofisma de la prepotencia. Robespierre llegó a tener la soberbia de creer en su humildad, porque no se consideraba un hombre superior sino, tan sólo, un “Dios” menor. Otro tanto tiene que ver con la ilusión de la omnipotencia.

También la desmesura suele manifestarse en la borrachera del ejercicio del poder. Ese fenómeno se expresa en el viejo aforismo referido por Ángeles Mastretta: “El poder ofusca a los inteligentes y a los pendejos los vuelve locos”.

No tengo la menor duda, porque la historia así lo dice y además porque lo he visto, que el poder marea a los políticos inteligentes, pero, a los “pendejos”, los enloquece, la soberbia es un signo inequívoco de este mal. tal como diría el general jalisciense Marcelino García Barragán que nos dejó muchas lecciones de honor y de sabiduría.

La “soberbia política” es muy fácilmente diagnosticable toda vez que el gobernante presenta los siguientes síntomas: es egocéntrico; muestra una confianza desmedida en sí mismo; es imprudente; se siente superior a los demás; le otorga una desmedida importancia a su imagen; ostenta sus lujos; es excéntrico; se preocupa porque sus rivales sean vencidos a costa de cualquier cosa; no escucha a los demás; es monotemático; se siente iluminado y aunque falle, no lo reconoce.

En este camino, muchos pensadores opinan que se debe volver a recuperar una virtud (y una actitud) que la declinante política parecía haber olvidado: la humildad. Ese es el antídoto para combatir la soberbia. Por lo tanto, el político debe admitir sus errores y asumir su responsabilidad. Debe evitar aparentar ante los demás que lo sabe todo y, en consecuencia, debe aprender a decir con humildad “no lo sé”.

Lamentablemente la experiencia ajena nunca es extrapolable y menos aún sirve de guía para quien desde el poder cree que lo puede todo y contra todos. Cuando aquel político se dé cuenta de la realidad será tarde y le pasará quizás, metafóricamente hablando, lo mismo que le aconteció al héroe de la guerra de Troya (Aquiles). Aquiles creía que era hijo de Zeus. Pero no lo era. Aquiles creía que era todopoderoso. Pero no lo era. Aquiles creía que era invencible e inmortal. Pero no lo era.

Finalizo con la innegable la frase del militar y político rioplatense y uno de los libertadores de Argentina, Chile y Perú, José Francisco de San Martín y Matorras: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

Diles lo que quieren oír.

Fabiola Serratos

Decía un sabio filósofo y ex colega que para uno conseguir llegar a sus metas había que decir lo que otros querían escuchar. Porque dentro de la política hay que pintar esperanzas y buenos actos para que crean en personas infames.

Cabe recalcar que lo de filósofo era mero sarcasmo pues en realidad estaba evidenciando al «culto» director de atención ciudadana del cuál aprendí todo lo que NO se debe hacer en una campaña.

Comienzo contándoles un poco de esto, pues Justo con esa frase me dio por iniciar a escribir sobre todos los resucitados o aquellos que recién nacen para figurar e irse posicionando en la política. Es año de promesas, de convivios y de reactivar figuras que serán necesarias para la siguiente campaña.

Así entre tamales y fotografías de humildad nuestros magnates vuelven a darse baños de pueblo. Aunque muchos sabemos cuáles son las intenciones y pactos.

No es que vivíamos en una sociedad ingenua, me sorprende y satisface ver gran cantidad de habitantes críticos que han fomentado conciencia en redes sociales. Mientras otros más por privilegios y atenciones se convirtieron desde hace tiempo en tapetes y protectores de corruptos.

Lamentablemente la falta de representación verdadera hace que gran parte de la población deteste la política, dando entonces a la minoría el derecho de elegir sobre todo el municipio.

El año de elecciones es similar a una relación tóxica. Dónde durante tres años uno tolera cualquier tipo de abuso pero cuando ya se decide a terminar con tal cosa, viene la promesa del cambio.

La farándula, lo vulgar, la hipocresía cubierta con un velo de cinismo y oportunismo insensato. El ciclo donde los grilleros agarran chamba, donde los líderes se ponen precio y le ponen precio a su comunidad, donde los amigos dejan de serlo aunque se pongan frases de apoyo en redes. Dónde los pactos van tomando forma y los oportunistas van agarrando lo poco o mucho que sienten merecer, aunque se lleven a muchos entre sus malas decisiones.

Solo quiero compartirles que entre las tantas cosas por las que personalmente elegí mantenerme en la literatura y el activismo dejando a un lado los grupos políticos que pintaban a ser un verdadero cambio fue precisamente por todo lo mencionado en esta columna. Desde la frase popular “diles lo que quieren oír” hasta “la gente no quiere ayudarse, viven así porque quieren y uno debe buscar también su beneficio”

Personas así van a desfilar nuevamente, no importa cuantos baños de pueblo se den, no importa cuanto amor profesen a su comunidad, quien alardea de liderazgo y poder tiene sólo la finalidad de colocarse en un cargo. Cuando se tiene la verdadera intención de participar, un líder se aferra a su proyecto. Se busca en conjunto la estrategia adecuada para competir y crecer.

Entre partidos políticos titánicos unos ya con estrategia otros más sin pies ni cabeza y los seudoindependientes que presumen con orgullo en sus borracheras sus pactos con sus nuevos jefes (aquellos contra los que dijeron competir y quitar del poder).

Viene el año de la creatividad y nos corresponde a todos buscar las alternativas convenientes y lo más honestas posibles para mejorar el lugar donde vivimos.

No se trata de figurar como salvadores sino de ayudar a nuestra gente a generar un carácter crítico, decidido y que al elegir sepan que ellos y su comunidad son lo primero. Antes que cualquier promesa de político.

Caso en Tlajomulco, no es Coronavirus

Víctor Hugo Ornelas/Tlajomulco

Tras los estudios y análisis correspondientes, el paciente de Tlajomulco que se había convertido en el décimo caso probable de la enfermedad en México, fue descartado como portador de Coronavirus, información que confirmó la Secretaría de Salud y el Gobernador del Estado, Enrique Alfaro Ramírez.

El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que se ha encargado de analizar los diez casos sospechosos, ha informado en sus resultados que todos resultaron “negativos al 2019-nCoV. Todos con sintomatología leve. El Sinave continúa con el monitoreo activo para la identificación de casos”, informó la Secretaría de Salud del país.

En Jalisco, el gobernador también difundió la información para confirmar que no hay presencia del virus en la entidad “La sospecha de un caso de Coronavirus en Tlajomulco resultó negativo. No hay ningún contagio en Jalisco. Mantendremos la vigilancia epidemiológica”, publicó el mandatario en redes sociales.

El paciente de Tlajomulco se había mantenido aislado en su domicilio y las personas con quienes había tenido contacto se encontraban bajo observación, sin embargo, al descartarse el contagio de Coronavirus, podrán reanudar sus actividades de manera regular.

Analizan posible caso de Coronavirus en Tlajomulco

El paciente alertó a las autoridades sanitarias al presentar síntomas, vivió en Wuhan, regresó el 15 de enero a nuestro país.

Víctor Hugo Ornelas/Tlajomulco

La posibilidad de que exista Coronavirus en México se dio a conocer durante éste domingo, luego de que un hombre con domicilio en Tlajomulco informara a las autoridades sobre la presencia de síntomas característicos de dicha enfermedad.

Hasta el momento, la información ofrecida por las autoridades es que se trata de un hombre de 54 años de edad que estuvo expuesto a la posibilidad de contraer Coronavirus debido a que era residente de la comunidad de Wuhan, China, lugar en el que surgió el primer caso de la mencionada enfermedad.

El paciente presentó algunos síntomas que podrían encontrarse en el resfriado común, tales como secreción nasal, dolor de cabeza, dolor de garganta, tos fiebre y cuerpo cortado, sin embargo, se trata de padecimientos que también adquieren los portadores del Coronavirus, por lo que el mismo hombre de 54 años de edad, fue quien alertó a las autoridades.

El Coronavirus se propagó a finales de 2019, mientras que el paciente, con domicilio en el municipio de Tlajomulco, permaneció en China hasta el día 14 de enero, posteriormente viajó a Taipéi para tomar un vuelo a la Ciudad de México, a donde arribó el 15 de enero, para finalmente llegar a su destino el día 16 del mismo mes.

La Secretaría de Salud Jalisco, a través del área de epidemiología, tomó la muestra biológica correspondiente y la envió a la capital del país para su estudio en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos, quien emitirá el resultado en las próximas horas.

En caso de confirmarse, se trataría del primer caso de Coronavirus en México y como protocolo, las autoridades sanitarias tendrían que dar seguimiento a las personas con las que el paciente pudo haber tenido contacto durante el periodo de tiempo transcurrido desde su regreso a México.

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