Metrópoli

2020 no tendrá grito de independencia

Karen Ortega

Sin duda el 2020 llegó a modificar todo lo que se tenía estructurado previamente, así como los planes del futuro cercano a nivel mundial.

Jalisco no se ha quedado atrás ante esta situación y es que, al ser un estado con un gran número de festividades y eventos culturales, mismos que año con año atrae a miles de visitantes, ha tenido que adaptarse a lo que ha sido catalogado como la “Nueva normalidad”. El Festival internacional de Cine de la Universidad de Guadalajara, fue uno de los primeros eventos culturales que tuvieron que ser cancelados ante la contingencia que se vive por el COVID19.

El mes de agosto ha iniciado y con él se dio a conocer la noticia de la cancelación del Grito de Independencia, que se llevaría a cabo la noche del 15 de septiembre en el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara y es que el Gobernador Enrique Alfaro, mencionó que realizarlo sería un acto de total irresponsabilidad, pues la exposición de la población a eventos masivos detonaría en un aumento de contagios y con esto una posible saturación hospitalaria. El Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, ha presentado actividades virtuales para la edición 26, sin embargo aún no se da a conocer la agenda que está prevista del 27 de agosto al 06 de septiembre.

Para el décimo mes del año, una de las mayores atracciones turísticas son las Fiestas de Octubre, evento que tampoco se realizará en este 2020, pues la estimación de asistencia es de aproximadamente un  millón de personas. Dentro de este mismo mes, se encuentra La Romería, misma que aún se encuentra en análisis sobre las probabilidades de que se lleve o no a cabo, pero hasta el momento no se ha tomado una decisión.

En el mes de noviembre, los festejos por el Día de muertos probablemente tendrán que ser desde casa, pues para el 10 de mayo y el día del Padre, los panteones municipales cancelaron el acceso a los visitantes, así que el altar a los familiares difuntos será la mejor opción para recordarlos.

El comité organizador de la Feria Internacional del Libro, continua evaluando las opciones para la realización de este evento literario en su edición número 34, una de ellas,  es que se lleve a cabo en diferentes sedes como lo es la Expo Guadalajara y el Centro Cultural Universitario, esto con el fin de evitar un alto porcentaje y concentración de asistentes, la otra opción, es que la FIL  sea totalmente virtual y en un caso extremo la total suspensión, todo esto se encuentra bajo un análisis y la decisión final se tomará dependiendo del panorama que se tenga en fechas más cercanas al evento.

Dentro de todas estas situaciones, lo que queda es valorar que seremos testigos de momentos únicos en la historia moderna de la humanidad, pues esta pandemia nos ha enfrentado a retos que han dado paso a la innovación y a la creatividad.

Así será la admisión a UdeG durante la pandemia

Karen Ortega

A pesar de que las clases presenciales en la Universidad de Guadalajara fueron suspendidas a partir del 17 de marzo de este año, los aspirantes para ingresar al ciclo escolar 2020B, tanto a preparatorias como a licenciaturas, continuaron con el proceso de admisión, mismo que ha sido llevado a cabo con las respectivas medidas sanitarias.

Uno de los principales elementos para ingresar al grado Medio Superior o Superior es la aplicación del examen Piense II y la Prueba de Aptitud Académica, respectivamente, sin embargo, la situación actual ha influido en este proceso, obligando a realizar modificaciones.

Los aspirantes a Preparatorias serán elegidos por promedio y no tendrán que presentar examen de admisión, mientras que para el ingreso a Licenciaturas tendrá tres modalidades:

Mayor demanda: Presentarán examen

Porcentaje de admitidos supera el 30%: Ingreso por promedio

Demanda menor a espacios disponibles: Ingreso automático

Para este ciclo escolar 2020B próximo a iniciar en el mes de septiembre y que aún no es definido si será presencial o virtual, el total de aspirantes en la Red Universitaria es de 140,359, distribuidos de la siguiente manera:

•Centros Universitarios: 65,608

  • Metropolitanos: 44,852
  • Regionales: 20,756

•Sistema de Universidad Virtual: 1,158

  • Sistema de Educación Media Superior (SEMS): 73,593
  • Preparatorias Metropolitanas: 41,550
  • Preparatorias Regionales 32,043

El examen de admisión se aplicará del 10 al 15 de agosto, al ingreso al centro Universitario correspondiente deberán pasar por el filtro sanitario, tanto aspirantes como aplicadores, donde personal de salud tomará temperatura y distribuirá gel antibacterial. Las aulas donde se aplicarán los exámenes tendrán una ocupación de 15 personas y todos deberán portar de forma correcta cubrebocas en todo momento, así como respetar la sana distancia.

Para conocer la fecha, horario y lugar correcto para asistir al examen, el aspirante deberá ingresar a la página web: www.admision.udg.mx. Si existe el caso en el que el aspirante tenga COVID19 el día de examen, éste podrá realizarlo el 31 de agosto, sin embargo, es importante mantener comunicación constante con la Coordinación de la Licenciatura de interés.

En Jalisco, juntos, lo traemos bien puesto

Karen Ortega

Con el anuncio del Gobierno Estatal sobre los ajustes al “botón de emergencia” se dio inicio a la campaña “Estamos junt@s y lo traemos bien puesto” que tiene como principal objetivo la concientización social ante el uso del cubre bocas ya que al utilizarlo de manera correcta el riesgo de contagio por COVID-19 disminuye hasta un 70%.

Esta iniciativa es impulsada por el Gobierno del Estado, la Cámara de Comercio, la Universidad de Guadalajara y alrededor de 500 instituciones, entre las que desatancan el apoyo por parte de empresarios, así como del ámbito deportivo, como lo es el Club Atlas, Chivas, Leones Negros , los Astros y los Charros de Jalisco,  artistas, medios de comunicación locales, partidos políticos, además de las autoridades de 111 municipios del Estado de Jalisco.

Se estima que en el arranque de esta campaña se realice la entrega de 1 millón de cubre bocas a la población Jalisciense, incentivando de esta manera la correcta utilización de un elemento que ante esta contingencia sanitaria se puede convertir en el principal elemento para frenar el incremento de contagios por el virus SARSCOV2 y es que los que ya portan el cubre bocas que publicita esta acción son algunos de los principales iconos escultóricos de la ciudad de Guadalajara, como lo es la Minerva, Miguel Hidalgo en la Plaza de la Liberación del Centro Histórico, Reminiscencia en el puente Matute Remus así como la más reciente atracción del Paseo Alcalde “Árbol adentro”.

Actualmente Jalisco tiene la octava tasa de mortalidad más baja de México y esto se ha logrado mantener gracias al compromiso de la población que ha acatado las recomendaciones de salubridad desde el día 1, sin embargo, aún pueden escucharse en las calles comentarios de personas que se mantienen incrédulos ante esta pandemia mundial.

Poquita fe

Quirino Velázquez

Dada las terribles secuelas de pandemia que vivimos, es muy oportuno que, en nuestros días, valoremos la medida exacta o, por lo menos, la probable, de nuestras vicisitudes. Es grave que nuestra sociedad padezca tantos problemas, de magnitud tan profunda y, lo que es peor, de manera simultánea (crisis de salud, crisis económica, crisis de seguridad, crisis política, crisis social, etc.). Pero, más grave que ello es la sensación muy generalizada de que todo está mal, muy mal.

Allí reside, hoy en día, el peligro de que las dificultades virtuales, por ese sortilegio, se puedan volver reales. De que esos enigmas imaginarios, por magia, se vuelvan adversidad. Haciendo a un lado a los ilusos, cuyo drama es que siempre sienten que estamos muy lejos del paraíso, y descartando a los paranoicos, cuya tragedia es que siempre sienten que estamos muy cerca del infierno tomemos al segmento de hombres sensatos, mesurados y maduros que, en política, se atienen a las ideas concretas y a los hechos reales sin creer ni en la “luz perpetua” ni en “el fuego eterno.

En estos, lamentablemente, ha ido arraigando una riesgosa premonición de debacle y de decadencia. No como exclusivo factor de oposición política, es decir, que va mal el gobierno o que lo que va mal es por culpa del gobierno o de un partido gobernante, sino que van mal todos, incluyendo al gobierno.

Hay una sensación generalizada de orfandad social. De que la mexicana es una sociedad desprotegida que no tiene a quien recurrir ni como ciudadano, ni como elector, ni como empresario, ni como deudor, ni como contribuyente, ni como víctima del delito, ni como trabajador, ni como demandante de justicia, ni como estudiante, ni como ama de casa, ni como enfermo, ni como consumidor, ni como espectador, ni como productor, ni como nada.

Todo ello porque, en esta crisis, siente que el gobierno federal (bueno de los tres niveles para que no se enojen) es ineficiente y parcial. Porque sus legisladores responden sólo a sus partidos y no a sus electores. Porque su sistema de justicia es lento, intrincado y deshumanizado. Porque la administración pública es fábrica de nuevos ricos y de viejos ricos más ricos. Porque su sistema de seguridad es perverso y podrido. Porque el derecho a la salud no existe. Porque la corrupción no se acaba. Porque la educación es anacrónica. Porque los sindicatos no defienden y los patrones no cumplen, porque los trabajadores no desquitan. Porque la economía está por los suelos. Porque la gente está sin lana y lo que es peor casi sin Fe.  Y porque… para que le sigo. Donde vuelven las guerras santas. Donde reside la génesis de las angustias de muchos y de las pocas ilusiones de otros. Si fuera consecuente hablaríamos de los que creen hasta en la catástrofe estelar donde sienten que, cada día, está más cerca el juicio final o que el meteoro ya está cerca de la tierra.

Es urgente reaccionar en la justa medida de los graves acontecimientos, pero, también, en su atinada dirección, a efecto de lograr lo que solo se logra unidos, aunque eso no significa asociados ni complicados.

Así, les cuento algo que un gran amigo (quien fuera mi maestro en política) me dijo (a ver cómo me va…ya vieron cómo me fue la última vez que conté algo que me dijeron) que en los llamados Primeros Cien Días del presidente estadunidense Franklin Delano Roosevelt (único en ganar cuatro elecciones presidenciales en ese país), la nación norteamericana recuperó su propia Fe. No resolvió sus problemas, claro está. Algunas leyes habrían de ser impugnadas de inconstitucionales ante la Corte. Y habrían de pasar muchos problemas cotidianos, incluyendo una gran guerra mundial, antes de logros económicos y políticos. Pero, en esos primeros días, supieron lo que eran, lo que representaban o, por lo menos, lo que creían, que en ocasiones es lo más. Ese fue el principio esencial de su recuperación. Sin esa Fe no hay nación grande. No hay decadencia que no provenga, antes que nada, de nuestro ánimo.

Aquí en México, a dos años del triunfo electoral y a un año siete meses de inicio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, le gente ve al gobierno federal (bueno de los tres niveles para que no se enojen) como dice el título de la famosa canción, del compositor puertorriqueño Félix Roberto Manuel Rodríguez Capó (Bobby Capó), con: Poquita Fe. Y por el contenido de su letra no la debería cantar el presidente AMLO:

Yo sé que siempre dudas de mi amor
Y no te culpo
Y sé que no has logrado hacer de mi querer
Lo que tu amor soñó

Yo sé que fue muy grande la ilusión
Que en mí tú te forjaste

Para luego encontrar desconfianza
Y frialdad en mi querer…

PD. Sólo para aclararlo de nuevo, no soy miembro (afiliado) de ningún partido político (afortunadamente me libre del último QEPD). Así, sin militancia partidaria, sin amores ni rencores contra nadie y cómo un simple mortal escribo mis modestas colaboraciones para La Verdad.    

Las otras Minervas. Desfragmentación de un icono

Karen Ortega

Para la ciudad de Guadalajara el monumento más representativo es “La Minerva”, inaugurada en 1956 y que es obra del artista Pedro Medina y del escultor Joaquín Arias Méndez. Ésta ubicada en la avenida Vallarta a su cruce con López Mateos y  ha sido testigo de un sinfín de festejos, eventos musicales, protestas e incluso ha sido intervenida, la más reciente es que a la escultura le fue colocado un cubre bocas cuando la cuarentena por el COVID-19 dio inicio en la ciudad, esto con el propósito de generar concientización, pues al transitar por la zona es imposible que pase desapercibida.

Por tal razón el artista plástico Francisco Orozco, estudiante de la Universidad de Guadalajara, decidió crear a “Las otras Minervas”, dos esculturas inspiradas en el ícono tapatío como parte de una investigación aplicada para la Maestría en Educación y Expresión para las Artes (Posgrado de esta casa de estudios).

Una de las principales razones que inspiraron al artista para llevar a cabo la creación de estas dos esculturas de fibra de vidrio, resina y metal, con una altura de 1.30m, se encuentra la famosa división social que existe en la ciudad que se concreta con la frase “de la Calzada para allá”, y es que la clasificación social, acompañada de una delimitación territorial en Guadalajara ha estado presente desde su fundación y permanece en el imaginario de los habitantes.

Las otras Minervas tienen como soporte dos pedestales abandonados, donde se cree que existieron placas metálicas conmemorativas de algún evento o acontecimiento destacado en la ciudad. La primera se ubica en el cruce de la Av. Dr. Roberto Michel y Salvador López Chávez y la segunda escultura se encuentra en el cruce de la Avenida Jesús González Gallo y Dr. Roberto Michel.

La intervención artística-urbana tendrá una duración de 3 a 6 meses, teniendo como fin el análisis del comportamiento de la ciudadanía ante estas dos Minervas, ya que esta zona se caracteriza por la escasez obra artística, además de presentar un alto índice delictivo y de vandalismo al mobiliario urbano.

Clausuran Centro Magno

Karen Ortega

El Centro Magno, ubicado sobre Avenida Vallarta en Guadalajara, se ha convertido en el primer centro comercial que se clausura de manera total por no acatar las medidas sanitarias.

El día de ayer por la tarde, autoridades municipales colocaron los respectivos sellos en la puerta principal que indican la clausura de este lugar.  El Director de Inspección y Vigilancia, Julián Enrique Cerda, señaló que en ninguno de los tres niveles que conforman centro comercial y que albergan a 70 locales comerciales, se contaba con los tapetes sanitizadores, ni se medía la temperatura a las personas que ingresaban, además de que el estacionamiento se encontraba a mayor capacidad de la permitida, pues los centros comerciales abrieron sus puertas con la condición de mantener un 25% de personas en su aforo, así como operar sólo de lunes a viernes.

Sumado a esto en el lugar no se contaba con personal que vigilara que los asistentes usaran cubrebocas, ni se llevaba a cabo la distribución del gel antibacterial, además de que el área de comida continuaba en operación y los espacios de uso común no fueron restringidos.

La recomendación por parte de la Dirección de Inspección y Vigilancia de Guadalajara, es que las Plazas Comerciales se mantengan atentas a cumplir con todos y cada uno de las medidas, ya que los operativos continuarán y de no acatar dichas reglas de operación, se procederá a la clausura acompañada de una respectiva multa que un Juez Calificador determinará.

Come frutas y verduras

Alfonso García Sevilla


El artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece a la letra “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución.”

Bajo esta premisa, el Estado mexicano tiene la obligación de salvaguardar este derecho humano sobre todo hoy en día, ante la emergencia sanitaria que enfrentamos por el Covid-19. Sin embargo, a pesar de estar en lo que en los últimos tres meses es, por los números de contagios y defunciones, la etapa más álgida de la pandemia, El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este domingo en un video que ya pasó lo más complicado de la epidemia en el país, y que ahora los ciudadanos, en la llamada ‘nueva normalidad’, deben actuar con criterio y cuidarse a sí mismos.

“No es echar al vuelo las campanas, no es cantar victoria, pero consideró que ya pasó lo más difícil, lo más riesgoso”, señaló. Un día antes el presidente dio a conocer a través de las redes sociales, su “Decálogo” para enfrentar el coronavirus y la nueva normalidad. Un catálogo insulso de consejos al ciudadano, carentes de un plan de acción gubernamental integral tendiente a que la 4T garantice el bienestar del mexicano post pandemia.

Mientras tanto, en la tierra del Tequila no cantamos mal las rancheras, el gobernador Alfaro anunció, el jueves 11 de junio, que “Ha llegado el momento de poner en marcha una nueva etapa del Plan Jalisco Covid-19: la de la Responsabilidad Individual, hoy cada ciudadano tendrá que vigilar su comportamiento, ser consciente y hacerse responsable de su salud y la de sus familias”.

Ambos gobiernos contrajeron, con pretexto de combatir la pandemia, deudas históricas que, ante la evidente omisión a la obligación constitucional de cuidar la salud de sus gobernados en pleno aumento del contagio, habrá que ponerle lupa a cómo ejercerán esos recursos, porque hoy exhiben su fracaso; tanto en la forma de diseñar acciones encaminadas a la contención social así como de generar canales de comunicación y mensajes tendientes a generar conciencia y solidaridad para que la gente se quedara en casa.

La economía no sirve si no es para generar bienestar en el individuo, lamentablemente en nuestro país, nuestros políticos supeditan la salud de la gente a la reactivación económica y, dicho sea de paso, al protagonismo mediático que dan los pleitos estériles entre gobernantes, que de seguir la tendencia como va, seguramente dejará en sus administraciones muchas vidas que lamentar.

Manifestaciones callejeras

Quirino Velázquez

De inicio habrá que decir que expertos en administrar conflictos, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez han encontrado, en las manifestaciones callejeras, el campo perfecto de su confrontación, para enviarse recíprocamente, fuertes mensaje: el primero para tratar de someter o por lo menos tener un gobernador a modo y en el carril de la cooperación sumisa y silenciosa; y el segundo en rebeldía y de abierta oposición a la 4ta trasformación (a decir de los de Morena), por el simple hecho de haber demandado de manera recurrente la revisión del sistema federal, en particular del pacto fiscal.

Así, en este contexto de ruptura política, acusaciones y advertencias entre el presidente (AMLO) y el gobernador (Alfaro), quiero contarles que las manifestaciones callejeras, en México (obvio en Jalisco) y en diversos países, nos anuncian que el problema real es de gobernabilidad, no de vialidad. Es de política, no de policía. Es de bloqueo de poder, no de bloqueo de avenidas. Es de hombres de Estado, no de agentes de tránsito.

Se trata de un reto provocador a la autoridad política y de un astuto tanteo para medir la firmeza de un gobierno. En realidad, se busca el conflicto por sí mismo, no la solución del conflicto. El desorden, la anarquía y la ingobernabilidad son tan sólo meros síntomas de enfermedades degenerativas de los sistemas políticos, muchas de ellas incurables y progresivas. Son la parte visible de la enfermedad, pero no son la enfermedad.

No me corresponde conocer si los funcionarios federales de México (de Jalisco) o de cada país han hecho lo correcto y lo oportuno ni quién ganará, al final de cuentas, en este juego de vencidas. Quisiera que ganaran la ley, la razón, la política y el gobierno. Espero que así suceda no obstante que, hasta ahora, han ganado la ilicitud, la sinrazón, la barbarie y los vándalos.

Las dos peores derrotas de un sistema político contemporáneo son el fracaso de su autoridad y el fracaso de su libertad. El triunfo de ambas no es sencillo sino complejo. Sobre todo, porque además de la dificultad para consolidarlas por sí mismas, resulta que tienden a excluirse y a deteriorarse con inversa reciprocidad. En muchas ocasiones, el triunfo de la autoridad se paga con cargo a la libertad, así como, en muchos eventos, la victoria de la libertad se paga con cargo a la autoridad.

Luis Muñoz Marín (escritor, senador y primer gobernador de Puerto Rico) decía que, a diferencia de los sajones, los pueblos latinos tenemos dificultades temperamentales para ensamblar equilibradamente a la autoridad con libertad. Por eso hemos vivido largas épocas de mucha autoridad y poca libertad, así como otras de mucha libertad y poca autoridad. Por el contrario, un buen “maridaje” entre autoridad y libertad se da donde han logrado tener gobiernos con mucha autoridad y ciudadanos con mucha libertad.

Dicen los juristas y tienen razón, que las constituciones determinan y delimitan hasta dónde llega nuestra autoridad y hasta cuánto mide nuestra libertad. El verdadero constitucionalismo es una forma de vida, donde lo que más cuenta es que eso se convierta en una realidad cotidiana. El anticonstitucionalismo es una actitud donde el gobernado hace desmanes con su libertad y el gobernante deslava su autoridad.

A los obsesivos de la teoría y del ejercicio del poder les atormenta, desde hace décadas, una incógnita encriptada que llega al grado de enigma misterioso. ¿La autoridad proviene del orden o el orden proviene de la autoridad? ¿Se requiere orden previo para que haya autoridad o se requiere autoridad previa para que haya orden?

Creo que lo primero es el pensamiento de casi todos los pueblos occidentales modernos. Estados Unidos, Canadá y casi toda Europa han instalado su autoridad a partir de la previa presencia del orden, así como en Italia y en América Latina hay poca autoridad porque hay poco orden.

Por el contrario, lo segundo es el pensamiento de casi todos los pueblos orientales contemporáneos. Desde Rusia hasta Japón, pasando por China, India y los países árabes, piensan que sólo con una recia autoridad se puede instalar un orden confiable y duradero.

Una grave complicación adicional es que la autoridad y la libertad pueden cambiar en una sola generación o hasta en media generación. Por eso, en todos los pueblos, son muchos los hombres que han visto que son distintas las de cuando nacieron a las de cuando murieron. Tan sólo pensemos en la libertad y la autoridad de 1960 en México, las de 1990 y las de ahora, 2020.

Ahora bien, ¿sirvieron de algo las manifestaciones callejeras que se realizaron para protestar contra AMLO o las que se realizaron contra Alfaro? ¿Renunciará el presidente o el gobernador porqué así se lo exigieron algunos de los marchistas? Yo creo que no sirvieron para nada y never (de limón la never) renunciarán a sus cargos.

En efecto, a juzgar por numerosos estudios que se han realizado para medir la efectividad de las marchas callejeras para promover un cambio político, social o económico, la respuesta es no (aunque ciertamente ha habido excepciones, como las que contribuyeron a derrocar a los gobernantes de Egipto en el 2011, y de Ucrania en el 2014). Dicen los expertos que las marchas y manifestaciones perdieron su efectividad porque quienes en ellas participan no tienen una relación formal entre sí. Tampoco existe una jerarquía clara ni líderes identificables.

Antes, eran organizadas por activistas que la gente conocía y que seguían actuando políticamente después de cada manifestación (cómo son los casos de los activistas políticos de nombre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Alfaro Ramírez).

Hoy, las invitaciones a las manifestaciones se hacen a través de las redes sociales y provienen de grupos desconocidos cuyos líderes son igualmente desconocidos. Las redes sociales viralizan las convocatorias, pero terminada la marcha, la mayoría de los participantes se regresa a su casa creyendo que gracias a su caminata, gritos, lemas y pancartas lograrán provocar el cambio deseado.

Finalmente yo me quedo con lo dicho por Moisés Naím (escritor y columnista venezolano de origen judío) en su artículo titulado “Why Street Protests Don’t Work” (Por qué las Protestas Callejeras no Funcionan) que se publicó el 7 de abril del 2014 en la revista estadounidense The Atlantic,: “Lo que hemos presenciado en los últimos años es la popularización de las marchas callejeras sin un plan para lo que sucederá a continuación y para mantener a los manifestantes comprometidos e integrados en el proceso político (cómo lo hacían AMLO y Alfaro). Es sólo la última manifestación de la peligrosa ilusión de que es posible tener democracia sin partidos políticos, y que las protestas callejeras basadas más en las redes sociales que en la organización política sostenida es la manera de cambiar la sociedad”.

Si pensamos nos salvamos

Fabiola Serratos

“Vandalismo es que nos tiremos a nosotros mismos por defender aquellos que nos llevaron al abismo”

En las últimas semanas una ola de evidente violencia se desata a lo largo de todo el país, un temor inquietante invade a la ciudadanía que se tambalea entre el descontento y la desconfianza de no saber quienes se supone deberían protegernos.

A lo largo de la historia la seguridad y el orden estaban inclinados a garantizar la estabilidad de lo gobernantes mas allá de la ciudadanía, las élites de una sociedad siempre han sido en realidad las que poseen las garantías y las virtudes que se promueven como derechos pero en realidad son privilegios que benefician a unos cuantos. Recordemos entonces cada época histórica y hacia donde se inclinaba la labor de los ejércitos, la honra y el patriotismo siempre ha estado enfocado a defender las causas de los arriba aun cuando éstas vengan a poner en riesgo a los de abajo.

De los analistas de la desigualdad social es el adjetivo de socialista o comunista aunque no se comprendan dichos términos y aunque ni como referencia de ese punto de vista al menos se tenga un texto de Rius a la mano. La lucha por la justicia, la igualdad de oportunidades y de beneficio a la sociedad tiene un freno gigante por parte de aquellos que se ven beneficiados con dichas desigualdades. En estos momentos no estamos solo frente a una desigualdad económica, gracias a las redes sociales se ven expuestos infortunios que va más allá de lo que hasta hoy habíamos podido ver públicamente.

Hemos sido influenciados, manipulados y muchos se han fanatizado con la defensa de los movimientos y personajes políticos, dejando claro que como ciudadanía también somos parte de una corrupción que sostiene las garantías de unos cuantos y nunca las nuestras, pues el tiempo transcurre, los de abajo continuamos igual y muchos nuevos personajes junto con los ya burócratas de abolengo se inflan los bolsillos con nuestras falsas creencias.

Una de las cosas que todo ciudadano debe comprender es que mientras la desigualad social ataque principalmente la economía y la educación nos encontramos en completa vulnerabilidad, nunca debe ir la una sin la otra. Ya que gran parte de la población considera el éxito como el enriquecimiento sin importar el cómo se llegue ahí y esto hace tentador el encontrar en la política o el narcotráfico una forma de llegar a ella, olvidando la parte que contribuye también al desarrollo social y solo tiene crecimiento y coherencia a través de la educación.

Es año de posicionamiento donde mas allá de trabajar en el cargo, se está realizando una campaña anticipada donde los roles de los partidos políticos consiste en jugar a héroes y villanos en la cual, quien más desacredite al otro se convierte en el héroe y una posible salvación de los que continúan creyendo que la política es como la religión y en ella se encuentran salvadores y profetas.

Las transformaciones sociales surgirán cuando los ciudadanos nos apeguemos a la libertad y lo crítico y no a las migajas que nos obligan a pagar con el voto o el seguimiento como si fuéramos rebaño.
fanatizarnos con la política y los políticos solo habla de la falta de independencia que vivimos y de ahí se deriva la complicidad de la corrupción. Educarnos para saber que mientras ellos luchan por ser los buenos o los malos (porque de eso depende su continuidad en la política) nosotros seguimos igual

El coraje se explica

Quirino Velázquez

A lo largo de mi vida he sido un activo participante de diversas manifestaciones públicas y protestas pacíficas, en especial en los últimos años he acompañado al Ejido El Zapote, en su desigual lucha contra el gobierno federal (SCT) y el Grupo Aeroportuario del Pacifico (GAP), por el pago de 307 hectáreas de tierras que les fueron ilegalmente arrebatadas y en la cuales se asienta parte del aeropuerto internacional de Guadalajara. 

Así, entiendo que la protesta es un mecanismo de exigencia social que busca entrever una problemática que afecta a un colectivo o a un grupo de personas, y con ello, subrayar la responsabilidad de las autoridades de dar atención a sus demandas y a sus necesidades. Sin entrar en un debate estéril sobre la calidad o el fundamento de la demanda, las autoridades tienen la obligación de dar cauce a estas muestras de descontento, de escuchar las necesidades expresadas y de buscar canales o vías adecuadas para responder a ellas efectivamente. Nunca estará dentro del ámbito de sus funciones reprimirla por medios violentos ni mucho menos, criminalizar su expresión.

Con ese preámbulo, hoy les cuento que en cuestión de días pasamos de ver manifestaciones ridículas de “ricachones” (parafraseando a Enrique Tousaint) a bordo de vehículos a los reclamos violentos en el centro de Guadalajara. Los primeros para protestar contra el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y exigir su renuncia (se vieron carteles con consignas como “AMLO vete ya”, “Fuera AMLO” o “Renuncia ya”). Las acciones de lo segundo, por el asesinato de Giovanni López, un joven que recibiera hace un mes una brutal golpiza de policías municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, lo que, finalmente, provocó que perdiera la vida (en la que se escuchó “fuera Alfaro”).

A pocos días de iniciado el camino hacia la “nueva normalidad”, quedarse en casa no era opción. Las vueltas en coche para “levantar la voz contra el dictador comunista”, lo que ello signifique, y sobre todo la revuelta tapatía por Giovanni López, “el George Floyd mexicano”, rompieron, peligrosamente, el confinamiento. Nuestro enemigo común, invisible, sigue ahí. Circular en coche como un acto de protesta es un monumento a la insensatez. Salir a las calles a desafiar al coronavirus (con o sin cubrebocas), hombro con hombro con los compañeros de lucha, una invitación al suicidio.

En casos como éstos vienen a la mente las palabras de André Breton (escritor, poeta, ensayista francés y teórico del Surrealismo): “No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo, México es el país más surrealista del mundo”.

Hay cosas que, aparentemente, no cambian. En nuestro país, los políticos son profesionales en echarse la culpa, por eso el neoliberalismo nos tiene como nos tiene. Por eso también la jornada violenta de Guadalajara,fue un asunto organizado desde los sótanos del poder en la Ciudad de México. Lo que distingue a México, en todo caso, es la impunidad.

Bastaron apenas unos días, entre la manifestación automotriz contra el Presidente y el caso de Giovanni López para que las noticias de lo que ocurre en este país nos revelaran lo que, quizá, sea un común denominador durante los próximos meses: ha iniciado un rabioso golpeteo político con miras a las elecciones del próximo año. Tirios y troyanos comienzan a protagonizar una pelea callejera.

Falta un año para que se lleven a cabo las elecciones intermedias y el ambiente huele a peligro (como el título de una famosa canción de la Banda “La Arrolladora”). En la gran batalla electoral del 2021 se elegirán 15 gobernadores y se renovarán tanto la Cámara de Diputados como alcaldías, ayuntamientos y diputados locales de 30 entidades.

Con semejante pastel, no es de extrañar que, si bien politizar es el deporte nacional de los políticos, a partir de estos momentos veremos más casos como lo sucedido en Jalisco. El abuso por parte de policías del municipio de Ixtlahuacán de Los Membrillos sirvió como marco perfecto para que funcionarios del gobierno federal y morenistas se desgarrarán las vestiduras y se subieran al linchamiento del gobernador del estado, quien, por su parte, aprovechó la oportunidad para señalar que existe una campaña sucia desde el gobierno federal en su contra.

Situaciones como ésta polarizan aún más la sociedad. Sin embargo, eso es lo de menos. Los políticos saben que las crisis pueden catapultar la popularidad de un gobernante o llevarlo a los sótanos de la vergüenza. A nivel internacional hay muchos casos que lo prueban. Por ejemplo: Los atentados del 11 de septiembre de 2001 colocaron al entonces presidente de los Estados Unidos George Bush en los cuernos de la luna de una popularidad que no tenía. Irónicamente fue otra crisis, esta vez en 2004 con el paso del huracán Katrina la que lo volvió a colocar en el suelo. También en 2004, en España, la gente no le perdonó al gobierno las mentiras y el ocultamiento de información de los atentados del 11 de marzo y le dio un inesperado triunfo al PSOE, partido de oposición.

México también tiene sus ejemplos. El caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa fue un terrible e insuperable lastre para Enrique Peña Nieto y el inicio del fin de su gobierno y popularidad por el mal manejo del tema. Después de la crisis del AH1N1, en 2009, el PAN pasó de tener 206 diputados a 143.

Entonces, ¿qué va a pasar con el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena en 2021? En estos momentos no puede haber certeza, pero sí elementos que deberían preocuparle mucho al mandatario. De entrada, la crisis del covid-19 lo ha rebasado a él y a su gabinete. Las respuestas de la gente fluctúan entre aprobación y dudas sobre si el gobierno federal ha hecho un buen trabajo. El número de muertos, las contradicciones en las cifras, las dobles señales no le están ayudando.

Además, el Ejecutivo ha bajado 20 puntos de popularidad en un año. Aunque tiene una aprobación decente que ronda el 60%, definitivamente ya no está de luna de miel con la población. Incluso, hay algunos sectores, como la clase media, colectivos de mujeres o empresarios, donde ya hay un franco divorcio.

Para acabarla, su partido Morena ha demostrado que es tan impresentable como casi todos los demás. En las encuestas de preferencias electorales hay un claro un deterioro en las simpatías hacia Morena y si hasta a los de casa mordieron para elegir a su dirigente, habrá que ver de lo que serán capaces a la hora de elegir candidatos.

Lo que sí está claramente a favor del proyecto de López Obrador es que los partidos de oposición están completamente desdibujados y tampoco se han sabido presentar como una verdadera y real alternativa.

Otra interrogante, ¿qué va a pasar con el gobernador Enrique Alfaro Ramírez y su partido MC en 2021? En estos momentos tampoco puede haber certeza, pero sí elementos que también deberían preocuparle al mandatario estatal. De entrada, lo ganado por el buen manejo de la crisis del covid-19, lo puede perder sin no actúa con rapidez, audacia e inteligencia. Algunas gentes de su gabinete (particularmente del de seguridad y quizás de comunicación) no le están ayudando. Urgen cambios, como señal para que los ciudadanos recuperen la confianza en las políticas y acciones contra la inseguridad que es el principal lastre que carga. Son muchas las voces que demandan la salida del Fiscal.

Si bien en los dos últimos meses, el Ejecutivo estatal había subido su popularidad logrando una buena aprobación de su gestión (particularmente por el manejo de la pandemia), tampoco está de luna de miel con la población. Incluso, hay algunos sectores (ITESO, UdG y colectivos de mujeres) donde parece que ya hay una clara desunión.

Lo que también está claramente a favor del proyecto estatal de Enrique Alfaro es que los partidos de oposición en Jalisco (incluyendo Morena) están completamente desdibujados y tampoco se han sabido presentar como una verdadera y real alternativa.

Con este panorama, concluyo diciendo que, manifestarse en coche o a pie es un derecho humano, no un privilegio de boutique. Pero destruir propiedad pública y privada nunca ha abonado a causa alguna. El coraje se explica. Prenderle fuego a un policía nunca podrá justificarse.

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