Semanario La Verdad

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El streaming al rescate del entretenimiento

Ángel Cárdenas/Guadalajara

Aislados

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De la mano de los reconocidos personajes Luisito Comunica y Juanpa Zurita llega este documental que cuenta con cuatro episodios relacionados a las diversas maneras en que la pandemia afecta en diferentes partes del mundo, todas las entrevistas del documental fueron por video llamada y cuando termines de verlo seguro te dejará pensando.

Perdida

Disponible en NETFLIX

Si buscas suspenso te voy a recomendar esta nueva serie que en sus primeros días de estreno ya está dando de que hablar, todo gira en torno a la extraña desaparición de una chica pero la cosa no acaba ahí cada episodio está lleno de secretos, te invito a descubrirlos.

Todos lo saben

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Ahora que tal si te cuento de la película española que está arrasando en Amazon Prime Video.

La historia gira en torno a Laura, quien viajo desde Buenos Aires a España al lado de su familia para la boda de su hermana en su pueblo natal, Pero habrá imprevistos y una visita familiar puede que cambie la vida de todos para siempre.

Come frutas y verduras

Alfonso García Sevilla


El artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece a la letra “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución.”

Bajo esta premisa, el Estado mexicano tiene la obligación de salvaguardar este derecho humano sobre todo hoy en día, ante la emergencia sanitaria que enfrentamos por el Covid-19. Sin embargo, a pesar de estar en lo que en los últimos tres meses es, por los números de contagios y defunciones, la etapa más álgida de la pandemia, El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este domingo en un video que ya pasó lo más complicado de la epidemia en el país, y que ahora los ciudadanos, en la llamada ‘nueva normalidad’, deben actuar con criterio y cuidarse a sí mismos.

“No es echar al vuelo las campanas, no es cantar victoria, pero consideró que ya pasó lo más difícil, lo más riesgoso”, señaló. Un día antes el presidente dio a conocer a través de las redes sociales, su “Decálogo” para enfrentar el coronavirus y la nueva normalidad. Un catálogo insulso de consejos al ciudadano, carentes de un plan de acción gubernamental integral tendiente a que la 4T garantice el bienestar del mexicano post pandemia.

Mientras tanto, en la tierra del Tequila no cantamos mal las rancheras, el gobernador Alfaro anunció, el jueves 11 de junio, que “Ha llegado el momento de poner en marcha una nueva etapa del Plan Jalisco Covid-19: la de la Responsabilidad Individual, hoy cada ciudadano tendrá que vigilar su comportamiento, ser consciente y hacerse responsable de su salud y la de sus familias”.

Ambos gobiernos contrajeron, con pretexto de combatir la pandemia, deudas históricas que, ante la evidente omisión a la obligación constitucional de cuidar la salud de sus gobernados en pleno aumento del contagio, habrá que ponerle lupa a cómo ejercerán esos recursos, porque hoy exhiben su fracaso; tanto en la forma de diseñar acciones encaminadas a la contención social así como de generar canales de comunicación y mensajes tendientes a generar conciencia y solidaridad para que la gente se quedara en casa.

La economía no sirve si no es para generar bienestar en el individuo, lamentablemente en nuestro país, nuestros políticos supeditan la salud de la gente a la reactivación económica y, dicho sea de paso, al protagonismo mediático que dan los pleitos estériles entre gobernantes, que de seguir la tendencia como va, seguramente dejará en sus administraciones muchas vidas que lamentar.

Manifestaciones callejeras

Quirino Velázquez

De inicio habrá que decir que expertos en administrar conflictos, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez han encontrado, en las manifestaciones callejeras, el campo perfecto de su confrontación, para enviarse recíprocamente, fuertes mensaje: el primero para tratar de someter o por lo menos tener un gobernador a modo y en el carril de la cooperación sumisa y silenciosa; y el segundo en rebeldía y de abierta oposición a la 4ta trasformación (a decir de los de Morena), por el simple hecho de haber demandado de manera recurrente la revisión del sistema federal, en particular del pacto fiscal.

Así, en este contexto de ruptura política, acusaciones y advertencias entre el presidente (AMLO) y el gobernador (Alfaro), quiero contarles que las manifestaciones callejeras, en México (obvio en Jalisco) y en diversos países, nos anuncian que el problema real es de gobernabilidad, no de vialidad. Es de política, no de policía. Es de bloqueo de poder, no de bloqueo de avenidas. Es de hombres de Estado, no de agentes de tránsito.

Se trata de un reto provocador a la autoridad política y de un astuto tanteo para medir la firmeza de un gobierno. En realidad, se busca el conflicto por sí mismo, no la solución del conflicto. El desorden, la anarquía y la ingobernabilidad son tan sólo meros síntomas de enfermedades degenerativas de los sistemas políticos, muchas de ellas incurables y progresivas. Son la parte visible de la enfermedad, pero no son la enfermedad.

No me corresponde conocer si los funcionarios federales de México (de Jalisco) o de cada país han hecho lo correcto y lo oportuno ni quién ganará, al final de cuentas, en este juego de vencidas. Quisiera que ganaran la ley, la razón, la política y el gobierno. Espero que así suceda no obstante que, hasta ahora, han ganado la ilicitud, la sinrazón, la barbarie y los vándalos.

Las dos peores derrotas de un sistema político contemporáneo son el fracaso de su autoridad y el fracaso de su libertad. El triunfo de ambas no es sencillo sino complejo. Sobre todo, porque además de la dificultad para consolidarlas por sí mismas, resulta que tienden a excluirse y a deteriorarse con inversa reciprocidad. En muchas ocasiones, el triunfo de la autoridad se paga con cargo a la libertad, así como, en muchos eventos, la victoria de la libertad se paga con cargo a la autoridad.

Luis Muñoz Marín (escritor, senador y primer gobernador de Puerto Rico) decía que, a diferencia de los sajones, los pueblos latinos tenemos dificultades temperamentales para ensamblar equilibradamente a la autoridad con libertad. Por eso hemos vivido largas épocas de mucha autoridad y poca libertad, así como otras de mucha libertad y poca autoridad. Por el contrario, un buen “maridaje” entre autoridad y libertad se da donde han logrado tener gobiernos con mucha autoridad y ciudadanos con mucha libertad.

Dicen los juristas y tienen razón, que las constituciones determinan y delimitan hasta dónde llega nuestra autoridad y hasta cuánto mide nuestra libertad. El verdadero constitucionalismo es una forma de vida, donde lo que más cuenta es que eso se convierta en una realidad cotidiana. El anticonstitucionalismo es una actitud donde el gobernado hace desmanes con su libertad y el gobernante deslava su autoridad.

A los obsesivos de la teoría y del ejercicio del poder les atormenta, desde hace décadas, una incógnita encriptada que llega al grado de enigma misterioso. ¿La autoridad proviene del orden o el orden proviene de la autoridad? ¿Se requiere orden previo para que haya autoridad o se requiere autoridad previa para que haya orden?

Creo que lo primero es el pensamiento de casi todos los pueblos occidentales modernos. Estados Unidos, Canadá y casi toda Europa han instalado su autoridad a partir de la previa presencia del orden, así como en Italia y en América Latina hay poca autoridad porque hay poco orden.

Por el contrario, lo segundo es el pensamiento de casi todos los pueblos orientales contemporáneos. Desde Rusia hasta Japón, pasando por China, India y los países árabes, piensan que sólo con una recia autoridad se puede instalar un orden confiable y duradero.

Una grave complicación adicional es que la autoridad y la libertad pueden cambiar en una sola generación o hasta en media generación. Por eso, en todos los pueblos, son muchos los hombres que han visto que son distintas las de cuando nacieron a las de cuando murieron. Tan sólo pensemos en la libertad y la autoridad de 1960 en México, las de 1990 y las de ahora, 2020.

Ahora bien, ¿sirvieron de algo las manifestaciones callejeras que se realizaron para protestar contra AMLO o las que se realizaron contra Alfaro? ¿Renunciará el presidente o el gobernador porqué así se lo exigieron algunos de los marchistas? Yo creo que no sirvieron para nada y never (de limón la never) renunciarán a sus cargos.

En efecto, a juzgar por numerosos estudios que se han realizado para medir la efectividad de las marchas callejeras para promover un cambio político, social o económico, la respuesta es no (aunque ciertamente ha habido excepciones, como las que contribuyeron a derrocar a los gobernantes de Egipto en el 2011, y de Ucrania en el 2014). Dicen los expertos que las marchas y manifestaciones perdieron su efectividad porque quienes en ellas participan no tienen una relación formal entre sí. Tampoco existe una jerarquía clara ni líderes identificables.

Antes, eran organizadas por activistas que la gente conocía y que seguían actuando políticamente después de cada manifestación (cómo son los casos de los activistas políticos de nombre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Alfaro Ramírez).

Hoy, las invitaciones a las manifestaciones se hacen a través de las redes sociales y provienen de grupos desconocidos cuyos líderes son igualmente desconocidos. Las redes sociales viralizan las convocatorias, pero terminada la marcha, la mayoría de los participantes se regresa a su casa creyendo que gracias a su caminata, gritos, lemas y pancartas lograrán provocar el cambio deseado.

Finalmente yo me quedo con lo dicho por Moisés Naím (escritor y columnista venezolano de origen judío) en su artículo titulado “Why Street Protests Don’t Work” (Por qué las Protestas Callejeras no Funcionan) que se publicó el 7 de abril del 2014 en la revista estadounidense The Atlantic,: “Lo que hemos presenciado en los últimos años es la popularización de las marchas callejeras sin un plan para lo que sucederá a continuación y para mantener a los manifestantes comprometidos e integrados en el proceso político (cómo lo hacían AMLO y Alfaro). Es sólo la última manifestación de la peligrosa ilusión de que es posible tener democracia sin partidos políticos, y que las protestas callejeras basadas más en las redes sociales que en la organización política sostenida es la manera de cambiar la sociedad”.

Si pensamos nos salvamos

Fabiola Serratos

“Vandalismo es que nos tiremos a nosotros mismos por defender aquellos que nos llevaron al abismo”

En las últimas semanas una ola de evidente violencia se desata a lo largo de todo el país, un temor inquietante invade a la ciudadanía que se tambalea entre el descontento y la desconfianza de no saber quienes se supone deberían protegernos.

A lo largo de la historia la seguridad y el orden estaban inclinados a garantizar la estabilidad de lo gobernantes mas allá de la ciudadanía, las élites de una sociedad siempre han sido en realidad las que poseen las garantías y las virtudes que se promueven como derechos pero en realidad son privilegios que benefician a unos cuantos. Recordemos entonces cada época histórica y hacia donde se inclinaba la labor de los ejércitos, la honra y el patriotismo siempre ha estado enfocado a defender las causas de los arriba aun cuando éstas vengan a poner en riesgo a los de abajo.

De los analistas de la desigualdad social es el adjetivo de socialista o comunista aunque no se comprendan dichos términos y aunque ni como referencia de ese punto de vista al menos se tenga un texto de Rius a la mano. La lucha por la justicia, la igualdad de oportunidades y de beneficio a la sociedad tiene un freno gigante por parte de aquellos que se ven beneficiados con dichas desigualdades. En estos momentos no estamos solo frente a una desigualdad económica, gracias a las redes sociales se ven expuestos infortunios que va más allá de lo que hasta hoy habíamos podido ver públicamente.

Hemos sido influenciados, manipulados y muchos se han fanatizado con la defensa de los movimientos y personajes políticos, dejando claro que como ciudadanía también somos parte de una corrupción que sostiene las garantías de unos cuantos y nunca las nuestras, pues el tiempo transcurre, los de abajo continuamos igual y muchos nuevos personajes junto con los ya burócratas de abolengo se inflan los bolsillos con nuestras falsas creencias.

Una de las cosas que todo ciudadano debe comprender es que mientras la desigualad social ataque principalmente la economía y la educación nos encontramos en completa vulnerabilidad, nunca debe ir la una sin la otra. Ya que gran parte de la población considera el éxito como el enriquecimiento sin importar el cómo se llegue ahí y esto hace tentador el encontrar en la política o el narcotráfico una forma de llegar a ella, olvidando la parte que contribuye también al desarrollo social y solo tiene crecimiento y coherencia a través de la educación.

Es año de posicionamiento donde mas allá de trabajar en el cargo, se está realizando una campaña anticipada donde los roles de los partidos políticos consiste en jugar a héroes y villanos en la cual, quien más desacredite al otro se convierte en el héroe y una posible salvación de los que continúan creyendo que la política es como la religión y en ella se encuentran salvadores y profetas.

Las transformaciones sociales surgirán cuando los ciudadanos nos apeguemos a la libertad y lo crítico y no a las migajas que nos obligan a pagar con el voto o el seguimiento como si fuéramos rebaño.
fanatizarnos con la política y los políticos solo habla de la falta de independencia que vivimos y de ahí se deriva la complicidad de la corrupción. Educarnos para saber que mientras ellos luchan por ser los buenos o los malos (porque de eso depende su continuidad en la política) nosotros seguimos igual

Y el presidente lo sabe, lo sabe

Quirino Velazquéz

Parece que el presidente de la República no pude vivir sin enfrentar complots. Desde que empezó abiertamente a buscar la presidencia, Andrés Manuel López Obrador ha denunciado ser víctima de confabulaciones organizados para cerrarle el paso, para evitar que se pueda convertir en el paladín de la justicia que imagina es, al grado de que su manera de pronunciar la palabra, sin la t final, ha sido uno de los caballitos de batallan de quienes se mofan de su manera de hablar.

Así, entiende AMLO al mundo y esa forma de razonar, con rasgos paranoides, ha sido una de sus ventajas competitivas en su carrera política. La historia está llena de ejemplos que nutren la teoría planteada en ciernes por el gran Elías Canetti (pensador búlgaro y escritor en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981) y desarrollada después, entre otros, por el politólogo Robert S. Robins (autor del libro: Paranoia política: la psicopolítica del odio) de que las personalidades paranoides suelen ser especialmente exitosas en la política.

De ahí que los demagogos paranoides suenen convincentes a la gente y logran muchos seguidores, creyentes en el mundo binario del bien y el mal. Solo las formas encolerizadas de paranoia son patológicas, y en algunos casos pasan inadvertidas cuando las poseen los políticos, lo que explica la elevación de tiranos atroces, asesinos compulsivos. Pero nunca, ni los casos menos graves, resultan en gobiernos virtuosos y con frecuencia son muy poco eficaces para reducir la violencia; incluso, al contrario, la suelen agravar.

Lo anterior viene a cuento porque explica, lo que para muchos, es la farsa del pasado martes, cuando el presidente AMLO presentó (en la “mañanera”) la prueba de un supuesto complot opositor: un “documento confidencial” (hágame usted el cabrón favor) en el que se planteaba la estrategia para unir fuerzas de todos los partidos contrarios a su Gobierno (Bloque Opositor Amplio), con el apoyo de los intelectuales, empresarios y medios de comunicación que se han mostrado más críticos respecto al Gobierno, para “desplazar a Morena de la mayoría de la Cámara de Diputados en 2021 y revocar el mandato presidencial en 2022”. Yo creo que desplazar al partido del gobierno y del control de la Cámara baja por la vía democrática es legal y valido pensarlo y planearlo, cual complot. Revocar el mandato de AMLO a través del mecanismo propuesto por él y legalmente aprobado para tal efecto también es legal y valido cavilarlo. Cual pinche complot.

Pero la fabricación resultó tan burda que fracasó en la cuna y ni las tropas vociferantes de los fanáticos del gobierno insistieron en su malevolencia en las redes después de unos minutos. El documento “confidencial” más bien parece un burdo artificio de los que hacía la tristemente célebre Dirección Federal de Seguridad (DFS) de los tiempos priistas. Imagino que algún genio de la oficina de comunicación de la Presidencia de la República vendió la idea de que era un buen momento para cambiar el foco de atención del público del desastre en el que está entrando México. Aunque el presidente alardea de un supuesto éxito en el control de la epidemia que es envidia del mundo, los datos muestran que la curva no se aplana y la reactivación parcial prematura que ha incitado con la irresponsabilidad de su gira de la semana pasada (en medio de una pandemia y una tormenta tropical, para hacer el ridículo al darle el banderazo de salida a una locomotora chatarra en representación del supuestamente futurista tren maya que, después supimos, va a usar motores de diésel, a la vanguardia de la tecnología mundial) solo ha contribuido a agravar la situación.

Así, la farsa de la conjura imaginaria ha dejado como unos necios no a los supuestos conspiradores, sino a quienes urdieron la falsificación al estilo de los Protocolos de los Sabios de Sion (es un libelo antisemita​​​ publicado por primera vez en 1902 cuyo objetivo era justificar ideológicamente los saqueo y matanza que sufrían los judíos en la Rusia zarista) pero sin talento. Mientras tanto, el desempleo crece de manera aterradora, como lo explicó Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México en un artículo muy comprensible esta misma semana, según el cual el desempleo real supera ya los 25 puntos porcentuales, tasa nunca antes alcanzada en México, mientras que la brecha laboral superaría el 50 por ciento, cuando en marzo andaba por el 20. Una crisis laboral escalofriante, como bien dice el subgobernador del Banco de México.

La farsa sería cómica si no mostrara signos funestos. El tono con el que comenzaron a difundirla era amenazante: ahí estaban las pruebas de la traición a la patria, del delito de lesa majestad. Se subrayaron las aviesas intenciones de cabildear en Washington e involucrar al INE y al TEPJ. El gran poder podría con ese pretexto enderezar las baterías contra los traidores, los cangrejos, los vende patria conservadores, y justificaría su andanada contra el órgano electoral que tanto molesta. Además de desviar la atención de los temas que muestran la ineptitud gubernamental para lidiar con la crisis, el chisme podría usarse como espada de Damocles (frase popular que debemos a un historiador griego y que hasta hoy se utiliza para referirse a un peligro inminente, aludiendo a una espada que pende sobre nuestra cabeza y que en cualquier momento caerán sobre nosotros) contra la oposición. Por fortuna, la chapuza acusa y fue tan grande, desde el nombre del supuesto “Bloque Opositor Amplio”, que todo quedó en una rítmica canción de la famosa Sonora Santanera “La boa”.

Ya en otros momentos AMLO ha hablado de conjuras y listas “negras” de opositores entre las cúpulas empresariales, medios y periodistas que, ante el nuevo embate, se apresuraron a saltar del patíbulo que se construye hacia la elección de 2021. Algún gobernador y dirigentes políticos esta vez no picaron el anzuelo y encontraron la sátira como vacuna contra la polarización con la parodia de la clásica canción de La boa a sus supuestas aspiraciones de derribar al gobierno.

La verdad poco debería extrañar que los partidos hagan alianzas para disputar el poder como norma de su actividad política dentro de la ley, como es buscar ganar el Congreso o el revocatorio de mandato que denunció el presidente AMLO. Lo que, en todo caso, debía preocupar es la decisión del mandatario de meterse de lleno en la contienda electoral del 2021, cuando el país no ha logrado “domar” la pandemia ni conoce la profundidad del túnel de la crisis económica en camino; o quizá eso explique que con tanta anticipación haya optado por velar armas y mostrarse en campaña, aunque no salga en la boleta.

Si la revelación del plan desestabilizador del BOA generó memes y la burla a través del tema musical cantado de la Sonora Santanera, la decisión del presidente AMLO de implicarse personalmente refleja su preocupación por el impacto de la crisis en la intención de voto a Morena y en la aprobación presidencial, que difícilmente podrá sustraerse de la crítica al manejo de la pandemia y la depresión económica. Ningún complot podrá desviar la atención de los datos que arrojen esas realidades en 2021 y el presidente lo sabe, lo sabe…como dice la Santanera.

El coraje se explica

Quirino Velázquez

A lo largo de mi vida he sido un activo participante de diversas manifestaciones públicas y protestas pacíficas, en especial en los últimos años he acompañado al Ejido El Zapote, en su desigual lucha contra el gobierno federal (SCT) y el Grupo Aeroportuario del Pacifico (GAP), por el pago de 307 hectáreas de tierras que les fueron ilegalmente arrebatadas y en la cuales se asienta parte del aeropuerto internacional de Guadalajara. 

Así, entiendo que la protesta es un mecanismo de exigencia social que busca entrever una problemática que afecta a un colectivo o a un grupo de personas, y con ello, subrayar la responsabilidad de las autoridades de dar atención a sus demandas y a sus necesidades. Sin entrar en un debate estéril sobre la calidad o el fundamento de la demanda, las autoridades tienen la obligación de dar cauce a estas muestras de descontento, de escuchar las necesidades expresadas y de buscar canales o vías adecuadas para responder a ellas efectivamente. Nunca estará dentro del ámbito de sus funciones reprimirla por medios violentos ni mucho menos, criminalizar su expresión.

Con ese preámbulo, hoy les cuento que en cuestión de días pasamos de ver manifestaciones ridículas de “ricachones” (parafraseando a Enrique Tousaint) a bordo de vehículos a los reclamos violentos en el centro de Guadalajara. Los primeros para protestar contra el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y exigir su renuncia (se vieron carteles con consignas como “AMLO vete ya”, “Fuera AMLO” o “Renuncia ya”). Las acciones de lo segundo, por el asesinato de Giovanni López, un joven que recibiera hace un mes una brutal golpiza de policías municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, lo que, finalmente, provocó que perdiera la vida (en la que se escuchó “fuera Alfaro”).

A pocos días de iniciado el camino hacia la “nueva normalidad”, quedarse en casa no era opción. Las vueltas en coche para “levantar la voz contra el dictador comunista”, lo que ello signifique, y sobre todo la revuelta tapatía por Giovanni López, “el George Floyd mexicano”, rompieron, peligrosamente, el confinamiento. Nuestro enemigo común, invisible, sigue ahí. Circular en coche como un acto de protesta es un monumento a la insensatez. Salir a las calles a desafiar al coronavirus (con o sin cubrebocas), hombro con hombro con los compañeros de lucha, una invitación al suicidio.

En casos como éstos vienen a la mente las palabras de André Breton (escritor, poeta, ensayista francés y teórico del Surrealismo): “No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo, México es el país más surrealista del mundo”.

Hay cosas que, aparentemente, no cambian. En nuestro país, los políticos son profesionales en echarse la culpa, por eso el neoliberalismo nos tiene como nos tiene. Por eso también la jornada violenta de Guadalajara,fue un asunto organizado desde los sótanos del poder en la Ciudad de México. Lo que distingue a México, en todo caso, es la impunidad.

Bastaron apenas unos días, entre la manifestación automotriz contra el Presidente y el caso de Giovanni López para que las noticias de lo que ocurre en este país nos revelaran lo que, quizá, sea un común denominador durante los próximos meses: ha iniciado un rabioso golpeteo político con miras a las elecciones del próximo año. Tirios y troyanos comienzan a protagonizar una pelea callejera.

Falta un año para que se lleven a cabo las elecciones intermedias y el ambiente huele a peligro (como el título de una famosa canción de la Banda “La Arrolladora”). En la gran batalla electoral del 2021 se elegirán 15 gobernadores y se renovarán tanto la Cámara de Diputados como alcaldías, ayuntamientos y diputados locales de 30 entidades.

Con semejante pastel, no es de extrañar que, si bien politizar es el deporte nacional de los políticos, a partir de estos momentos veremos más casos como lo sucedido en Jalisco. El abuso por parte de policías del municipio de Ixtlahuacán de Los Membrillos sirvió como marco perfecto para que funcionarios del gobierno federal y morenistas se desgarrarán las vestiduras y se subieran al linchamiento del gobernador del estado, quien, por su parte, aprovechó la oportunidad para señalar que existe una campaña sucia desde el gobierno federal en su contra.

Situaciones como ésta polarizan aún más la sociedad. Sin embargo, eso es lo de menos. Los políticos saben que las crisis pueden catapultar la popularidad de un gobernante o llevarlo a los sótanos de la vergüenza. A nivel internacional hay muchos casos que lo prueban. Por ejemplo: Los atentados del 11 de septiembre de 2001 colocaron al entonces presidente de los Estados Unidos George Bush en los cuernos de la luna de una popularidad que no tenía. Irónicamente fue otra crisis, esta vez en 2004 con el paso del huracán Katrina la que lo volvió a colocar en el suelo. También en 2004, en España, la gente no le perdonó al gobierno las mentiras y el ocultamiento de información de los atentados del 11 de marzo y le dio un inesperado triunfo al PSOE, partido de oposición.

México también tiene sus ejemplos. El caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa fue un terrible e insuperable lastre para Enrique Peña Nieto y el inicio del fin de su gobierno y popularidad por el mal manejo del tema. Después de la crisis del AH1N1, en 2009, el PAN pasó de tener 206 diputados a 143.

Entonces, ¿qué va a pasar con el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena en 2021? En estos momentos no puede haber certeza, pero sí elementos que deberían preocuparle mucho al mandatario. De entrada, la crisis del covid-19 lo ha rebasado a él y a su gabinete. Las respuestas de la gente fluctúan entre aprobación y dudas sobre si el gobierno federal ha hecho un buen trabajo. El número de muertos, las contradicciones en las cifras, las dobles señales no le están ayudando.

Además, el Ejecutivo ha bajado 20 puntos de popularidad en un año. Aunque tiene una aprobación decente que ronda el 60%, definitivamente ya no está de luna de miel con la población. Incluso, hay algunos sectores, como la clase media, colectivos de mujeres o empresarios, donde ya hay un franco divorcio.

Para acabarla, su partido Morena ha demostrado que es tan impresentable como casi todos los demás. En las encuestas de preferencias electorales hay un claro un deterioro en las simpatías hacia Morena y si hasta a los de casa mordieron para elegir a su dirigente, habrá que ver de lo que serán capaces a la hora de elegir candidatos.

Lo que sí está claramente a favor del proyecto de López Obrador es que los partidos de oposición están completamente desdibujados y tampoco se han sabido presentar como una verdadera y real alternativa.

Otra interrogante, ¿qué va a pasar con el gobernador Enrique Alfaro Ramírez y su partido MC en 2021? En estos momentos tampoco puede haber certeza, pero sí elementos que también deberían preocuparle al mandatario estatal. De entrada, lo ganado por el buen manejo de la crisis del covid-19, lo puede perder sin no actúa con rapidez, audacia e inteligencia. Algunas gentes de su gabinete (particularmente del de seguridad y quizás de comunicación) no le están ayudando. Urgen cambios, como señal para que los ciudadanos recuperen la confianza en las políticas y acciones contra la inseguridad que es el principal lastre que carga. Son muchas las voces que demandan la salida del Fiscal.

Si bien en los dos últimos meses, el Ejecutivo estatal había subido su popularidad logrando una buena aprobación de su gestión (particularmente por el manejo de la pandemia), tampoco está de luna de miel con la población. Incluso, hay algunos sectores (ITESO, UdG y colectivos de mujeres) donde parece que ya hay una clara desunión.

Lo que también está claramente a favor del proyecto estatal de Enrique Alfaro es que los partidos de oposición en Jalisco (incluyendo Morena) están completamente desdibujados y tampoco se han sabido presentar como una verdadera y real alternativa.

Con este panorama, concluyo diciendo que, manifestarse en coche o a pie es un derecho humano, no un privilegio de boutique. Pero destruir propiedad pública y privada nunca ha abonado a causa alguna. El coraje se explica. Prenderle fuego a un policía nunca podrá justificarse.

Guadalajara Arde “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno.”

Fabiola Serratos

Este año pasará a la historia como uno de los más significativos en todo el país. Pero para nosotros, los habitantes de Jalisco no solo ha sido la pandemia que ha venido a cambiar nuestras condiciones y formas de vida, hoy Jalisco vino a arder en las llamas de la rebelión y el hartazgo, frente a un gobierno insípido e impostor.
Algunas personas quizá no han terminado de comprender el por qué de la intensidad en la manifestación del día de hoy; mientras revisaba las redes sociales para poder generar una opinión de los hechos, les confieso que sentí una profunda euforia y emotividad de ver arder el viejo barrio donde pasé parte de mi vida. Allá por el 2012 cuando acompañada de muchos compañeros universitarios recorrimos las avenidas de Guadalajara en un movimiento que exponía las formas mezquinas de la vieja política, miles de estudiantes formaron uno de los movimientos más fuertes de la historia y de todo el país. Aunque muchos de esos viejos políticos ahora figuran en otros partidos aquellas manifestaciones derrocaron al partido con más años en el poder y de donde salieron los ladrones más ricos del país (Aunque no recuerdo la marcha fuera tan violenta como la de hoy, no al menos en Jalisco). Sin embargo, los ideales y principios de una ciudadanía que por temor o desconocimiento vienen a defender y considerar a la clase política, quizá no han encontrado el verdadero significado de una lucha ante el sometimiento y las desigualdades.
Mientras la clase política nos entrega un discurso de solidaridad y empatía, de comprensión y hasta de auxilio, ellos los que se han enriquecido a costa de nosotros, de nuestras familias y de los que dignamente salen a laborar y obtener un mínimo salario. Mientras nosotros sentimos culpa en los últimos años cientos de comerciantes fueron a la ruina, obreros no han podido llevar alimentos a sus familias y nuestro gobierno se enriquece con nuestras desgracias.
Defender a la clase política que goza de privilegios excesivos es como defender a nuestros propios agresores.
“Que la violencia no se combate con violencia” dicen y mientras nosotros aceptamos la imposición y las injusticias sin notarlo nos hemos convertido en parte del problema al permitir que con nuestra dignidad ellos beneficien.
Hoy Guadalajara le grita al mundo que no permitirá nunca más la imposición ni que se utilice la lucha del pueblo para beneficiar movimientos políticos.
Si los derechos solo son para algunos no son derechos sino privilegios. Hoy se alza la voz violenta, rabiosa y eufórica de miles de tapatíos que se han cansado del abuso de autoridad y la prepotencia con la que nos gobiernan y que ha sido la muerte de un joven (JusticiaParaGiovanny ) la que nos recalca
nunca volveremos a permitir se nos trate con abuso, pero tampoco con manipulación como en el 2012 los partidos opositores tomaron ventaja de aquella lucha.
En jalisco se vive la liberación y estamos seguros en todos los municipios comienza a verse un desapego a las viejas figuras y prácticas políticas, nunca más volveremos a permitir los políticos se llenen los bolsillos y menosprecien a la ciudadanía, que abusen de su poder y con violencia continúen apagando las vidas de los Jalisciences.
Ardemos con la dignidad puesta, de la mano de los ciudadanos, de los que padecemos a diario de la desigualdad de derechos mientras otros viven por demás privilegios. La lucha no es entre nosotros sino con aquellos burócratas sedientos de poder que han lucrado con nuestras vidas.
Ninguna acto de violencia contra otro ser humano es justificado, pero si no se exige la justicia le daremos entonces nuevamente el derecho a la corrupción e impunidad a los que deberían velar por nuestra seguridad y desarrollo. La lucha de los ciudadanos no es la lucha política de los grupos que buscan su posicionamiento y pelean entre ellos. Abramos los ojos, miremos como las mismas familias, las mismas figuras y las mismas autoridades se han beneficiado de la política y no lo permitamos de nuevo, que ahora que se ha despertado nuestro estado no vuelva a callar, que ahora venga la construcción de lo digno, de lo nuestro, que no vengan a arrebatarnos nuestra unión. Que el espíritu de lucha venga a hacer de nosotros sujetos libres y organizados contra aquellos que por mucho tiempo se han beneficiado a nuestra costa, pero sin atentar contra los nuestros que también viven desigualdades.
Que la lucha que hoy da inicio venga a traer justicia, miedo para ellos que sintieron segura nuestra sumisión y se vieron listos para figurar de nuevo en las siguientes elecciones, arrebatemos el poder a aquellos que pasarían la vida entera de un cargo otro explotando y robando nuestra tranquilidad.
Promovamos la educación, la resistencia, la organización y el cuidado de nuestra gente y sobre todo no permitamos que una lucha social se convierta en el beneficio de políticos y opositores.
Esta lucha es nuestra y es por la justicia.

Lo mejor de streaming para mantenerse en casa

Ángel Cárdenas/Guadalajara

Bada Sessions

Disponible en YOUTUBE

Bada Sessions, canal donde la protagonista te guia por la industria musical y aconseja sobre la misma. Contenido realmente interesante y que si te gusta o llama la atención el ámbito musical no te puedes perder, especialmente si quieres aprender cosas nuevas y ya te aburrió la pestaña de tendencias en Youtube.

Jeffrey Epstein

Disponible en NETFLIX

Esta serie de tan sólo cuatro episodios te ofrece un recuento sobre las acusaciones legales que tuvo este personaje conocido por estar vinculado al tráfico y abuso de menores así como de corrupción, si conoces un poco sobre su historia te adentrara aún más y te contara con detalles que cosas llevaron a Epstein a ser odiado casi a nivel mundial, no te lo pierdas.

Goliath

Disponible en AMAZON PRIME VIDEO

Por ultimo te cuento sobre una serie original de Amazon que termino recientemente donde un prestigioso abogado de Los Ángeles, termina por pasar más tiempo en el bar que en la sala de juicios hasta que una oportunidad que no puede rechazar aparece y cambiará de plan.

Recomendada para aquellos que buscan una trama interesante y con bastante intriga, si cuentan con Amazon no se la pueden perder.

Recuento de una protesta que reclamó justicia

Karen Ortega

La activación social en la ciudad de Guadalajara ha tenido un fuerte impacto en las últimas horas y se ha convertido en noticia a nivel nacional e incluso internacional, pues las protestas que dieron inicio el pasado 04 de junio exigiendo Justicia para Giovanni, han llegado a remover todos y cada uno de los actos de injusticia e impunidad de los que los mexicanos han sido testigos en los últimos tiempos.

Con la sentencia de “Esto apenas comienza”, el Palacio de Gobierno ubicado en la Plaza de Armas del Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, fue el principal afectado con las pintas en sus muros, sumados a la destrucción de puertas, ventanas y vitrales. El día de hoy este recinto se convirtió en el centro de atención para los transeúntes, mismos que con celular en mano registraban la evidencia de una de las protestas más violentas que se habían presentado en el estado y los trabajos de limpieza y restauración daban inicio. Algunos otros puntos del centro histórico presentaron también daños materiales, como lo son:

•Recaudadora 00

•Consejo de la Judicatura

•La rotonda de los Jaliscienses ilustres

•Palacio Municipal

•Catedral Metropolitana

•Plaza de la Liberación

•Comercios varios

Se suma a estos sucesos en el primer día de protestas, la quema de dos patrullas de la Policía del Estado y cinco motocicletas que se encontraban ubicadas sobre la calle Morelos, a un costado del palacio de Gobierno, así como la agresión sobre avenida Juárez hacia un elemento de la policía de Guadalajara, quien resultó con quemaduras de segundo grado al haber sido rociado con solvente y acto seguido le encendiera fuego uno de los manifestantes.

Cabe señalar que la columna vertebral de estas protestas, tiene como base el acto de abuso de autoridad protagonizado por elementos de la policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos el pasado 04 de mayo hacia Giovanni López. Sin embargo, el punto crucial de la indignación ciudadana, es que esta noticia salió a la luz casi un mes después, cuando el hermano de la víctima relató que la detención sucedió de noche, cuando se encontraban a las afueras de su hogar y elementos de la policía los detuvieron por no portar cubre bocas, complementando esta denuncia se relata que Giovanni fue golpeado por al menos diez policías y cuando la familia acudió a la fiscalía del municipio sólo les entregaron el cadáver del joven sin dar alguna explicación.

En las últimas horas, la Fiscalía del Estado ha recalcado que las investigaciones en este caso se están llevando a cabo y que el peso de la ley caerá sobre los responsables, sin embargo el hartazgo de los ciudadanos tal parece ser que llego a su límite, es por esto que las convocatorias en redes sociales han seguido en activo para los próximos días.

Babel Mexicano

Alfonso García Sevilla

Recientemente me hicieron llegar una encuesta que señalaba la credibilidad de tres actores durante la actual crisis sanitaria que enfrentamos a causa del Covid-19; los resultados los compartí con mis estudiantes de la materia de “Comunicación Política” mismos que la percibieron con escepticismo, por ello les deje la tarea de que ellos elaboraran un sondeo entre sus conocidos, familiares y redes sociales con dos preguntas: ¿A quién le cree más en cuanto a las cifras y la información referente al Coronavirus? Un 65 por ciento a López Gatell, un 32 por ciento a Enrique Alfaro y un 2 por ciento a AMLO. Cabe señalar que los datos fueron muy cercanos a los de la encuesta que les mostré, realizada por la empresa “Latinius Analitics”.

¿La conclusión a la que llegaron mis estudiantes? A que siempre tendrá más credibilidad un especialista que un político. En Jalisco lo estamos constatando. El pleito por los reflectores entre el gobernador Alfaro y el presidente López Obrador tienen confundida a la gente. No es posible que en una crisis de dimensiones mayores se den al protagonismo estéril por encima de la protección superior al derecho humano a la salud de los que aquí vivimos.

Al gobernador de Jalisco le corrigieron la plana en materia de comunicación, al anunciar confusamente la fase cero y dando a entender que regresábamos a la “nueva normalidad”, lo que ocasionó que se rompiera el encierro y aumentara la movilidad, misma que dicho sea de paso, tiene un mes y días rota en el estado.

Andrés Manuel sigue en campaña, contradiciendo hasta los datos de Gatell, en pleno pico de contagios retoma las giras, no predica con el ejemplo, total, si el presidente anda viajando es señal de que no es tan grave, solo nos quieren asustar, a más de dos meses de encierro y yo no veo muertos, se escucha en las calles.

Cierto, en un país de 130 millones de habitantes diez mil muertos no es una cantidad que impresione, sin embargo, el índice de proporción de muertes por contagio es alta y podría generar un colapso mayúsculo en el de por sí frágil sistema de salud mexicano, con las peligrosas implicaciones sociales que conllevaría, cosa que a nuestros políticos, desde sus torres, parece importarles poco.

Politólogo, Profesor universitario y miembro del Claustro académico del Itei

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