Año: 2020

Servidores que no sirven.

“El poder político, es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”

Esta semana me quedé sumergida en un limbo de ideas ante un municipio surrealista, donde parece que nuestros gobernantes viven en Narnia y nosotros en un escenario digno de una película de terror. Creo que entre tantos temas que surgieron esta semana me fue reflexivo y extenso el tratar de juntarlos en una sola opinión. Les confieso que a ratos me disgusta y entristece tener que hablar de la realidad en la que al igual que ustedes también vivo. La diferencia entre nosotros y aquellos que nos dirigen es que el vivir en una utopía donde se benefician del erario público, no es tan incómodo como vivir en Chulavista o lomas del mirador, ellos vienen a ver el mundo real únicamente con el interés de que podeamos seguirlos manteniendo en su burbuja repleta de comodidades. El problema principal de todos los gobiernos es el cinismo y la hipocresía con la que su discurso refiere a lo mucho que los desfavorecidos les importamos, es muy interesante ver como cada tres años les resultamos importantes mientras

durante su administración somos atendidos con indiferencia o disgusto.
No es que me encante hablar mal del ayuntamiento, el periódico es local por eso enfoco la crítica a ese sector, pero en general mi observación refiere a todos los políticos que hacen alarde de los privilegios que consiguieron en el ayuntamiento como si se tratara de superación personal.

Cada sujeto es libre de hacer con su salario lo que le plazca, lo que no es válido es el discurso clasista que muchos funcionarios emplean y es que muchos utilizan la fotografía en comunidades marginadas como prueba de su sencillez y humildad, cuando el resto de su administración gozan de sus elevados sueldos y presumen en sus redes cirugías, ropa costosa y carros de lujo. “Es la contradicción más miserable que un servidor pueda hacer.”
¿Recuerdan cuando los políticos de la vieja escuela subían a sus redes fotografías en grupos alardeando de su poder?

Aquellos grupos fanfarrones que surgieron desde la administración de Alfaro y ya echaron raíces en el ayuntamiento como si se tratara de hacer antigüedad o quizá sea la espera de tanto compromiso político con el que se manejan. Muchos se van a envejecer ahí esperando que les den la candidatura o de menos una regiduría. Pero mientras tanto uno puede verlos compartiendo sus fotos en grupos, un par de cervezas y alardear de su poderío y el salario que pagamos nosotros los ciudadanos.

El asunto aquí es que mientras ellos proyectan sus ambiciones en redes sociales, nosotros nos hemos convertido a nivel nacional en uno de los municipios más violentos. Tenemos en Tlajomulco la fosa con más cadáveres de Jalisco y somos a nivel nacional uno de los lugares con mayor número de desaparecidos. Pero mientras los de abajo vivimos esta realidad, los que se enriquecieron con nosotros comparten sus publicidades compradas de excelentes gobiernos y tienen el descaro de asegurar que vivimos bien pues eso les garantiza a ellos seguir viviendo de su cómodo salario aunque eso implique que la realidad esté acabando con la gente en estado de vulnerabilidad.

Funcionarios sin educación ni conciencia de lo que implica su trabajo hacen comentarios en redes como:
“El pobre es pobre porque quiere”
“Entre menos calles pavimentadas tenga una colonia menos creen en el covid”
“Gente ignorante que no se queda en sus casas se merecen el contagio”
“Ojalá se extingan por mensos”
Y la más popular salida de boca del gobernador cuando nos llamó pendejos.
En el momento en el que los gobiernos comprendan que más que llenarse los bolsillos, su misión es crear los escenarios donde todas esas personas de las que se burlan o expresan con desprecio puedan tener los mismos derechos y beneficios que ellos, en un municipio justo vamos a vivir.
Personalmente no pierdo la esperanza de ver un municipio justo, que lo que escribo para ustedes genere conciencia social, que dejemos de divinizar y darle espacio a políticos arrogantes que pasarían toda su vida viviendo del dinero público.
Las transformaciones sociales ocurren y sé que estamos viviendo uno de los momentos más transformadores de la sociedad. Me enorgullece ser parte de eso y coincidir con ustedes que me leen y comparten mis escritos, porque si lo hacen asumo que estamos en el mismo camino y aspiramos a crear una sociedad justa.
Si nos duele vivir entre fosas, servicios a medias, indiferencia de funcionarios, no cerremos los ojos a continuar dando oportunidades sin cambio.
¡Vamos a empoderarnos como sociedad!

Cómo ver en política

Quirino Velázquez

El poeta británico Lord Byron decía que: el pasado es el mejor profeta del futuro porque mucho nos anuncia de lo que va a pasar. Yo también creo, que el futuro es el mejor intérprete del presente porque, si logramos imaginar nuestro porvenir, podemos diagnosticar nuestro acontecer.

Por eso, debemos triangular algunos sucesos del pasado con la contingencia del presente y con la resultante hipotética del futuro.

Ese es el método que hoy utiliza la geriatría (parte de la medicina que se ocupa de las enfermedades propias de la vejez) preventiva. Mientras más sabemos de las enfermedades que padeceremos cuando viejos mejor podremos acondicionar nuestros hábitos conductuales cuando jóvenes. Algo así debiera ser más frecuente en la política.

Desde luego que no se trata de hacerle al adivino sino de utilizar datos duros y proyecciones sensatas. La geriatría preventiva parte de una premisa conocida y comprobada. De manera ineludible, vamos a envejecer. De hecho, nuestro envejecimiento comienza el día de nuestro nacimiento. No existe la eterna juventud. Luego, entonces, no menospreciemos ni desperdiciemos la previsión en la juventud.

Es insensato no ver hacia el futuro y que nos parezca más importante descifrar quién será y de quiénes se rodeará el próximo presidente, que entender cómo será y cómo vivirá la próxima generación. Saber si seremos ricos o mendigos, sabios o imbéciles, civilizados o salvajes, honestos o bandoleros, justos o sátrapas, modernos o cavernarios, cosmopolitas o arrabaleros.

Pero, para nuestra fortuna, la capacidad psíquica puede vencer a la obstrucción política. La mente es más poderosa que la vista y eso nos permite percibir lo que está oculto. La imaginación poderosa es la principal capacidad del verdadero político. Vista aguda, para ver todo lo que sucede. Visión de fondo, para ver lo que va a suceder y que aún no llega. Videncia profunda, para ver lo que los demás no pueden ver.

Pero si queremos creer que el futuro nunca llega y que la juventud o los trienios (o sexenios) son eternos y no utilizamos la previsión conductual, por lo menos utilicemos la protección de una “política de previsión” cómo dijera Romero Apis.

El verdadero político suele tener una noción muy clara de su realidad y de la de los demás. Sabe a quién tiene que asociar, seducir, vencer, separar, elogiar, criticar o destruir. Sabe en qué se debe aplicar y en qué no se debe desperdiciar. Sabe en qué tiempo debe hablar y en cuál callar. De qué manera avanzar y de qué modo esperar. Esto significa, tan solo, propiciar su buena suerte.

Por otra parte, existe un viejo refrán ranchero que aconseja no estar mirando hacia atrás cuando se está arando. Lo mismo se trate de faenar a la vieja usanza, con una yunta de bueyes que, en un moderno tractor, ahora equipados hasta con música y clima, uno tiene que ver hacia adelante para que las líneas de arado queden tan derechas como debe ser.

Este antiguo dicho tiene validez para casi todos los aspectos de la vida. En el amor, en la vida profesional y en los negocios. Pues lo mismo sucede en la política.

Hay gente que ve más su pasado que su presente y en su futuro. Esto no quiere decir que eso sea malo y que nunca veamos lo que nos ha sucedido. De la experiencia, buena y mala, se obtienen valiosos datos para obrar en el presente y en el futuro. Por eso ver nada más hacia adelante no es tan recomendable, sino mirar hacia todos lados.

Sin embargo, hay otros que, al contrario de los primeros, sólo sueñan con el futuro, olvidándose del pasado y del presente. Piensan que todo lo mejor está por venir. Es bueno que sean optimistas siempre y cuando ello no se convierta en simple ilusión, cómo el imaginarse un chingón.

Existen algunos que se regocijan más con su pasado que con su presente o con su futuro y guardan su ideal en lo que fueron.  Hay otros que, por el contrario, tienen un mayor disfrute con un ideal del porvenir que con lo que son o lo que han sido. La plenitud la encuentran en una grandeza que todavía no llega.

Por último, hay algunas cuyo ideal se encuentra en lo que son en el presente, más allá de lo que sueñen para el porvenir o de lo que recuerden de su devenir, muy complacidos con su ser actual y no tan solo con lo que recuerdan ni con lo que esperan. Su supremo ideal consiste en lo que ya son y no en lo que fueron ni en lo que serán.

Así, también sucede con los partidos políticos. Unos viven pensando en lo que fueron e hicieron durante setenta años, como el PRI. Otros, en lo que van a hacer si los dejan gobernar durante otras siete décadas, como Morena. De nuevo se aparece el necesario equilibrio entre ver en prospectiva y la visión retrospectiva.

Así, muchos políticos viven pensando no sólo en su pasado sino, incluso, en lo que creen que fue su pasado. Es por eso que muchos ex presidentes municipales, nos platican sus mentiras con una absoluta falta de memoria. Piensan que somos extranjeros tontos a los que nos pueden inventar sus historietas de éxito y de magnificencia, olvidándose que nosotros mismos fuimos testigos directos o hasta protagonistas de cuando se equivocaron, de cuando se acobardaron o cuando fracasaron y hasta de cuanto se robaron.

La política, así como la vida misma, nos obliga a poseer una mirada giroscópica. Que nos permita ver nuestro reciente con la misma nitidez que ver nuestros futuros. Saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Tener una noción exacta de lo que fuimos, de lo que somos y de los que seremos. Es decir, no sólo ver nuestro espejo sino, también repasar nuestras antiguas fotografías y, de paso, utilizar esas nuevas aplicaciones que nos permiten imaginar cómo seremos en el porvenir.

A propósito, aplica la frase del escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico, creador de las populares novelas de fantasía «El Hobbit» y la trilogía de «El Señor de los Anillos» John Ronald Reuel Tolkien: “NO HAY NADA COMO MIRAR, SI QUERÉIS ENCONTRAR ALGO” (Del libro: El Hobbit).

Una semana más, mucho que ver en casa

Por Ángel Cárdenas

Marcos Alberca

Disponible en YOUTUBE

Te quiero recomendar este canal en el caso que te guste la fotografía, Marcos Alberca es un creador de contenido que disfruta de retratar cualquier cosa que se le pase por delante y tiene consejos que no duda en compartir con su audiencia.

La vieja guardia

Disponible en NETFLIX

En esta cinta la protagonista Andy lidera un grupo de súper humanos que viven ocultos pues son incapaces de morir y la sociedad no está lista para conocerlos, te la recomiendo si te gustan las películas de ciencia ficción y superhéroes, puede ser una buena opción la siguiente vez que abras Netflix.

La Jauría

Disponible en AMAZON PRIME VIDEO

Después de «El presidente», llega una nueva serie chilena a Prime Video.

Esta vez todo girara en un caso inspirado en el de la Manada, con una violación múltiple de una joven de diecisiete años por parte de un grupo de hombres que graban «la hazaña» en un vídeo.

Morena ¿En crisis?

Este jueves pasado (16 de julio 2020) visitó Jalisco el presidente Andrés Manuel López Obrador y contrario a lo que muchos auguraban no hubo “choque de trenes”, es decir, no paso nada. Ambos mandatarios (AMLO y Enrique Alfaro) asumieron una actitud que pudiera resumirse en: hay problemas en el país que los necesita juntos y coordinados. En lo personal me gustó el discurso del gobernador Alfaro que se oyó sin estridencias, con respeto y firmeza. Y si acaso yo destacaría (de la visita de AMLO), que de alguna manera ambos mandatarios dieron el arranque a la carrera hacia el 2021 que apunta para convertirse en la elección intermedia más intensa y trascendente de los últimos tiempos.

Pero, no niego que la presencia del mandatario federal en tierras tapatías me hizo voltear a ver a su partido. Por ello el tema de hoy. 

Inicio con esta interrogante: ¿Qué es Morena? La pregunta parece ociosa, pero no lo es. La verdad es que no se sabe, a ciencia cierta, qué hay ahí adentro. De entrada, podemos decir que Morena es un movimiento que fundó López Obrador para servirle como vehículo partidista en las elecciones de 2018. Pero, a propósito, lo dejó como un movimiento/partido de los llamados “atrapa todo” que busca integrar individuos y grupos con todo tipo de ideologías e intereses (ahí cupieron desde antiguos miembros del partido comunista hasta célebres integrantes del ala más derechista del PAN y el Yunque y dese luego muchos de los corruptos priistas). Fue sin duda, una erupción de ideas que tenían un solo interés: ganar, con López Obrador al frente, el poder en 2018. Y vaya que lo lograron con una victoria sobrada y contundente.

Dos años después, ¿en qué se ha convertido Morena? Mucho se ha dicho, que es una especie de PRD. A lo largo de su historia, los perredistas se caracterizaron por una impresionante división de distintos grupos, las llamadas “tribus”, que se la pasaban peleando por conseguir candidaturas, puestos directivos y el dinero de las prerrogativas públicas del partido.

Hoy, en este sentido, Morena se parece mucho al PRD en una versión más extrema por una razón: es el partido dominante de México, con mucho más poder y dinero del que alguna vez tuvo el sol azteca. Hay más pastel que repartir y más facciones que se lo disputan. Grupos de izquierda, centro y derecha (de chile, mole y picadillo). Idealistas y oportunistas. Lopezobradoristas de hueso colorado y lopezobradoristas por conveniencia. Un partido tutti frutti, cuyo único cemento sigue siendo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador.

Nada dibuja mejor a Morena, en este momento, que la imposibilidad de elegir a una nueva dirigencia nacional. En su papel como secretaria general del partido, Yeidckol Polevnsky se quedó como presidenta provisional cuando AMLO renunció a este puesto para irse como candidato presidencial. Posteriormente, trataron de organizar una elección para nombrar a un nuevo dirigente, pero, como los perredistas, no pudieron. Hasta violencia física hubo en algunos comités (igual que lo que pasaba en el PRD, ya no pasa por que ya no tienen militantes). Fue entonces que entró Alfonso Ramírez Cuéllar como dirigente de transición. Inmediatamente, Polevnsky y Ramírez se pelearon. Ahora hay un escándalo de más de 395 millones de pesos en la compra de bienes inmuebles por parte de Yeidckol Polevnsky que la tiene cerca de la cárcel ya que fue denunciada ante la FGR (Fiscalía General de la República) por el propio comité nacional.

Por otra parte, Morena, según las cuentas más recientes del INE, tiene 278 mil militantes. Los rumbos del partido, sin embargo, se grillan entre un centenar de personas, ya exagerando, pero principalmente entre unos cuantos “machuchones” (término utilizados por el presidente AMLO para calificar a políticos y empresarios de dudosa reputación). Es trágico por donde se le mire: el partido triunfante, que recibió 30 millones de votos que llevaron al poder a López Obrador, está entrampado en una lucha de facciones que tienen jefas o jefes que se agarran a “tribunalazos” y judicializan sus diferencias a la menor provocación; aunque hay que decir que no es la dinámica de grupos y camarillas el único factor de la crisis y parálisis de Morena. Se debe también a que muchos de sus mejores cuadros, comenzando por su jefe político, se fueron al gobierno, y desde ahí el presidente ha sido muy claro en que no deben mezclarse el servicio público y la búsqueda del poder (sic).

Así las cosas, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no sólo avaló la dirigencia de Alfonso Ramírez Cuéllar, sino que instruyó a que Morena eligiera su próximo dirigente por medio de encuesta. Se trata de un fallo que ha sido polémico pero que, acaso por hartazgo, todos o casi todos, han sido de la idea de acatar pues, además, coincide con la única sugerencia que López Obrador ha dado a Morena (que se hagan encuestas, pero que al parecer se prefirió ignorar). Muchos consideran que el método de encuesta es una alternativa correcta porque, además de evitar trampas electorales como las que se presentaron en no pocas asambleas distritales del año pasado, evita que haya suspicacia en el control del padrón, y obliga a los aspirantes a hacer una campaña visible para el público general, mucho más amplia y democrática que la que bastaría para las y los personajes que defiende para sí la exclusividad del uso de la marca Morena.

No obstante, el pasado 13 de julio en entrevista para el periódico El Universal, Alfonso Ramírez Cuéllar dijo que no había condiciones (por el Covid-19) para la renovación de la dirigencia nacional y que no era posible hacer encuesta para ese fin. Con eso se confirma lo que ya expresé líneas arriba (nada dibuja mejor a Morena, en este momento, que la imposibilidad de elegir a una nueva dirigencia nacional).  

Lo que, también es cierto, es que el panorama para Morena se pondrá todavía peor conforme se acerquen las elecciones. Naturalmente, las distintas y variopintas facciones van a presionar y desde luego a pelear para quedarse con las miles de candidaturas que estarán en juego en 2021. Y, al día de hoy, no existe un mecanismo institucional para seleccionar a los afortunados (creo que ya no tienen tiempo para armar ese mecanismo), salvo lo sugerido por AMLO (encuestas).

En efecto, se acerca la elección del 2021 (la elección más grande, más compleja
y probablemente con la mayor cantidad de partidos disputándose 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados, numerosos congresos locales  y centenares de municipios
) y, como ya quedó evidenciado, Morena parece que tiene una crisis funcional grave. No son capaces ni de organizar una elección interna porque, en realidad, solamente se siente que son una enorme masa de voluntades que se nutre de la autoridad moral y política que tiene el presidente AMLO.

Llama mucho la atención que un partido joven, que ha alcanzado tales cotos de poder, esté enzarzado en una lucha interna tan virulenta, tan dura, con posiciones tan antagónicas en donde, incluso, lo que parece ser la única razón de ser del movimiento reconvertido en partido, la convergencia en torno a Andrés Manuel López Obrador, esté por momentos siendo ignorada.

Es verdad que Morena corre hasta hoy con la suerte de tener una oposición diluida y sin personalidad: el PRI se debate entre ser oposición o buscar una alianza con el poder para sobrevivir, el PAN se basa en la fuerza de sus gobernadores y de alguna parte de la elite empresarial, pero con la dirigencia nacional más débil que ha tenido en décadas; el PRD, o lo que queda de él, intenta desesperadamente reinventarse o sobrevivir, aún no sabemos si con éxito (yo creo que está en etapa terminal); Movimiento Ciudadano tiene apuestas muy concretas en algunos estados del país, como Jalisco, Nuevo León y Colima, pero no le alcanza aún como para ser una alternativa nacional, excepto la creciente figura del gobernador Enrique Alfaro Ramírez que gradualmente asciende. Y los nuevos partidos, por ley, tendrán que ir solos a estos comicios para tratar de refrendar sus registros, lo que pulveriza aún más el posible voto opositor.

De cara a la elección de 2021, cuyo proceso federal comienza en poco más de dos meses, Morena no está organizándose a tambor batiente, sino todo lo contrario. “Tenemos ante nosotros desafíos y retos formidables de ganar la mayoría en la elección popular de 2021. Es una vocación democrática legítima y una tarea que ahora nos resultará más pesada porque no estará en las boletas el nombre de Andrés Manuel López Obrador“, reconoció el Senador Ricardo Monreal en un mitin virtual el pasado 5 de julio ante miembros del Morena, en el que también destacó: “Debemos reconocer que uno de los puntos débiles que tenemos es la ausencia de una estructura de representación real y eficaz”.

Así, Morena se ve cómo un partido que, de acuerdo con analistas políticos, se encuentra en crisis, sin poder siquiera renovar su dirigencia y con unos comicios en puerta que amenazan con quitarle la mayoría. “Tenemos un partido en crisis que a dos años del triunfo de 2018 no ha logrado ni siquiera renovar su dirigencia, que se ha dividido en facciones irreconciliables y que ha desarrollado una élite burocrática en la Ciudad de México que lo inmoviliza”, destacó en entrevista el politólogo y miembro de Morena Gibrán Ramírez Reyes.

Por lo pronto, Ramírez Cuellar se queda en la dirigencia nacional y por otra parte se rumora con mucha insistencia en los corrillos políticos del Estado que el expresidente de Tlajomulco Alberto Uribe Camacho llega, en próximos días, a la dirigencia estatal de Morena y sino a él le corresponderá decir candidaturas en varios de los municipios de la ZMG (entre ellos, Guadalajara, Tlajomulco y Tonalá). De ser cierto, como dicen los cocineros, “le va poner sabor al caldo”

Idealistas de bolsillos vacíos.

Fabiola Serratos

“La cultura es lo único que puede salvar un pueblo, porque la cultura permite ver la miseria y la forma de combatirla.”
Todas las semanas doy un viaje cibernético por las redes sociales para darme una idea de la participación y tendencias de las personas en Tlajomulco. Pero en esta ocasión y de forma particular recorrí varias comunidades con un sector muy discreto que ahora más que nunca vive la exclusión y marginación por parte de las comisiones de cultura.

Si en algo me considero luchadora social es en la rama de la educación, género y cultura porque me acontecen como escritora, mujer y docente. En todas las investigaciones que he realizado a lo largo de la república he valorado mucho el sentido de pertenencia e identidad que los pueblos desarrollan a partir de la importancia que se le da a los principios creadores de buenas voluntades.

Recientemente mi querida Susana Ochoa exponía en su vídeo columna como es que la falta de oportunidades y la deficiencia de la educación volvía vulnerable a la juventud que desesperadamente buscaba en el narcotráfico una alternativa para obtener privilegios.

En todo el país es sabido que la educación y la cultura son cosas que quedan en el olvido y los presupuestos prácticamente son migajas comparados a lo que en otras dependencias se manejan. En Tlajomulco muchos talleristas y artistas fueron despedidos de sus actividades asegurando que debido a la pandemia no existía el recurso para continuar apoyandolos, lo mismo sucede con muchos artistas a lo largo del estado que pese a que se promovió un programa de apoyo fueron contadas las personas que recibieron tal cosa.

Hace mucho tiempo que cuestionamos la credibilidad de la importancia y seriedad que se brinda a uno de los sectores más importantes de una población, pues un pueblo educado y que conoce los principios de la cultura difícilmente puede ser sometido y engañado, pero en jalisco y en especial en Tlajomulco hemos descubierto que la cultura es únicamente un método publicitario para que quienes han estado a cargo de esas dependencias, brinquen a otros cargos dejando en el olvido los proyectos que se comprometieron a generar identidad y tradición en Tlajomulco.

Les confieso que en mis estadías en el sur de México aprendí de la rebeldía de los pueblos contra los gobiernos corruptos porque el amor a su cultura y tradición es tan importante que la dignidad siempre estará del lado de las personas y no de la corrupción (Los políticos se van, la cultura prevalece). Mientras que en Tlajomulco ha comenzado el desfile de hipocresía y cinismo por un posicionamiento político. Basta mirar la tremenda egolatría con la que los políticos hablan maravillas de sí mismos y se conmiseran con ataques los unos a los otros, dentro incluso de los mismos partidos que militan y que en la necesidad de protagonizar hacen que el discurso solo gire en ellos y nunca del lado de las personas.

La cultura y la educación son para mí la base mas significativa de un pueblo, por esa razón me solidarizo con todos aquellos artistas y talleristas que en su talento educaron a niños y adultos y hoy padecen una crisis siniestra.

Sin las personas nunca más deben tomarse los espacios públicos, nunca más debe existir la seguridad y los privilegios de unos cuantos que han abusado de las influencias dejando fuera a aquellos que por la cultura, la educación, el arte, el comercio, la artesanía etc. Son los que sostienen a Tlajomulco.

¡La dignidad de todos debe aferrarse a nuestra gente nunca más aquellos que han traicionado a nuestro pueblo!

Chicuarotes olvidados

Hace 70 años el cineasta Luis Buñuel retrató en su película “Los Olvidados” la realidad que padecía un amplio sector de la sociedad mexicana: pobreza, falta de oportunidades, violencia intrafamiliar, promiscuidad, ausencia de valores, hacinamiento, lo cual orilla a los jóvenes a la delincuencia debido a la falta de un futuro basado en la educación, pero sobre todo sin apoyo y orientación de la familia.

Recientemente se estrenaron dos películas en la plataforma Netflix que abordan el mismo tema y que obligan a la reflexión “Ya no estoy aquí” y “Chicuarotes”, donde los protagonistas padecen las mismas circunstancias de vida que retrató Buñuel.

Y los números son contundentes, según lo muestra el Inegi, en la actualidad la permanencia en la escuela es el principal reto que viven los adolescentes en el ámbito educativo. En México, 3 de cada 10 adolescentes de 15 a 17 años se encuentran fuera de la escuela; principalmente para ayudar a sus familias. Esto sucede más a menudo en los hogares con menos recursos. Sólo 4 de cada 10 adolescentes en situación de pobreza extrema continúan estudiando después de la secundaria.

Adicionalmente, dos problemas que afectan particularmente a este grupo de edad son el embarazo adolescente y el matrimonio temprano. En el país, 77 de cada 1,000 adolescentes son madres; en 48% de los casos, ese embarazo no fue planeado. Al mismo tiempo, en 2014, 1 de cada 10 adolescentes de entre 15 y 17 años se encontraba casada o mantenía informalmente una unión de pareja, situaciones que pueden afectar negativamente su permanencia en la escuela.

Por otra parte, la organización internacional “Save the Children” en su informe de 2019 da a conocer que se estima que seis de cada 10 niñas, niños o adolescentes mexicanos afrontan en sus hogares métodos de crianza vinculados con algún tipo de violencia física o verbal que causan daños de autoestima o lesiones físicas irreversibles.

La situación que padecen los cerca de 40 millones de niños y adolescentes en México es una de las deudas históricas que tenemos como país, aunado a que por estas circunstancias son caldo de cultivo para el crimen organizado, ya que se estima que alrededor de 30 mil menores de edad “trabajan” para ellos.

Tres generaciones de mexicanos han pasado desde el filme de Buñuel, donde el futuro nos alcanzó y en nada fuimos capaces de revertir las condiciones de “Los Olvidados”, al contrario, parece que nos empeñamos en conservarlas ante la omisión de sociedad y gobierno; la pobreza y las condiciones adversas de los niños y adolescente nos matan la esperanza de un mejor país sin que se vislumbren soluciones a corto, mediano y largo plazo.

La elección de hace poco más de dos años

Quirino Velázquez

(la rebelión de las masas y de las elites)

El pasado 1° de Julio se cumplieron dos años de que se llevó a cabo unos de los comicios más importante de la historia de México. Esa elección federal por su resultados y trascendencia en la vida política del país obliga, una vez más, a la reflexión.

De entrada, la lectura de los números en esos comicios nos dice que fue una arrasadora decisión de las masas. La observación de los hechos también nos supone que fue una intrincada trama de las élites.

Con ese preámbulo, les cuento que he escuchado, aunque no me consta, que el ahora presidente constitucional fue un militante priista que, en ese partido, no le reconocían el perfil suficiente para obtener algo. Por ello, también se dice, que lo llevó al abandono y a la búsqueda de su destino contra el PRI.

Por otra parte, he leído por ahí, que los grandes capitalistas mexicanos e internacionales ya estaban cansados de la corrupta gobernanza priista y decepcionados de, la igualmente corrupta, ingobernanza panista. No dudo ni lo uno ni lo otro. Pero, además, pudieron haberse puesto incomodos (encambronados) con que, tanto el tricolor (PRI) como el blanquiazul (PAN), ya no les pedían su bendición, sólo su opinión, para la postulación de sus candidatos presidenciales, como sucedía antaño.

Así, parece que, en aquella elección federal se encontraron los descontentos de todos. El resto es historia bien sabida. Andrés Manuel López Obrador fue el candidato triunfador, estuvo bien apoyado, arrasó con más votos que todos sus adversarios juntos y fue el primer presidente electo por la mayoría absoluta después de 24 años.

Hablando de los números de la histórica elección. Ellos confirman la presencia de un electorado que ya no pudo creer en los partidos tradicionales (PRI, PAN, PRD). Que ese electorado se instaló en la convicción de que son organizaciones desleales, mentirosas, ambiciosas, onerosas, deshonestas, tramposas, convenencieras, indolentes e innecesarias. Que ellos son los culpables de la perturbación del quehacer público y de la contaminación del ejercicio político. Ese voto de reproche fue lo que parece ser (en aquella elección) la rebelión de las masas.

Pero, por otra parte, he escuchado que la gran aristocracia empresarial (nacional y transnacional) vio el perfil de una opción viable y “cachó” al infatigable Andrés Manuel López Obrador. No sé si lo entrenó. No sé si lo capacitó. No sé si lo financió. No sé si lo dirigió. No sé si lo inventó. Lo cierto es que, de ser así, estaríamos en presencia de lo que parece ser (en aquella elección) la rebelión de las élites.

No estoy en contra de las rebeliones por sí mismas. Muchas han sido las que ponen orden en un mundo enredado. Algunas, promovidas por las élites, como la francesa, la estadounidense y la mexicana. Otras, impulsadas por las masas, como la rusa y la china. En todas, el motor fue el dinero. En las de masas, la insuficiencia de los salarios y la inclemencia de los precios. En las de élites, la insuficiencia de los réditos y la inclemencia de los impuestos.

Pero es necesario que los triunfadores de esos singulares comicios sepan lo que aconteció y cómo se generó. Les sería provechoso encontrar y revisar su “caja negra” porque no es seguro que cuenten con una cabal explicación de las razones de su avasallador éxito, que les permitiera capitalizarlo y preservarlo para el porvenir.

Se trató de un triunfo cuyos números lo hacen indiscutible. Pero ¿cuántos de ese acopio votaron a favor de ellos o cuántos votaron en contra de los otros? ¿Cuáles son los sufragios reales que la hacen una victoria propia y cuáles son los que la hacen una victoria prestada? De ello dependerán los tiempos de la tolerancia y de la paciencia que les brinde la ciudadanía.

Y es que la democracia es impaciente y es intolerante. Y es mayor su impaciencia y su intolerancia mientras mejor esté instalada la democracia. El ciudadano solamente tiene un látigo de castigo o de venganza y se llama boleta electoral. Y el ciudadano mexicano ya aprendió a usar ese fuete y a pegar duro con él.

En ese sentido, yo creo que los vencedores de la elección federal de aquel primero de julio del 2018 deberían ser muy humildes, porque los éxitos de su gobierno no se alcanzan con la pura Presidencia ni con el puro Congreso ni con el puro sexenio. La inseguridad, la corrupción, el “mini” o nulo desarrollo, la pobreza y la desigualdad no se destruyen con una ley, aunque la apruebe 90% de los legisladores ni se remiten en un solo sexenio, aunque dure seis años.

No vaya a ser que los que votaron en contra de los otros den por cancelado su bono, porque ya se fueron aquellos (PRIANISTAS) y no esperan más de los morenos. Y que el 54% se convierta en 27% en un solo día, en ese indescifrable día de la jornada electoral.

Por otra parte, según eruditos de la materia, en aquella elección federal de hace poco más de dos años, el péndulo del partidismo se movió debido a siete causas. Primera, que se gestó un deseo ciudadano creciente de participación política sin la participación partidista tradicional (PRI, PAN, PRD). Segunda, que cada vez resultan menos atractivas, para el ciudadano común, las postulaciones electorales de los partidos tradicionales (ya los mencioné). Tercera, que las próximas elecciones no las ganarán partidos sino candidatos. Cuarta, que la verdadera contienda política mexicana ya no es tanto una contienda de partidos sino una contienda de fuerzas. Quinta, que las organizaciones pequeñas participan en condiciones más cómodas que los grandes partidos. Sexta, que la disciplina, como base de la cohesión partidista, están de “capa caída” pero el liderazgo partidista puede resurgir. Y séptima, que aun con todo lo anterior ya no parece muy atractivo el apetito por gobernar sin militancia.

Además, yo creo que los partidos derrotados de la elección referida tendrán que reconocer que la ciudadanía estaba harta de ellos. Que sus ostentaciones fueron humillantes, que sus raterías fueron imperdonables, que sus soberbias fueron intolerables, que sus frivolidades fueron intragables y que sus ineptitudes fueron irreparables. Esto lo pagaron, también, los candidatos (en aquella elección) decentes y honorables, quienes recibieron la tunda propinada a sus organizaciones. Cierto que hay funcionarios que no medran y que no yerran, pero una boleta electoral es muy pobre instrumento para distinguir a unos de otros.

Opino, que los partidos y los sistemas derrotados deberán comenzar por aceptar la dolorosa realidad de que el voto que los tiró del poder no fue un voto ni injusto ni inmerecido. Sembraron y cosecharon. Sin la madurez para digerir eso, no tendrán futuro alguno en el 2021.

Al respecto, aplica la frase del político británico, primer ministro entre 1916 y 1922, durante la última etapa de la Primera Guerra Mundial y los primeros años de la posguerra David Lloyd George: “Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel”.

PD. En el resultado de una encuesta elaborada por Consulta Mitofsky y publicada en el Periódico El Economista, el Gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, obtuvo calificación sobresaliente (uno de los 10 mejores gobernadores) en el mes de junio. En hora buena!

PD.2 A la fecha que entregué la presente colaboración (09 de junio) ya había concluido la visita oficial a los Estados Unidos del presidente AMLO y según la crónica de la prensa nacional e internacional fue exitosa a pesar de muchos malos augurios En hora buena!      

El negocio detrás de las buenas acciones.

Fabiola Serratos

“Hay almas esclavizadas que agradecen sus cadenas”
Como cada semana hago un salto a los grupos municipales donde pueden verse con mucha claridad los escenarios de Tlajomulco. Hemos podido ver a muchos perfiles destapar sus intenciones, que aunque siempre fueron predecibles, las redes se convierten en una sátira donde nuestra política parece más una comedia que verdadera construcción social.
Muchos de los perfiles que continúan figurando desde que yo era una adolescente seguirán buscando su participación dentro de la política municipal. El problema quizá no sea que los mismos personajes sean los que participen en el liderazgo de la política, sino que hayan encontrado en ésta los privilegios de toda la familia e incluso parezca un negocio hereditario (quizá ignorábamos que vivíamos en monarquía ¡Avísennos!).
Si uno ve con claridad y presta atención hay establecimientos donde existen lonas publicitarias de campañas pasadas con los mismos rostros, un consejo ambiental para estos políticos sería solo ir a cambiar las fechas y los colores de su publicidad necia, que como ellos permanecen con los años colgados de los ciudadanos.
Decía Nietzsche que los principios comenzaban a hacer terribles cuando se negociaba con ellos, para serles honesta jamás en todos mis años aquí he visto algún tipo de debate o informe que verdaderamente refiera a la construcción de un municipio, la política aquí consiste en vender una imagen de Mesías, líder, héroe y empapar las redes con principios bondadosos que suelen atrapar a las personas menos favorecidas o con menos conocimiento de lo que forma a estos políticos.
Las vidas y los sacrificios falsos obligan a muchos ciudadanos a generar un voto comprometido y agradecido por recibir a cambio despensas o incluso por haber recibido las atenciones que se supone son el trabajo de un ayuntamiento (porque resulta que es muy necesario agradecer el trabajo de forma pública o tener una relación para que las peticiones se atiendan de manera pronta). En estas últimas semanas los vividores del erario han comenzado a trabajar sus perfiles de buenos ciudadanos y también el de mártires. Recordemos que es la forma en la que muchos consiguieron sus empleos y en la que ingenuamente también les hemos comprado ese discurso.
Sin hacer mención de las vidas personales pero si de la ausencia de las virtudes que ahora presumen con cinismo y doble moral, cabe recordar y no olvidar que muchos de esos perfiles fueron también dueños de negocios ilícitos donde la prostitución y las drogas fueron de fácil acceso para menores de edad al valerse de los permisos y las influencias que consiguieron desde sus cargos, ahora andan por ahí anunciándose como deidades desvergonzadas llamando política al circo que cada tres años realizan.

Los antiguos griegos recalcaban la importancia de educar con virtudes y filosofía a todos aquellos que algún día representarían a la ciudadanía, en Tlajomulco resulta que cualquiera que rebuzne y llame la atención puede hacerse regidor o candidato (el chiste es jalar gente). Aunque no todos los perfiles que manejan el municipio son malos y quizá sea por esos pocos que entienden la importancia de gobernar que no se cae en pedazos nuestro entorno, personalmente les confieso que de todo cabildo solo siento que una voz femenina representa mis ideales.
Es sencillo darse cuenta que tan falsas son las redes sociales de los viejos políticos y sus virtudes ficticias. Las vidas y principios de los eternos protagonistas son una versión vulgar de Peña y La Gaviota haciendo un matrimonio negociado y mostrando familias inmensamente felices que por temor a perder sus privilegios se creen sus propios engaños. Después de todo una historia bien vendida es una historia bien comprada y muchos votos ganados.
No es que hoy me sienta mas valiente que en otras columnas, es que hay personajes que lejos de inspirar respeto solo necesitan el copete de Peña para recordarnos que la vieja escuela de la política ya no engaña.
Estas elecciones sin duda vendrán a ser revolucionarias y quizá hasta violentas, mientras muchos dinosaurios se aferran a no ceder participación a nuevos rostros, los jóvenes han creado colectivos sociales que tienen más credibilidad y accesibilidad. Pues sí destacaran por hacer una buena política y no por la infinidad de fotografías e historias vendiendo una falsa imagen sería mas sencillo contar con sinceridad con las personas y no engañándolas con promesas o comprometiendo su voto.
¡Es hora de romper con el autoritarismo! De guardar lo viejo que nada de trascendencia ha traído.

Machos demócratas

Alfonso García Sevilla

La crisis sanitaria que enfrentamos en el país no es la única que padecemos, esta se suma a muchas otras que durante décadas hemos vivido, como la inseguridad, el crimen organizado, la discriminación, la pobreza y en el caso específico del tema de hoy, la violencia contra la mujer en todas sus formas y expresiones que se ha vuelto un mal endémico al mexicano.
Me llama la atención el caso del presidente municipal de Zapotlanejo, Jalisco, Héctor Álvarez, quien en un periodo de seis meses ha sido acusado por violencia en contra de mujeres, en un caso por haber agredido físicamente, en una riña callejera a su vecina, cuya evidencia en vídeo se hizo viral en redes sociales y medios masivos, y recientemente por una regidora del PRI, que en plena sesión del ayuntamiento que preside, al señalar los magros resultados en materia de seguridad pública, fue agredida verbalmente apuntándole con el dedo y diciéndole que no olvidara que ella representa a una minoría y que él representa a cuatro veces más; después dio la orden de cortar la transmisión en vivo de la plenaria.
No ha habido hasta hoy sanción al primer edil de Zapotlanejo, al contrario, la dirigencia de su actual partido, Movimiento Ciudadano solo ha declarado que buscarán “Sensibilizarlo” a través de un curso…mismo que no ha tomado, y que dudo mucho que llegue a tomar, que honestamente refleja el nivel de preocupación y de ocupación, genera en el actual gobierno la lucha contra la violencia en contra de las mujeres.
Basta recordar que en Jalisco se dio la desaparición del Instituto de las Mujeres y en su lugar fue creada una secretaría de Igualdad Sustantiva, misma que en la práctica no ha dado solución al terrible problema que padecen las féminas en el estado, hasta el 01 de mayo se habían registrado 75 feminicidios y un incremento del 37% comparado con el mismo periodo del 2019, al recibirse 5,279 denuncias telefónicas, equivalentes a 44 diarias contra las 3,863 del año pasado.
Resulta evidente que el actual gobierno estatal ha fallado en las estrategias para combatir, sancionar y prevenir la violencia contra las mujeres, si no es capaz de poner el ejemplo contra los políticos que la ejercen, manda un mensaje de impunidad que contribuye más a su propagación que a su control, dejando a su suerte a las mujeres ante el crecimiento exponencial en las cifras.

Poquita fe

Quirino Velázquez

Dada las terribles secuelas de pandemia que vivimos, es muy oportuno que, en nuestros días, valoremos la medida exacta o, por lo menos, la probable, de nuestras vicisitudes. Es grave que nuestra sociedad padezca tantos problemas, de magnitud tan profunda y, lo que es peor, de manera simultánea (crisis de salud, crisis económica, crisis de seguridad, crisis política, crisis social, etc.). Pero, más grave que ello es la sensación muy generalizada de que todo está mal, muy mal.

Allí reside, hoy en día, el peligro de que las dificultades virtuales, por ese sortilegio, se puedan volver reales. De que esos enigmas imaginarios, por magia, se vuelvan adversidad. Haciendo a un lado a los ilusos, cuyo drama es que siempre sienten que estamos muy lejos del paraíso, y descartando a los paranoicos, cuya tragedia es que siempre sienten que estamos muy cerca del infierno tomemos al segmento de hombres sensatos, mesurados y maduros que, en política, se atienen a las ideas concretas y a los hechos reales sin creer ni en la “luz perpetua” ni en “el fuego eterno.

En estos, lamentablemente, ha ido arraigando una riesgosa premonición de debacle y de decadencia. No como exclusivo factor de oposición política, es decir, que va mal el gobierno o que lo que va mal es por culpa del gobierno o de un partido gobernante, sino que van mal todos, incluyendo al gobierno.

Hay una sensación generalizada de orfandad social. De que la mexicana es una sociedad desprotegida que no tiene a quien recurrir ni como ciudadano, ni como elector, ni como empresario, ni como deudor, ni como contribuyente, ni como víctima del delito, ni como trabajador, ni como demandante de justicia, ni como estudiante, ni como ama de casa, ni como enfermo, ni como consumidor, ni como espectador, ni como productor, ni como nada.

Todo ello porque, en esta crisis, siente que el gobierno federal (bueno de los tres niveles para que no se enojen) es ineficiente y parcial. Porque sus legisladores responden sólo a sus partidos y no a sus electores. Porque su sistema de justicia es lento, intrincado y deshumanizado. Porque la administración pública es fábrica de nuevos ricos y de viejos ricos más ricos. Porque su sistema de seguridad es perverso y podrido. Porque el derecho a la salud no existe. Porque la corrupción no se acaba. Porque la educación es anacrónica. Porque los sindicatos no defienden y los patrones no cumplen, porque los trabajadores no desquitan. Porque la economía está por los suelos. Porque la gente está sin lana y lo que es peor casi sin Fe.  Y porque… para que le sigo. Donde vuelven las guerras santas. Donde reside la génesis de las angustias de muchos y de las pocas ilusiones de otros. Si fuera consecuente hablaríamos de los que creen hasta en la catástrofe estelar donde sienten que, cada día, está más cerca el juicio final o que el meteoro ya está cerca de la tierra.

Es urgente reaccionar en la justa medida de los graves acontecimientos, pero, también, en su atinada dirección, a efecto de lograr lo que solo se logra unidos, aunque eso no significa asociados ni complicados.

Así, les cuento algo que un gran amigo (quien fuera mi maestro en política) me dijo (a ver cómo me va…ya vieron cómo me fue la última vez que conté algo que me dijeron) que en los llamados Primeros Cien Días del presidente estadunidense Franklin Delano Roosevelt (único en ganar cuatro elecciones presidenciales en ese país), la nación norteamericana recuperó su propia Fe. No resolvió sus problemas, claro está. Algunas leyes habrían de ser impugnadas de inconstitucionales ante la Corte. Y habrían de pasar muchos problemas cotidianos, incluyendo una gran guerra mundial, antes de logros económicos y políticos. Pero, en esos primeros días, supieron lo que eran, lo que representaban o, por lo menos, lo que creían, que en ocasiones es lo más. Ese fue el principio esencial de su recuperación. Sin esa Fe no hay nación grande. No hay decadencia que no provenga, antes que nada, de nuestro ánimo.

Aquí en México, a dos años del triunfo electoral y a un año siete meses de inicio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, le gente ve al gobierno federal (bueno de los tres niveles para que no se enojen) como dice el título de la famosa canción, del compositor puertorriqueño Félix Roberto Manuel Rodríguez Capó (Bobby Capó), con: Poquita Fe. Y por el contenido de su letra no la debería cantar el presidente AMLO:

Yo sé que siempre dudas de mi amor
Y no te culpo
Y sé que no has logrado hacer de mi querer
Lo que tu amor soñó

Yo sé que fue muy grande la ilusión
Que en mí tú te forjaste

Para luego encontrar desconfianza
Y frialdad en mi querer…

PD. Sólo para aclararlo de nuevo, no soy miembro (afiliado) de ningún partido político (afortunadamente me libre del último QEPD). Así, sin militancia partidaria, sin amores ni rencores contra nadie y cómo un simple mortal escribo mis modestas colaboraciones para La Verdad.    

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