Muchos llamados, pocos los escogidos

people reacting to the question by raising their index finger together as teamwork

Quirino Velázquez

El reloj político, como cualquier reloj, avanza sin retroceso. El tiempo nunca se detiene ni se retrasa ni se anticipa. Funciona a plenitud y con absoluta autonomía. No requiere de nuestra concurrencia, ni precisa de mantenimiento, ni exige combustible. No se descompone, ni se desgasta, ni perece. Es infalible y es eterno. El tiempo es, por excelencia, el sistema perfecto

Pero, además, el tiempo nunca es neutral. Siempre corre a favor o en contra. Y, por esencia, es integrador a plenitud. Todo lo que sucede se da dentro de él. Todos vivimos en el tiempo. Todo nos acontece dentro del tiempo. Solamente los muertos no viven en el tiempo. Ellos viven en el recuerdo. En aquel lugar que está fuera del tiempo y más allá de él.

Así, en este tiempo cuando empiezan las preguntas y respuestas en política, me atrevo a anticipar algo. Aunque, a decir verdad, me queda en claro que el oficio de profeta político hoy está muy desprestigiado. Pero todos tenemos derecho a las adivinanzas, mientras éstas no sean meras charlataneadas.

Lo primero, es que la parábola bíblica Muchos los llamados y pocos los escogidos”(Mateo 22.14) aplica perfectamente no sólo en la religión sino en casi todo lo de la vida. En el reparto de las virtudes, de la fortuna, de la sabiduría, de la riqueza, del poder, del prestigio y desde luego en la política.

Esto viene al caso ahora que estamos en tiempos que nos encaminan a la elección de 2021. Son muchos los que se sienten llamados, pero serán muy pocos los invitados. En una boleta electorales caben menos personas que en un elevador. Sin embargo, vemos como empiezan a surgir (“como zacatal en tiempo de aguas”) en todos los partidos políticos “suspirantes” a los cargos que se disputaran en la elección del 2021. Y entonces surge la interrogante, si es tan reducido el festín, ¿por qué la fila de aspirantes es tan larga?

En primer lugar, tratemos de aceptar que algunos se forman en ella por idealismo. Porque quieren mejorar su entorno y porque creen que ellos son los indicados. Nunca debemos renunciar a la utopía de que en política sí hay patriotas. Un segundo motivo sería el “aspiracionismo” o la ambición. Recibir honores, acumular poder, ser importante, aunque no ser útil. La tercera motivación sería el cinismo. Contender no para ganar, sino para sacar raja. La cuarta sería el pendejismo. Sin más ni mejores palabras.

Para esta nota podríamos dejar a un lado al primero y al último. El idealista y el pendejo no requieren de nuestra atención. El primero recibe nuestra admiración y el último recibe nuestra compasión. En la tradición política, el primero quiere y puede. El otro también quiere, pero no puede.       

Ahora, ya nos quedamos tan sólo con el ambicioso y con el cínico. El cínico sabe que no ganará (la interna), pero eso no es lo que le importa. Él sabe lo que podrá ganar con su derrota. Medrará con la fama y con el dinero. Crecerá su posición para lograr otros espacios, aunque menores, y crecerá su bolsillo con lo que saque de la bolsa promotora.

Al ambicioso le interesa el beneficio personal que le puede acarrear la victoria (preelectoral). Nada más, pero nada menos. Pero, deben tener cuidado. Para ser un buen candidato se requiere ser un buen político. La política es un ejercicio de humanos y no exclusivamente de codiciosos.

En ese sentido, creo que las elecciones internas de los partidos para el proceso electoral local 2020-2021 serán muy atípicas. Por ejemplo: en el caso de Tlajomulco para la presidencia municipal, hay un partido donde el que quiera ser candidato necesitará de muchos votos (aunque sea por encuesta). En otro partido, el elegido requerirá de un solo voto. Hay otro partido donde aún no se sabe qué se requerirá. Y, por último, hay un partido donde el elegido ya no requiere de nada. Ustedes bien saben a qué partidos me refiero…

Pero, típica o atípica que sea la elección interna de los partidos, los que quieran ser candidatos requirieran de tres cosas fundamentales: tener grupo, tener voz y tener tema. Cuando se tiene todo ello se puede practicar la política y se puede ser político. Pero, cuando se carece de alguno de ellos, sobreviene el remedo de un político.

Primero, veamos al que tiene dos de esos atributos, pero carece de alguno de ellos. El que tiene grupo y voz, pero no tiene tema es un “grillo”, pero no es un político. No está comprometido con ningún asunto y no quiere estarlo. Es aquel que acepta cualquier chamba, que tiene la mente dispersa y que tiene un vocabulario bofo.

El que tiene grupo y tema, pero no tiene voz puede ser un asesor, pero no un político. Puede ser el consejero de los políticos, pero no el realizador de sus propias ideas. Tiene que utilizar la voz o la acción de los demás para que sus ideas trasciendan.

El que tiene voz y tema, pero no tiene grupo político, puede ser un analista o un conferencista que cuenta con información y con espacios, pero que nadie lo seguiría a ningún lado ni votaría por él. No sería un verdadero político.

Ahora veamos al que tiene sólo uno de esos atributos, pero carece de dos de ellos. El que tiene grupo, pero no tiene ni voz ni tema es un “cuate” o un “brodie”, pero no un político. Y si tiene muchos “cuates” o “brodies” y ellos son importantes, entonces puede llamarse hasta publirrelacionista o “megaconectado, pero no político.

El que tiene tema, pero no tiene ni grupo ni voz, es un catedrático. Expresa su conocimiento y, si se le reconoce como experto, lo considerarán como un “gurú”, pero no como un político. Nadie lo escuchará fuera de su aula ni tendrá una legión de seguidores. 

Y el que tiene voz, pero no tiene ni tema ni grupo no es un político sino tan solo es un imbécil. De estos últimos abundan. 

Finalmente, peores han sido aquellos desorientados que han querido ser políticos sin contar con ninguno de los tres atributos y han tenido que ir a rescatar sus fracasos a los abismos de la frustración. También súper abundan.

Más allá de los anterior, lo que, si es cierto, es que aplica en política lo que Jesús nos dice en el conocido versículo bíblico Mateo 22:14: Muchos los llamados y pocos los escogidos”.

PD. Parece que por fin el indescifrable” partido Morena tendrá dirigencia nacional legitima, hoy, día 10 de octubre se darán a conocer los resultados definitivos de la encuesta organizada por el INE para ese efecto. Con los nuevos dirigentes las cosas tomaran otro color al interior (y exterior) de ese partido. Yo sigo pensando (así lo dicen las encuestas) que ganará el diputado Mario Delgado. ¡Hagan sus apuestas! 

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