“Cuando la solidaridad, fraternidad y organización une a los pobres, se vuelve un poder indestructible para los gobiernos”

Iniciamos y cerramos la semana con una ola de calor intensa y un bombardeo publicitario de líderes cínicos que se aferran al hueso y a los mismos escenarios. El egocentrismo de hacer notar su nombre e imagen , se observa hasta en lo que deberían ser nobles causas, aquel acto soez de pedir a sus beneficiados poner su nombre y el logotipo de sus AC, solo por conseguir un poco de popularidad.

¿Qué tan desesperado debe sentirse un político, para pedir le den las gracias públicamente y con esto darse a notar?

El asunto lo he tratado anteriormente, para serles honesta me divierto con el sarcasmo de hablar de la desesperación de los acarreadores que se conforman con migajas dentro del ayuntamiento, y no porque el trabajo sea indigno, sino que la aspiración únicamente radica en conservar privilegios, aunque estos atenten contra los menos favorecidos.

Pero tal y cómo se los mencioné anteriormente de la crítica viene la reflexión y posteriormente la acción, si hemos visualizado un montón de irregularidades y corrupción a lo largo de estos últimos dos años, no basta solo con saberlo, sino formarnos para saber enfrentar la realidad que no deseamos volver a repetir.

Hace días recordaba mis años de universitaria, mientras rescatábamos casillas, defendíamos el voto y recorríamos las calles con carteles de libertad, independencia y justicia. Se me erizó la piel recordando que esos movimientos al inicio organizados y unidos por miles de estudiantes, fueron de influencia para quitar del poder al que en ese momento era el partido político más mezquino. Sin embargo, no solo se trata de la lucha contra los partidos políticos, que encontraron una cómoda forma de vivir, sino de analizar los personajes contra los que se sigue luchando.

“No existe un sistema sin personas que lo ejerzan y personas que lo sigan.”
Vemos en los partidos supuestas buenas intenciones pero que son protagonizadas por personas que vienen de los partidos contra los que luchamos, y les recuerdo que aquella lucha fue para al menos tener un poco de libertad de pensamiento e igualdad en el desequilibrio social del cual padecemos todos.

En Tlajomulco además de la violencia que se vive también encontramos diversidad cultural de la que, si bien debemos sentirnos orgullosos, también debemos analizar las condiciones de las que no podemos sentir el más mínimo agrado y tampoco ignorar los actos de corrupción.

El mejorar las condiciones depende tanto de nosotros y de la conciencia de aquellos que anteponen sus privilegios, intereses y parentescos. Llega a ser deprimente que sea más importante para algunos individuos su interés, que las necesidades del municipio. Imaginen ustedes continuar votando, apoyando e impulsando a políticos bajo la idea de lo afectivo (la amistad o la familiaridad), si mi amigo hiciera un pésima función tengo más compromiso con la sociedad de hacérselo saber, que de promover su pésimo trabajo solo porque de eso dependiera mi comodidad.

El asunto es que los grandes partidos son duraderos porque los intereses, las condiciones y el acarreo continúa siendo parte de la política actual, esa que sirvió a partidos como el viejo PRI y basta tan solo con ver figurar a personajes provenientes de aquella escuela que ahora desean protagonizar candidaturas de izquierda.

Es absurdo pensar que el partido es la causa de la corrupción, al final la corrupción la crean las personas, y esas corren de un lado a otro, sin importar la ideología del partido, solo se busca garantizar -la chamba- y aunque algunos dicen “que no es importante el partido sino la oportunidad de apoyar” existimos algunas personas que asumimos que esa frase es la clara advertencia de “No importa donde esté sino lo que voy a obtener” si desde el inicio un personaje no tiene claras sus intenciones y filosofía política tengan por seguro que lo veremos eternamente de un partido a otro.

Ahora dan inicio los juegos de desacreditación, de buenas intenciones y discursos extensos que reflejan la hipocresía.
Usted elija sin creer porque no es religión, elija con conciencia, coherencia y en unión,
¡seamos revolucionarios!

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