Voces que no tienen precio.

“Nada más violento para un gobierno que un pueblo que alza la voz”

Fabiola Serratos

Después de varias semanas de ausencia en las letras, nuevamente comparto para ustedes reflexiones que surgen de conversaciones y visitas que realizo a lo largo de Tlajomulco. Tengo varios días ya eligiendo los temas adecuados y es que en las últimas semanas muchas han sido las cosas de las cuales podemos hacer una crítica. Las personas se encuentra hastiadas, se acabaron los tiempos de silencio y de aguante, hay dignidades que no tienen precio y hay luchas sociales que no las detienen ofertas laborales o compadrazgos.
Mientras Tlajomulco se hunde en la violencia donde en el último mes no ha pasado un solo día sin que las noticias locales y los grupos de seguridad no confirmen algún tipo de homicidio.

Nuestros representantes dentro del gobierno, continúan haciendo campañas plantando arbolitos, repartiendo despensas o en comedores comunitarios. No terminan de comprender que hacer figurar sus A.C. Y movimientos altruistas no ha garantizado, ni mejorado las condiciones que como responsabilidad tienen, las calles de todo Tlajomulco están decoradas con baches, la falta de alumbrado ha creado escenarios perfectos para la delincuencia, la mayoría de los habitantes han normalizado la violencia y otros más han decidido tomar justicia por su cuenta linchando delincuentes.
La responsabilidad del verdadero trabajo político de nuestros representantes está ausente, vacía y carente de lo que verdaderamente compete el trabajo de gobierno y esto es fácil de asimilar porque estamos a un par de meses de iniciar precampañas y es mas sencillo hacerse publicidad como activistas que como políticos.
Los coordinadores y jefes de zona cargan con la responsabilidad de justificar las soluciones que desde el cabildo quedan congeladas, las iniciativas no pasan de los escritorios o las transmisiones en vivo de algunos regidores. Aunque tengo que recalcar QUE NO TODOS (para evitar herir susceptibilidades) en cargos de decisiones son pocos los representantes que salen a las calles a escuchar y dar soluciones a las comunidades que prometieron representar. Pues algunos custodiados o rodeados de asistentes evaden conversaciones con los ciudadanos.
Los pretextos más comunes.
“Aun no entrega la constructora”
“No hay suficientes elementos de seguridad”
“Estamos viendo el problema”
Entre muchos más.
Se ha vuelto común el ignorar a los ciudadanos, que hasta no unirse y alzar la voz se le da la seriedad a sus problemas que pasan de una dependencia a otra entre excusas.
A aquellos servidores públicos que se toman en serio su trabajo como tal y buscan el dar prontas respuestas agradecemos y entendemos la lucha que enfrentan dentro de un ayuntamiento de pretextos, sin embargo aquellos que continúan desde hace casi 3 años haciendo campaña que los posicione a un mejor cargo, aquellos trepadores y arribistas que viven de su cinismo y las mentiras que predican, les recordamos que en pleno 2020 hay personas que no se deslumbran con engaños y tampoco consideran el volver a ser representados por personas como ustedes.
Es cierto que para que un municipio mejore la calidad de vida de sus habitantes debe existir un trabajo en conjunto, pero también sabemos que después de varias administraciones, muchos trabajaron más por llenarse los bolsillos que por mejorar la vida y el entorno de los habitantes de Tlajomulco. La responsabilidad más grande la tenemos nosotros como ciudadanos pues seremos nosotros con nuestra elección quienes vuelvan a condenarse o aspirar a ser representados por personas que realmente comprendan que hacer campañas eternas no es trabajar por Tlajomulco.

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