Alfonso García Sevilla

Se llegó, se rebasó y continuamos padeciendo el escenario catastrófico que Hugo López Gatell, subsecretario de salud federal, predijo acerca de la pandemia del Covid-19: 65 mil muertos, exhibiendo un endeble andamiaje para prevenir esta tragedia, más cuando el propio funcionario tan solo consideraba que el número de víctimas sería, según lo dio a conocer el 27 de febrero, sería de “12,500 personas que podrían perder la vida con un intervalo tan de amplio como justamente el límite de 6,000, que podría llegar hasta cerca de 25,000 o 30,000”.

Gatell ha fracasado rotundamente, y para muestra varios botones:
Decretó el fin de la jornada de sana distancia, cuatro semanas después, se duplicó el número de defunciones, en una curva que hasta hoy no se aplana; estableció una vocería caracterizada por la incongruencia, no generó contenidos ni mensajes de utilidad que permitieran movilizar a la población y a las autoridades de manera efectiva a favor de la salud; nunca estableció una coordinación tendiente a la cooperación con gobernadores en pro de la salud de los mexicanos y se prestó —como denunció el gobernador de Jalisco— al manejo político del semáforo epidemiológico; fracasó su “modelo centinela” porque aseguró que serviría para contabilizar los casos de contagio grave, pero el Registro Nacional de Población y el exceso de mortalidad dan constancia de que sus números no cuadran; además de negarse a promover el uso de cubrebocas, práctica que ha comprobado reducir el contagio. Peor aún, al comienzo de la crisis aseguró que México había aprendido de los errores cometidos por otros países y que aquí nunca pasaría lo mismo, cuando la tragedia es muy grande.

Pero sin duda, son los 65 mil 241 muertos por Covid la evidencia más contundente del fracaso de la 4T en el manejo de la pandemia y de Hugo López Gatell como responsable del barco. Los hechos nos exhiben a un funcionario incapaz de establecer estrategias congruentes a la realidad del país, incapaz de dejar el ego de lado y coordinarse con gobernadores, ausente de sensibilidad y sin capacidad de reacción ante los desbordados números que se dice, podrían superar los 100 mil muertos en este año, sin que tengamos cambios radicales e inteligentes en el manejo de esta crisis sanitaria, ni en el encargado de hacerle frente.
Mi resto:

Exponenciales índices de violencia, percepción de corrupción que no cesa y una economía en una caída histórica marcan el segundo informe de gobierno de AMLO. Será interesante esperar si hay autocritica o si como de costumbre sigue en el camino del autoelogio y con otros datos sigue evadiendo la realidad que México enfrenta.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: