Día: 3 de septiembre de 2020

Voces que no tienen precio.

“Nada más violento para un gobierno que un pueblo que alza la voz”

Fabiola Serratos

Después de varias semanas de ausencia en las letras, nuevamente comparto para ustedes reflexiones que surgen de conversaciones y visitas que realizo a lo largo de Tlajomulco. Tengo varios días ya eligiendo los temas adecuados y es que en las últimas semanas muchas han sido las cosas de las cuales podemos hacer una crítica. Las personas se encuentra hastiadas, se acabaron los tiempos de silencio y de aguante, hay dignidades que no tienen precio y hay luchas sociales que no las detienen ofertas laborales o compadrazgos.
Mientras Tlajomulco se hunde en la violencia donde en el último mes no ha pasado un solo día sin que las noticias locales y los grupos de seguridad no confirmen algún tipo de homicidio.

Nuestros representantes dentro del gobierno, continúan haciendo campañas plantando arbolitos, repartiendo despensas o en comedores comunitarios. No terminan de comprender que hacer figurar sus A.C. Y movimientos altruistas no ha garantizado, ni mejorado las condiciones que como responsabilidad tienen, las calles de todo Tlajomulco están decoradas con baches, la falta de alumbrado ha creado escenarios perfectos para la delincuencia, la mayoría de los habitantes han normalizado la violencia y otros más han decidido tomar justicia por su cuenta linchando delincuentes.
La responsabilidad del verdadero trabajo político de nuestros representantes está ausente, vacía y carente de lo que verdaderamente compete el trabajo de gobierno y esto es fácil de asimilar porque estamos a un par de meses de iniciar precampañas y es mas sencillo hacerse publicidad como activistas que como políticos.
Los coordinadores y jefes de zona cargan con la responsabilidad de justificar las soluciones que desde el cabildo quedan congeladas, las iniciativas no pasan de los escritorios o las transmisiones en vivo de algunos regidores. Aunque tengo que recalcar QUE NO TODOS (para evitar herir susceptibilidades) en cargos de decisiones son pocos los representantes que salen a las calles a escuchar y dar soluciones a las comunidades que prometieron representar. Pues algunos custodiados o rodeados de asistentes evaden conversaciones con los ciudadanos.
Los pretextos más comunes.
“Aun no entrega la constructora”
“No hay suficientes elementos de seguridad”
“Estamos viendo el problema”
Entre muchos más.
Se ha vuelto común el ignorar a los ciudadanos, que hasta no unirse y alzar la voz se le da la seriedad a sus problemas que pasan de una dependencia a otra entre excusas.
A aquellos servidores públicos que se toman en serio su trabajo como tal y buscan el dar prontas respuestas agradecemos y entendemos la lucha que enfrentan dentro de un ayuntamiento de pretextos, sin embargo aquellos que continúan desde hace casi 3 años haciendo campaña que los posicione a un mejor cargo, aquellos trepadores y arribistas que viven de su cinismo y las mentiras que predican, les recordamos que en pleno 2020 hay personas que no se deslumbran con engaños y tampoco consideran el volver a ser representados por personas como ustedes.
Es cierto que para que un municipio mejore la calidad de vida de sus habitantes debe existir un trabajo en conjunto, pero también sabemos que después de varias administraciones, muchos trabajaron más por llenarse los bolsillos que por mejorar la vida y el entorno de los habitantes de Tlajomulco. La responsabilidad más grande la tenemos nosotros como ciudadanos pues seremos nosotros con nuestra elección quienes vuelvan a condenarse o aspirar a ser representados por personas que realmente comprendan que hacer campañas eternas no es trabajar por Tlajomulco.

¿Qué sigue?

Alfonso García Sevilla

Se llegó, se rebasó y continuamos padeciendo el escenario catastrófico que Hugo López Gatell, subsecretario de salud federal, predijo acerca de la pandemia del Covid-19: 65 mil muertos, exhibiendo un endeble andamiaje para prevenir esta tragedia, más cuando el propio funcionario tan solo consideraba que el número de víctimas sería, según lo dio a conocer el 27 de febrero, sería de “12,500 personas que podrían perder la vida con un intervalo tan de amplio como justamente el límite de 6,000, que podría llegar hasta cerca de 25,000 o 30,000”.

Gatell ha fracasado rotundamente, y para muestra varios botones:
Decretó el fin de la jornada de sana distancia, cuatro semanas después, se duplicó el número de defunciones, en una curva que hasta hoy no se aplana; estableció una vocería caracterizada por la incongruencia, no generó contenidos ni mensajes de utilidad que permitieran movilizar a la población y a las autoridades de manera efectiva a favor de la salud; nunca estableció una coordinación tendiente a la cooperación con gobernadores en pro de la salud de los mexicanos y se prestó —como denunció el gobernador de Jalisco— al manejo político del semáforo epidemiológico; fracasó su “modelo centinela” porque aseguró que serviría para contabilizar los casos de contagio grave, pero el Registro Nacional de Población y el exceso de mortalidad dan constancia de que sus números no cuadran; además de negarse a promover el uso de cubrebocas, práctica que ha comprobado reducir el contagio. Peor aún, al comienzo de la crisis aseguró que México había aprendido de los errores cometidos por otros países y que aquí nunca pasaría lo mismo, cuando la tragedia es muy grande.

Pero sin duda, son los 65 mil 241 muertos por Covid la evidencia más contundente del fracaso de la 4T en el manejo de la pandemia y de Hugo López Gatell como responsable del barco. Los hechos nos exhiben a un funcionario incapaz de establecer estrategias congruentes a la realidad del país, incapaz de dejar el ego de lado y coordinarse con gobernadores, ausente de sensibilidad y sin capacidad de reacción ante los desbordados números que se dice, podrían superar los 100 mil muertos en este año, sin que tengamos cambios radicales e inteligentes en el manejo de esta crisis sanitaria, ni en el encargado de hacerle frente.
Mi resto:

Exponenciales índices de violencia, percepción de corrupción que no cesa y una economía en una caída histórica marcan el segundo informe de gobierno de AMLO. Será interesante esperar si hay autocritica o si como de costumbre sigue en el camino del autoelogio y con otros datos sigue evadiendo la realidad que México enfrenta.

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