Acosadores y machos de Tlajomulco.


“Si gobierno no me cuida, nos cuidamos nosotras”

Fabiola Serratos

Estos últimos días he reforzado mucho la importancia de las denuncias cuando de acoso o discriminación se trata, he recibido mucho apoyo con mis decisiones personales y valoro infinitamente el apoyo de mis compañeras, que han sido parte importante de mi desarrollo personal y sobre todo del despertar de conciencia cuando de violencia social y política se trata.
Hace un par de días observé una publicación sobre otro funcionario público que había aprovechado su cargo para hacer insinuaciones sexuales y acoso a distintas mujeres, esto sin olvidarnos de aquel Lord famoso al que evidenciaron con fotografías comprometedoras hace un par de años. El problema es que como ellos existen cientos de funcionarios ocupando cargos y haciendo alarde de sus funciones, para conseguir placeres que cuando se les son negados son insistentes y acosadores, desde lo personal les confieso que aún conservo conversaciones de los que ahora desfilan en direcciones y que utilizan el chantaje y la manipulación como método de protección, olvidando las veces que fueron grabados en estado de ebriedad evidenciado su verdadero comportamiento muy contrario a los principios que promueven en sus redes. La culpa es algo de lo que se valen para evitar que las denuncias procedan o se exhiban.

Recientemente también recibí audios de una joven que expone como es que cierto director al saberse acorralado intentó persuadirla de retirar las publicaciones que ella expuso en su red personal, fue amable, educado e incluso le hablo suave, para que el chantaje fuera más eficiente. El problema es que las denuncias no trascienden y que las mujeres viven terribles actos de revictimización y los sujetos solos son removidos de sus cargos de forma temporal o acomodados en otras áreas.

Les llaman la atención como si sus actos no fueran graves o como si con niños se estuviera tratando, esa es la causa de que muchas en algún momento dudemos en denunciar.

Cuando me encontré en duda de la decisión de denunciar o no, tuve dudas terribles y miedo de saber que al ser ciudadana el evidenciar a un funcionario iba a traerme tremendo problema y mi palabra fuera puesta en duda, pero supe entonces que esa es la causa de que no solo yo, sino de que muchas pasemos por alto la violencia y condenamos a otras a vivir cosas similares o peores que las nuestras.

Un machismo agresivo que bajo ninguna justificación debe permitirse en un gobierno que se dice protector de las mujeres.
Haciendo política de la vieja escuela, muchos partidos políticos consideran que la participación de las mujeres tiene que ver más con estrategia que con paridad, las utilizan y niegan la realización de sus proyectos poniendo zancadillas en su crecimiento personal y profesional. Para algunos servidores las mujeres representan solo la imagen y hacen uso de la marginación, denigración y exclusión cuando ya no las necesitan.

Que puedo decirles si personalmente viví tal cosa, cuando mi trabajo y mi trayectoria de vio agredida por un oportunista pretencioso.
Esperemos que en pleno 2020 los hombres que viven de la política y que de alguna manera se han beneficiado sexualmente de, sepan que nunca más se pasaran por alto sus actos o quedaran en el silencio. Solo cabe resaltar que mientras personajes hipócritas ya se presentan como futuros regidores de la reelección de Zamora, tienen deudas pendientes con la justicia y con la violencia que han ejercido a las mujeres.

Sin duda, será muy gratificante que la violencia no se pasen por alto estos actos pues que si el actual gobierno de verdad desea una reelección debe considerar monitorear a detalle los personajes que desea poner al frente, pues la violencia y el acoso serán sin duda uno de sus puntos más débiles. Porque no estamos dispuestas a ser representadas por los mismos sujetos que violentan y acosan a las mujeres. Pues ahora entendemos que si desde el gobierno no son capaces de proteger la dignidad e integridad de las mujeres, esa es la causa de que seamos un municipio con cifras elevadas en violencia de género.

Su vieja política de exclusión no funcionará más, no habrá desprestigio moral o acoso que calle las voces de las mujeres que hoy se saben valientes. Y si la división de mujeres anteriormente les había funcionado, las colectivas y las asociaciones, ya no estamos en condiciones de ser permisivas, si bien es cierto que sabemos corremos el riesgo que algunas funcionarias han padecido, pues han sabido destituirlas de sus cargos cuando no se cuadran a la obediencia misógina con la que nos gobiernan, ya no será de buena manera en la que exigiremos nuestro cuidado y participación. Eso debe quedarles claro a éste y los próximos gobiernos.

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