Servidores que no sirven.

“El poder político, es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”

Esta semana me quedé sumergida en un limbo de ideas ante un municipio surrealista, donde parece que nuestros gobernantes viven en Narnia y nosotros en un escenario digno de una película de terror. Creo que entre tantos temas que surgieron esta semana me fue reflexivo y extenso el tratar de juntarlos en una sola opinión. Les confieso que a ratos me disgusta y entristece tener que hablar de la realidad en la que al igual que ustedes también vivo. La diferencia entre nosotros y aquellos que nos dirigen es que el vivir en una utopía donde se benefician del erario público, no es tan incómodo como vivir en Chulavista o lomas del mirador, ellos vienen a ver el mundo real únicamente con el interés de que podeamos seguirlos manteniendo en su burbuja repleta de comodidades. El problema principal de todos los gobiernos es el cinismo y la hipocresía con la que su discurso refiere a lo mucho que los desfavorecidos les importamos, es muy interesante ver como cada tres años les resultamos importantes mientras

durante su administración somos atendidos con indiferencia o disgusto.
No es que me encante hablar mal del ayuntamiento, el periódico es local por eso enfoco la crítica a ese sector, pero en general mi observación refiere a todos los políticos que hacen alarde de los privilegios que consiguieron en el ayuntamiento como si se tratara de superación personal.

Cada sujeto es libre de hacer con su salario lo que le plazca, lo que no es válido es el discurso clasista que muchos funcionarios emplean y es que muchos utilizan la fotografía en comunidades marginadas como prueba de su sencillez y humildad, cuando el resto de su administración gozan de sus elevados sueldos y presumen en sus redes cirugías, ropa costosa y carros de lujo. “Es la contradicción más miserable que un servidor pueda hacer.”
¿Recuerdan cuando los políticos de la vieja escuela subían a sus redes fotografías en grupos alardeando de su poder?

Aquellos grupos fanfarrones que surgieron desde la administración de Alfaro y ya echaron raíces en el ayuntamiento como si se tratara de hacer antigüedad o quizá sea la espera de tanto compromiso político con el que se manejan. Muchos se van a envejecer ahí esperando que les den la candidatura o de menos una regiduría. Pero mientras tanto uno puede verlos compartiendo sus fotos en grupos, un par de cervezas y alardear de su poderío y el salario que pagamos nosotros los ciudadanos.

El asunto aquí es que mientras ellos proyectan sus ambiciones en redes sociales, nosotros nos hemos convertido a nivel nacional en uno de los municipios más violentos. Tenemos en Tlajomulco la fosa con más cadáveres de Jalisco y somos a nivel nacional uno de los lugares con mayor número de desaparecidos. Pero mientras los de abajo vivimos esta realidad, los que se enriquecieron con nosotros comparten sus publicidades compradas de excelentes gobiernos y tienen el descaro de asegurar que vivimos bien pues eso les garantiza a ellos seguir viviendo de su cómodo salario aunque eso implique que la realidad esté acabando con la gente en estado de vulnerabilidad.

Funcionarios sin educación ni conciencia de lo que implica su trabajo hacen comentarios en redes como:
“El pobre es pobre porque quiere”
“Entre menos calles pavimentadas tenga una colonia menos creen en el covid”
“Gente ignorante que no se queda en sus casas se merecen el contagio”
“Ojalá se extingan por mensos”
Y la más popular salida de boca del gobernador cuando nos llamó pendejos.
En el momento en el que los gobiernos comprendan que más que llenarse los bolsillos, su misión es crear los escenarios donde todas esas personas de las que se burlan o expresan con desprecio puedan tener los mismos derechos y beneficios que ellos, en un municipio justo vamos a vivir.
Personalmente no pierdo la esperanza de ver un municipio justo, que lo que escribo para ustedes genere conciencia social, que dejemos de divinizar y darle espacio a políticos arrogantes que pasarían toda su vida viviendo del dinero público.
Las transformaciones sociales ocurren y sé que estamos viviendo uno de los momentos más transformadores de la sociedad. Me enorgullece ser parte de eso y coincidir con ustedes que me leen y comparten mis escritos, porque si lo hacen asumo que estamos en el mismo camino y aspiramos a crear una sociedad justa.
Si nos duele vivir entre fosas, servicios a medias, indiferencia de funcionarios, no cerremos los ojos a continuar dando oportunidades sin cambio.
¡Vamos a empoderarnos como sociedad!

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