Día: 18 de julio de 2020

Una semana más, mucho que ver en casa

Por Ángel Cárdenas

Marcos Alberca

Disponible en YOUTUBE

Te quiero recomendar este canal en el caso que te guste la fotografía, Marcos Alberca es un creador de contenido que disfruta de retratar cualquier cosa que se le pase por delante y tiene consejos que no duda en compartir con su audiencia.

La vieja guardia

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En esta cinta la protagonista Andy lidera un grupo de súper humanos que viven ocultos pues son incapaces de morir y la sociedad no está lista para conocerlos, te la recomiendo si te gustan las películas de ciencia ficción y superhéroes, puede ser una buena opción la siguiente vez que abras Netflix.

La Jauría

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Después de «El presidente», llega una nueva serie chilena a Prime Video.

Esta vez todo girara en un caso inspirado en el de la Manada, con una violación múltiple de una joven de diecisiete años por parte de un grupo de hombres que graban «la hazaña» en un vídeo.

Morena ¿En crisis?

Este jueves pasado (16 de julio 2020) visitó Jalisco el presidente Andrés Manuel López Obrador y contrario a lo que muchos auguraban no hubo “choque de trenes”, es decir, no paso nada. Ambos mandatarios (AMLO y Enrique Alfaro) asumieron una actitud que pudiera resumirse en: hay problemas en el país que los necesita juntos y coordinados. En lo personal me gustó el discurso del gobernador Alfaro que se oyó sin estridencias, con respeto y firmeza. Y si acaso yo destacaría (de la visita de AMLO), que de alguna manera ambos mandatarios dieron el arranque a la carrera hacia el 2021 que apunta para convertirse en la elección intermedia más intensa y trascendente de los últimos tiempos.

Pero, no niego que la presencia del mandatario federal en tierras tapatías me hizo voltear a ver a su partido. Por ello el tema de hoy. 

Inicio con esta interrogante: ¿Qué es Morena? La pregunta parece ociosa, pero no lo es. La verdad es que no se sabe, a ciencia cierta, qué hay ahí adentro. De entrada, podemos decir que Morena es un movimiento que fundó López Obrador para servirle como vehículo partidista en las elecciones de 2018. Pero, a propósito, lo dejó como un movimiento/partido de los llamados “atrapa todo” que busca integrar individuos y grupos con todo tipo de ideologías e intereses (ahí cupieron desde antiguos miembros del partido comunista hasta célebres integrantes del ala más derechista del PAN y el Yunque y dese luego muchos de los corruptos priistas). Fue sin duda, una erupción de ideas que tenían un solo interés: ganar, con López Obrador al frente, el poder en 2018. Y vaya que lo lograron con una victoria sobrada y contundente.

Dos años después, ¿en qué se ha convertido Morena? Mucho se ha dicho, que es una especie de PRD. A lo largo de su historia, los perredistas se caracterizaron por una impresionante división de distintos grupos, las llamadas “tribus”, que se la pasaban peleando por conseguir candidaturas, puestos directivos y el dinero de las prerrogativas públicas del partido.

Hoy, en este sentido, Morena se parece mucho al PRD en una versión más extrema por una razón: es el partido dominante de México, con mucho más poder y dinero del que alguna vez tuvo el sol azteca. Hay más pastel que repartir y más facciones que se lo disputan. Grupos de izquierda, centro y derecha (de chile, mole y picadillo). Idealistas y oportunistas. Lopezobradoristas de hueso colorado y lopezobradoristas por conveniencia. Un partido tutti frutti, cuyo único cemento sigue siendo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador.

Nada dibuja mejor a Morena, en este momento, que la imposibilidad de elegir a una nueva dirigencia nacional. En su papel como secretaria general del partido, Yeidckol Polevnsky se quedó como presidenta provisional cuando AMLO renunció a este puesto para irse como candidato presidencial. Posteriormente, trataron de organizar una elección para nombrar a un nuevo dirigente, pero, como los perredistas, no pudieron. Hasta violencia física hubo en algunos comités (igual que lo que pasaba en el PRD, ya no pasa por que ya no tienen militantes). Fue entonces que entró Alfonso Ramírez Cuéllar como dirigente de transición. Inmediatamente, Polevnsky y Ramírez se pelearon. Ahora hay un escándalo de más de 395 millones de pesos en la compra de bienes inmuebles por parte de Yeidckol Polevnsky que la tiene cerca de la cárcel ya que fue denunciada ante la FGR (Fiscalía General de la República) por el propio comité nacional.

Por otra parte, Morena, según las cuentas más recientes del INE, tiene 278 mil militantes. Los rumbos del partido, sin embargo, se grillan entre un centenar de personas, ya exagerando, pero principalmente entre unos cuantos “machuchones” (término utilizados por el presidente AMLO para calificar a políticos y empresarios de dudosa reputación). Es trágico por donde se le mire: el partido triunfante, que recibió 30 millones de votos que llevaron al poder a López Obrador, está entrampado en una lucha de facciones que tienen jefas o jefes que se agarran a “tribunalazos” y judicializan sus diferencias a la menor provocación; aunque hay que decir que no es la dinámica de grupos y camarillas el único factor de la crisis y parálisis de Morena. Se debe también a que muchos de sus mejores cuadros, comenzando por su jefe político, se fueron al gobierno, y desde ahí el presidente ha sido muy claro en que no deben mezclarse el servicio público y la búsqueda del poder (sic).

Así las cosas, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no sólo avaló la dirigencia de Alfonso Ramírez Cuéllar, sino que instruyó a que Morena eligiera su próximo dirigente por medio de encuesta. Se trata de un fallo que ha sido polémico pero que, acaso por hartazgo, todos o casi todos, han sido de la idea de acatar pues, además, coincide con la única sugerencia que López Obrador ha dado a Morena (que se hagan encuestas, pero que al parecer se prefirió ignorar). Muchos consideran que el método de encuesta es una alternativa correcta porque, además de evitar trampas electorales como las que se presentaron en no pocas asambleas distritales del año pasado, evita que haya suspicacia en el control del padrón, y obliga a los aspirantes a hacer una campaña visible para el público general, mucho más amplia y democrática que la que bastaría para las y los personajes que defiende para sí la exclusividad del uso de la marca Morena.

No obstante, el pasado 13 de julio en entrevista para el periódico El Universal, Alfonso Ramírez Cuéllar dijo que no había condiciones (por el Covid-19) para la renovación de la dirigencia nacional y que no era posible hacer encuesta para ese fin. Con eso se confirma lo que ya expresé líneas arriba (nada dibuja mejor a Morena, en este momento, que la imposibilidad de elegir a una nueva dirigencia nacional).  

Lo que, también es cierto, es que el panorama para Morena se pondrá todavía peor conforme se acerquen las elecciones. Naturalmente, las distintas y variopintas facciones van a presionar y desde luego a pelear para quedarse con las miles de candidaturas que estarán en juego en 2021. Y, al día de hoy, no existe un mecanismo institucional para seleccionar a los afortunados (creo que ya no tienen tiempo para armar ese mecanismo), salvo lo sugerido por AMLO (encuestas).

En efecto, se acerca la elección del 2021 (la elección más grande, más compleja
y probablemente con la mayor cantidad de partidos disputándose 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados, numerosos congresos locales  y centenares de municipios
) y, como ya quedó evidenciado, Morena parece que tiene una crisis funcional grave. No son capaces ni de organizar una elección interna porque, en realidad, solamente se siente que son una enorme masa de voluntades que se nutre de la autoridad moral y política que tiene el presidente AMLO.

Llama mucho la atención que un partido joven, que ha alcanzado tales cotos de poder, esté enzarzado en una lucha interna tan virulenta, tan dura, con posiciones tan antagónicas en donde, incluso, lo que parece ser la única razón de ser del movimiento reconvertido en partido, la convergencia en torno a Andrés Manuel López Obrador, esté por momentos siendo ignorada.

Es verdad que Morena corre hasta hoy con la suerte de tener una oposición diluida y sin personalidad: el PRI se debate entre ser oposición o buscar una alianza con el poder para sobrevivir, el PAN se basa en la fuerza de sus gobernadores y de alguna parte de la elite empresarial, pero con la dirigencia nacional más débil que ha tenido en décadas; el PRD, o lo que queda de él, intenta desesperadamente reinventarse o sobrevivir, aún no sabemos si con éxito (yo creo que está en etapa terminal); Movimiento Ciudadano tiene apuestas muy concretas en algunos estados del país, como Jalisco, Nuevo León y Colima, pero no le alcanza aún como para ser una alternativa nacional, excepto la creciente figura del gobernador Enrique Alfaro Ramírez que gradualmente asciende. Y los nuevos partidos, por ley, tendrán que ir solos a estos comicios para tratar de refrendar sus registros, lo que pulveriza aún más el posible voto opositor.

De cara a la elección de 2021, cuyo proceso federal comienza en poco más de dos meses, Morena no está organizándose a tambor batiente, sino todo lo contrario. “Tenemos ante nosotros desafíos y retos formidables de ganar la mayoría en la elección popular de 2021. Es una vocación democrática legítima y una tarea que ahora nos resultará más pesada porque no estará en las boletas el nombre de Andrés Manuel López Obrador“, reconoció el Senador Ricardo Monreal en un mitin virtual el pasado 5 de julio ante miembros del Morena, en el que también destacó: “Debemos reconocer que uno de los puntos débiles que tenemos es la ausencia de una estructura de representación real y eficaz”.

Así, Morena se ve cómo un partido que, de acuerdo con analistas políticos, se encuentra en crisis, sin poder siquiera renovar su dirigencia y con unos comicios en puerta que amenazan con quitarle la mayoría. “Tenemos un partido en crisis que a dos años del triunfo de 2018 no ha logrado ni siquiera renovar su dirigencia, que se ha dividido en facciones irreconciliables y que ha desarrollado una élite burocrática en la Ciudad de México que lo inmoviliza”, destacó en entrevista el politólogo y miembro de Morena Gibrán Ramírez Reyes.

Por lo pronto, Ramírez Cuellar se queda en la dirigencia nacional y por otra parte se rumora con mucha insistencia en los corrillos políticos del Estado que el expresidente de Tlajomulco Alberto Uribe Camacho llega, en próximos días, a la dirigencia estatal de Morena y sino a él le corresponderá decir candidaturas en varios de los municipios de la ZMG (entre ellos, Guadalajara, Tlajomulco y Tonalá). De ser cierto, como dicen los cocineros, “le va poner sabor al caldo”

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