Idealistas de bolsillos vacíos.

Fabiola Serratos

“La cultura es lo único que puede salvar un pueblo, porque la cultura permite ver la miseria y la forma de combatirla.”
Todas las semanas doy un viaje cibernético por las redes sociales para darme una idea de la participación y tendencias de las personas en Tlajomulco. Pero en esta ocasión y de forma particular recorrí varias comunidades con un sector muy discreto que ahora más que nunca vive la exclusión y marginación por parte de las comisiones de cultura.

Si en algo me considero luchadora social es en la rama de la educación, género y cultura porque me acontecen como escritora, mujer y docente. En todas las investigaciones que he realizado a lo largo de la república he valorado mucho el sentido de pertenencia e identidad que los pueblos desarrollan a partir de la importancia que se le da a los principios creadores de buenas voluntades.

Recientemente mi querida Susana Ochoa exponía en su vídeo columna como es que la falta de oportunidades y la deficiencia de la educación volvía vulnerable a la juventud que desesperadamente buscaba en el narcotráfico una alternativa para obtener privilegios.

En todo el país es sabido que la educación y la cultura son cosas que quedan en el olvido y los presupuestos prácticamente son migajas comparados a lo que en otras dependencias se manejan. En Tlajomulco muchos talleristas y artistas fueron despedidos de sus actividades asegurando que debido a la pandemia no existía el recurso para continuar apoyandolos, lo mismo sucede con muchos artistas a lo largo del estado que pese a que se promovió un programa de apoyo fueron contadas las personas que recibieron tal cosa.

Hace mucho tiempo que cuestionamos la credibilidad de la importancia y seriedad que se brinda a uno de los sectores más importantes de una población, pues un pueblo educado y que conoce los principios de la cultura difícilmente puede ser sometido y engañado, pero en jalisco y en especial en Tlajomulco hemos descubierto que la cultura es únicamente un método publicitario para que quienes han estado a cargo de esas dependencias, brinquen a otros cargos dejando en el olvido los proyectos que se comprometieron a generar identidad y tradición en Tlajomulco.

Les confieso que en mis estadías en el sur de México aprendí de la rebeldía de los pueblos contra los gobiernos corruptos porque el amor a su cultura y tradición es tan importante que la dignidad siempre estará del lado de las personas y no de la corrupción (Los políticos se van, la cultura prevalece). Mientras que en Tlajomulco ha comenzado el desfile de hipocresía y cinismo por un posicionamiento político. Basta mirar la tremenda egolatría con la que los políticos hablan maravillas de sí mismos y se conmiseran con ataques los unos a los otros, dentro incluso de los mismos partidos que militan y que en la necesidad de protagonizar hacen que el discurso solo gire en ellos y nunca del lado de las personas.

La cultura y la educación son para mí la base mas significativa de un pueblo, por esa razón me solidarizo con todos aquellos artistas y talleristas que en su talento educaron a niños y adultos y hoy padecen una crisis siniestra.

Sin las personas nunca más deben tomarse los espacios públicos, nunca más debe existir la seguridad y los privilegios de unos cuantos que han abusado de las influencias dejando fuera a aquellos que por la cultura, la educación, el arte, el comercio, la artesanía etc. Son los que sostienen a Tlajomulco.

¡La dignidad de todos debe aferrarse a nuestra gente nunca más aquellos que han traicionado a nuestro pueblo!

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