Guadalajara Arde “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno.”

Fabiola Serratos

Este año pasará a la historia como uno de los más significativos en todo el país. Pero para nosotros, los habitantes de Jalisco no solo ha sido la pandemia que ha venido a cambiar nuestras condiciones y formas de vida, hoy Jalisco vino a arder en las llamas de la rebelión y el hartazgo, frente a un gobierno insípido e impostor.
Algunas personas quizá no han terminado de comprender el por qué de la intensidad en la manifestación del día de hoy; mientras revisaba las redes sociales para poder generar una opinión de los hechos, les confieso que sentí una profunda euforia y emotividad de ver arder el viejo barrio donde pasé parte de mi vida. Allá por el 2012 cuando acompañada de muchos compañeros universitarios recorrimos las avenidas de Guadalajara en un movimiento que exponía las formas mezquinas de la vieja política, miles de estudiantes formaron uno de los movimientos más fuertes de la historia y de todo el país. Aunque muchos de esos viejos políticos ahora figuran en otros partidos aquellas manifestaciones derrocaron al partido con más años en el poder y de donde salieron los ladrones más ricos del país (Aunque no recuerdo la marcha fuera tan violenta como la de hoy, no al menos en Jalisco). Sin embargo, los ideales y principios de una ciudadanía que por temor o desconocimiento vienen a defender y considerar a la clase política, quizá no han encontrado el verdadero significado de una lucha ante el sometimiento y las desigualdades.
Mientras la clase política nos entrega un discurso de solidaridad y empatía, de comprensión y hasta de auxilio, ellos los que se han enriquecido a costa de nosotros, de nuestras familias y de los que dignamente salen a laborar y obtener un mínimo salario. Mientras nosotros sentimos culpa en los últimos años cientos de comerciantes fueron a la ruina, obreros no han podido llevar alimentos a sus familias y nuestro gobierno se enriquece con nuestras desgracias.
Defender a la clase política que goza de privilegios excesivos es como defender a nuestros propios agresores.
“Que la violencia no se combate con violencia” dicen y mientras nosotros aceptamos la imposición y las injusticias sin notarlo nos hemos convertido en parte del problema al permitir que con nuestra dignidad ellos beneficien.
Hoy Guadalajara le grita al mundo que no permitirá nunca más la imposición ni que se utilice la lucha del pueblo para beneficiar movimientos políticos.
Si los derechos solo son para algunos no son derechos sino privilegios. Hoy se alza la voz violenta, rabiosa y eufórica de miles de tapatíos que se han cansado del abuso de autoridad y la prepotencia con la que nos gobiernan y que ha sido la muerte de un joven (JusticiaParaGiovanny ) la que nos recalca
nunca volveremos a permitir se nos trate con abuso, pero tampoco con manipulación como en el 2012 los partidos opositores tomaron ventaja de aquella lucha.
En jalisco se vive la liberación y estamos seguros en todos los municipios comienza a verse un desapego a las viejas figuras y prácticas políticas, nunca más volveremos a permitir los políticos se llenen los bolsillos y menosprecien a la ciudadanía, que abusen de su poder y con violencia continúen apagando las vidas de los Jalisciences.
Ardemos con la dignidad puesta, de la mano de los ciudadanos, de los que padecemos a diario de la desigualdad de derechos mientras otros viven por demás privilegios. La lucha no es entre nosotros sino con aquellos burócratas sedientos de poder que han lucrado con nuestras vidas.
Ninguna acto de violencia contra otro ser humano es justificado, pero si no se exige la justicia le daremos entonces nuevamente el derecho a la corrupción e impunidad a los que deberían velar por nuestra seguridad y desarrollo. La lucha de los ciudadanos no es la lucha política de los grupos que buscan su posicionamiento y pelean entre ellos. Abramos los ojos, miremos como las mismas familias, las mismas figuras y las mismas autoridades se han beneficiado de la política y no lo permitamos de nuevo, que ahora que se ha despertado nuestro estado no vuelva a callar, que ahora venga la construcción de lo digno, de lo nuestro, que no vengan a arrebatarnos nuestra unión. Que el espíritu de lucha venga a hacer de nosotros sujetos libres y organizados contra aquellos que por mucho tiempo se han beneficiado a nuestra costa, pero sin atentar contra los nuestros que también viven desigualdades.
Que la lucha que hoy da inicio venga a traer justicia, miedo para ellos que sintieron segura nuestra sumisión y se vieron listos para figurar de nuevo en las siguientes elecciones, arrebatemos el poder a aquellos que pasarían la vida entera de un cargo otro explotando y robando nuestra tranquilidad.
Promovamos la educación, la resistencia, la organización y el cuidado de nuestra gente y sobre todo no permitamos que una lucha social se convierta en el beneficio de políticos y opositores.
Esta lucha es nuestra y es por la justicia.

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