4T, la encrucijada económica

Alfonso García Sevilla


El presidente López Obrador debe enfrentar una realidad que la actual crisis de salud ha dejado de lado, el proyecto económico de la “Cuarta Transformación” ha hecho agua y en estos días, deberá hacer un anuncio de las medidas que se tienen que tomar para detener la caída de la economía mexicana y reactivarla ante los saldos negativos que dejará la pandemia del Covid-19.

La apuesta de la actual administración está sustentada en una premisa: que existen suficientes recursos públicos para elevar la productividad de Pemex al punto de poder volver a extraer dineros de ella y poder garantizar apoyos sociales para ampliar la capacidad de consumo de los más pobres.
Los hechos hoy le dan un revés a su plan económico. Pemex ha sido degradada a “bono basura” por dos de las tres calificadoras mundiales, derivado de su abultada deuda y la caída estrepitosa de los precios internacionales del crudo.

Mientas esto pasa, los grandes proyectos de AMLO, inviables a todas luces, como la refinería “Dos Bocas”, el “Tren Maya” y el aeropuerto de Santa Lucía no se detienen, mismos que se hacen con inversión del Estado y que definitivamente luce utópico que puedan dar más recursos de los que se les está invirtiendo.

Hoy la “Cuarta Transformación” enfrenta una disyuntiva, la crisis del coronavirus se extiende y ante la inminente caída de la economía mexicana que se estima, rondará alrededor del 10 por ciento, pone una sombra de duda; la gran incógnita es, si el presidente sigue empecinado en mantener un plan condenado al fracaso o si sus asesores lo convencen de frenar sus faraónicos proyectos y consolidar un nuevo proyecto que vaya de acuerdo con la realidad que el país está atravesando. Algo que determinará el éxito o fracaso de la actual administración.

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