Alfonso García Sevilla

Una de las obligaciones que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos le otorga al presidente de la república es la de preservar la seguridad nacional en términos de la ley, así pues, La Seguridad Nacional tiene como objetivo la conservación, la estabilidad y la continuidad de cualquier sociedad, así como la protección a la vida y bienestar de sus ciudadanos. Cada día surgen nuevos riesgos y amenazas que afectan a la Seguridad Nacional, algunos procedentes de la naturaleza y muchos otros de la mente humana. Aunque se suelen mencionar riesgos y amenazas como el terrorismo, los ciberataques o el crimen organizado, y el que actualmente enfrentamos: el coronavirus.

México actualmente padece una crisis en materia de seguridad, cuya amenaza primordial es la delincuencia organizada, siendo los cárteles del narcotráfico, los más poderosos y cuya fortaleza día a día, lejos de ser un blanco de combate de nuestras autoridades, se les percibe como un imperio bien cimentado, sin la capacidad del Estado mexicano de debilitarlo, o quizás sin la más mínima intención de hacerlo.

Este cáncer genera ganancias anuales, según estimaciones de expertos, del nivel de los 600 mil millones de dólares, derivadas, además del narco, por el tráfico y trata de personas, huachicoleo, secuestro, cobro de plaza, entre otros y que cobra la vida de miles de mexicanos al año, tanto en la disputa por los mercados, como por los daños colaterales y a las víctimas de estos ilícitos.

Un estadista que se ocupa de los mandatos de la soberanía actúa en consecuencia del problema. La delincuencia organizada debe ser vista como lo que es: un enemigo a la seguridad nacional.

¿Puede el estado mexicano hacer cualquier gestión para que “por razones humanitarias” ayudar a la madre del “Chapo” Guzmán a tramitar una visa y que lo pueda visitar en Estados Unidos, donde se encuentra preso?

¿Tendrán derecho a ellas a sabiendas de cuántas vidas ha cobrado el “negocio” de su vástago? ¿No resulta increíble el video donde el jefe del ejecutivo nacional, de manera muy casual, como si realmente fuera cualquier ciudadano, saluda a la madre del “Chapo”? en un entorno de criminales y la comitiva presidencial.

A un año de gestión de la 4T, no se perciben acciones contundentes en materia de seguridad que permitan tener la certeza de que podemos revertirlo y minimizarlo, por lo pronto, 2019 y 2020 ya son años perdidos contra la delincuencia, sin una política pública de largo plazo que permee en este sexenio.

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