Día: 8 de marzo de 2020

Es nuestra culpa, no de ellas

Víctor Hugo Ornelas

Según la ciencia existen condiciones biológicas que nos permiten diferenciar entre los machos y las hembras en una especie, fisonomía, pares de cromosomas, genitales, tamaño del individuo, etc. Hablamos de condiciones irrefutables que, salvo extrañas excepciones, también aplican en el ser humano y eso es algo que debemos entender tanto hombres como mujeres. Biológicamente no somos iguales

Por otra parte, en términos sociales, hasta el momento no he podido encontrar ni un solo documento, al menos en nuestro país, que condicione los derechos y obligaciones de los ciudadanos tomando como base el sexo de cada uno de estos, nada que pueda determinar que las leyes deban aplicarse de manera diferente, ya sea a favor o en contra a un hombre o una mujer.

Y lo anterior es muy sencillo de entender, cuando hablamos de un crimen las consecuencias son exactamente las mismas sin importar el sexo de quien lo cometió, un asesinato tiene como resultado la muerte ya sea que el arma utilizada fuera empuñada por uno u otro de los sexos.

Piense que usted es un juez que está escuchando el testimonio de una asesina que trata de explicar las razones de su crimen, entonces de pronto ella dice: “perdón, es que me salí de control porque estaba en mi periodo menstrual”. Estoy seguro que está razón importará un carajo, nadie en sus cabales podría pensar que el motivo es justificable y determinaría poner de inmediato a la pobre mujer en libertad.

Ahora, ya que tenemos la idea clara pensemos en otro escenario, en el que la víctima ahora es una jovencita que sufrió de violación y al momento de hacer la correspondiente declaración para interponer la denuncia, el agente que le atiende le pregunta “¿Oiga, pero usted qué ropa traía?” en alusión a que la acción pudo haber sido provocada.

El planteamiento es igual de absurdo que en el ejemplo anterior, el de una reacción hormonal de cada uno de los sexos, la mujer que argumenta cometer el crimen cuando tenía alteraciones por su periodo menstrual y el hombre que argumenta la violación por estar alterado hormonalmente por el atuendo de su víctima. El primer caso expuesto jamás ha ocurrido, sin embargo, el segundo sí, he atestiguado dicho escenario al menos en tres ocasiones con diferentes protagonistas.

A ese tipo de cosas es a las que se deben enfrentar las mujeres, si la vida es complicada para cualquier persona, agregue unas rayitas más cuando de una mujer se trata. Si el transporte público resulta un calvario por el costo, los tiempos de recorrido y las condiciones de viaje, tomen en cuenta que las mujeres viven exactamente lo mismo, pero habrá que agregar que deben soportar a sujetos que por alguna extraña razón, en su cabeza creen que es una buena idea repegar sus partes a las de una chica.

Si la escuela resulta complicada por la cantidad de tareas, los horarios incompatibles con una oportunidad laboral y el costo de las colegiaturas, tomen en cuenta que las mujeres padecen exactamente lo mismo, pero además deben lidiar y soportar el acoso de sus compañeros de salón y sus maestros.

Un ambiente laboral donde los salarios son bajos, las prestaciones mínimas o nulas, la incertidumbre es pan de todos los días y las horas se vuelven largas es una constante para el grueso de la población, una población también integrada por mujeres, que además de lo anterior deben soportar salarios más bajos que el de los hombres y sumar el hecho de que las oportunidades se distribuyen de manera favorable y con prioridad al sexo masculino.

Sostener una familia es cada vez más complicado, el tiempo que se puede dedicar a los hijos es reducido porque la prioridad es cumplir con un trabajo para poder garantizar el alimento, algo que se torna en un infierno cuando la mujer debe de enfrentar también la violencia proporcionada por alguien que juró amarla y respetarla, pero que saca provecho de su superioridad física para maltratarla, dominarla y someterla.

Aunque en el papel es diferente, cada escenario que vemos en la vida real resulta más complicado para las mujeres que para los hombres, quienes aún tenemos el descaro de sorprendernos cuando las vemos salir a las calles y exigir igualdad de condiciones, no biológicas, esas ya entendimos que no dependen de nosotros, pero sí sociales, las cuales presentan un abismo entre géneros porque así lo hemos determinado.

Se critican sus movimientos, pero no entendemos que las hemos orillado a utilizar y gritar frases que no debería ser necesario pronunciar porque tendrían que estar sobre entendidas, las empujamos a tal abismo que ahora recurren a desaparecer todo un día para hacerse visibles.

Un día que tendría que estar destinado a celebrarlas, ellas lo utilizan para pedir lo que los hombres tenemos y que, por alguna extraña razón, en determinado momento de la historia establecimos que nos pertenece de manera exclusiva. Las diferencias entre hombres y mujeres son evidentes si de biología hablamos, pero al tocar base en lo social, no hay nada que nos haga distintos, salvo la ignorancia, los prejuicios y la falta de respeto con la que podamos actuar los unos y los otros.

Si aun conscientes de lo anterior no pensamos apoyarlas, entonces no debemos estorbarles, porque entendamos que su lucha y la dimensión de la misma ha sido generada por nuestro fracaso como colectivo.

Madre Patria, testigo de la sangre derramada

Karen Ortega/Guadalajara

Al mediodía de este 07 de marzo un gran número de personas se dieron cita en la Plaza de la República (Av. México casi esquina con Av. Chapultepec) y frente a la Madre Patria se extendió el tejido monumental como símbolo de la sangre derramada por todas las mujeres y hombres asesinados o desaparecidos en nuestro país.

Los asistentes vestían playera blanca en símbolo de la paz que como ciudadanos buscamos y previo al inicio de la marcha, las integrantes del Colectivo Hilos, agradecieron a todos los participantes por sumarse a la causa principal de este movimiento “tejer a la sociedad” para con eso buscar la sanación de un país tan azotado por la violencia y enfatizando que todos somos parte de este dolor.

Las indicaciones de las organizadoras fueron claras, la marcha era totalmente pacífica y no se debía caer en provocaciones, dicho esto, cada uno de los participantes tomo parte del tejido e inició la caminata.  Ya sobre la avenida Chapultepec, las personas que transitaban por la zona, así como los comerciantes, capturaban el momento con sus celulares, sin embargo, pocos se sumaron a esta caminata manteniéndose al margen de la escena.

El silencio que se percibía, los rostros de esperanza, algunos otros de tristeza e incluso de coraje, ejemplificaban a la sociedad mexicana, pero en esta ocasión, sólo una parte de los millones de habitantes de este país, tenían entre sus manos la “sangre” derramada, sin volverse ajenos, sin ignorar las historias, siendo humanos que solo buscan disfrutar de la libertad para ya no tener miedo.

La Glorieta de los Niños Héroes, ahora conocida como la “Glorieta de las y los desaparecidos” donde están cientos de carteles y pancartas con fotografías acompañadas de un “Se busca” o “Desaparecido” que día a día hacen un recordatorio de que no estamos completos, que hacen falta miles de mexicanas y mexicanos, se encontraba a la espera de la llegada de este contingente, quienes al arribar al lugar colocaron  a los pies de este monumento la “mancha de sangre”, y al grito unísono de “¡Te buscare hasta encontrarte!”“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” se dio fin a este movimiento que durante semanas fue planeado y que busca la concientización de la sociedad para rescatar en conjunto la paz.

Numeraría del movimiento “Sangre de mi sangre” organizado por el Colectivo Hilos, para la creación de este tejido monumental, realizado durante 9 domingos, teniendo como punto de encuentro el Parque Rojo:

Madejas de hilo rojo utilizadas140 de yute (cada una de 50 metros) 32 de rafia (cada carrete de 100 metros)
Total de participantesMás de 100 personas
  
Edades de los participantesEntre los 16 y 81 años de edad
Nacionalidades de los participantesMexicana, Francesa, Sueca, Española, Argentina, Griega
Sesiones extraordinarias para unir los tejidos3

A pesar de que no todos los participantes lograron entregar su tejido, se estimó que el resultado de la unión de los tejidos, tuvo una longitud de 20 x 12 metros aproximadamente distribuidos entre los participantes a la marcha del día de hoy.

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