Día: 7 de marzo de 2020

Unidos

Lo raro tal vez nunca es tan distante de Lo normal

Ángel Cárdenas

Llega una nueva historia de Pixar completamente repleta de aventuras misma desarrolladas en un mundo de fantasía donde los seres humanos no existen y criaturas como elfos, trolls, sirenas y hadas toman su lugar.

En una realidad como esta los unicornios y los pegasos son tan comunes como cualquier ave de nuestro mundo.

Pero centremos nuestra atención en aquellos hermanos elfos adolescentes que viven con su madre llamados Ian y Barley.

Barley suele ser entusiasta e hiperactivo y contrasta bastante con Ian el inseguro y poco valiente, sin embargo ambos terminarán envueltos en una búsqueda para descubrir si todavía existe magia en el mundo para con ella poder pasar al menos un día con su ya fallecido padre.

Clasificación: Todas las edades.

Duración: 1h 42min.

Estreno: 7 de Marzo de 2020

Basada en hechos reales: la película se inspira en la pregunta que siempre se hizo Dan Scanlon el director de la película sobre quien era su padre.

Vaya dato: El director de la cinta también fue encargado de realizar «Monsters University» Precuela de «Monters Inc.»

2020: Esta es la primer cinta de Pixar de la nueva década.

Machismo social y político

Fabiola Serratos

Antes de enfrentar el miedo decidiendo si valía la pena o no hablar de la violencia de género en un municipio donde el machismo es una peculiaridad muy notoria, (incluso en los mismos cargos públicos) me enfrenté principalmente a la idea del acoso, pero recordé la cantidad de veces que dentro del colectivo alentamos a las mujeres a ejercer denuncia o apoyar en las decisiones que les garantice seguridad y puedan tomar el valor para evidenciar lo incorrecto.

Mi principal reto como activista ha sido una lucha constante con el miedo, “de la sociedad y de las víctimas” Pues prejuicios que nos han inculcado como principios tales como “la culpa, la obediencia y la vergüenza” son las terribles bases de un entorno violento que minimiza lo ocurrido en mujeres y niños.

Un caso en particular de una niña que había sido abusada por su padre fue uno de mis enfoques esta semana, comprendí que es tanta la culpa y la presión que la sociedad normaliza, que pese al daño la niña se sentía responsable de las constantes violaciones. La mamá se negaba a denunciar y tenían miedo porque muchas personas las habían convencido de que no era para tanto el problema y al final la niña quedaría más dañada si otros conocían la historia.

Aquí aparece otro de los prejuicios más terribles “La vergüenza”
La niña me dijo en terapia lo siguiente.
“Si mi papá enfermara de todos modos lo cuidaría porque nadie más lo querría”

La culpa es algo que la sociedad se niega a quebrantar, continuamos moralizando la violencia y la obediencia, condenamos a un sin fin de mujeres y niños a aceptarla.

Quizá no nos damos cuenta de la verdadera necesidad que existe de exponer los factores de la violencia.
A través de redes sociales me han preguntado si sirven las marchas cuando la sociedad critica o toma a influencers ignorantes como punto de referencia y opinión.

La misma respuesta es la que utilicé para responderme a mí misma cuestionándome si era necesario exponer un tema del cual vendría la polémica y una que otra señal de violencia.

-Las marchas no son la solución, las cosas no se resuelven en ese justo momento. Pero entiéndase que SÍ son una forma de visibilizar un problema a nivel mundial. Son la forma de que se exponga que nos están excluyendo, lastimando y que somos el primer país en América con asesinatos a mujeres.

Cuando existen estadísticas tan altas socialmente necesitamos trabajar en disminuirlas y el ideal sería desaparecerlas; esto no hace menos importante otro tipo de muertes. Necesitamos comprender que la violencia no es siempre igual, no la causa lo mismo y por lo tanto no puede solucionarse de la misma manera. Existe en cada tipo un factor social en específico que la genera. Narcotrafico, inseguridad, deseo, etc.

En nosotras las mujeres se ha creado una idea de posesión y de dominio público que es la causa del disgusto que lleva a someter y callar la libertad que no nos fue permitida ejercer y ahora luchamos por conseguir. Esa es la razón de que ahora observemos tanto enojo social que viene del machismo.

El machismo no es el hombre en sí sino la serie de conductas y principios que son el origen de la violencia. En mujeres las estadísticas de violencia son elevadas y en hombres la causa número uno de depresión y suicidios.

Esta semana una serie de reflexiones me mantuvieron intranquila entre ellas mi decisión de hacer pública la forma en la que dentro de un intento político la culpa, el engaño, el abuso y un tremendo machismo me mantuvo sujeta a un proyecto del cual siempre tuve el deseo de renunciar y no pude por cargar con la presión grupal. Dentro de este equipo, me encontré con infidelidades, promiscuidad, engaños, censura a las mujeres y en los personal un manejo de la culpa tal que terminó llevándome a un problema delicado de salud y una pérdida muy grande.

Pese a mis años de activista, de lo que consideré madurez y astucia, me vi sumergida en estereotipos y adjetivos que incluso otras mujeres ejercieron (porque el machismo es un mal social). Ahora que con claridad defino esos adjetivos y situaciones dentro de la política, más interés me causa en conocer liderazgos femeninos que realmente nos representen. Que por supuesto luchen por una verdadera paridad y justicia.

Que este mes de reflexión nos sirva en específico a las mujeres para integrarnos con dignidad, sororidad, valentía y justicia a los espacios públicos que nos requieren y nos demandan.
¡Por nosotras y por todas!

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