Alfonso García Sevilla

Impunidad se define como la cualidad de dejar una culpa o exceso sin el merecido castigo. La palabra proviene del latín impunitas que quiere decir, literalmente, “sin castigo”. A partir de esto, se tiende que la impunidad es la condición que permite que sean cometidos delitos sin que los responsables paguen las consecuencias.

En México durante 2019, solo se denunciaron ante las procuradurías y fiscalías 2 millones de delitos, sin embargo en el país se cometieron más de 30 millones de ilícitos, por lo que hay una cifra negra asciende a más del 90 por ciento, y ello responde a que los ciudadanos no denuncian porque no confían en la autoridad ni en la justicia.

La impunidad le cuesta a los mexicanos al menos 420 mil millones de pesos al año, indica el estudio Costos de la impunidad, elaborado por investigadores bajo la coordinación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y Creatura, Critical Thinking Advocates.
Asimismo, las causas por la que padecemos de esta alta impunidad se deben a la falta de inversión de las autoridades en policías mejor capacitadas, personal de reclusorios, ministerios públicos insuficientes y lentos, lo que ocasiona una saturación del sistema de justicia.

Ante este escenario la costumbre se vuelve ley. La ausencia de castigo y la falta de conciencia de los mexicanos hacen un caldo gordo de cultivo para la violencia y el crimen en todas sus facetas. La percepción de los ciudadanos es que el nuevo gobierno, de la llamada “Cuarta Transformación” poco o nada ha logrado para detenerla. Así lo reflejan los números de la encuesta que publica hoy el diario “Reforma” y que le dan al presidente López Obrador, una baja considerable en su aceptación, con respecto a la última medición realizada, de 19 puntos.

Los temas donde menos resultados percibe la gente son precisamente el combate al crimen organizado y la violencia, con el 62 y 67 por ciento, respectivamente, aspectos en los cuales, por lo plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo y el Presupuesto de Egresos de 2020, poco se avanzará en este año.

Mientras no se le dé mayor auge a instrumentos tales como la mediación como una forma de resolver pacíficamente los conflictos sin que lleguen a judicializarse, y se sancione desde a aquellos que invaden una banqueta, que toman como suya la vía pública, que no respetan los señalamientos viales, que dejan de dar pensiones alimenticias o simplemente se niegan a darla, a los funcionarios que desvían recursos públicos para fines personales, a aquellos que inflan precios de adquisiciones públicas, y un largo etcétera, difícilmente podremos transitar a un estado de derecho, armónico y de paz.

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