Fabiola Serratos

Hace algunas décadas al menos tenían la decencia de darle su torta y su jugo a los acarreados a eventos políticos. Mismas personas que después por mayoría decidían el futuro de los políticos y nos sentenciaban a años de pobreza y cinismo.

Hoy pese a que nos han saturado en los libros de historia las tristes dificultades que el país vivió a causa de del acarreo y la manipulación de los medios de comunicación, lo cierto es que continuamos sumergidos en la ignorancia.

Basta con echar un vistazo a la dinámica establecida el día de ayer en una página de zona valle. Dónde gran cantidad de empleados sometidos y incluso presionados aseguraron el excelente trabajo de nuestro gobierno municipal. Pudimos apreciar en distintas capturas y conversaciones el desespero con el que compartían y pedían a sus dependencias hablar bien del gobierno en la página.

“Hablar bien del gobierno para que tenga buena imagen el municipio”
Palabras de algunos servidores públicos que defendiendo su cargo olvidaron un poco su compromiso con el pueblo y se quitaron la dignidad para asegurar el compromiso con su salario y privilegios. Nos causa gran frustración y tristeza el abandono que vivimos, pero sin duda nos indigna más no tener representación real dentro del gobierno.

Hace días que ex candidatos figuran en distintas zonas haciendo sus redes y aunque ya no se ven las tortas, si vemos un montón de promesas ya escuchadas una y otra vez.

La apatía de los ciudadanos es tan grande que no se compara con la bien estructurada nómina de la cual depende nuestro futuro. Lamentablemente por defender el empleo una minoría decide nuestro destino y a nosotros como ciudadanos consientes nos queda el concientizar el voto, jóvenes ancianos, mujeres, hombres.

Hacer la invitación con dignidad y amor a nuestro entorno para reconocer que solo elige el conformismo quienes se están enriqueciendo de ello. Tu familia, la mía, nuestros vecinos, los obreros, los comerciantes, los estudiantes, los niños etc. Somos quienes pagamos la indiferencia y la avaricia de unos cuantos.
“¿Permitiremos nuevamente el acarreo? “

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