Laguna de Cajititlán, el falso rescate

Fabiola Serratos

Este jueves, varios activistas se reunieron con autoridades que entre muy propias atenciones nuevamente vinieron a prometer soluciones. Aunque fue inevitable la divinización de ciertos personajes y como en otros tantos recorridos fue notorio que el medio ambiente sigue politizándose.
Tenemos “FE” en que no será un círculo de palabras de consuelo y soluciones irreales que nunca llegarán.

La Laguna de Cajititlán se ha convertido en un punto clave para ganarse con falsedad y promesas unos cuantos votos. ¿Recuerdan cuántos candidatos fueron a prometer soluciones en su campaña? Quienes incluso realizaron videos evidenciando el problema a través de canales de televisión y redes sociales para una vez llegando al cargo quedaran en el olvido sus entusiastas y falsas palabras.

Hace semanas que con insistencia me piden asista a las reuniones y apoye a alzar la voz ante la corrupción que se vive con el tema de la contaminación en la laguna, algo muy similar al reto que vivieron mis colegas en la defensa del bosque ante la construcción en el cielo. Lo cierto es que todos conocemos las irregularidades, la corrupción y cómo se ha maquillado todo aquel tema.

También conocemos la forma tan cínica con la que ante la demanda y exigencia de los activistas llega el falso rescate de un gobierno sediento de fotografías que delate la presunción del trabajo vacío que realizan. Sabemos que después de todo aquel show publicitario nuevamente quedarán en el olvido las peticiones de los activistas que representan a sus pueblos.

Esta es una lucha inmensa en la que solo se ven desfilar caras avariciosas, que han ido poco a poco desgastando las voces de quienes preocupados por su medio, su entorno y su vida exclaman.
Hoy cansados de una realidad mezquina donde no queda más que tener Fe en que las autoridades federales tomaran por fin su trabajo deseando ver un mejor panorama en el medio ambiente. Las voces de muchos incluyendo la mía, se reunirán para exigir se deje de usar para comerciales políticos un problema que nos daña a todos.

“¿Si no luchamos nosotros quién lo hará?”
Dejemos de lado la ingenuidad y comencemos a ver con claridad que ningún político a tomado el tema porque están más preocupados por figurar como mártires para garantizar sus capitales políticos.

En este momento todos son buenos, sacrificados, presuntuosos de una gracia casi celestial y entre sus bien actuadas intenciones corremos el riesgo de repetir historias ya contadas donde de ninguna manera veremos el cuidado del bosque y nuestra laguna.

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