La calle, hogar y campo de batalla

Karen Ortega-Víctor Hugo Ornelas/Guadalajara

Hay personas a quienes las circunstancias las han arrojado a vivir una vida diferente a la del resto de la población, sus caminos han tomado rutas que como destino han encontrado las calles de la ciudad, un espacio que se ha convertido en su hogar, su refugio y en ocasiones, un punto de conflicto.

La gente en situación de calle protagoniza acontecimientos que en ocasiones pasan por alto para los demás o simplemente se pierden entre la jungla de asfalto y sus problemas, pelear por una esquina reconfortante, una banqueta con algún techo que pueda servir de resguardo o el combate por llegar primero a un cesto de basura para revisar los residuos y rescatar aquello que resulte provechoso, son rutina para quienes sobreviven lejos de un hogar.

En ocasiones solitarios, rara vez en parejas o grupos, algunos con la compañía de un perro, estas personas deambulan por la ciudad como fantasmas que son ignorados por el grueso de la población que aparta la vista y comprime las fosas nasales cuando pasan junto a ellos.

Sin embargo, en días recientes se ha roto la línea invisible que parecía mantener cierta distancia entre ambos, cuando el pasado 27 de enero un indigente de aproximadamente 27 años de edad, atacó con una piedra a un padre de familia que esperaba a su hijo a las afueras de la escuela primaria No.19 “Niños Héroes” ubicada en la calle Reforma, a escasos pasos de la “Casa de los Perros”, dicho suceso ocasiono la pérdida del ojo izquierdo de la víctima.

El caso más reciente de agresión, sucedió hace unos días, cuando un estudiante de primer ingreso de la Escuela de Artes de la Universidad de Guadalajara recibiera un golpe con un tubo en el rostro, acto que dejó como consecuencia una fractura en la mandíbula del joven, además de causarle una lesión en el tímpano provocándole sordera, al parecer temporal, esto fue determinado por médicos del Hospital Ayala del IMSS, quienes mencionaron que su recuperación total tardará aproximadamente 6 meses.

El estudiante, caminaba por el Parque Rojo cuando un sujeto de aspecto indigente se acercó y le causó la lesión, sin embargo tuvo que regresar hasta su escuela ubicada en la calle Belén 120 a pedir ayuda, ya que la policía de Guadalajara jamás apareció en el lugar del incidente.

El alumno de licenciatura de la UdeG aseguró que acudirá a levantar la respectiva denuncia para que su caso pueda tener seguimiento y las autoridades actúen ante esta situación, aunque poder identificar al agresor parece una labor poco sencilla.

El Centro Histórico se ha convertido en el lugar preferido para estas personas y aunque el Gobierno Municipal les ha ofrecido trasladarlos a albergues para recibir ayuda, muchos de ellos se han negado a recibirla.

A lo largo de las principales calles del corazón de Guadalajara se pueden observar en mayor número a hombres, hay también algunas mujeres, se les ve caminando en círculos por un perímetro, acostados o ocasiones pidiendo limosna.

La peatonalización del Paseo Alcalde parece haber hecho más evidente la presencia de indigentes en el centro de la ciudad, muchos de ellos no son agresivos y apenas interactuan con otras personas, otros, por sus conductas o condición mental podrían ser considerados como de riesgo, no obstante, los días pasan, se convierten en semanas, meses, años y ellos siguen ahí, son parte de Guadalajara, una parte oscura y desalentadora, son evidencia de que existe una brecha en la impartición de justicia social y son prueba física de que no todos tenemos las mismas oportunidades.

En un cuadrante conformado por las Avenidas Jesús García, Calzada Independencia, Enrique Díaz de León y Juárez se obtuvo la siguiente información:

Hombres48
Mujeres9
Acostado en vía pública durante el día13
Lesionados11
Con Mochila16
Carrito de súper5
Con perro4
Con recolección de cartones o desechos inorgánicos5
Datos recolectados durante tres días

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