Arrecia la saña criminal

Alfonso García Sevilla

Es como versa el título de la nota informativa que aparece el día de hoy en la sección “Justicia” del diario “Mural”, al dar cuenta de la aparición de una cabeza humana, a las afueras de un comercio en una de las colonias más exclusivas de la ciudad, y que se asegura pertenece a un trabajador del mismo que se encontraba desaparecido. En lo que va del año es la tercera cabeza humana que aparece en Guadalajara con un mensaje amenazante.

Asimismo, el diario “El Informador” en su nota principal señala que “Durante el primer año de la presente administración estatal, en Jalisco aumentaron 18 delitos del fuero común, de 41 modalidades y subtipos que reporta la Fiscalía al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Por ejemplo, en 2018 se registraron dos mil 418 víctimas de homicidio doloso, frente a los dos mil 672 asesinatos del año pasado. 36 mil homicidios dolosos cometidos en 2019 y la prevalencia de impunidad en 9 de cada 10 casos.”

Lamentable resulta que en cada ocasión que se dan a conocer cifras de la inseguridad y sus costos en México no veamos reducción en su incidencia, por el contrario, estas tienden a aumentar, y siguiendo con la nota del Informador, según un análisis de la organización Causa en Común, sobre delitos reportados al Sistema Nacional de Seguridad Pública, los de mayor subregistro son: feminicidio, extorsión, secuestro y robo. “Sobre el robo, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública señala que la cifra negra del asalto en calle o transporte público fue de 94.7%. Y del robo en casa habitación, de 89.1%”, se expone.

¿Qué hacer ante el trinomio perverso impunidad, violencia y ausencia de autoridad? ¿Cómo podemos los ciudadanos prevenir ser víctimas de la delincuencia en nuestros bienes? Difícil situación a la que nos enfrentamos, más porque parece que, a un año de su arribo al poder, los encargados de la seguridad pública nos han dejado solos y el incremento en las cifras así lo demuestran.

La Guardia Nacional se ha quedado corta, y no se ve que en lo inmediato los diferentes ámbitos de gobierno se coordinen para mejorar su funcionamiento, más allá de las ocurrencias presidenciales de “abrazos, no balazos” y “fuchi, guacala”.

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