Diles lo que quieren oír.

Fabiola Serratos

Decía un sabio filósofo y ex colega que para uno conseguir llegar a sus metas había que decir lo que otros querían escuchar. Porque dentro de la política hay que pintar esperanzas y buenos actos para que crean en personas infames.

Cabe recalcar que lo de filósofo era mero sarcasmo pues en realidad estaba evidenciando al «culto» director de atención ciudadana del cuál aprendí todo lo que NO se debe hacer en una campaña.

Comienzo contándoles un poco de esto, pues Justo con esa frase me dio por iniciar a escribir sobre todos los resucitados o aquellos que recién nacen para figurar e irse posicionando en la política. Es año de promesas, de convivios y de reactivar figuras que serán necesarias para la siguiente campaña.

Así entre tamales y fotografías de humildad nuestros magnates vuelven a darse baños de pueblo. Aunque muchos sabemos cuáles son las intenciones y pactos.

No es que vivíamos en una sociedad ingenua, me sorprende y satisface ver gran cantidad de habitantes críticos que han fomentado conciencia en redes sociales. Mientras otros más por privilegios y atenciones se convirtieron desde hace tiempo en tapetes y protectores de corruptos.

Lamentablemente la falta de representación verdadera hace que gran parte de la población deteste la política, dando entonces a la minoría el derecho de elegir sobre todo el municipio.

El año de elecciones es similar a una relación tóxica. Dónde durante tres años uno tolera cualquier tipo de abuso pero cuando ya se decide a terminar con tal cosa, viene la promesa del cambio.

La farándula, lo vulgar, la hipocresía cubierta con un velo de cinismo y oportunismo insensato. El ciclo donde los grilleros agarran chamba, donde los líderes se ponen precio y le ponen precio a su comunidad, donde los amigos dejan de serlo aunque se pongan frases de apoyo en redes. Dónde los pactos van tomando forma y los oportunistas van agarrando lo poco o mucho que sienten merecer, aunque se lleven a muchos entre sus malas decisiones.

Solo quiero compartirles que entre las tantas cosas por las que personalmente elegí mantenerme en la literatura y el activismo dejando a un lado los grupos políticos que pintaban a ser un verdadero cambio fue precisamente por todo lo mencionado en esta columna. Desde la frase popular “diles lo que quieren oír” hasta “la gente no quiere ayudarse, viven así porque quieren y uno debe buscar también su beneficio”

Personas así van a desfilar nuevamente, no importa cuantos baños de pueblo se den, no importa cuanto amor profesen a su comunidad, quien alardea de liderazgo y poder tiene sólo la finalidad de colocarse en un cargo. Cuando se tiene la verdadera intención de participar, un líder se aferra a su proyecto. Se busca en conjunto la estrategia adecuada para competir y crecer.

Entre partidos políticos titánicos unos ya con estrategia otros más sin pies ni cabeza y los seudoindependientes que presumen con orgullo en sus borracheras sus pactos con sus nuevos jefes (aquellos contra los que dijeron competir y quitar del poder).

Viene el año de la creatividad y nos corresponde a todos buscar las alternativas convenientes y lo más honestas posibles para mejorar el lugar donde vivimos.

No se trata de figurar como salvadores sino de ayudar a nuestra gente a generar un carácter crítico, decidido y que al elegir sepan que ellos y su comunidad son lo primero. Antes que cualquier promesa de político.

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