Tiempo de contar…

“No se puede cambiar el curso de la historia a base de cambiar los retratos colgados en la pared”.-Sri Pandit Jawaharlal Nehru-

Quirino Velázquez

En el 2019 trascurrió el primer año de los gobiernos de la cuarta trasformación del país y de la refundación de jalisco, fue de ensayo y error. Un año en el que el presidente López Obrador y el gobernador Enrique Alfaro decidieron probar límites y “pilotear” muchas de sus ideas y conceptos sobre la tarea de gobernar. En ambos casos, para muchos, el saldo deja que desear.

El 2020 es el segundo año de los gobiernos federal y estatal, para los expertos debe ser el año de empezar a dar resultados. El país en general y Jalisco en particular han tenido un 2019 muy complicado en muchos aspectos, si bien todo primer año de cualquier gobierno es de aprendizaje, el del presidente López Obrador y el del gobernador Enrique Alfaro han generado muchas expectativas y desencantos entre la población, porque siguen sin concretarse algunos de los muchos compromisos de sus respectivas campañas electorales.

El 2020 es un año bisagra, está llamado a ser el momento de consolidación de los nuevos gobiernos. Es la oportunidad para que la alternancia a nivel federal y estatal comience a rendir frutos en lo social, lo económico y lo político. Pero también y no hay que perder de vista que abre la posibilidad de profundizar yerros, aferrarse en equívocos y seguir buscando en los críticos al presunto enemigo y al culpable de los tropiezos.

Una cosa es segura, este 2020 es el preámbulo de la gran elección de 2021, en la que Morena y López Obrador; y Movimiento Ciudadano y Enrique Alfaro deberán someterse al escrutinio de las urnas. Será un año de preparación para refrendar la confianza depositada en los proyectos de país y de estado que ambos propusieron y abanderan, o para engrosar las filas de los decepcionados. Es el año que pidió el presidente en su discurso del 1 de diciembre de 2019, para que los resultados del nuevo régimen comiencen a verse y sentirse. Es el año en el que gobernador de Jalisco tendrá que demostrar lo mismo.

2020 es el año en el que la curva de aprendizaje deberá superase ya en todas las dependencias tanto federales como las del estado. Un año para dejar de buscar justificaciones en el pasado y comenzar a vislumbrar un mejor futuro. Este año la agenda de lo previsible marca momentos de atención obligada; además, habrá que hacerse cargo de los imprevistos, que en el país y en Jalisco son cosa de todos los días.

Por ejemplo, en el combate a la corrupción, si bien se reconoce que hay avances a nivel federal, y a nivel estado un poco más rezagados, estamos lejos de tener un Estado de derecho. ¿Dónde está el dinero de los políticos que supuestamente han robado a México y a Jalisco? ¿Cuántos estarán en la cárcel? Son interrogantes que las personas van a comenzar a preguntarse en el 2020 porque para eso fueron electos estos nuevos gobiernos. Se necesita, que el presidente y el gobernador, den señales claras de que tendremos un Estado de derecho.

Otra de las grandes interrogantes que nos quedan para el 2020, es la inseguridad. No se vio ningún cambio radical en el 2019 en este tema porque todos los días hay violencia, terror, inseguridad y muerte en el país y desde luego en nuestra entidad federativa. Es un tema delicado, pero en el 2020, la Guardia Nacional, principal estrategia de la política de seguridad del presidente López Obrador, deberá entregar resultados tangibles para la población en materia de combate a la violencia y mejora de la seguridad. También la iniciativa del gobernador de construir y organizar la Policía de la Zona Metropolitana de Guadalajara que fue proyectada como la gran apuesta de las autoridades locales para reducir los índices delictivos, deberá ya implementarse con éxito en las calles. Por ello, estas nuevas corporaciones y los mandatarios federal y estatal estarán bajo escrutinio permanente.

En lo político el año al que inicia es trascendental, pues es la antesala del 2021, se espera que sea un reto para Morena y para MC y para que la oposición de ambos resuelva sus dilemas. Aunque a decir verdad a nivel federal no se nota fuerza en la oposición y en Jalisco menos.

Los ajustes en el tablero político 2020 serán determinantes para el gobierno federal y el gobierno estatal, así como para la oposición.

Los escenarios de los espectros políticos son diversos, van cabalgando en este recién inaugurado 2020, lleno de incertidumbre y perplejidad. Éste es un año decisivo y de enormes retos que deberán sortear todos aquellos que buscan ampliar su espacio dentro del tablero de la política nacional y local.

El proyecto de la Cuarta transformación y el de la refundación de Jalisco tienen el desafío gigante de posicionarse, de darse a entender más allá de la figura de los dos hombres que ya lograron el poder AMLO y Alfaro. La 4T y la RJ como se entienden son la idea de trascender políticamente, incluso de cambiar el curso de la historia, una estrategia que el presidente López Obrador y el gobernador Alfaro siempre han pensado para que su, respectiva, idea de gobierno no se quede estancada en los únicos seis años que podrán gobernar el país y el estado.

Por eso, tanto Morena como MC tienen que demostrar que son más que la figura presidencial y la del gobernador e incluso que son más que el triunfo electoral del 2018. El año al que entramos es trascendental para ello, pues como ya lo dijimos es la antesala del 2021, las elecciones más grandes y coincidentes de la historia, cuando en una sola jornada se vote por miles de candidatos.

A pesar de que no es tan alarmante la caída en las encuestas en el caso del presidente y más pronunciada en el caso del gobernador, el que no participen ni uno ni otro en las boletas si pudiera significar un duro golpe electoral al lopezobradorismo y al alfarismo, por lo que este 2020 es un año de fortalecimiento en cuanto a sus estructuras políticas-partidistas y no sólo atenerse al clientelismo electoral obtenido por lo programas sociales o por las estructuras (pagadas) disfrazadas de comités de participación ciudadana.

Por su parte, la oposición en México es un sol de invierno, ahí está, pero no calienta, no funciona. Este 2020 deberán de recomponer su imagen e ir más allá de las vergonzosas “marchas fifís”. Nuevos rostros deberán de aparecer, pues los del 2018 y 2019 no solo no fueron suficientes, sino que más allá de que los chairos los odiasen, muchos de los personajes opositores son vistos con malos ojos por su funestos antecedentes. Y si bien, ya se habla que los partidos de oposición (PRI, PAN, PRD, MC y quizá el de Calderón Margarita) a Morena, buscarán formar una gran coalición electoral (por cierto, a propuesta del “bembo” de Vicente Fox) existen muchas dudas si se lograra y sobre todo de su posible efectivada electoral.    

En Jalisco, tampoco se ve ni se siente la oposición (es más ni existe) a MC o mejor dicho al alfarismo. El partido Morena (en Jalisco) se encuentra en etapa de desarrollo, pero lo que es peor sin bruja aún y sin el liderazgo necesario que marque el rumbo que los pueda llevar a confrontar electoralmente con éxito a MC (alfarismo) y su coalición de facto. Por cierto, se oye en los corrillos políticos que, en Jalisco, para la elección local del 2021, se prepara una gran coalición electoral conformada por (MC, PAN, PRI, PRD, empresariado, etc, etc,) para enfrentar el posible sunami que representan el lopezobradorismo (que no morena) y sus programas sociales. Qué curioso, en Jalisco una coalición opositora pero no al gobierno del estado, de ser cierto corroboraría lo dicho: no existe oposición a MC.     

Sin duda este segundo año es definitorio para el resto del sexenio del gobierno federal y del gobierno del estado, con las experiencias del primer año se darán cuenta (espero que sí) de que hay muchas cosas que cambiar para sacar al país y a Jalisco del terrible bache en que los tomaron, o este año podría marcar el principio del declive de Morena y de la cuarta trasformación del país; y de Movimiento Ciudadano y de la Refundación de Jalisco.

Lo que, si es cierto y bien lo decía el político indio Sri Pandit Jawaharlal Nehru, es que: “No se puede cambiar el curso de la historia a base de cambiar los retratos colgados en la pared”. Bienvenido 2020.

PD. Nuestros paisanos del Ejido El Zapote siguen este año 2020 bien y de buenas respecto al conflicto (sobre las tierras de su propiedad donde se asienta parte del aeropuerto internacional de Guadalajara) que aún persiste (pero en vías ya de solucionarse) con el Gobierno Federal. El pasado día 15 de los corrientes representantes del ejido encabezados por su líder moral Nicolas Vega Pedroza y dos de los abogados estuvieron en la ciudad de México en la Secretaría de Gobernación y al parecer sigue aumentando la luz al final del túnel donde se vislumbra una solución definitiva a ese añejo conflicto. Ojalá el GAP y la “zopilotera política” que ya ronda por eso rumbos no entorpezcan la posible solución.       

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