GOBERNANTE, DIME CON QUIÉN ANDAS Y EN QUÉ GASTAS
PARA DECIRTE QUIÉN ERES

“Hay que vigilar a los gobernantes que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero” -Indira Gandhi-

Quirino Velázquez

Hay algunos indicadores políticos que nos develaban muchos de los secretos de un gobierno y de un gobernante (presidente, gobernador o alcalde). No obstante, basta con fijarnos en el presupuesto y en el gabinete de cada gobierno. Con ello se adivina el futuro, pero también se descifra el pasado.
En principio, a los políticos y en particular a los gobernantes es muy difícil conocerlos por sus palabras. Muchos de ellos son mentirosos y ocultan la verdad. Otros son sinceros,
pero ignorantes. Dicen el discurso que les hacen sus subordinados sin reparar en su crítica.

Otros más, porque son tontos y no saben dónde está la verdad.
En segundo, también es muy inadecuado conocerlos por sus obras y sus acciones. Éstas las conocemos cuando ya es tarde (casi siempre las anuncia al iniciarlas) y ya no nos
sirve para nada. Son datos para el historiador, pero no para el previsor.
En tercer lugar, es muy riesgoso conocerlos por sus ideas, porque muchos de ellos no tienen ideas y los que son muy inteligentes las cuidan bajo siete llaves mentales que casi
nunca tenemos la clave para abrirlas.

Pero una buena baraja adivinatoria es el Presupuesto. Si un gobierno le regatea a la seguridad es que no le interesa. Frente a ello no hay discurso ni promesa que valgan. Si
ahorra en la eficiente prestación de los servicios públicos básicos o en educación o en salud, es que no le interesa el bienestar, el presente ni el futuro de su pueblo.

Ese método de análisis nunca falla.
Eso mismo sucede hasta en una familia. Si gasta más en viajes que en escuelas, más en cosméticos que en comida, más en bebidas que en medicinas, ya sabremos que le
interesa más la imagen, la farra y el momento que la esencia, la seriedad o el futuro.

No tendremos que preguntarles nada para saber quiénes realmente son y cómo verdaderamente son.
Desde luego que existen momentos en que la pobreza nacional o familiar obliga a desechar las opciones y a jugar “obligado”, como dirían los aficionados al dominó. Pero,
aun así, la insolvencia reduce las elegibilidades, pero no las cancela en su totalidad.

Así, en su miseria de postguerra, Japón le apostó a la educación y le resultó. Así como Alemania le apostó a la industrialización y le resultó. Y la extinta URSS le apostó al armamentismo y le resultó.

Pero muchos de los europeos y de los asiáticos también hicieron su apuesta presupuestaria y, gracias a ello, hoy son lo que son.
De la misma manera, durante la Gran Depresión, Estados Unidos conoció su peor momento monetario. Tuvieron que cancelar muchos de sus proyectos. Pero el último sería
la construcción de sus enormes presas que convertirían a esa nación en una verdadera potencia hidráulica.

Así, en plena miseria se edificó la todavía imponente Presa Hoover,
que embalsa al río Colorado y que surte sustancialmente de electricidad a los estados de California, Nevada y Arizona, ni más ni menos.

Entonces, basta que veamos del gobierno federal, del gobierno del estado o del gobierno municipal a que le apuestan (en que invierten) con el dinero publico y tendremos una
buena señal de los que son.
Pero otro indicador infalible del gobierno de los tres niveles (federal, estatal y municipal) es el gabinete.

Las cartas de cada equipo político tienen las cualidades que algunos
atribuyen a los ocultos del tarot. Están cargadas de significado y hasta de premonición (intuición o sentimiento que presagia un hecho futuro). Indican el carácter y predicen el
destino de un gobierno. Y, muchas veces, lo que no alcanza con la insuficiencia del presupuesto se logra con la eficiencia, la inteligencia y la decencia de los integrantes del
gabinete.

Porque los equipos implican mensaje y pronóstico. Los cargos públicos, por más que queramos verlos con pura institucionalidad, tienen nombre y apellido. Una ratificación en
la cartera de economía anuncia continuidad en los modelos económicos. Una componenda en la cartera de seguridad indica, inexorablemente, que a esa
administración no le interesa la seguridad.

Una designación indescifrable, que por cierto abunda en los tres ordenes de gobierno, denota que el designante (presidente, gobernador o alcalde) no entiende o no quiere que lo entiendan.

En ese orden de ideas, respecto a los equipos en la administración pública, aplica el famoso refrán popular que dice: “Dime con quién andas, y te diré quién eres”, que muestra que se puede conocer a un gobernante a través de su grupo de colaboradores
designados. Es decir, “Dime con quién andas, y te diré quién eres” sugiere que, mediante las influencias, las preferencias y las compañías que un gobernante tiene se puede
conocer cómo realmente es.

Dejo para que, bajo esos dos métodos (gabinete y presupuesto), cada quien haga sus conjeturas. Veamos el equipo y el presupuesto de cada gobierno (federal, estatal y municipal). Valuemos a sus hombres y examinemos sus cuentas. Esto nos dirá más que sus discursos y que sus informes oficiales. No perdamos tiempo en oír sus declaraciones
o en ver sus publicaciones en las redes sociales.

Yo sí creo, que en materia de gobernantes aplica eso de dime con quién andas y en qué gastas para decirte quién eres. Al respecto, bien lo decía la estadista y política hindú Indira Priyadarshini Gandhi: “Hay
que vigilar a los gobernantes que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero”.

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