Alfonso García Sevilla

Poco esperanzadores resultados de un mejor país arroja la evaluación Programa de Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) donde la mitad de los mexicanos de 15 años no alcanza niveles suficientes para desenvolverse en la sociedad: 45% no logra los aprendizajes suficientes en Lectura, 56% en Matemáticas y 47% en Ciencias, resultados que no han sufrido variaciones significativas en los últimos doce años.

Cabe recordar que durante el sexenio de Peña, con bombo y platillo se anunció una reforma educativa que pretendía aumentar la calidad de la educación básica, reflejándose esto en los resultados de las evaluaciones internacionales como PISA y aumentar la matrícula y la calidad de la educación media superior y superior. No cumplió y la actual administración la acaba de derogar.

Y esto se agrava ya que según el INEGI, de cada 100 niños que ingresan a primaria solo 8 concluirán una carrera universitaria, asimismo, según datos de la OCDE, solo el 38 por ciento de los estudiantes universitarios concluyen sus estudios.

Nuestros políticos no han entendido que una verdadera transformación del país inicia con la educación, la cual debe ser integral, transversal y tendiente a desarrollar todas las capacidades del individuo. Así como atacar las causas de la deserción escolar y contar con planteles modernos y que cubran las necesidades de los educandos.

Ante ello y lo poco que se destina en este rubro en el presupuesto de egresos de la federación 2020, así como la ausencia de una reforma que transforme radicalmente el modelo educativo en nuestro país, pasaremos otro sexenio sin un cimiento sólido que siente las bases para realmente lograr una “transformación” significativa en la sociedad.

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