AMLO-ALFARO semejanzas o mera coincidencia

 “Los dos presumen que les guía la buena fe; ambos se asumen como la última esperanza del pueblo, pero deberían tener presente que las buenas conciencias también se extravían, cuando sucumben a los arrebatados de un poder sin freno y sin contrapesos”. -Pedro Mellado-

Quirino Velazquez

El presidente de México, le ha dicho “linduras” al gobernador de Jalisco como “traidorzuelo”, «farsante» y «amigo de Carlos Salinas».

Por su parte, el gobernador de Jalisco, ha sido uno de los actores políticos que más han alzado la voz para criticar decisiones del presidente AMLO. Así lo hizo en dias pasados durante la ceremonia de inauguración de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2019 en donde afirmo que: “Aquí no podemos guardar silencio, cuando se pretende imponer una idea monolítica de lo que significa lo nacional. El futuro de México se debe construir desde la lógica de la pluralidad, del respeto a quienes piensan distinto a nosotros, partiendo de la premisa de que nuestro silencio hoy, por miedo o por displicencia, nos cobrara una factura mañana. No más silencio, no más cabezas agachadas, eso no le sirve a México”.

Pero López Obrador y Alfaro no son opuestos en todo. Por el contrario, existen semejanzas en sus respectivas carrereas políticas y la forma de gobernar de ambos políticos.

A un año de iniciados los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y de Enrique Alfaro Ramírez, la ocasión es propicia para contar de sus semejanzas, que pudieran ser meras coincidencia, en la carrera política de ambos mandatarios. Aquí repasamos algunos aspectos que muestran esos parecidos, aunque sus circunstancias son distintas.

Origen político. AMLO y Alfaro tienen su origen político como militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI); y ambos han ocupado cargos públicos de elección popular gracias al Partido de la Revolución Democrática (PRD). AMLO como Jefe del Gobierno del Distrito Federal (2000-2005) y Alfaro como Presidente Municipal de Tlajomulco (2009-2012), los niveles de aprobación de ambos, en esos periodos, fueron los más altos registrados en dichos cargos.   

Persistente ante las derrotas. Algo que caracteriza a uno y otro mandatario, es que sin dudad son persistentes y no se amilanan ante las derrotas. Antes de ganar sus actuales cargos públicos sufrieron sendas derrotas. AMLO perdió en dos ocasiones 2006 y 2012 (aunque en el 2006 se afirma que gano) las elecciones por la presidencia de México. Alfaro perdió la presidencia de Tlajomulco (2003) y la gubernatura (2012).  

Liderazgos. Prácticamente desde la fundación del partido Morena (julio 2014) y la llegada del mandatario estatal al partido Movimiento Ciudadano (2012), AMLO y Alfaro han sido el centro donde gravitan sus respectivos partidos (a nivel nacional y a nivel estatal respectivamente). No se concibe, hasta hoy, que dichos partidos pudieran subsistir en la arena política sin el liderazgo y presencia de uno y otro político. Hoy día los dos partidos (Morena y MC) son la primera fuerza política en sus respectivos ámbitos de gobierno.       

Elecciones 2018. En julio de 2018, un poco más de treinta millones de mexicanos eligieron por primera vez en la historia contemporánea de México, a un presidente de la República de un partido diferente el PRI y el PAN: Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena. En el mismo proceso electoral, pero en la elección local, Enrique Alfaro Ramírez, también históricamente, fue electo gobernador de Jalisco por un partido (MC) distinto al PRI y al PAN. Rompiendo (a nivel nacional y a nivel estado) ambos políticos con la alternancia del bipartidismo hasta ese entonces dominante (el detestable prianismo).

Los contundentes triunfos de Andrés Manuel López Obrador y de Enrique Alfaro Ramírez en 2018 dejaron inmediatamente un enorme lugar vacío en el escenario político nacional y estatal: el suyo, el de los líderes de la oposición.

Ambos mandatarios tienen (hasta hoy) en sus respectivos ámbitos territoriales (nacional y estatal) en una extrema debilidad al PAN y el PRI y casi en la extinción PRD (otrora partidos dominantes). Es decir, prácticamente no tienen oposición partidaria.

También se puede decir que a nivel nacional el partido MC tiene una presencia marginal y carece de la representatividad necesaria para erigirse como una oposición con peso legislativo y social. A nivel estatal Morena aún no se distingue como un partido opositor organizado, es decir, Morena como oposición necesita hacerse oír, para debatir, criticar, denunciar, investigar, ilustrar a la opinión pública, mostrar cuál es la “politique de rechange” (política alternativa) y ejercer su derecho a convertirse en mayoría. Pero la verdad en Jalisco Morena no se oye.

Lo que yo creo y me parece preocupante es que, con la ausencia de la oposición a nivel nacional y a nivel Jalisco, se está creando un vacío peligroso en el mapa de los contrapesos políticos necesarios en una democracia.

Inicio de la actual gestión. López Obrador y Alfaro iniciaron sus respectivas gestiones en diciembre pasado: López Obrador el día 1; Alfaro, el día 6. Ambos también decidieron comenzar con actos multitudinarios: en su toma de protesta, López Obrador encabezó un encuentro en el Zócalo ante miles de personas, mientras que Alfaro estuvo en la Plaza Liberación, ubicada entre el Congreso local y el Palacio de Gobierno.

Las “aplanadoras” legislativas. Otro punto en común es que los partidos de ambos políticos tienen mayoría en sus correspondientes legislativos (Morena en el plano nacional y MC en el local), lo que les facilita tomar decisiones y sacar reformas.

En el Congreso de la Unión, la “aplanadora” de Morena ha logrado aprobar temas como las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la llamada ‘Ley Taibo’ y el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). Dentro del Congreso de Jalisco, MC ha recurrido a esa misma estrategia para impulsar sus asuntos.

La “Cuarta Transformación Nacional” y la “Refundación de Jalisco”. Ambos políticos propusieron cambios profundos y radicales.

López Obrador ha expresado: “Dijimos que se habían llevado a cabo en la historia de nuestro país tres transformaciones: la Independencia, la Reforma, la Revolución, y que nosotros íbamos a llevar a cabo la Cuarta Transformación de la vida pública de México, dijimos también que íbamos a lograr esta transformación sin violencia, de manera pacífica. Dijimos que iba a ser una transformación ordenada, pero profunda y radical”.

Enrique Alfaro refiere: “Refundación es ruptura con el viejo régimen por la vía del acuerdo social para construir un nuevo orden institucional que nos permita enfrentar con eficacia los desafíos del presente y del futuro. Así de simple, así de complejo. Para nosotros, la Refundación es garantizar a los jaliscienses un gobierno e instituciones que respeten la ley. Pero también, construir juntos una sociedad organizada y protegida por la ley. Es el replanteamiento de las relaciones que Jalisco tiene en todos sus niveles y dimensiones, principalmente sociedad y gobierno”.

Austeridad, sueldos y vehículos. Otro aspecto en común es que los dos políticos defienden una política de austeridad. A nivel nacional, López Obrador y Morena incluso lograron aprobar una ley de salarios máximos que establece que, salvo excepciones, ningún funcionario puede ganar más que el presidente de la República. A nivel local, Alfaro se ha pronunciado por acabar “con los vicios y abusos” en las esferas de gobierno, en particular en el Poder Judicial.

Además, tanto uno como otro han decidido dejar de trasladarse en aeronaves oficiales. López Obrador incluso puso en venta el avión presidencial (ese que ni Obama tenia) y viaja en vuelos comerciales. En tanto, Alfaro puso a disposición de la Secretaría de Salud el helicóptero que sus antecesores usaban como transporte. “(Es) un helicóptero que se usó durante mucho tiempo para que el gobernador se paseara, para que el gobernador, por evitarse unos minutos, se gastara el dinero de los jaliscienses en lujos que hoy no tienen justificación”, dijo al respecto.

Opinión de Pedro Mellado y Felipe Cobián. El destacado periodista y agudo articulista de Jalisco Pedro Mellado Rodríguez (por cierto, amigo de Don Enrique Alfaro Anguiano padre del gobernador) no hace mucho (noviembre de 2018) escribió un interesante artículo de opinión titulado “AMLO Y ALFARO, REPELENTE SIMILITUD”. En él nos cuenta lo siguiente:

“Se parecen tanto, son tan iguales, fuertes y en ocasiones sumamente ásperos… Los mueven propósitos similares: uno pretende llevar a cabo la ‘refundación’ de Jalisco y el otro está obsesionado con la ‘cuarta transformación de la República’.

“Los dos son controladores, dominadores, ejercen el poder de manera vertical: no tienen colaboradores, sólo subordinados, y quienes no se someten a su voluntad o sintonizan con sus deseos, se convierten en contrincantes que deben ser combatidos con vigor.

“Comparten una singular repugnancia por las críticas y por sus críticos: para uno, algunos medios convencionales de comunicación -que en algún momento han expresado puntos de vista que le desagradan- son “basura”; para el otro son “prensa fifí”, sensacionalista y amarillistas, divulgadora de mentiras, en defensa de intereses perversos vinculados a poderes ilegítimos”.

Por otra parte, otro destacado periodista de Jalisco Don Felipe Cobián Rosas respecto de ambos políticos, en un artículo titulado “AMLO Y ALFARO, TAN IGUALES, TAN DIVERGENTES” apuntó: “Quién lo pudiera creer. Andrés Manuel López Obrador y Enrique Alfaro Ramírez son tan parecidos, pero divergen y están peleados. Ambos, al principio, caminaron juntos por la misma senda de la política y hasta parecían bien avenidos. El particular carácter de cada uno, tan contrarios a la autocrítica y tan susceptibles a la crítica de la opinión pública; autoritarios en el fondo; apasionados de la política, persistentes, tercos u obstinados hasta el fin”.   

Termino diciendo que más allá de la semejanzas o meras coincidencias de López Obrador y Enrique Alfaro, comparto la opinión del periodista Pedro Mellado, cuando anotó: “Los dos presumen que les guía la buena fe; ambos se asumen como la última esperanza del pueblo, pero deberían tener presente que las buenas conciencias también se extravían, cuando sucumben a los arrebatados de un poder sin freno y sin contrapesos”.   

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