Fabiola Serratos

Aguantamos el capitalismo, el comunismo, el socialismo, el feudalismo. Aguantamos hasta el pendejismo.

Tuve la suerte de que mí primer recorrido por México como autora fuera en el 2012, dónde dieron inicio los movimientos estudiantiles en contra del entonces presidente Enrique Peña Nieto, tuve la sorpresiva e inquiétate experiencia de mirar las guerrillas en pueblos de Yucatán, Oaxaca Quintana Roo y más tarde asistir al D.F. donde el zócalo abarrotado de manifestantes exigían la justicia que en las urnas les fue robada. Cursaba el segundo semestre de la lic.

En filosofía cuando tuvimos oportunidad de armar un grupo “filosofía en movimiento” y formar parte de las que marchas nacidas en la universidad iberoamericana “yo soy 132” en todo el país. Después de aquello vivido como revolucionaria y amante de la historia, uno comienza a creer y hacerse la fiel idea que los cambios son responsabilidad de nuestra y no solo con el voto sino con las defensa y la rebelión de lo que oprime o es injusto.

De aquellos movimientos que exigían libertad, miles de estudiantes buscaron y exigieron el medio para representar cargos sin ser aliados de algún partido político. Para los dinosaurios representaba una buena alternativa para el quebrantamiento de los grupos políticos contrarios, para otros más idealistas (cómo su servidora) significaba la búsqueda de la independencia de manera democrática.“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”En la búsqueda de esta sociedad nueva, incluyente y justa; algunos soñadores incluyendo en el municipio armaron proyectos de candidaturas independientes, siendo su servidora invitada a participar en la municipal.

Principios de justicia, inclusión, equidad, respeto y el completo repudio a un viejo poder manejado por caiques y dinosaurios dentro de la política lo que me motivaron a dar un Sí en esta participación. Lo que uno no aprende sino hasta después de la experiencia son los múltiples espejismos y escenarios que tiene la política.Cientos de candidaturas independientes incluyendo las que pelearon por la presidencia de México, no fueron más que un circo político con el único interés de seguir conservando el poder pero con un argumento y máscara diferente.

Tlajomulco no fue la excepción. Dentro de esa falsedad no existía ninguno de los principios que en su momento miles de estudiantes intentaron rescatar, incluso me atrevo a decir que organizadores y coordinadores de dicho proyecto municipal jamás estuvieron en movimientos sociales congruentes, por el contrario figuraron anteriormente en varios partidos políticos. Actualmente se rumoran de nuevos personajes que desean tomar esta vía para conseguir “mínimo una regiduría” sin jefes, aunque esto implique la división de votos de proyectos importantes, lo que sí es sabido es que quien verdaderamente aprecia a su municipio no verá su imagen como salvación, ni buscara el reconocimiento de un proyecto en el que solo una persona se sienta “El héroe”.

Lo que dio inicio con buena voluntad de cientos de soñadores y jóvenes revolucionarios, fue como mucho otros proyectos consumidos por grupos de poder, ahora más que candidatos independientes quizá tengamos más trepadores en busca de empleos en los ayuntamientos o las mismas figuras en el poder pero con distinto argumento.¿Cuál será ahora la narrativa de los Seudo Independientes?¿Somos ciudadanos que viven las problemáticas?Porque entre ciertos privilegios y relaciones uno ya no se vive como ciudadano común, o como diría uno de mis adoradores profesores refiriéndose a la clase obrera, el común de nosotros lo mortales.¿Tenemos buena voluntad?.

Cuando sabemos que sin un proyecto, movimiento o estrategia ni siquiera un movimiento nacional como en su momento lo fue yo soy 132 pudo.Estatalmente hemos charlado con aquellos que años atrás comenzamos como estudiantes las revoluciones sociales. ¿Cuál sería la verdadera opción para una revolución? ¿Cuál sería entonces la opción para qué un país consiga la libertad de los mismos viejos protagonistas en la política?La unión que dignifique la congruencia, saber que nuestro municipio es de todos no solo de los que lo llaman NUESTRO que la gente de nuestras comunidades está por encima de nuestras propias necesidades y protagonismos.

Qué no existe verdadera independencia cuando no se conoce ni de historia, ni de inclusión, mucho menos de una participación social verdadera y coherente. Cuando el mismo discurso político refiere a un proyecto como la salvación y la compasión de la marginación justificándolo como “Así es la política de un pueblo” Nuevamente le hago la invitación a analizar nuestra participación, pues miramos a nuestros hermanos latinoamericanos en sus luchas, donde existe unicamente el deseo de la justicia.

Mientras en nuestro municipio y país se busca más la distinción del protagonismo y con éste el de controlar a los otros. La verdadera Independencia la rigen las ideologías de los que conocen las luchas sociales, nuestros momentos históricos importantes y que saben que no se trata solo de no estar en un partido político sino en apelar y luchar por la libertad de todos. 

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