Desastre histórico

Por Octavio Guevara

Viernes 02 de agosto de 2019

El mes de julio termina con una serie de afectaciones en los vecinos del poniente de Tlajomulco, a causa de las lluvias torrenciales. Al grado de que el Ejército mexicano activó el Plan DN-III-E para llevar a cabo recorridos preventivos en áreas inundadas por las lluvias registradas en los últimos días en el municipio. Los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) acudieron a la comunidad para llevar a cabo labores de limpieza en las zonas inundadas, como parte de la Fase de Auxilio del mencionado plan.
El gobierno de Tlajomulco de Zúñiga informó que las fuertes lluvias registradas recientemente, causaron severas inundaciones en San Agustín, Santa Anita y El Terrón, Bosques de Santa Anita principalmente; elementos de Protección Civil y Seguridad Pública laboraron en las zonas afectadas. Esta situación ha servido para utilizar el tema como un tema político, pues ya que algunos culpan al actual gobierno por permitir fraccionar una parte del Bosque de la Primavera y la creación de un centro comercial de gran impacto para el sur de la ZMG sobre los arroyos de temporal.
Independiente de quien es el culpable, vale la pena hacer una reflexión sobre el origen más remoto de esta área natural que hoy conocemos como el cerro de El Palomar. En el siglo XVIII era conocido como el cerro de Los Gavilanes, como lo sostiene Fray Alejandro Patiño en 1778, en su descripción en el Mapa Topográfico del Curato de Tlajomulco y sucinta historia, en el apartado 25 titulado temblores de tierra, que dice: “Distancia de media legua del pueblo de Santa Anita por el viento medio entre el Este y estenoreste está el cerro de Los Gavilanes (BBB)”.
Cercana a esta área se encuentra Santa Ana Tepetitlán, que perteneció al corregimiento de Tala, del Reino de la Nueva Galicia hasta el siglo XVIII. En el siglo XVI, los españoles fundaron este pueblo con esclavos negros para proteger a Guadalajara de los ataques chichimecas y para suministrar madera a la ciudad en construcción. (Taylor 2003:118 citada por Gómez Santana, 2006).
En la época colonial, los pobladores indígenas podían tener tres tipos de tierra comunales: el fundo legal, tierras en común repartimiento y el ejido; al final de esta época, los pueblos y haciendas comenzaron a expandir su territorio, pues incrementó la población rural y se desarrolló la ganadería comercial en las haciendas y la deforestación de los valles. Estos factores provocaron que no sólo surgieran conflictos entre ellos, sino entre los mismos pueblos indígenas. Esta problemática continuó durante el siglo XIX, aunque bajo diferentes características. Los bosques del cerro de “San Miguel”, como se conoció el cerro en mención, fue motivo de discordia, pues era la fuente principal de madera, para los pueblos cercanos a Guadalajara, tales como San Agustín, San Sebastián y Santa María.
No estaban claras las propiedades del antiguo ejido santanense, pues para llevarse a cabo el trámite de restitución de tierras, el pueblo no cumplía con los requisitos; en el Diario Oficial de la Federación relativo al expediente de dotación de ejido dice que: ‘‘toda vez que los títulos presentados no son bastantes para justificar el derecho que dice tener sobre las tierras que reclama como formando su antiguo ejido, ni estas han sido identificadas, ni dejaron de ser poseídas por los vecinos en contravención de la ley de 25 de junio de 1856’’. Lo mismo sucedía con San Agustín, que no conocía los linderos de los terrenos pretendidos (Llano Grande y Cerro de San Miguel) aunque en su posesión se encontraban, según una merced otorgada en 1791 por el entonces Gobernador de la Nueva Galicia, Antonio de Villa Urrutia. Aunque se negó la restitución, fueron dotados con 1,726 hectáreas de tierras por Resolución Presidencial de 07 de diciembre de 1922.
La jurisdicción de Tlajomulco hasta el presente, no puede determinar sus límites territoriales con Zapopan. Este hecho se remonta a la época virreinal, en que son constantes los pleitos entre los naturales de San Agustín y Santa Ana Tepetitlán. Dichos litigios se encuentran en el ramo de Tierras y Aguas del Archivo Histórico de Jalisco.

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