Carlos Lomelí

Por Quirino Velázquez 

Lunes 22 de julio de 2019

“CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA” -Gabriel García Márquez

Desde la campaña electoral pasada en la que compitió por el cargo de gobernador por el partido morena, Lomelí fue señalado por autoridades de estados unidos, así como por diversos actores políticos en México por probables casos de lavado de dinero y vínculos con la delincuencia organizada desde 2008.
Desde aquel tiempo ya se mencionaba que el departamento del Tesoro de Estados Unidos señalaba a Carlos Lomelí como “presuntamente involucrado en ayudar en la desviación ilícita de materiales para precursores de metanfetamina a la organización Amezcua Contreras” (hp-1171 2008). Lomelí también apareció en una investigación de red de lavado de dinero del narcotraficante Raúl Flores, vinculado con el cártel de Sinaloa, en la que también están presuntamente vinculados el cantante Julión Álvarez y el futbolista Rafael Márquez. Además, desde entonces ya se le señalaba “que sus empresas (laboratorios farmacéuticos) le vendía al gobierno estatal priista que encabezaba Aristóteles Sandoval medicamentos a sobreprecio”.
Más recientemente, la asociación civil encabezada por Claudio González y María Amparo Casar denominada: Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) publicó que “Carlos Lomelí Bolaños, súper delegado de Morena en Jalisco, es el centro de una red farmacéutica conformada por nueve empresas dedicadas a la venta de medicamentos que han compartido los mismos socios, apoderados legales, representantes e incluso con domicilio en Zapopan, Jalisco, a pesar de que el funcionario solo reconoce como propias cuatro de esas compañías. Ese grupo farmacéutico ha vendido miles de millones de pesos en contratos gubernamentales en siete años (2012-2019). Tan solo una de esas compañías, Abastecedora de Insumos para la Salud, Abisalud, ganó, en lo que va de 2019, más de 164 millones de pesos, adjudicados por el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador.”
Poco después el propio Presidente de México (AMLO) en una de sus mañaneras (ruedas de prensa) dijo que lo señalamientos a Lomelí eran “grilla, pura politiquería, de todos modos, nosotros no vamos a permitir la corrupción trátese de quien se trate”. Y dejó entrever que el gobierno de Jalisco (sin decir nombres) estaba detrás de eso: “la denuncia la hicieron en Jalisco y el implicado fue candidato a gobernador, y el gobierno que lo está investigando fue surgido de un proceso electoral”.
A eso, el gobernador Enrique Alfaro respondió: “le aclaro al presidente de México que yo no estoy metido, ni tengo ánimo político en este tema, pero sí, insisto, en que vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para hacer público, evidenciar y desmantelar la red de corrupción que hay en el tema de medicamentos en Jalisco, sea el empresario que sea el que está involucrado y sean los funcionarios que sean los que estén involucrados”.
Señalado por investigaciones periodísticas de estar detrás de un grupo de empresas farmacéuticas que le venden y vendían al Gobierno Federal y al estatal, el representante del Presidente, Andrés Manuel López Obrador en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños dejó su cargo el pasado viernes 12 de julio: “con la única intención de que se puedan hacer las investigaciones correspondientes y parar ese golpeteo y esa violencia mediática y política que intenta dañar al gobierno federal de manera permanente y contundente a través de esa asociación llamada mexicanos contra la corrupción” argumento.
Hace apenas dos días (16 de julio) la Secretaría de la Función Pública (SFP) reveló que “existen siete investigaciones por presuntas irregularidades y conflicto de interés en contra de Carlos Lomelí Bolaños. Cuatro investigaciones se realizan sobre las empresas relacionadas con él (Lomelí) y tres más sobre las conductas contrarias a la legalidad, posiblemente atribuibles al investigado, que son sancionables a través de procedimientos administrativos disciplinarios”.
Al respecto, Enrique Alfaro puntualizó: “tengo una buena relación con el gobierno federal así se mantendrá, no necesito intermediarios para trabajar con secretarios del gabinete o el Presidente de México. Lo que sí espero es que las investigaciones lleguen a sus últimas consecuencias, que una simple renuncia no genere perdón y olvido, en lo que se pueda acreditar de un acto indebido, sea quien sea pueda pagar las consecuencias de sus actos».
Parece que los señalamientos al político Carlos Lomelí (hoy ex superdelegado del gobierno federal) no fue “pura ploquitería” aunque a decir verdad aún no es el fin de esta novela, pero si tiene mucho que ver con el título de la novela corta publicada en 1981, una de las obras más conocidas y apreciadas del escritor colombiano Gabriel García Márquez: “CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA”.

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