¿Qué dicen los jóvenes?

Por Octavio Guevara

Viernes 12 de julio de 2019

En la entrevista a Braulio Rodríguez Martín del Campo, un joven ciclista que ha puesto en alto a nuestro municipio en ese deporte, publicada hoy en la sección de ‘‘Rostros de Tlajomulco’’ en este mismo medio, me di cuenta sobre lo que un chico como él es capaz de observar en el medio social de nuestro municipio. Si nuestros terruños parecían únicos y disímiles entre sí, estimado lector, hay algo que comparten entre todos: una socialización decadente para nuestros jóvenes tlajomulquenses, mismo tema al que las instituciones han dedicado atención y constantes campañas.
Nuestro pasado rural está a la vuelta de la esquina, apenas veinte años atrás, y los cambios que hemos sufrido, a raíz de la desacelerada urbanización, han hecho agonizar las ‘‘viejas’’ formas de ‘‘educar’’ a los que son el futuro de México. El diálogo es el medio más civilizado para tratar los problemas entre los seres humanos, lastimosamente parece ser la última opción o un recurso que pocos utilizan y saben utilizar, complicándose todavía más en un contexto intergeneracional. En este espacio se ha insistido en el papel histórico que tiene la familia en la sociedad y, una vez más, se ve involucrada con este asunto, específicamente con el tema de la disciplina.
A propósito de lo anterior, ¿cuántos padres de familia siguen relacionando los castigos o el uso de la violencia con ‘‘educar’’ y ‘‘disciplinar’’?, al mismo tiempo, ¿cuántos menores de edad, o cuántas personas mayores, han crecido sin un hogar, sin una familia? La situación se torna alarmante en el momento en que aparecen las ‘‘salidas’’ al problema, esas alternativas que parecen dar fin al asunto de manera egoísta, que convierten el diálogo en un ‘‘encontronazo’’. Sí, como pudo intuir ya, nos referimos a las adicciones. Ese es el problema social que comparten los terruños de Tlajomulco, sin contar la delincuencia en sus diversas formas, y que nuestro ciclista en mención pudo conocer de cerca en el pueblo cabecera, Tlajomulco de Zúñiga.
Braulio se instruyó desde pequeño en el ciclismo, en medio de una familia de profesionistas, y llegó a convertirse, en su plena juventud, en un campeón; sin embargo, una cantidad considerable de jóvenes que conforman sus relaciones sociales, como él nos hace saber, son un punto débil que bien podrían hacerlo caer en los vicios. No pretendemos dar aquí el antídoto, pero sí compartir el mensaje de un ciclista cuya disciplina se basa en el compromiso, no de palabra y sí de acción, y que ve en el deporte una salida para el abismo en que caen cientos de miles de jóvenes en el mundo. ‘‘Yo creo que, si eres alcohólico [o drogadicto], un deporte de los que te ayudan es la bicicleta; hay documentales, mil cosas, de gente drogadicta que se ha subido a la bici y sólo las jala a dejar todo eso’’, comentó Braulio, relacionando el movimiento de la bici con el cambio de las personas, con la cuerda rescatista que va en auxilio de aquellos que se encuentran en un abismo. Eso lo dice él, desde el ciclismo, y hace falta escuchar a muchos más tlajomulquenses: en ellos están las sendas que debemos seguir ciudadanos e instituciones.

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