Historicas llamadas de atención en Tlajomulco

Por Octavio Guevara

Viernes 28 de junio de 2019

A lo largo de la historia de Tlajomulco, como sucede en el resto de las poblaciones, estimado lector, la naturaleza ha afligido al ser humano con sequías, inundaciones, contaminación, y entiéndase el etcétera como ‘‘tal cual lo que hoy vivimos’’. Hace dos días, por la noche, una intensa lluvia hizo estragos en el pueblo de San Agustín, pese a las acciones de desazolve y otras medidas como limpieza de calles. Hace 15 años, este mismo Semanario fue testigo de un caso todavía más desastroso ocurrido en la zona valle: una presa ‘‘se desbordó’’ e inundó poblaciones (San José del Valle, Unión del Cuatro y Concepción del Valle), declarándola el Gobierno del Estado como ‘‘zona de desastre’’. Hay mucho por hablar y muchos a quienes señalar de por vida, sus malas decisiones inundaron sus propios pueblos, y casos como estos se repiten eternamente. El suceso más lamentable en estos días es el ocurrido San Gabriel, Jal.
Es verdad que el potencial de la naturaleza arrasa con las mejores construcciones, pero la magnitud del desastre y las lamentaciones vienen de los humanos, cuando a la corrupción se le suman cientos y miles de ciudadanos irresponsables. ¿Qué diría don Tomás Orozco, propietario que fue de la hacienda de La Concepción, al ver cómo se construyeron casas en lo que fueron las presas de su propiedad? ¿Qué dirían los ribereños de la laguna de Cajititlán que, ante una inminente sequía, en 1675, se pronunciaron contra la concesión del usufructo de las aguas en favor de la hacienda de Cedros, al ver cómo es contaminado por los fraccionamientos que le rodean hoy? ¿Se imagina las plegarias eternas en las iglesias, al ver los campesinos y propietarios de ranchos y haciendas cómo se instalan ‘‘cañones antigranizo’’? Y luego decimos que en el pasado estábamos peor, ¡qué ironía!
Las redes sociales, que, si bien no son del todo fuentes ‘‘de fiar’’, sí demuestran esta problemática en todos los rincones de nuestro país, y del planeta. Las noticias son instantáneas: delincuencia, accidentes, vialidades, entretenimiento, quejas. Es en ese espacio donde nos damos cuenta que el cinismo rebasa la educación, pues abundan videos sobre cómo se inician conflictos serios tan solo por amonestar a alguien por tirar su basura en la vía pública. Se convierte en un campo de batalla: los ciudadanos comentan y pelean las publicaciones del Gobierno de Tlajomulco, alegando la falta de agua, de luz, de servicios básicos y critican concesiones con mala planeación; pero el Ayuntamiento también hace severos llamados de atención a la ciudadanía, difundiendo imágenes de toneladas de basura que los servidores públicos recogen en las principales vialidades tras inundaciones. Entre que si uno u otro tienen la culpa, el que se daña es nuestro municipio y, cuando menos lo pensamos, vuelve la naturaleza a azotarnos, convirtiéndose en todo un ciclo vicioso.
Históricamente somos de oídos sordos, pero aún sentimos sed y la sensación de ahogo, y eso solamente en cuestiones de agua porque del aire y el suelo, y de la delincuencia…mejor ni hablar. El ser humano, al igual que el resto de muchas especies animales, sobrevive en grupos, en comunidad, por lo que la responsabilidad es de todos: es mi culpa tirar basura, es mi culpa malgastar el agua; no es letanía, pero sí es necesario recordarlo todos los días.

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