Tren Ligero a Tlajomulco; Refundación y 4T

Por Aarón Estrada

Viernes 31 de mayo de 2019

La construcción de la Línea 4 del Tren Ligero para Tlajomulco, será una de las obras más importantes para el municipio y sur de la metrópoli, sin precedentes en su tipo.
El anunció del gobernador, Enrique Alfaro Ramírez fue aplaudido por los afines a su movimiento político, y por la mayoría de la población en general del sur de la metrópoli y en especial del municipio. Pero esa gran noticia, también lleva una carga de responsabilidad, de que realmente en tres años un habitante de la Cabecera Municipal se traslade hasta el centro de Guadalajara con tan sólo abordar dos vagones del Sistema del Tren Eléctrico Urbano (SITEUR) a un bajo costo.
Lo que sigue para lograr ese sueño, urgente para la movilidad de más de medio millón de habitantes, es la voluntad política, la concordia entre el Gobierno de Jalisco y Gobierno Federal ¿Por qué? a razón de que la inversión millonaria para la construcción de esa línea, requiere partir de fondo de la Federación, que sea la Cámara de Diputados quien por mayoría apruebe el presupuesto para etiquetar esa obra, que la mayoría de los legisladores de Morena en la cámara baja del País avalen ese proyecto de movilidad.
Posteriormente, que las instancias del Gobierno de México, específicamente la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) agilice el recurso, los proyectos ejecutivos de la obra, las licitaciones y se dé inició a los trabajos en los primeros meses del próximo año. Todo alineado en la voluntad política.
Lo grave, es que diversos políticos no han logrado comprender el significado de voluntad, concordia política para que las acciones avancen, además, de que ciertas opiniones técnicas y mediáticas, han señalado como inviable dicho proyecto de la Línea 4 para Tlajomulco. Algunas voces lo han calificado como “Capricho naranja”.
No se trata de que, si se cuelga la medalla de la Línea 4 del Tren Ligero, Enrique Alfaro, o a quien se le ocurrió primero, o que, si es obra federal de Andrés Manuel López Obrador y no corresponde al gobernador anunciarla, esos argumentos de quien se lleva el premio político de esa obra, es politiquería. Lo verdadero trascendental es que sea una realidad ese sistema de servicio para el Sur de la ciudad, que las instituciones públicas garanticen calidad en la obra, con transparencia en el gasto del recurso, licitaciones técnicas acordes, sin moches, sin retrasos y, sobre todo, que no aumente la inversión año con año.
Muchas de estas opiniones tienen respaldo técnico, otras, argumento político, las segundas, parecen ser alejadas de la realidad que vive el sur de la metrópoli, el enorme rezago de más de dos décadas que se tienen en servicios de calidad en esta zona de la ciudad, pero principalmente parten de una miopía de lo que realmente sucede más allá del periférico.
Desde 2011, el gobierno de Tlajomulco -entonces encabezado por Enrique Alfaro – presentó estudios de que era más necesaria para la movilidad de la ciudad la línea del Tren Ligero para el Sur de la metrópoli, que la que se terminó por construir, la 3, que corre del norte de Zapopan al oriente de Tlaquepaque en la Central Nueva de Autobuses. En ese año, se indicaba la gran cantidad que se trasladaba de las zonas de alta densidad habitacional de la zona valle tlajomulquense a Guadalajara, más de 200 mil diarios, ahora la cifra de usuarios del transporte público se ha duplicado, 450 mil personas se mueven en ese trayecto todos los días.
Pero antes de la Línea 4 debe ponerse en marcha la Línea 3 del Tren Ligero, esa que se hizo en el sexenio priísta, que se dejó inconclusa, que requiere una nueva partida extraordinaria superior a los 3 mil millones de pesos para concluirla. Obra vial de gran impacto que fue una política sexenal de Enrique Peña Nieto y Aristóteles Sandoval, pero que exhibe lo que fue ese gobierno, sin conclusiones de sus proyectos, derecho de recursos económicos que no se vieron reflejados en resultados para la población.
A la linea 4 del tren ligero no le puede pasar lo que le está sucediendo a la Línea 3, no debe haber contratiempos, malas planeaciones, se debe terminar a tiempo, sin derecho de presupuesto extraordinario, abrir dando el mejor servicio. Pero principalmente, su apertura prevista para 2022, debe ser el final cumbre de una mala política de movilidad que durante dos décadas castigo a los habitantes de Tlajomulco y el sur de la ciudad, los segregó, los apartó de la metrópoli, los trato como ciudadanos de segunda y retraso su progreso de esta región de la ciudad.
El tren ligero a Tlajomulco, es la prueba de fuego de estos gobiernos, la muestra de que la Refundación de Jalisco con respaldo de la Cuarta Transformación del Gobierno Federal, puede cambiar la realidad social de los ciudadanos y el pueblo sabio.

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