La Perla del Valle

Por Octavio Guevara

Lunes 27 de mayo de 2019

Durante un tiempo, estimado lector, hemos hablado sobre Concepción del Valle cuya historia no se conocía a profundidad. Conozcamos, pues, una vez más, un poco sobre la identidad de los feligreses del lugar: la Virgen de la Inmaculada Concepción. Cabe mencionar la inmensa responsabilidad que el párroco Samuel y el vicario Rodolfo tienen en atender las necesidades de una población inmensa, que rebasa los límites territoriales de la agencia municipal para extenderse a algunas áreas de los fraccionamientos circundantes, como Hacienda Santa Fe, Arbolada, entre otros.
El pasado lunes, 20 de mayo, los feligreses de la comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción se reunieron para celebrar el regreso de la imagen titular. Estaba ausente de su iglesia, se encontraba en manos de restauradores, y su bienvenida comenzó con una presentación de los trabajos de restauración y sus resultados, para luego salir en procesión por el pueblo de La Concha.
El Sr. Cura Samuel González proyectó las imágenes de los cambios hechos sobre la delicada imagen y comentó el estilo particular de su origen. En cuestiones de arte, mencionaba, los restauradores quedaron admirados por la exquisitez de la Virgen de veneración, quizá una de las más bellas que hayan visto de ese estilo: se trata de una obra perteneciente a la escuela de arte queretana. Ésta se caracteriza por un estilo que resalta la belleza y la perfección, propio del siglo XIX, y que viene a romper con el churrigueresco, señaló el párroco, aproximando el año 1850 como la fecha de creación de la imagen, aunque sin un artista señalado.
Los trabajos de restauración son muy delicados, y se han realizado en varias ocasiones. Una de las más famosas sucedió en la década de 1980, en tiempos del Pbro. Enrique Orozco Benítez, en que el vestido blanco quedó cubierto por el color oro y vino a provocar una reacción muy curiosa como ‘‘protesta’’: se hicieron vestidos de tela para cubrir la imagen hasta que, con otra restauración, se devolvió a su color original.
El párroco se dedicó a reconstruir la historia de la imagen, con el fin de dejar un antecedente para futuros trabajos. Se informó, con algunos datos aportados por Rey Orozco, sobre el pasado de la veneración de la imagen en la entonces hacienda de La Concepción. La capilla del inmueble tenía registros desde 1670 para celebrar misa, pero no es sino hasta 1760 y 1790 en que se habla de una Purísima Concepción en un primoroso altar. La memoria de los antepasados daba una antigüedad mínima de 120 años en la imagen (con el hacendado don isidro Orozco), y creían que su Virgen era española. Sin embargo, se eliminaron algunas teorías con los testimonios de los expertos en arte sacro, quienes mencionaron que no tendría más allá de 169 años y que era tan mexicana como sus hijos. Conociendo su historia, se refuerza la devoción y la identidad que ofrece la parroquia de La Inmaculada Concepción a numerosos y heterogéneos habitantes.

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