El Canal de Caro en el Congreso

Por Ángeles Arredondo

Lunes 01 de abril de 2019

La difusión del trabajo legislativo es fundamental, implica una labor social tomando en cuenta que la mayoría de los ciudadanos desconoce cuál es el proceso de elaboración de una ley y pocos conocen quién es su diputado y cuál es su desempeño.
Lo cierto es que para quienes se han dado a la tarea de darle seguimiento al trabajo realizado por todos los legisladores, como en el Observatorio legislativo, entre los cuales se encuentra el ITESO, los resultados referentes a la calidad y cantidad de las iniciativas presentadas es relativamente pobre, a pesar de tener grupos de asesores que prácticamente les realizan su trabajo, e incluso personal de oficina con súper salarios, como lo vimos en algunas notas de medios de comunicación donde se señalaba que cada fracción parlamentaria contaba con equipo de trabajo que en muchas ocasiones no tenía ni una licenciatura y en contraste percibían salarios que rondaban los 50 mil pesos mensuales; para muchos ciudadanos esto puede ser considerado un pago de favores.
Están haciendo las leyes personas sin el perfil, ni el conocimiento necesario, basados en ocurrencias o en las notas periodísticas del momento en muchas ocasiones, lo cual ha repercutido en la poca trascendencia y en iniciativas que pocas veces generan un impacto social.
Un nuevo canal para el congreso implica desde un punto de vista positivo el fortalecimiento de la comunicación institucional. Sin embargo nuevamente los gastos inflados se hacen presentes, esto ha sido denunciando por los diputados de Morena, quienes señalaban que en el proyecto inicial que se presentó se decía que el canal funcionaría con el mismo personal del Congreso, sin embargo ahora se ha destinado un presupuesto para personal de 3 millones 60 mil pesos, además de otros gastos como instalación y mantenimiento por 20 mil; instalación y mantenimiento de equipo de cómputo por 50 mil; pasajes terrestres por 20 mil; viáticos por 50 mil; exposiciones por 20 mil; muebles de oficina por 200 mil; papelería por 12 mil; combustible por 24 mil; uniformes por 20 mil; servicios de telecomunicaciones por 500 mil; servicios de internet por 240 mil, y el equipo del canal por 3 millones 115 mil pesos (tipo de cambio 21).
Estos gastos millonarios no son poca cosa, motivo por el cual yo lo invitaría a usted como ciudadano a que a partir del funcionamiento de este canal nos demos el tiempo de darle seguimiento e involucrarnos en los temas, debates e información que podremos encontrar en este medio, para que de esta manera no se vuelva un desperdicio de recursos públicos, porque hay que decirlo con claridad: si en la sociedad no cambiamos nuestra cultura de información y participación, no podremos defender nuestros derechos, sería una lástima tener un canal que al final nadie verá, lo cual pasa mucho con los canales culturales.
Es por esto que tenemos que estar al pendiente del arranque de las transmisiones de este nuevo canal, que de forma tentativa ha sido señalado para el 15 de abril, además tendremos que ver conforme su desarrollo, si no se presta a servir de justificación para seguir inflando la nómina o implementar gastos discrecionales o de amigos, lo cual no sería para nada extraño.
Esperemos que este esfuerzo se cristalice en una acción positiva y de beneficio social ya que también habría que resaltar que en este momento sólo existe esta figura en la Ciudad de México.

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