¿Para eso querían estar ahí?

Por Víctor Hugo Ornelas

Viernes 15 de marzo de 2019

Cuando la vida pone oportunidades frente a nosotros hay dos cosas que podemos hacer: una de ellas por supuesto, es aprovecharlas, la otra, dejarlas ir, quedarnos en nuestro estado de confort y pasar a formar parte de la gran masa cuya existencia transcurre sin trascendencia alguna, o quizá peor, pasar a formar parte de esos parásitos socialmente disfuncionales cuyas aportaciones son perjudiciales para el bien común, una especie de tumores malignos podríamos decir.
Cabe señalar que, al hablar de provecho, no estamos enfocados en la ventaja personal que pueda sacar un individuo ante determinadas situaciones, sino el verdadero aprovechamiento de su posición para contribuir en base a sus posibilidades.
No se trata de filosofar ni mucho menos, como lo hacemos en este espacio, se trata de enfocarnos en el desempeño de los servidores públicos, al menos los de primer y segundo nivel quienes con base al salario y las prestaciones que reciben, podemos concluir que el lugar que ocupan es una oportunidad para su desarrollo personal, pero también para realizar una contribución para la población a la cual se deben.
Pero cuando vemos el desempeño de estas personas, lo único que nos pasa por la cabeza es hacernos una pregunta ¿Para eso querían estar ahí?, ésta obedece a la lógica simple de que ninguno está por la fuerza en el cargo que “desempeña”, sino que lo buscaron de alguna forma. Si analizamos a los regidores de Movimiento Ciudadano, podemos pasar por alto varias cosas, como su ignorancia y falta de preparación, pues esos son los riesgos de la democracia; pero no se justifica por ningún motivo su displicencia a la hora de cumplir con sus obligaciones, no podemos entender su comportamiento de divos, no podemos aceptar su falta de hambre para prepararse y mejorar cada día, así como su falta de valor, ideales y principios para poder plantarse en una sala de sesiones y decidir por cuenta propia la manera en que votarán las iniciativas, no podemos aceptar que su función sea meramente la de servir a su amo, como si se tratara de simios con alas siguiendo las órdenes de la bruja del oeste en el cuento de Oz; no cuando lo que se esperaría es a “ciudadanos libres” que representen de manera digna y adecuada los intereses de las poblaciones.
Si volteamos a ver a Morena las cosas están igual o peor, porque simplemente no saben ser oposición, no entienden que como grupo tienen la oportunidad de ser el contrapeso del partido en el poder para presionar y que las necesidades no atendidas se solventen y aquellas acciones inadecuadas dejen de llevarse a cabo, por el contrario, se mantienen en conflicto permanente y como segunda fuerza política en municipios metropolitanos, están dejando ir la oportunidad de posicionarse y ser una verdadera amenaza, simplemente son una oposición mediocre que depende en su totalidad de lo que haga o diga el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
De los demás partidos acabemos pronto, ni siquiera vale la pena mencionarlos, su participación es más gris que nada, su oportunidad de demostrar que pueden desempeñar un buen papel a pesar de no haberse visto favorecidos por el voto popular se diluye con el paso de los días y hacen ver que prácticamente es irrelevante su presencia.
Lo mismo ocurre con funcionarios y gobernantes, quienes en un par de años dejarán sus puestos y tendrán que salir por la puerta de atrás, con la cola entre las patas, dejando de lado la posibilidad de ser recordados y reconocidos, de que su nombre pase a formar parte del selecto grupo de personas que se pueden admirar y a las que la gente les está agradecidas porque saben que hicieron lo posible para representarlos dignamente.
Estos sujetos deben de responderse a sí mismos si es para eso que querían estar ahí, en el puesto en el que tienen, porque sinceramente, muchos ya están en cuenta regresiva a la espera de que su mandato acabe y se vayan por donde vinieron.

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