La ley mordaza de Mc

Por Ángeles Arredondo

Domingo 10 de marzo de 2019

Hace unos días escuchaba a algunos empresarios que platicaban sobre su experiencia al acudir a diferentes eventos de Gobierno del Estado, me llamó la atención su diálogo donde señalaban que en los diferentes encuentros a los que habían acudido les pedían su opinión de las obras públicas, refiriéndose al hoy gobernador Enrique Alfaro, quien en sus discursos les decía que “si hay algo que quieran aportar o señalar, aquí estamos para escucharlos…” y de forma irónica decían los empresarios: “imagínate que le digamos en plena inauguración ¡oiga señor, sus obras están mal hechas y son un negocio para sus amigos!”, asumían que por menos que eso perderían cualquier oportunidad de tener trabajo, “aun teniendo todos los requisitos que la ley nos pide y si es que no nos corren o nos mientan la madre (dijeron soltando la risa)”.
Eso es parte del verdadero sentir de la gente trabajadora y emprendedora al conocer las reacciones de un gobernador que ha demostrado ser intolerante y hasta violento con adultos mayores, reporteros, empresarios y ciudadanos.
Alfaro no puede esperar que la gente le exprese su verdadero sentir, porque quienes así lo han hecho, han tenido represalias y consecuencias negativas, aun cuando sus causas y luchas han sido justas; el temor reprimido en los ciudadanos no permite que existan mejoras, pues si quien gobierna no tiene congruencia, y por un lado dice estar a favor de la libertad de expresión, pero actúa de forma dictatorial, no podemos avanzar.
Jalisco ha entrado en un franco retroceso por estas actitudes que no permiten un diálogo franco, abierto y tolerante entre la sociedad y su gobierno, no existe una verdadera representatividad; quien no está dispuesto a escuchar y corregir sus errores no puede mejorar, por eso sabemos de antemano que este gobierno no ha podido dar resultados ni cumplir con las expectativas, porque los cambios impulsados por esta supuesta “refundación” están hechos a capricho de quienes están en las cúpulas y gozan de las mieles y privilegios que decían combatir.
Tenemos un gobernador y muchos presidentes municipales, principalmente de Movimiento Ciudadano (por ser mayoría), que no entienden el respeto que deben de dar a la prensa y la importante labor de investigación y documentación de las problemáticas sociales que realizan, poniendo en riesgo incluso su integridad, ya que sin este trabajo sería imposible exhibir las irregularidades, los abusos y la corrupción que sufren los ciudadanos todos los días, y que, si no fuera por esta labor periodística, la gente quedaría en estado de indefensión por el temor a las represalias que sufren día con día, sintiendo la impotencia de no poderse defenderse.
Sin embargo, pareciera que por hacer su labor muchos medios de comunicación sufren diferentes tipos de presiones para que no se publiquen “notas incómodas”, eso se ha convertido en el pan de cada día en la soberbia de los gobiernos emecistas, quienes creen que sólo su verdad es la que debe marcar la agenda y la opinión pública, queriendo siempre manipular a la ciudadanía.
Por eso debemos recordar que la libertad de expresión es un derecho constitucional y debemos de seguir peleando porque este derecho se respete, pero además que existan consecuencias para quien lo violente, sin importar el nivel en que se ostente, y MC deberá recordar que pronto vendrán elecciones intermedias y la gente premia, pero también castiga los abusos de poder.

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