21 años ejerciendo la libertad de expresión

Por Aarón Estrada

La libertad de expresión no es una concesión, no debe gustar, ni divertir, ni entretener, es pilar de los acuerdos sociales, de tratados y leyes fundamentales de cualquier organización humana, sea una constitución o un contrato, es un derecho universal y es una base de la democracia, por ese principio tiende a ser igual que ésta, tampoco a todos debe de gustar y convencer, pero se debe respetar.
La humanidad hasta la fecha no ha encontrado otra forma más equitativa de gobernanza como lo es la democracia, una de sus bases son la justicia, la libertad, y, por ende, la de expresión. Esta forma de gobierno ha traído avances civilizatorios en los pueblos del mundo.
La democracia se pierde cuando una de sus bases no se respeta por las autoridades, ni se llevan a cabalidad; pierde su significado y entonces se convierte en otra cosa, ya sea una tiranía, autoritarismo, totalitarismo, y en el peor de los casos en un estado fallido en el que la ley de la selva impera entre los ciudadanos y se rompe el acuerdo social, aunque esté escrito en una constitución.
Por eso la libertad de expresión debe ser tratada como la democracia, les guste o no, quien la dice, cómo lo dice, por qué lo dice, es democracia; hay mecanismos para ejercer un debate dentro de los mismos principios de ese derecho de libertad, pero también mecanismos perversos que la dañan.
En México nuestra democracia es un bebé, que no aprende aún a caminar como muchos esperarían, y la libertad de expresión también está en esa etapa, pero nos guste o no, se deben hacer esfuerzos por respetar ambas y que aprendan a andar de manera paralela.
La libertad de expresión no se debe premiar ni castigar, simplemente dejarla ejercer. Guste o disguste a algunos, durante 21 años La Verdad la ha hecho valer, con sus errores inicialmente, desaciertos, pero también buenos aciertos, eso lo debe juzgar la población, sin concesión, no los autores de este medio, ni mucho menos quien ejerce el poder público.
En dos décadas y 365 días, La Verdad ha visto pasar por sus páginas los sucesos más asombrosos e impactantes que han ocurrido en el municipio; desde una laguna de Cajititlán casi seca en su totalidad, hasta la caída de nieve en el Cerro Viejo. Ha sido testigo de la perdida de territorio para uso agrícola a cambio de casas de interés social, que posteriormente fueron abandonadas y actualmente son usadas para actos delictivos.
Pero además hemos visto los cambios tecnológicos en el desarrollo de medios, las redes sociales y nuevos métodos de informar, pese a ello, este medio se ha mantenido como referente de información en Tlajomulco, adaptado a las nuevas formas.
Ténganlo por seguro que estos son los primeros 21 años de La Verdad, que pasarán gobiernos, se seguirá modificando la fisonomía del municipio, y este medio continuará documentando los sucesos e historias más impactantes de esta tierra. Administraciones vendrán y se irán, harán su propia historia, de esas que rápidamente pone en el lugar que les corresponde a las personas; pero este medio seguirá, porque el pueblo de Tlajomulco permanece.
Agradezco a mis compañeros y colaboradores. Pero sobre todo, gracias a todos los lectores por estos años, por estas más de dos décadas, a ustedes nos debemos.

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