El nepotismo en Morena

Por Aarón Estrada

Viernes 15 de febrero de 2019

El nepotismo es un delito en el servicio público que se comete cuando un funcionario de elección popular o de primer nivel, mete a trabajar a esa misma institución gubernamental a un pariente consanguíneo de hasta tercer grado. En nuestro País, Estado y municipio, es una práctica común. Es uno de esos males de la corrupción que tardará tiempo en desaparecer, pese a los intentos “bondadosos” de Andrés Manuel López Obrador por acabar con ese delito.
En Tlajomulco esa práctica corrupta ha sido común, tolerada por presidentes en turno y grupos de poder, del color político que sea, lo han hecho y sigue sucediendo. En la administración anterior fue el caso de la regidora del PAN, Rosa María Bonilla, que tenía a su familia en la nómina, al mismo tiempo que ella ingresó a laborar como representante popular, se hizo público el caso y dejaron de trabajar sus familiares, posteriormente ella terminó siendo una edil más de Movimiento Ciudadano.
Ahora el caso es con Isabel Palos, segunda regidora de Morena, el segundo partido mejor votado en Tlajomulco; recientemente se evidenció que su hija es su asistente y tiene un sueldo base de 38 mil pesos mensuales.
El caso es escandaloso, pero a lo mejor no lo sería tanto si no se tratara del partido que llevó a la presidencia a López Obrador, cuya principal promesa de campaña y línea de gobierno es precisamente acabar con toda la corrupción.
Tras difundirse este acto de nepotismo, la reacción de la regidora fue de furia, ella optó por buscar culpables, antes de reconocer que cometió una práctica irregular. Ha comenzado a echarles la culpa a quienes fueron sus aliados y la llevaron a ocupar ese espacio, para ella, los culpables son Miguel León, Luis Gómez, y hasta Alberto Uribe Camacho.
La servidora ha tomado una actitud mezquina de coraje, en lugar de remediar el asunto y sacar a su hija de la nómina, comenzó a desconocer todo apoyo de gente que la respaldó y pese a eso, la siguen respaldando.
La irregularidad podría causar su expulsión del partido, porque en los estatutos de Morena se prohíbe que algún representante popular que llegue a un escaño público cometa esa práctica. Carlos Lomelí, el actual líder del partido tiene conocimiento del caso. Peor aún, el tema ha enojado a las bases de Morena en Tlajomulco.
Isabel aún está a tiempo de rectificar el camino, si es que aún está pensando en seguir haciendo política con Morena, su cercanía con los líderes de Movimiento Ciudadano en Tlajomulco la podrán llevar a sumarse a ellos, pero es consciente de que ahí también ha abierto muchos frentes en su contra. Tiene aún liderazgo, debe conservarlo, pero sobre todo debe ponerse a pensar que a cómo van las cosas, perderá ese liderazgo, y sobre todo debe trabajar porque se cambie su percepción que ahora se tiene con este escándalo. La regidora de Morena debe reconciliarse con los grupos que la apoyaron, ese debe ser su camino, antes de buscar culpables, cuando la única culpable es ella.
Pero así como ella está ahora en este espiral, vendrán más casos de regidores y diputados de Morena en Jalisco que tendrán esos mismos conflictos. Al no comprender que las causas de AMLO son el deber ser de cualquier militante de ese partido político. El problema mayor que tienen, es que hasta el momento el Presidente de México ha predicado con el ejemplo, que es su fundamento básico, no ser corruptos, y es parejo.

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