LO QUE RESISTE, APOYA…

Por Quirino Velázquez 

Sábado 09 de febrero de 2019

“No tenemos un Estado con la capacidad de imponer un orden sin importar a quién o a quiénes se les aplique la ley. Las lealtades políticas suelen estar por arriba de las responsabilidades del funcionario de hacer cumplir la ley.” -Carlos Elizondo-

Lo que resiste, apoya…”, es, quizá, la frase de don Jesús Reyes Heroles que más ha sido utilizada en discursos y declaraciones por gobernantes, políticos, líderes y opositores. Es una forma de decir que los gobiernos, por fuertes que sean, requieren de una oposición, de preferencia domesticada, para legitimarse ante los ciudadanos y prolongarse en el poder. Lo hizo el PRI por décadas.
El presidente López Obrador la incluyó (en su rueda de prensa mañanera del miércoles pasado) en su compendio de citas. La utilizó para dar la bienvenida a la nota principal del periódico Reforma de ese día.
El texto daba cuenta de que Olga Sánchez Cordero, titular de la SEGOB, había omitido incluir un Penthouse en Houston (cuyo valor es de alrededor de 11.1 millones de pesos) en su declaración patrimonial.
Más allá de las explicaciones que nos dieron tanto doña Olga, como integrantes de la Secretaría de la Función Pública, sobre las razones que impidieron que ese bien apareciera en su declaración patrimonial, a pesar de que, asegura, sí fue declarado, vale la pena detenerse a analizar lo que dijo AMLO en la mañanera del miércoles. Ayuda a entender su posición ante la crítica y la transparencia:
“Todo lo que resiste, apoya. Para eso sirve, hay que aceptarlo y respetarlo, la labor del conservadurismo y de la prensa fifí. No es improductiva, al contrario, ayuda mucho”.
Y más: “Ya sabemos que no nos ven con buenos ojos, pero nosotros tenemos que dar respuesta a todos los cuestionamientos, aunque vengan del conservadurismo y de los que se callaron como momias durante el periodo neoliberal, durante el neoporfirismo”.
“No le pidieron nunca la declaración de bienes patrimoniales a Salinas, no lo tocaban ni con el pétalo de una rosa, pero, en fin… lo que corresponda a nosotros es aclarar todo. La transparencia es la regla de oro de la democracia”.
Su postura suena bien. Abre los espacios a la crítica hasta de la “prensa fifí”. Va mucho más adelante que los intolerantes chairos que responden con insultos, calificativos y ofensas a los que no comparten la visión de AMLO.
Ojalá que esas palabras se queden en la memoria de Google, no tener que rescatarlas para recordarle al Presidente que la crítica no sólo es para fastidiar, sino que le puede servir para corregir y avanzar.
Por otra parte, el Presidente López Obrador ha mostrado voluntad de poder para imponer su agenda de gobierno a la administración pública y al propio Congreso gracias a la disciplina partidista de MORENA (muy similar a la del PRI). La oposición sigue atontada, dado el tremendo golpe de la derrota electoral, sus pleitos internos, y, en más de un caso, por su larga cola que tienen.
AMLO se ha montado sobre su legitimidad e historia personal de honestidad para mover a una velocidad inimaginable el quehacer gubernamental, aunque ello implique saltarse las reglas. “Tenemos la conciencia tranquila”, ha dicho, por lo que puede mandar comprar directamente unos autotanques (pipas) a Nueva York, sin seguir los engorrosos pasos que la ley dicta. Luego, simplemente, cambia el reglamento que obliga a transportes de mercancía peligrosa a usar equipo de doble rueda. Seguro consiguió pipas con ruedas sencillas, y ni cuenta se dieron al firmar el contrato.
La política no es sólo entender y utilizar el poder; también es capacidad de gestión. Lo primero requiere mucha voluntad y conocimiento de esa materia que es el hombre. Andrés Manuel López Obrador sabe de eso. Por ello logró ganar la elección y construir una coalición que, a pesar de ser heterogénea, hasta ahora se le ha alineado en el Congreso. Lo segundo requiere los conocimientos técnicos propios de cada área de gobierno, desarrollo de instituciones fuertes y especializadas, entendimiento de cómo funciona la realidad. La lucha contra la corrupción sin construir instituciones es una ilusión autoritaria.
Las historias de discrecionalidad y amiguismo terminan mal. Las intenciones pueden ser buenas, pero no falta el pillo que aprovecha el espacio para hacer un contrato más caro de lo debido. El amigo incompetente puede llevar a altos costos por una mala decisión. Uno esperaría que un gobierno tan crítico de la mafia del poder evitase el gobierno de los amigos, antesala de toda mafia en el poder.
Ojalá no resulte cierto lo que dice el profesor y analista mexicano, licenciado en relaciones internacionales por el Colegio de México, así como maestro y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford, Carlos Elizondo: “No tenemos un Estado con la capacidad de imponer un orden sin importar a quién o a quiénes se les aplique la ley. Las lealtades políticas suelen estar por arriba de las responsabilidades del funcionario de hacer cumplir la ley.”

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