La ordeña al poliducto, el riesgo latente entre viviendas

Por Aarón Estrada

Miércoles 06 de febrero de 2019

La distribución de gasolina en Jalisco se restableció desde el pasado sábado 26 de enero, y aunque se fueron las filas, ahora es la vigilancia en el ducto que corre por Jalisco la que se intensificó, frente a la posibilidad de cualquier fuga de hidrocarburo provocada, que podría poner en riesgo a la población civil y frenar el abasto del energético a la entidad.
Recientes reportes de Petróleos Mexicanos (Pemex) indican que en Tlajomulco se han descubierto al menos 324 puntos de ordeña de gasolina al poliducto Salamanca – Guadalajara, es el municipio con mayor número de tomas clandestinas perpetuadas en los últimos cuatro años, y en consecuencia, el primero de todo el País con mayores casos de fugas de combustible, de 2013 a 2018 se han contabilizado ocho derrames.
Estos derrames de hidrocarburo han puesto en riesgo a la población tlajomulquense en más de cinco ocasiones, por el diámetro de explosividad colindante con zonas habitacionales y la clínica 180 del Instituto Mexicano del Seguro Social. Todas estas ordeñas fuera de control se perpetuaron en el tramo del ducto que atraviesa de oriente a poniente el territorio municipal, según se ha documentado.
La cercanía es para muchos alarmante; en algunos puntos el poliducto pasa a menos de 100 metros de distancia de alguna zona habitacional, finca rural o escuela pública. La Unidad de Protección Civil y Bomberos de Tlajomulco ha identificado 14 puntos rojos con estas cercanías, en todo el trazo del ducto por el municipio.
Fraccionamientos como Colinas del Roble, Los Abedules, Villas Terranova, Los Encinos, Valle de Los Encinos, Lomas del Mirador, Chulavista, Los Cántaros y Los Agaves, son los que tiene una cercanía de aproximadamente 100 metros a la redonda sobre el poliducto, desarrollos habitacionales que concentran en total cerca de 60 mil habitantes y tienen menos de una década de haberse edificado.
En Colinas del Roble se ubica la secundaria general No. 129 “Gabriel Flores García”, donde el pasado miércoles 23 de enero, tres de sus alumnas estando en receso presentaron nauseas, vómito y desmayo, la razón fue un fétido olor a gasolina que provenía de un arroyo colindante a la barda perimetral de su plantel.
Personal docente del plantel reportó a Protección Civil dicho olor, los elementos fueron en dos ocasiones y en una segunda visita procedieron a limpiar un charco de combustible, el cual se encontraba en ese sitio desde agosto del año pasado, a raíz de una fuga de hidrocarburo ocasionada en un predio colindante con la escuela, pero no fue tratado correctamente y permaneció ahí por más de 182 días, sin que nadie lo removiera, a pesar de que vecinos habían denunciado a autoridades la presencia del olor, y vivían con el riesgo de que en algún momento explotara.
De las últimas seis fugas de hidrocarburo sucedidas en territorio municipal, el gobierno de Tlajomulco presentó denuncias y quejas en la Fiscalía General de la República, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Reguladora de Energía; al 15 de enero pasado, ninguna de estas había tenido una respuesta favorable donde se reparara el daño ambiental ocasionado por el derrame de este energético.
Sumado a esta característica, Tlajomulco no tiene actualizado su Atlas de Riesgo Municipal, el documento vigente en esa materia es de 2011, previo a que se registran las fugas de hidrocarburo en su territorio y antes de contemplar nuevos desarrollos habitacionales colindantes con el poliducto.
Del 07 de enero al 27 de enero pasado, se detectaron 104 tomas clandestinas al ducto de Pemex en Jalisco, informó la empresa paraestatal, de las cuales sólo 22 fueron localizadas, 10 de estas en territorio de Tlajomulco de Zúñiga, el resto siguen sin ubicarse, por lo que se intensificó la vigilancia al poliducto por fuerzas federales, estatales y municipales.
El gobierno federal informó que continuará con su combate al robo de gasolina y la permanencia de vigilancia en los ductos por parte de fuerzas federales, en este combate, el municipio es prioridad pero todavía no se establece una política preventiva para la seguridad de la población colindante con este ducto.

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En algunos puntos del municipio, el ducto de gasolina se encuentra a 100 metros de proximidad con viviendas; aquí se registran el mayor número de tomas clandestinas

Una vialidad, futura solución

El gobierno de Tlajomulco proyecta la construcción de una avenida que atreviese de oriente a poniente el territorio municipal, conectando la avenida López Mateos Sur con carretera a Chapala, vialidad que pasaría sobre el poliducto Salamanca – Guadalajara.
El proyecto vial existe desde 2015, sin embargo, Salvador Zamora lo retomó durante su campaña y ahora como alcalde se comprometió a buscar recursos para desarrollar la vialidad, inicialmente de dos carriles, con una primera etapa comenzando en la zona poniente del municipio, colindante con San Agustín.
En la actualidad se cuenta con derechos de vía sobre el poliducto para desarrollar esa obra de infraestructura vial, que vendrá a conectar el municipio de manera interna, mejorar el tránsito de carga pesada en el sur de la metrópoli y principalmente inhibir la ordeña ilegal de gasolina sobre el poliducto, ya que éste se encontrará en una vialidad transitable y con mejor vigilancia.
Sin embargo, en el presupuesto estatal y federal de este 2019 no se etiquetó ni un sólo peso para el inicio de esta obra de infraestructura vial, pero podría comenzarse a finales de este año, una vez que se acomoden las partidas federales para Tlajomulco.

48 años del ducto

El poliducto Salamanca – Guadalajara se construyó en 1971, pasa por 12 municipios de Jalisco, pero atraviesa a Tlajomulco y Tala en toda su geografía de oriente a poniente. En aquel año el municipio ladrillero presentaba una población de apenas menos de 10 mil viviendas construidas, y una población general de 45 mil habitantes en todo su territorio, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI). En ese entonces el ducto pasaba por zonas despobladas, rurales y dedicadas a la actividad agrícola, a más de 800 metros de distancia de un poblado urbano.
Debido al crecimiento desmedido de los últimos 40 años, las zonas habitacionales se fueron acercando al perímetro del poliducto Salamanca – Guadalajara, sobre todo los fraccionamientos de interés social construidos de 2002 a la fecha.

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Estaciones de gas LP, bombas de tiempo

Por Noemí Figueroa

En los últimos dos años, tan solo en la zona valle han aparecido por lo menos 6 estaciones de gas natural cerca de viviendas



En los últimos años, colonias con sobrepoblación y otras más ubicadas en calles de importancia en Tlajomulco, se han encontrado con la construcción de estaciones de gas LP, que podrían representar un riesgo para la población.
El riesgo se deja ver sobre avenida Santa Fe, ingreso a la unidad habitacional que lleva el mismo nombre, en la que fue construida una estación de gas LP, pese a que a menos de 100 metros hay una gasolinera de hidrocarburos.
Esta estación fue edificada a finales de 2018 y aún no se encuentra en funcionamiento. Su ubicación también tiene colindancia con la parte baja del nodo vial Concepción y con habitantes pertenecientes al clúster 1 de Santa Fe y el fraccionamiento Las Luces, quienes ven en esta construcción como una bomba de tiempo.
Claudia vive en Las Luces y tener como vecino en la parte trasera de su patio a una estación de gasolina, dice, siempre le ha causado temor: “cuando me cambié a vivir a aquí, nunca pensé que en la parte de atrás de mi casa iba a tener una despachadora de Pemex y ahora con esa estación de gas natural que pusieron, a mí me da miedo que cualquier día vayan a explotar, de por si aquí está insegura la zona y con eso, más (…) A mí me da mucha desconfianza”, aseguró.
Otro caso similar ocurre sobre avenida Concepción, a la altura de San José del Valle, sitio en el que fue edificada otra estación de gas LP en medio de viviendas y vecinos pertenecientes a la delegación antes mencionada.
Dicha construcción tardó menos de tres meses en ser concluida y abrir sus puertas al público, aun cuando residentes aledaños a ella aseguran no haber sido consultados previamente.
Además, sobre carretera a San Sebastián, son poco menos de 3.5 kilómetros de distancia entre una y otra estación de gas natural que han aparecido en menos de dos años, ambas asentadas en lugares colindantes con unidades habitacionales.
El permiso concebido por las autoridades municipales para poner en marcha este tipo de estaciones de gas LP, no ha sido bien aceptado por los vecinos, quienes además de mostrar temor, señalan la serie de irregularidades y falta de medidas de prevención con las que operan, ya que es común observar la recarga de tambos de gas LP por parte de particulares, de cuyos contenedores se desconoce el estado en que se encuentran.
Por otra parte, dichas estaciones de gas, han sido construidas sin tomar en cuenta el Mapa de Riesgos del municipio, documento que debería ir al día, pero que se mantiene desactualizado desde hace casi una década, por lo que dichas obras podrían haber sido edificadas en sitios que podrían exponer la integridad física de la población.

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