Tlahuelilpan: nos pudo pasar a nosotros

Por Aarón Estrada

Viernes 25 de enero e 2019

La tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo, cuyos decesos suman ya 92 personas y más de 80 heridos graves, ha cimbrado a todo México. Las imágenes desgarradoras y apocalípticas de gente quemada corriendo y los gritos de desesperación, dieron la vuelta al mundo en cuestión de segundos.
La historia inicial es de todos conocidas. Una fuga de combustible del poliducto Tula – Azcapotzalco, más de 200 pobladores que llenaron bidones, cubetas e incluso bañaron sus prendas con gasolina para recolectar el hidrocarburo, sin medir la consecuencia de estar expuestos a un riesgo; frente a ellos, 26 militares en el lugar de los hechos sin frenar a los civiles; horas más tarde, al caer la noche, vino la gran tragedia en ese rincón hidalguense, acto seguido: el luto nacional.
Tarde o temprano esta tragedia iba pasar. Con el alto nivel de huachicol que se ha dado en los últimos años en México, era cuestión de tiempo una gran explosión con civiles fallecidos. El politólogo e historiador Lorenzo Meyer, especialista en temas de soberanía nacional indicó que sólo está Nigeria debajo de México, como la nación petrolera donde se da el robo de hidrocarburos. Es decir, ni en Siria que suma ya una década en guerra y es una de las naciones más petroleras del planeta, se generan esos niveles de robo de energéticos. En ese nivel estamos.
Ahora bien, expliquemos: ¿Por qué Tlahuelilpan? Este es uno de los municipios más pobres de Hidalgo, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social (CONEVAL) alta población juvenil de entre 18 a 35 años, no cuenta con empleo formal. Además, ese municipio es a su vez una de las localidades de Hidalgo con mayor registro de venta ilegal de gasolina, porque tiene la gracia de pasar sobre su territorio el poliducto Tula – Azcapotzalco, de acuerdo a indicadores del Comisionado Nacional de Seguridad Pública.
En cuatro años -de 2014 a 2018- se han contabilizado en Hidalgo dos mil 121 toma clandestinas a instalaciones y ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), de acuerdo a datos de esa misma empresa mexicana, es el Estado con mayor número de ordeñas a nivel nacional.
Esas mismas estadísticas de Pemex, muestran que en Jalisco se han detectado mil 550 tomas clandestinas de gasolina en el poliducto Salamanca – Guadalajara, principal fuente de abasto del hidrocarburo que se consume en la entidad y la metrópoli tapatía. Somos el quinto Estado con más huachicol.
En esta entidad, Tlajomulco es el municipio con mayor número de tomas clandestinas descubiertas, situación que lo ubica entre los 10 municipios de todo el País con mayor registro de robo de gasolina a los ductos de Petróleos Mexicanos.
Tan sólo en 2018 se dieron cinco fugas de combustible en el municipio, en todas se puso en riesgo a la población civil, por darse en un radio menor a dos kilómetros de fraccionamientos de interés social y de la clínica 180 del Instituto Mexicano del Seguro Social, uno de los hospitales regionales con más pacientes en el Estado. Por esos siniestros, el gobierno local presentó denuncias en Pemex, la PGR e instancias como la Profepa y Semarnat. Todas las quejas siguen en espera de ser atendidas.
En esta crisis de desabasto, si en Tlajomulco se hubiera dado una fuga similar de gasolina en el ducto, podríamos haber vivido en carne propia lo sucedido en Tlahuelilpan;
nos pudo pasar a nosotros.
Ante este panorama, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador afirmó que no modificará su estrategia de combate al robo de gasolina. Lo ha refrendado recientemente: “El pueblo que dio su voto, lo dio por un cambio y no podemos traicionar esa voluntad popular, por eso el combate a la corrupción continuará”.
Al buen entendedor pocas palabras. Es decir, continuará el abasto con filas largas en las gasolineras en nuestra ciudad, seguirá la estrategia de vigilar el poliducto Salamanca – Guadalajara un par de semanas más y en caso de detectarse fugas u ordeñas, se abrirá y cerrará el ducto.
Para contextualizar el costo político de esa estrategia en Jalisco, no hay mejor referente que leer la columna del atinado Don Esteban Garaiz de esta semana en la página 6, titulada: “Cuando MC pierda el registro en 2021”.
Tras la tragedia en Hidalgo, el 88% de la población continúa aprobando a AMLO; el 80% cree que el Ejército actuó adecuadamente; 73% considera que los pobladores afectados son los responsables de esa tragedia y mismo porcentaje considera que no se debe dar apoyo económico a las familias de los deudos, según una encuesta nacional divulgada por la casa encuestadora Gabinete de Comunicación Estratégica.
Es urgente que la sociedad mexicana, de cualquier Estado o municipio del País, ya aprenda de la tragedia. Los muertos pudieron haber sido en Tlajomulco, aún estamos expuestos a que otro caso como Tlahuelilpan, suceda en cualquier rincón de México.

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