AMLO le salió lo Lázaro Cárdenas

Por Aarón Estrada

La cruzada del Gobierno Federal para combatir el robo de combustible, desde las entrañas de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha sido uno de los mayores afrentes de un presidente de México en años recientes.
Era notorio que una lucha contra uno de los negocios ilegales más lucrativos, traería consecuencia a la población en general, que no está involucrada en nada con esas acciones, pero que han sido afectadas por la gran corrupción que impera en la distribución de gasolina.
La estrategia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para combatir el robo de hidrocarburo comenzó a finales de año, cuando el Ejército tomó el control de las principales refinerías y centros de distribución de hidrocarburos de Petróleos Mexicanos (Pemex), iniciaron labores de investigación interna, para conocer a fondo como se daba la distribución de las gasolinas al País y posteriormente actuar directamente para combatir el robo de ese energético.
La primera acción fue cerrar los ductos, el más eficiente y económico modo de distribución de gasolinas, pero era a la vez, la principal fuente, por donde se ordeñaba combustible, no solo en zonas alejadas de la refinería, sino incluso a unos metros de estas, como se conoció después que a tres kilómetros de la Refinería Salamanca se encontraba, un centro de distribución clandestino de abastecimiento, cuya ordeña, estaba dentro de la refinería, o sea, estaba adentro de Pemex la toma clandestina, para llevar gasolina al centro ilegal de distribución. Toda una industria paralela a Pemex, obvio era un tremendo atraco.
El cierre de los ductos y cambiar el método de abastecimiento mediante pipas -el cual es económicamente más alto- es el que ha traído la consecuencia de desabasto para el consumidor final, generando crisis, pero además, ha exhibido grandes hallazgos del nivel de robo que se vivía en la paraestatal. Donde el ordeñador común externo, sólo representaba el 20 por ciento del robo de gasolinas que realmente existe en toda el saqueo de gasolina de la cadena de distribución de ese energético.
Otro de los hallazgos de esta intervención a refinerías, es que una vez al cerrar el ducto Salamanca – Guadalajara, comenzaron a carecer de abasto de gasolina, gasolineras que tenían años sin surtirse de una sola pipa fiscalizada por Pemex.
Fue entonces, cuando comenzó la crisis colectiva de desabasto de gasolina, primero en ciudades de Guanajuato, como León, posteriormente llegó a Guadalajara, Morelia (Michoacán), corrió por el Estado de México, Ciudad de México y otros Estados como Querétaro, Hidalgo y Aguascalientes.
La crisis de abasto de gasolina se agudizó, pero eso no quiere decir que no se tenga la gasolina suficiente para la demanda que se tiene. Lo cierto, es que muchas gasolineras cerrarán, debido a que evidenció, la forma ilegal en que adquirían combustible, para después venderlo legalmente.
Hay más de 100 personas, desde altos niveles de funcionarios de Pemex, como militares e incluso miembros del sindicato petrolero, que están siendo investigados por ser cómplices de esta ordeña de gasolina, desde la refinería y los centros de distribución.
La imagen colectiva que se tiene del sindicato petrolero, encabezado por Romero Deschamps, dada la vida que se da él y su familia, cuya riqueza siempre ha estado en duda, eso ha generado una percepción social de que son los sindicalistas los principales ordeñadores de gasolinas y petróleo crudo en Pemex.
Ahora que Romero Deschamps está observando que va en serio el Gobierno del AMLO en su combate para limpiar la corrupción en Pemex, no le quedó de otra más que ceder -antes de correr- y lanzó un comunicado donde afirmaba que las acciones emprendidas por el Gobierno Federal eran las correctas y las respaldaba.
En campaña lo dijo y repitió miles de veces López Obrador que iba ir contra el combate a la corrupción. Labor a emprender como se barren las escaleras, de arriba hacia abajo, en ese contexto, Pemex es uno de las escalones más altos de esa escalera de la estructura federal, es además, el yacimiento importante de la riqueza económica y dotadora de recursos para la nación. Gracias a la venta de petróleo crudo, se han constituido carreteras, hospitales, escuelas, centros de atención comunitaria, prácticamente de esos energéticos ha sido el desarrollo económico de México.
A López Obrador le salió lo Cardenista, su estrategia para controlar Pemex y poner orden, es porque en esa empresa está la principal fuga de capital económico de la nación. Su lucha contra el robo de hidrocarburo, desde su visión, es también el comienzo de la lucha por la recuperación de la soberanía energética, esa que tuvo un momento cumbre con Lázaro Cárdenas del Río, pero su peor época la enfrentó hace apenas unos años con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
AMLO es Cardenista, por algo, en su imagen oficial del Gobierno de México, uno de los personajes históricos que aparecen a un lado de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Francisco I. Madero, es el general Lázaro Cárdenas de Río.
Lejos estamos los mexicanos actuales de aquellos que vivieron el Cardenismo Patrio, aquel, que exhibió uno de los movimientos patrióticos más pacíficos que ha vivido México. La recolecta de recursos y dinero de todos los mexicanos para pagarles a las petroleras norteamericanas, su indemnización y quedarnos con la soberanía de nuestro petróleo. Contrario a esa lucha popular, patriótica y pacificas que hicieron muchos de nuestros abuelos y padres, ahora vemos mexicanos defender el estatus quo de la corrupción, “el que mejor no se hubiera hecho nada”, sólo por no padecer unos días de desabasto de gasolina. Lo patético es que hay quienes incluso prefieren seguir comprando gasolina robada ante esta breve pausa de hidrocarburo que padecemos.

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