Día: 21 de diciembre de 2018

En la democracia, protestas, reconocer errores y administrar mejor los gobiernos

Por Aarón Estrada

Para nuestros gobernantes, desde Presidente de México, Gobernador, legisladores y presidentes municipales, este 2019 será de gobernar, administrar, ser eficientes, dar servicios públicos, dar su mejor esfuerzo en mejorar en materia de seguridad, eso lo que esperan todos los ciudadanos que votaron por ellos, por sus capacidades mostradas en cargos anteriores, todos esperan que se solucionen problemas que tenemos como País, Estado, Municipio y comunidad.
Fueron votados por millones de mexicanos y jaliscienses para que hagan un buen gobierno. Y en ese actuar de buen gobierno, de querer hacer bien las cosas en una democracia, es entendible las discrepancias, no estar de acuerdo, el criticar al otro. Nos preocuparía cuando eso no ocurra, porque entonces sí, no estaríamos en una democracia, sino en una simulación y un mandato supremo, como ocurrió hace décadas en México, con el régimen del PRI.
Por eso es de celebrar que se respete a la disidencia, el que salieran el pasado miércoles, 110 alcaldes de los municipios de Jalisco, a decirle no al Gobierno Federal, a exigir que les respeten sus proyectos de infraestructura para sus localidades, a criticar la forma tan errónea en que se etiquetó el presupuesto federal para los municipios y exigiendo respeto a la soberanía de los municipios y recursos.
Denostar la protesta de los alcaldes de Jalisco, es similar a quien denostó cualquier protesta que se hace por alguna otra acción mal aplicada por un gobierno. No se vale denostar las protestas, sólo porque es protesta. Se debe entender y atender las causas. Porque luego sucederá que cuando algún sector social, o grupo político minoritario sale a protestar y criticar algún gobierno municipal, se les critica y descalifica porque simplemente no les gustan las protestas al gobernante, porque los exhibe que algo están haciendo mal. Es decir, así como protestaron el miércoles, esperen también protestas futuras en sus comarcas, antes de descalificarlos, escuchen las voces.
Sin duda, las protestas se da por los “errores” que se han cometido en el Presupuesto Federal, donde no se etiquetaron obras de inversión directa desde la federación a los municipios, así como tampoco los cuatro proyectos prioritarios que se planean en Jalisco y acordó Andrés Manuel López Obrador con Enrique Alfaro, dos de ellos el saneamiento integral a la cuenca del Río Santiago, la construcción de la Línea 4 del Tren Ligero para Tlajomulco, ambos de beneficio directo para el municipio.
Andrés Manuel aceptó el “error” que se cometió en rebajar el presupuesto a las universidades públicas, presentado en su paquete fiscal, lo enmendará, no así ha dicho, sobre el “error” a reducir partidas a municipios de Jalisco y otras entidades, parece que ese reconocimiento a ese error no será público. Pero al aceptarlo, estaríamos en un escenario diferente a lo mostrado en la historia reciente de México.
Un presidente que acepta haber cometido errores y rectifica, es una muestra clara de que buscar hacer bien las cosas, pese a que este reconocimiento a sus fallas, muestre debilidad de su plan de gobierno en algunas dependencias, AMLO es consciente que es mejor pedir disculpas, mejorar las fallas detectadas a tiempo, que encerrarse en sus errores y seguir por el camino de las fallas, para terminar con diversos errores en todo su gobierno y dejarlo para que el siguiente gobierno lo enmiende, cuando los problemas estén más agravados.
Esta semana ha cerrado con alcaldes protestando, un presidente reconociendo errores, pero aún no queda claro a muchos ¿Qué es eso de la Cuarta Transformación y eso de la Refundación? El 2019 será para mostrar con hechos, con administración pública eficientes, con apertura al diálogo y gobierno demócratas, que son esos dos conceptos que ya en la práctica, es por lo que votaron más de un millón de jaliscienses y 30 millones de mexicanos.

Balas, disparos, villancicos y luces de navidad

Por Víctor Hugo Ornelas

En 1914, en Europa Occidental se desataba la Primera Guerra Mundial, en esos días el sonido de los cañones, disparos y gritos de los soldados rompían entre las ráfagas de viento, que era helado, seco, calaba en los huesos y entumecía los dedos de las manos.
La noche del 24 de diciembre, en uno de los frentes, un silencio estremecedor sorprendió a los soldados del imperio británico, por alguna extraña razón, los alemanes, que se encontraban en un campamento cercano dejaron de disparar sus cañones. Pasaron 10, 15, 30 minutos y no hubo un solo estruendo.
Los británicos se preguntaban unos a otros qué era lo que ocurría y también dejaron de disparar, de pronto, a lo lejos, percibieron que se encendieron unas luces de colores y que las siluetas de soldados alemanes avanzaban hacía ellos cantando villancicos, pero para hacerlo todavía más extraño, entonaban esas canciones en inglés y no en germano, es decir, los alemanes avanzaron hacía sus enemigos de guerra cantando en su idioma.
En principio, los británicos pensaron que se trataba de una trampa y apuntaron directamente al cuerpo de los alemanes, que, por su parte, siguieron caminando sin detener el paso ni los cantos. Cuando estos últimos se encontraban lo suficientemente cerca para poder apreciarlos perfectamente, los soldados británicos se dieron cuenta que no estaban armados, en ese momento, tenían la oportunidad perfecta para acabar con el enemigo, para eliminar a un campamento completo y apuntarse una victoria para seguir avanzando en la guerra, sin embargo, ocurrió lo que en nuestros tiempos podría catalogarse como algo mágico.
Los soldados ingleses y escoceses soltaron sus fusiles y caminaron hacía los alemanes para acompañarlos en el canto, se abrazaron e iniciaron una especie de intercambio de regalos, cada uno de los soldados buscaba entre sus cosas cigarros, algo de whisky, alguna manta, distintivo o cualquier cosa que regalar al enemigo.
Incluso organizaron un partido de fútbol que de acuerdo a algunos registros en cartas escritas por los soldados, ganaron los alemanes por marcador de 3 a 2 y que concluyó con un abrazo entre los contendientes.
Pero no todo fue fiesta esa noche, después del partido de futbol, los intercambios, abrazos y villancicos, los soldados de ambos bandos se dieron el tiempo para permitir a sus enemigos recuperar los cuerpos de los soldados caídos y brindarles una ceremonia luctuosa y como ellos decían, cristiana sepultura.
Después de lo mencionado, durante el 25 de diciembre no se disparó una sola bala en ese frente, pero para el 26 las cosas tuvieron que continuar su rumbo y aunque los soldados se negaban a atacar a quienes una noche antes abrazaron y regalaron objetos, lo tuvieron que hacer.
Un año después, el 24 de diciembre de 1915, según el diario del capitán Lain Colquhoun, perteneciente a las guardias escocesas, él se encontraba haciendo guardia en su frente cuando de pronto llegó un soldado alemán y le pidió una tregua navideña, Colquhoun, que desconocía la historia de alemanes y británicos de 1914, se negó a la tregua propuesta por su enemigo, quien entonces le pidió unas horas para enterrar a sus muertos, petición a la que el capitán accedió y que con el paso de los minutos propició de nuevo una serie de intercambios de presentes y abrazos entre tropas enemigas, algo que meses más tarde lo llevó a la corte marcial, aunque no lo castigaron más allá de un regaño por poner en riesgo a sus soldados.

¡Feliz Navidad!

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